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EL ARBOL TORCIDO O NO SOMOS PERFECTOS

La vista de este árbol me llevó a reflexionar sobre la perfección, la imperfección y la resiliencia.

También me ha hecho pensar sobre cómo nadie es perfecto siempre, en todos los entornos y con todo el mundo (o por lo menos yo no he tenido la oportunidad de conocerlo).

Creo que es imposible ser y estar siempre perfecto, como este árbol que se inclina para buscar la sombra o la humedad y luego se yergue para florecer gloriosamente, también nosotros a veces nos adaptamos al entorno presentando un perfil bajo y otras nos levantamos y buscamos el triunfo.

Esto en el mejor de los casos, porque en otros simplemente no estamos en nuestro mejor momento y cometemos errores, metemos la pata dicho claramente.  Le pasa a todo el mundo y no se hunde. NADIE ES PERFECTO pero todos podemos serlo aunque no todo el tiempo.

Reivindico el derecho a cometer errores y además reconocerlos, si queremos.  En esta sociedad tan competitiva parece que nadie puede equivocarse y es falso porque todos en mayor o menor medida, nos equivocamos.

La clave es la resiliencia y saber superar los baches, el infortunio y las circunstancias adversas. Son muchas, o bastantes para ser exactos, las personas que tienen, entre sus aptitudes, la de ser resilientes.

Hace unos días tuve el placer y el honor de conocer y escuchar a Gema Hassen-Bey y la primera idea que vino a mi mente fue RESILIENCIA.

Gema es  licenciada en Ciencias de la Información, deportista de élite, actriz, compositora, y presentadora. En la actualidad está preparando su nuevo reto, Cumbre Bey – Kilimanjaro Challenge, quiere ser la primera mujer en silla de ruedas que culmine la cima del Monte Kilimanjaro.  Tiene tantos proyectos y tanta pasión que es difícil describirla no en un párrafo sino en diez.

Gema sabe superar los obstáculos grandes y los del día a día y la gran lección es que roza la perfección a pesar de las imperfecciones.

A  diario me encuentro con personas que se deben enfrentar a múltiples problemas, no son perfectas pero todas tienen sus momentos perfectos, unas son muy resilientes y otras no.

Algunas de estas personas se enfrentan en muchos casos a ese mal endémico de nuestro tiempo, el desempleo.

¿Cómo enfrentarse a este problema y ser resiliente? Pienso que con mucha preparación y quizá re-inventándose.  Hay que explorar el mercado, mandar curriculums a diestro y siniestro no es válido, en primer lugar porque el cv tiene que ser “a medida” para cada puesto al que se aspire.

BUSCAR TRABAJOEl mercado laboral ha ido evolucionado de forma cada vez más rápida en los últimos años. La globalización y la llegada de las nuevas tecnologías han cambiado los procesos de selección de personal de las empresas, aunque el objetivo sigue siendo el mismo: buscar y encontrar profesionales cualificados y formarlos para su permanencia dentro de las organizaciones.

En el trabajo de buscar trabajo es imprescindible disponer de las herramientas necesarias.

 

 

 

 

SIEMPRE HAY QUE MIRAR MAS ARRIBA

Parece que la tendencia es mirar hacía adelante y nos olvidamos de mirar hacia arriba. Lo urgente nos impide ver lo importante, o quiza no queremos verlo.
Podría tratarse de una forma de procrastinación aun pendiente de analizar por los expertos.
Pasamos los días, la semanas, los meses ocupandonos de asuntos que o no nos interesan o no nos gustan y lo hacemos sin ser concientes (o quizá sí) de que deberíamos mirar hacia arriba para buscar esos sueños que incluso olvidamos en ocasiones.
¿Por qué renunciar a lo que queremos?
Solamente nos ocupamos de lo inmediato y nos olvidamos muchas veces de lo esencial

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Y lo esencial somos nosotros mismos, queridos lectores, quizá suene egocéntrico en exceso pero es real.  Nos ocupamos y preocupamos de nuestra familia, nuestro trabajo, nuestros jefes… pero lo esencial deberían ser nuestros sueños y nuestros objetivos.

preciosa torre 2Vamos siempre mirando hacia adelante, como con orejeras, haciendo “lo que hay que hacer” y olvidando mirar hacia arriba al cielo azul y las estrellas donde residen los sueños.

Sueños que posiblemente han quedado aparcados por miedo al fracaso y por ello procrastinamos ocupándonos de lo demás.

Creo que mi frase favorita sobre la posibilidad de fracasar se debe a Thomas Alva Edison: No he fracasado. He encontrado 10000 soluciones que no funcionan.

Este prolífico inventor, sabía que nada sale a la primera pero no hay que rendirse.

¿Y tu querido lector has renunciado a tus sueños cambiándolos por la rutina del día a día?

 

NUNCA HAY UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA CAUSAR UNA BUENA PRIMERA IMPRESIÓN

El mercado laboral es cada vez más competitivo y exigente. Ofrecer una buena imagen se convierte en una exigencia por tratarse de una herramienta de comunicación imprescindible, tanto en el entorno laboral como en el personal. Hay que tener en cuenta que “solo hay una oportunidad de causar una buena primera impresión” esto es un hecho casi incuestionable.

La primera impresión se produce cuando conocemos a una persona. Y todos nos formamos una opinión, ¿pero exactamente qué es lo que evaluamos?

Según los expertos, lo que se dice constituye un 8% de lo que se comunica, un 52% corresponde a cómo se dicen las cosas y el restante 40% está vinculado a  la apariencia personal (porte, atuendo, posturas y gestos).

No se trata pues de una cuestión trivial, como podría haberse supuesto en un primer momento. Es necesario reflexionar sobre qué es lo que queremos comunicar a través de la imagen propia.  En realidad, sin pretenderlo (o sí), se transmite si nos interesa o no el trabajo.  Si el  aspecto es desaliñado, lo que se está diciendo es que ni el puesto, ni las personas con las que nos relacionamos tienen importancia.  Por el contrario, si el aspecto es impecable y sobre todo, adecuado a la cultura de la empresa, la imagen transmite eficacia, interés y deseos de proyección profesional.

La buena presencia, la imagen que se proyecta se puede definir como “algo  de naturaleza visible o concreta”.   No significa belleza o apostura, implica algo más.  La buena presencia se refiere al porte, aspecto y apariencia de una persona. Realmente, una buena presencia que comunique lo mejor de uno mismo, implica encontrar el equilibrio apropiado.

En general, las cuestiones que se exponen a continuación son aplicables a todos los ámbitos de nuestra vida pero cobran especial relevancia en la búsqueda de empleo

  • La buena presencia, el ser y sentirse agradable a la vista de los otros, hace a las personas más seguras de sí mismas, lo que mejora en gran medida su desarrollo personal, profesional y social.
  • Las buenas maneras, el protocolo social y la etiqueta en el mundo laboral tienen gran importancia como herramienta de comunicación y relación.

La imagen personal debe ser:

  • Consecuente

Acorde con los valores, estatus y cualidades. Una persona que trata de transmitir algo que realmente no es, solamente comunica confusión. Hay que armonizar el aspecto físico con el personal, con los modales, con la forma de expresarse y la forma de moverse. Todo este conjunto transmite, pero esa transmisión debe ser lo más positiva posible.

  • Persistente

 

Tiene que haber un estilo definido, no se puede acudir a la primera entrevista con una imagen absolutamente clásica y a la segunda, con un aspecto alternativo.

  • Coherente

 

El atuendo debe contar una historia, y sólo una.   No parece lógico que una persona joven aparezca vestida como alguien de mucha más edad, con el fin de aparentar seriedad.  Es mucho más serio presentarse con corrección y adecuado a edad, forma de ser y momento.

 Si se opta por un trabajo en el que no habrá relación con el cliente y se trata de trabajo de oficina, lo normal es que si habitualmente no se lleva corbata, hay que presentarse correctamente vestido pero sin corbata.

La profesora Amy Cuddy[1] afirma que la gente suele evaluar a quien acaba de conocer en los primeros 30 segundos, planteándose las siguientes preguntas:

 ¿Puedo confiar en esta persona?

¿Puedo respetar a esta persona?

CONFIANZAY COMPETENCIA

Amy Cuddy se refiere a estas dimensiones como confiabilidad y competencia e idealmente todos querríamos ser percibidos positivamente en ambas dimensiones, aunque la mayoría de las personas, especialmente en un contexto profesional, creen que el factor mas importante es la competencia, porque queremos afirmarnos como profesionales inteligentes y eficientes.

Sin embargo, la confiabilidad es el factor principal para quien nos conoce y es a lo que realmente prestan atención. Parece lógico desde un punto de vista antropológico, ya que desde las cavernas es más importante poder confiar que el grado de competencia.

Y si nos preguntamos ¿qué esperan las empresas cuando van a contratar a un candidato? La respuesta es que, por supuesto, esperan que la persona sea competente para ejercer el trabajo. Prácticamente esto lo dan por sentado.  Esperan una formación seria  e idónea y las habilidades necesarias para ejercer el trabajo.

factor diferenciadorTodo ello es importante pero sobre todo las empresas buscan confiabilidad. La confiabilidad no está forzosamente vinculada al cumplimiento del horario ni al presentismo, tiene sobre todo un matiz de responsabilidad.

 

[1] Amy Cuddy, psicóloga y profesora de Harvard Business School, experta en lenguaje no verbal,  ha estudiado junto con sus colegas Susan Fiske and Peter Glick   durante más de 15 años lo que podríamos denominar “primeras impresiones”

 

 

 

¿HAY EMPRESAS QUE SON UN PARAISO? ¿Existe un Shangri-La en el trabajo?

felicidadShangri-La es el topónimo de un lugar ficticio descrito en la novela de James Hilton, Horizontes perdidos. Por extensión, el nombre se aplica a cualquier paraíso terrenal.  Yo me pregunto y os pregunto, si existe ese paraíso en el mundo laboral, esa empresa en la que nos podamos sentir felices, valorados y siempre o casi siempre en un estado de satisfacción.

Hoy no me refiero solo  a esas 100 mejores empresas para trabajar, aunque también las tengo en cuenta, por supuesto.

Pienso en todas las empresas en las que se puede conseguir la felicidad en el trabajo.  Ya se que vincular felicidad y trabajo parece un contrasentido.  Como dice un amigo mio, si para ir al teatro, pagas, lo mismo pasa con el futbol y el cine… Y sin embargo, por trabajar, te pagan… ALGO HAY.

¿Qué hace a unas empresas mejores para trabajar que otras?  Y sobre todo ¿por qué? A primera vista, parece muy relacionado con las personas que la dirigen pero hay mucho más. Tal-Ben Shahar, experto en Psicología Positiva y creador del “Curso de la felicidad” que imparte en la Universidad de Harvard, opina que:

El buen directivo entiende que los empleados necesitan tomarse algunos descansos durante el día, y tener tiempo de recuperarse cuando están en casa. Estando encima todo el tiempo no ayuda al empleado, y tampoco a la organización.”

Indudablemente, el estilo de dirección influye -de forma positiva o negativa- en la satisfacción y felicidad de sus empleados.

Pero hay otros muchos factores que pueden hacernos sentir mas o menos felices en el trabajo.  Según mi modesto entender, el más importante es que lo que hacemos nos apasione.  Si te encanta lo que haces y encima te pagan por ello…

Otro elemento a tener en cuenta es como los directivos valoran nuestro trabajo y como nos apoyan.

Un factor sumamente importante es, como no podía ser de otra manera, la remuneración y prestaciones adicionales (seguro médico, cheques de comida, etc…)  y como la empresa cumple el convenio, las disposiciones, leyes laborales y la forma en que se da la negociación sobre aspectos laborales.

Por supuesto también influye todo lo relativo al espacio físico y el lugar de trabajo, la limpieza, la higiene, salubridad y la temperatura del lugar de trabajo.

Cada persona es un mundo y por lo tanto, encontraremos las claves de la felicidad en el trabajo a lo mejor en algunos aspectos muy particulares.

Ahora bien, hay muchos profesionales que casi logran ese Shangri-La en su trabajo porque se sienten valorados, sino estupendamente bien remunerados, al menos razonablemente pagados; tienen un jefe que le entiende y aprecia, desarrolla su actividad en un entorno sano y agradable y un trabajo por el que muchos matarían y sin embargo, no valoran ese casi Shangri-La.

Posiblemente lo que voy a escribir a partir de ahora no sea del gusto de muchos de mis lectores, pero pienso que alguien tiene que decirlo y ¿por qué no yo?

Todos conocemos casos de compañeros o amigos, que tienen una maravilla de trabajo y o no se dan cuenta de lo que tienen o van de “sobrados” y creen que merecerían mucho más.

Aunque no daré nombres, todo lo que comento a continuación ha sido vivido por esta autora.

Empecemos por el caso de la chica que trabaja en una gran empresa, donde a pesar de su escasa preparación recibe un salario mas que adecuado y tanto sus jefes como sus compañeros la tratan de manera exquisita y sin embargo, no se sabe muy bien porque, su ausentismo laboral está por encima de la media.  Cuando recibe alguna orden que va a significar algo más de trabajo de lo habitual, si no está de baja por depresión, está de baja porque tiene un extraño dolor de espalda.  Lo raro es que cuando va a trabajar no parece que esté deprimida o cuenta a sus compañeros que ha estado jugando al paddle.  ¿Dónde está la depresión o el dolor de espalda? Y más importante ¿por qué infravalora su Shangri-La?

Sin duda, en este caso, mas vale caer en gracia que ser graciosa. Se trata de una persona muy agradable y sus compañeros están dispuestos a hacer parte de su trabajo porque realmente la aprecian.

Pero ¿qué ocurriría si por ejemplo, el jefe se marcha de la empresa o lo trasladan?  ¿Conservará nuestra amiga su trabajo o por el contrario lo pondrá en grave riesgo?

Otro caso es el de una asistente de alta dirección que tiene una magnífica relación con su jefe, una posición envidiable y es una apasionada de su trabajo.  Realmente es feliz pero… es despótica con las personas que la rodean, olvida la empatía o que la relación con los compañeros y otros directivos es importante, sean del rango jerárquico que sean.

Quizá olvida que no trabaja para una persona sino para la corporación. Pone en peligro su Shangri-La ya que aunque ahora tiene el apoyo del jefe, la movilidad laboral puede hacer que éste se vaya a otra empresa o a otro país.  Entonces, dado el cartel que tiene, posiblemente su vida ni sea tan cómoda ni el trabajo siga siendo el mismo.

Otro caso es el de ese comercial que obtiene muchas ventas exitosas pero que por supuesto, no es el que salva la cuenta de resultados de la empresa.  Sin duda tanto sus jefes como sus compañeros aprecian sus éxitos y su habilidad pero no es el “ungüento amarillo” es solamente un comercial brillante, sí pero no podemos considerarlo la estrella de las ventas, que es como él se considera.  Por ello pretende que todo el departamento gire en torno a él e incluso se permite el lujo de criticar agriamente a sus compañeros o al resto de la empresa.

No cabe duda de que va de “sobrado” y piensa que merece mucho, mucho mas. Sin embargo, a pesar de esta idea, sigue pensando que su empresa es un Shangri-La y no considera intentar buscar otra, entonces ¿por qué es tan déspota?

En estos tres casos, hay falta de formación y verdadero compromiso en el primero, en el segundo, parece un problema de carencia de inteligencia emocional (para esto también hay formación) y en el tercero, un exceso de autoestima.

Son casos extremos pero, en general, la mayoría de nosotros cuando tenemos un trabajo de calidad, parece que en algún momento lo olvidamos, despotricamos y lo que es peor, nos sentimos mal.

Seamos realistas, casi ninguna empresa es el paraíso ni tiene porque serlo. El objetivo de las empresas es generar valor para su accionista.  Para ello, cuenta con recursos humanos, tecnológicos, etc…  No pretende comportarse como una madre, en el mejor de los casos quiere potenciar a sus empleados, los forma y les proporciona las herramientas necesarias para su desarrollo.

Desde el punto de vista de nosotros los empleados, tenemos que sacar el mejor partido posible al trabajo (tan escaso al día de hoy), formarnos continuamente -tanto si la empresa nos proporciona la formación, como si debemos sufragarla con nuestros propios recursos.  También tenemos que recordar que ya no existen trabajos para toda la vida y estar preparados siempre para el cambio mientras disfrutamos de lo que tenemos.

Finalmente, os recomiendo la lectura del artículo

¿QUÉ SITUACIONES COMPLICADAS HABÉIS VIVIDO CON VUESTROS JEFES?

SI ESTAS EN EL PARO DEBES DE TENER UN PLAN DE ACCION (II)

No hace falta ningún análisis para afirmar que la situación del empleo en España es complicada pero incluso en un entorno aparentemente negativo, siempre es posible encontrar oportunidades.

Igualmente, es necesario plantearse la posibilidad, si las circunstancias personales lo permiten, de buscar oportunidades fuera del país. Es posible que este sea el objetivo, que como decía en el post anterior, tiene que establecerse para trazar el plan.

Ahora bien, es necesario ser realista y ajustarse al momento. No se puede pretender una retribución por encima de lo que ofrece el mercado, es posible que no sea lo óptimo pero es necesario tener presente que siempre es más fácil conseguir algo mejor desde el mundo del trabajo que desde el desempleo.

Según los estudios realizados por las consultoras y ETT´s mas importantes del país, cabe concluir que los salarios y las ventajas sociales son mayores en las grandes empresas y las multinacionales.  La estructura salarial en una Pyme es mucho más ajustada, ya que la mayoría no tienen beneficios sociales ni otras ventajas que si ofrecen las grandes empresas.

Por sectores, quien mejor paga a sus empleados son los bancos, las empresas de seguros, las farmacéuticas y las empresas de telecomunicaciones, ya que son sectores con amplios márgenes de negocio.

Por otra parte, hay algunas profesiones que son mucho más demandadas que otras.  Hay que pensar si lo que ofrecemos (formación, experiencia, habilidades sociales) se ajusta a lo que las empresas demandan, si es necesario mejorar la formación o las habilidades sociales, ya que la experiencia es la que es y no se puede cambiar.

También es necesario valorar si la idea es trabajar en el sector privado, en el público o, como no, convertirse en autónomo. En las siguientes entregas, se analizarán estas tres opciones.

.objetivo

¿QUÉ QUIEREN LAS EMPRESAS?

Difícil cuestión, muchos buscan trabajo y saben qué quieren del nuevo empleo.  Pero, ¿cuántos se preguntan qué es lo que las empresas demandan.

Seguramente la mayoría estará de acuerdo en cuanto a que lo que las empresas demandan son empleados productivos y comprometidos, aunque a esta autora le resulta esta respuesta un tanto simplista.  Hay muchos otros aspectos que se obvian pero que conviene poner en blanco y negro aquí.

Está claro que la empresa quiere empleados productivos y comprometidos pero ¿solamente?  La empresa para mantenerse tiene que tener una cartera de clientes y a ser posible, fidelizados.  Luego, independientemente del puesto, parece que las corporaciones quieren personas especialmente hábiles en la atención al cliente.

Bien es verdad que para lograr los objetivos de fidelizar a sus clientes  e incrementar la competitividad, las empresas tienen que desarrollar las capacidades de su plantilla y para ello, surgen nuevas oportunidades en las áreas de recursos humanos y en formación ya que la necesidad de especialización  se incrementa exponencialmente.

Igualmente, la necesidad de las empresas de estar presentes en el entorno digital  y prestar sus servicios 24 horas al día/7 días a la semana, hace surgir oportunidades no solo para los expertos en las tecnologías de redes sino para otras profesiones, mas o menos formalmente reconocidas:  teleoperadores,    community managersLibro, gestores comerciales, etc…

Ahora bien, es necesario ser realista y ajustarse al momento.  No se puede pretender una retribución por encima de lo que ofrece el mercado, es posible que no sea lo óptimo pero es necesario tener presente que siempre es más fácil conseguir algo mejor desde el mundo del trabajo que desde el desempleo.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS (TAMBIÉN LAS HAY) DEL TRABAJO EN EQUIPO

VENTAJAS

El trabajo en equipo incrementa de forma considerable la satisfacción personal, mejora el clima laboral, se obtienen resultados más favorables, y lo más importante, los miembros del equipo aprenden continuamente cómo optimizar su trabajo.

Además, los equipos de trabajo:

  •  Realizan trabajos que los grupos corrientes no pueden hacer.
  • Facilitan el aprendizaje
  • Aprovechan mejor los recursos.
  • Son más creativos y eficientes para resolver los problemas.
  • Son más eficientes en la toma de decisiones.
  • Incrementan la productividad
  • Mejoran la comunicación.

Los miembros de un equipo disfrutan del trabajo en un entorno colaborador, sienten el reconocimiento personal  social y en general, mejoran su calidad de vida laboral. Un equipo dispone de más información y consigue mejores resultados que cualquiera de sus miembros individualmente.

Todas estas ventajas se encuentran en los equipos de trabajo que funcionan de forma óptima, lo que depende en gran medida del liderazgo con que cuenta la persona que lo dirige y su visión de las posibilidades futuras, sin que tenga relevancia su posición en el organigrama de la empresa.

DESVENTAJAS

equipoSi en el epígrafe anterior se ha analizado el equipo de trabajo ideal, en éste se examinan las cuestiones que producen conflictos en los equipos de trabajo reales.

Uno de los grandes problemas en el trabajo de equipo es el hecho de que cada persona es en sí misma un mundo con sus cualidades y defectos y en un primer momento  pueden surgir antagonismos y desacuerdos si se permite que los participantes tomen posiciones de ganar, perder y de competencias y lucha.

Los factores generadores del conflicto más característicos son los que se exponen a continuación:

  • Liderazgo débil o inadecuado para el tipo de trabajo a realizar. Este es un factor determinante para el éxito o el fracaso del equipo.
  • Falta de confianza por parte de los miembros del equipo en el logro de los objetivos, bien porque el líder no ha sabido transmitir la información o porque dentro del equipo hay personas que “intoxican” el entorno.
  • Objetivos poco realistas. Un equipo frente a objetivos que no son realistas y, por tanto, inalcanzables, pierde la fe en el éxito.
  •  Falta de apoyo por parte de la dirección, lo que produce carencias, entre otros, de los recursos necesarios.
  •  Individualismo. El trabajo en equipo parece llevar implícito el lema “uno para todos y todos para uno”. Trabajar en equipo implica servir, dejar de pensar únicamente en uno mismo y en el beneficio propio.
  •  Incumplimiento sistemático de las normas de funcionamiento, en algunos casos por ser poco claras o demasiado densas o imposibles de cumplir.
  •  Malas relaciones intepersonales
  •  Equipos mal dimensionados respecto al trabajo a realizar. En el caso de que el número de miembros es escaso, se produce el estrés lógico ante el tamaño de la tarea. Si es excesivamente numeroso, se genera la sensación de “disparar pulgas a cañonazos”. En ambos casos puede que las tareas no se distribuyan equitativamente.
  •  Actitudes que frenan o eliminan la creatividad:
    • Trabajo enfocado a la gestión y las tareas rutinarias
    • Relaciones poco asertivas, actitudes contemporizadoras
    • Motivación de los miembros “tóxicos” del equipo
    • No reconocer la existencia de problemas o conflicto

Formar un equipo de trabajo y dirigirlo eficazmente no es tarea fácil. La eficacia de un grupo que funciona comparada con la de otro con problemas y desorganizado es abismal.

CONCLUSIONES

El trabajo en equipo, al que no parece que en ningún caso deba considerarse como una moda pasajera sino un proceso que está aquí para permanecer,  incrementa la productividad en la empresa, favorece las relaciones y la confianza entre los miembros del equipo.

Las ventajas son muchas aunque quizá la más significativa es la sinergia que se produce en los equipos de trabajo,  cuando un equipo funciona armónicamente y los esfuerzos de todos sus miembros están enfocados en la misma dirección, no se producen pérdidas de energía.

Como en toda acción humana, el trabajo en equipo no está exento de problemas, especialmente cuanto ese equipo se acaba de formar o cuando se emprende un nuevo proyecto.  En ambos casos se trata de lo que podría llamarse la  etapa de ajuste.

Además de esta etapa de ajuste, los conflictos en los equipos proceden en su mayor parte de la indefinición de los objetivos, la falta de recursos de todo tipo (humanos, materiales, tiempo) o de la falta de liderazgo por parte de quien dirige ese equipo.

EXTRAIDO DEL LIBRO “COMO SOBREVIVIR AL CAMBIO: INTELIGENCIA EMOCIONAL Y SOCIAL” DE M.C. LONDONO

SABER TRABAJAR EN EQUIPO ABRE LAS PUERTAS AL MUNDO LABORAL

Se han producido grandes cambios en la sociedad y en la empresa, cambios económicos, sociales y tecnológicos.  Estos cambios han generado la necesidad de trabajar en equipo, de hecho se ha convertido, hoy en día, en la clave para conseguir que una empresa sea competitiva.

equipoEl trabajo en equipo implica trabajar en colaboración  con otros de forma coordinada, armónica y enfocada a una meta,  aprovechando las fortalezas de cada uno de los miembros de ese equipo.

En la actualidad, la inmensa mayoría de las personas trabajan en equipo, casi nadie lo hace de forma aislada.  El ejemplo más típico es el de la secretaria y/o asistente de dirección que hasta la implantación de las tecnologías de la información y la telefonía inteligente trabajaba de forma aislada para uno o varios directivos.  Actualmente y gracias a estas facilidades, es un miembro más del equipo del directivo con el que colabora entre otros, en las labores de organización y coordinación del equipo.

Un equipo es un grupo más o menos reducido de personas que tienen conocimientos y habilidades complementarias y un objetivo común.  Para que el equipo trabaje de manera óptima debe tener asimismo un enfoque compartido en el modo de trabajar y actuar.  El individualismo, los objetivos nada claros o contrapuestos y otros factores similares, constituyen obstáculos insalvables.

Un equipo de trabajo eficiente tiene unas características que lo distinguen de un grupo de personas que trabajan conjuntamente, e independiente de su finalidad, suele presentar estas  características básicas:

  • Objetivos comunes.  Trabaja para lograr unos objetivos establecidos con claridad, con la participación e implicación de todos los miembros.
  • Confianza mutua.  Se comparte información, en algunos casos de carácter confidencial, se delegan tareas en otros miembros del equipo que pueden requerir  de un alto grado de responsabilidad.
  • Colaboran y comparten información, planes y recursos. Se aprovecha la sinergia[1] del grupo.  La comunicación es fluida, libre y espontánea, se fomenta el diálogo, la escucha activa y el respeto a  los diferentes puntos de vista.
  • Cada uno de los miembros del equipo se distingue de los demás y a la vez está integrado. Disponen de habilidades y conocimientos complementarios.
  • Normas establecidas.  Claras, coherentes y flexibles que facilitan el trabajo y la consecución de los objetivos establecidos.
  • Moral alta.  Todos sus miembros tienen un alto nivel de motivación.
  •  Compromiso con los fines comunes.   Los componentes están convencidos de la importancia de la tarea, de la aportación de sus resultados en el objetivo global de la empresa. Nadie es imprescindible, pero todo el mundo es necesario.
  •  Existencia de un liderazgo formal o informal. El líder puede estar designado formalmente para desempeñar esta función, o puede surgir entre los participantes para satisfacer la necesidad de liderazgo. De hecho, puede haber más de un líder en cada grupo.  En todo caso,  tiene una fuerte orientación hacia la tarea global y el logro de los objetivos.  Motiva, apoya, anima, armoniza y media, defiende, estimula e incentiva.

Un equipo de trabajo se asemeja a una orquesta, en la que la importancia del director es innegable pero, además, es necesario disponer de los músicos y que cada uno de ellos sea un virtuoso del instrumento a su cargo.  La partitura de la pieza a tocar debe estar en poder de todos y cada uno de los músicos, además del director.  Todos estos elementos constituyen el punto de partida, pero aunque se trate de excelentes músicos, tienen  que aprender a tocar en conjunto bajo la batuta del director  y disfrutar de la música.

Los miembros de un equipo disfrutan del trabajo en un entorno colaborador, sienten el reconocimiento personal  social y en general, mejoran su calidad de vida laboral. Un equipo dispone de más información y consigue mejores resultados que cualquiera de sus miembros individualmente.

EXTRAIDO DEL LIBRO  “COMO SOBREVIVIR AL CAMBIO: INTELIGENCIA EMOCIONAL Y SOCIAL” DE M. CLAUDIA LONDOÑO Libro

[1] Sinergia (1+1=3, el todo es más que la suma de sus partes).

LA APARIENCIA IMPORTA SIEMPRE PERO ESPECIALMENTE SI BUSCAS EMPLEO

LA IMPORTANCIA DE LA APARIENCIA PERSONAL
LA IMPORTANCIA DE LA APARIENCIA PERSONAL

COSe suele decir que el periodo más crítico cuando se conocen dos o más personas o nos presentamos ante un público son los cinco primeros minutos.  Lo que se percibe en ese breve lapso de tiempo tiende a persistir. Si esa primera impresión es positiva, hay mucho terreno ganado; si es negativa, para reconducir la situación, se necesitará tiempo y esfuerzo.

Por otro lado, si bien la primera impresión es capital para el establecimiento de relaciones fructíferas, la “última” es también relevante.  Al cierre de una reunión, al finalizar una entrevista, en fin  al despedirse, una actitud positiva y afable produce en los demás ganas de continuar esa relación.

La buena presencia, la imagen que se proyecta se  puede definir como “algo  de naturaleza visible o concreta”.   No significa belleza o apostura, implica algo más.  La buena presencia se refiere al porte, aspecto y apariencia de una persona. Realmente, una buena presencia que comunique lo mejor de uno mismo, implica encontrar el equilibrio apropiado.

El porte, la imagen personal óptima no se consigue con ropa cara o accesorios ostentosos, tampoco, adoptando actitudes histriónicas.  Se trata de lograr una armonía tanto interna como externa.  Es una forma de comunicación no verbal.  Un atuendo inadecuado puede provocar un sentimiento de exclusión en un acto profesional o social.  Por el contrario, un atuendo adecuado para la ocasión aporta mayor seguridad, adaptación y aceptación socio-profesional.

La expresión “Imagen Personal” es mucho más amplia que el simple concepto de vestido, pues hace referencia también al conjunto de rasgos físicos, gestos, movimientos, tono de voz, estilo al caminar, forma de mirar, etc. imagen personal equivale en este sentido a estilo o tono vital.

Cuando una persona se presenta, mucho antes de pronunciar una sola palabra, ha transmitido ya a los demás gran cantidad de datos e ideas. Aunque no se sea  consciente de ello, todo el mundo proyecta su  personalidad a través de la imagen.

Quizá lo primero que se ve en la gente, aparte del  aspecto personal, la expresión facial y la forma de moverse.  Si los movimientos y gestos son  pausados y naturales, la imagen que se proyecta es armónica, equilibrada y segura.

El cuerpo y la expresión de la cara revelan más de lo que algunas veces se quiere. Reflejan lo que interiormente se siente y no se dice.   A veces, el comportamiento no verbal contradice lo que se quiere expresar a través de la palabra. Por ejemplo, una persona que  normalmente es pasiva y sumisa y  trata de demostrar toda la autoridad de la que es capaz en lo que dice y en el tono de voz que utiliza, mientras que la postura del cuerpo y la indecisión de sus gestos,  hace que resulte poco creíble.

La comunicación no verbal de carácter visual es muy importante. Con los ojos se dicen muchas cosas. De la intensidad, la duración y la decisión de la mirada, el lugar donde se mira y como se mira podemos deducir una serie de cosas.

EXTRAIDO DEL LIBRO “COMO SOBREVIVIR AL CAMBIO, INTELIGENCIA EMOCIONAL Y SOCIAL”

 

PARA TENER EXITO EN LA BUSQUEDA DE EMPLEO, DEBO APRENDER A GESTIONAR MIS EMOCIONES

Autocontrol

El autocontrol es la competencia emocional que nos permite controlar las emociones y sentimientos y decidir cómo expresarlos. Aunque no es necesario manifestar todas las emociones, tampoco resulta conveniente esconderlas o negarlas.

El autocontrol emocional no es lo mismo que el exceso de control, es decir, la extinción de todo sentimiento espontáneo que, obviamente, tiene un coste físico y mental.

ESTRESLas personas emocionalmente inteligentes expresan los sentimientos que son importantes y manejan de manera positiva aquellas emociones que no pueden exteriorizar. Demuestran autocontrol a nivel equilibrado y apropiado por lo que los demás les consideran dispuestos a compartir ideas y abiertos a escuchar las de los demás.

Las personas dotadas de esta competencia: 

  • Gobiernan adecuadamente sus sentimientos impulsivos y las emociones conflictivas.
  • Se mantienen equilibrados, positivos e impasibles aun en los momentos más críticos.
  •  Piensan con claridad y permanecen concentrados a pesar de las presiones.

Quienes disponen de un alto autocontrol sobre sus emociones[1] saben gestionarlas, muestran las positivas y eliminan o al menos moderan las de carácter negativo. Somos lo que pensamos y si aprendemos a controlar nuestros pensamientos también así podremos controlar nuestras emociones ya que éstas pueden definirse como la reacción a un pensamiento.

La falta de autocontrol emocional se presenta en dos comportamientos totalmente opuestos, un insuficiente control de las emociones o por el contrario, exceso de control y casi negación de las emociones.

Insuficiente control de las emociones

Todo ser humano siente una cierta dosis de ira, furia, tristeza y ansiedad bajo circunstancias determinadas. Asimismo es normal sentir alegría, amor o felicidad. Evidentemente, hay ciertas emociones de carácter negativo que deben dominarse cuando surgen en un entorno en el que resultaría inadecuado expresarlas, por ejemplo en el entorno laboral.   Sin embargo, cuando la ira o la envidia, la ansiedad u otra emoción de características similares nos acechan y amenazan con controlarnos, podemos admitir estas emociones en nuestro fuero interno e intentar canalizarlas.

Algunas emociones son peor aceptadas que otras, todo el mundo parece dispuesto a aceptar la tristeza o la alegría en los demás pero considera inaceptable la ira.

Cuando hablamos de ira nos referimos a una reacción inmovilizante que se experimenta cuando nos falla algo que esperábamos. En general proviene del deseo de que el mundo y la gente sean diferentes a lo que realmente son.

Cuando las circunstancias no se ajustan a las expectativas, se experimentan sentimientos de frustración, aunque se puede aprender a actuar de forma distinta cuando se experimenta estos sentimientos, lo más probable es que se siga sintiendo rabia, irritación y desilusión pero la ira puede ser eliminada si se cambia el enfoque.

Exceso de control de la emociones

Para algunas personas el autocontrol significa reprimir cualquier sentimiento, mientras que para otras, esta represión es una muestra de frialdad o incapacidad para manifestar las emociones. Ahora bien, nos guste o no todos experimentamos estas emociones pero hay que saber expresarlas y tratarlas de forma adecuada.

El autocontrol emocional no es lo mismo que el exceso de control, la extinción de todo sentimiento espontáneo tiene un coste físico y emocional. Las personas que contienen sus sentimientos, especialmente los que consideran negativos, experimentan una elevación de su ritmo cardiaco, síntoma inequívoco de hipertensión.

La falta de control emocional o el exceso produce en casos extremos, desordenes alimentarios y como consecuencia, en casos extremos, anorexia o bulimia. En otros, adicciones autodestructivas en mayor o menor medida.

Cuando la represión emocional adquiere carácter crónico, puede llegar a bloquear el pensamiento, alterar las funciones intelectuales y alterar las relaciones interpersonales. No es la única causa pero es uno de los elementos que producen estrés.

Extraído de mi  libro COMO SOBREVIVIR AL CAMBIO, INTELIGENCIA EMOCIONAL Y SOCIAL EN LA EMPRESA  (2ª EDICIÓN)

LECTURA RECOMENDADA:  LA PRÁCTICA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

[1]Daniel Goleman en “La Practica de la Inteligencia Emocional”, Ed. Kairos (Página 124) define el autocontrol como una habilidad invisible ya que se manifiesta precisamente como “la ausencia de explosiones emocionales. Los signos que la caracterizan son, por ejemplo, no dejarse arrastrar por el estrés o ser capaz de relacionarse con una persona enfadada sin enojarnos.