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El “networking” ¿por qué y para qué?

La primera cuestión, aunque no la única, es el por qué.  Y aquí  me surgen recuerdos de mi más tierna infancia.  Mis padres se preocuparon y ocuparon acerca de la elección del colegio al que iba a asistir.  Les interesaba que fuera bilingüe y también con quién me iba a relacionar.

claudiaDurante mucho tiempo consideré a mis padres como un poco frívolos.  No parecía preocuparles ni la exigencia del colegio,  ni cosas similares.  Parecía que su gran preocupación era que supiera comunicarme en más de un idioma y que tuviera buenas relaciones.

Ahora en el otoño de mi vida, comienzo a comprender a mis padres.  Querían dotarme de las suficientes habilidades de comunicación como para que, supiera lo que supiera, pudiera hacerlo valer.

Mis padres ignoraban totalmente aquello del networking pero sabían que quien se relaciona bien, tiene mayores posibilidades de éxito.

Este recuerdo me ha llevado a reflexionar seriamente acerca del famoso networking o red de contactos en español.

Permitidme una digresión ¿por qué nos empeñamos en usar palabras en inglés (además de networking, face to face, bulling, etc.) cuando en español existen los términos idóneos y además generalmente más ilustrativos? ¿Será por esnobismo o petulancia o por pura ignorancia?

Perdón por la digresión y volviendo al networking, ¿qué es realmente?

La construcción de relaciones o “Networking” en inglés es la habilidad para  relacionarse socialmente con el objetivo de  hacer contactos y cooperar.

Montse Mateos en su estupendo artículo EL ARTE DEL “NETWORKING” O HACER AMIGOS”  establece que tener contactos no es nada nuevo, no solo ha existido siempre, aunque ahora contemos con herramientas como Twitter, Facebook y LinkedIn.

Construir una red de relaciones requiere:

Tener contactos y saber utilizarlos. La red contactos la forman aquellas personas de nuestro entorno personal y profesional con las que se comparten experiencias, intereses, u otros contactos. Todas tenemos nuestra propia red, aunque en algunos casos no se valora su potencial.

Si se hace una lista rápida de las personas con las que nos relacionamos en nuestro entorno y de los lugares y responsabilidades que ocupan, resulta sorprendente la cantidad de contactos de que se dispone.

  • Esta “red” es esencial para: identificar oportunidades profesionales y sociales
  • La “red” funciona si se actualiza continuamente y se mantiene.

Es saber cooperar con otras personas o entidades para conseguir fines comunes. No debe confundirse cooperación con “mafia”, “tráfico de influencias” o “amiguismo”. Conocer gente y saber sacar la máxima ventaja de las relaciones sociales, familiares y profesionales es algo totalmente lícito, conveniente y positivo para cualquier persona y más aún en el proceso de búsqueda de empleo.

La segunda cuestión es el ¿para qué?

La característica más importante de la red es el beneficio mutuo: las redes se construyen sobre la base de la “cooperación bilateral”. Cuando se establece una relación hay que pensar no sólo lo que necesitamos de esa persona, sino también lo que podemos ofrecerle. “Yo te ayudo, tu me ayudas” es el ingrediente básico. Sin embargo y a diferencia del “enchufe”, la  red se basa en la creencia compartida de que ayudarse es positivo y merecido por ambas partes, más allá del mero intercambio de favores.

Hay que ser:

  • Creativo para idear formas de colaboración que sean beneficiosas para todas las partes.
  • Proactivo y no quedarse esperando a que alguien contacte con nosotros, la red depende de nuestra actitud: paciencia, humildad y una cierta dosis de ambición.

Cuanto mayor y mejor cualificada sea esa red, mejores posibilidades de desarrollo profesional tendremos y mas oportunidades de éxito personal y/o empresarial.

Todo me lleva a concluir que después de todo, mis padres tenían una gran dosis de razón:  me estaban proporcionando dos herramientas poderosas, como la posibilidad de comunicarme en más de un idioma y estar en un entorno adecuado.  También les preocupaba que correspondiera adecuadamente cuando me hacían un favor o recibía una invitación (cooperación bilateral).  Me animaron a ser proactiva y creativa. Puede que no  hubieran oído jamás el término networking pero sabían de qué se trataba.

Y tu, querido lector, ¿qué opinas del networking?

 

 

 

 

Hablando del office casual y sus contradicciones

Durante mucho tiempo  Mark Zuckerberg ha sido el paradigma del office casual, liberó a sus empleados de la esclavitud del traje y corbata y dentro del contexto de una empresa como Facebook, creó un estilo propio, adecuado para este tipo de empresa aunque sería improcedente en otras. En todo caso, para mi Facebook como empresa, ha representado siempre un estilo desenfadado, fresco y libre.

Ahora y después de leer el libro de un antiguo empleado suyo, Antonio García Martínez ha decidido contar en su libro «Chaos Monkeys; Obscene fortune and Random Failure in Silicon Valley» , tengo que reconsiderar mi idea.

No cabe duda que el libro destila una gran amargura y no voy a entrar a comentar más que lo que se refiere al código de vestir y las incoherencias con que nos encontramos y no solo en Facebook sino en cualquier empresa.

En muchas, quizá en la mayoría, los códigos de vestimenta se han flexibilizado de forma increíble y los empleados pueden ir a trabajar con vaqueros y a lo mejor una dresscodechaqueta informal.  Ahora bien, ¿Qué pasa con las empleadas? ¿es el código de vestimenta tan flexible para nosotras?

Si volvemos a Facebook, parece ser que dista mucho de ser tan flexible con las empleadas.  Hay bromas sobre si la profundidad de un escote o el largo de una falda puede distraer a los empleados. Sí es así, se exige decoro a las empleadas en lugar de plantearse si el problema no está en ellas (que van provocando, que diría mi abuela) sino en las miradas de ellos.

Pero esta cuestión no se limita a las empresas,  pensemos en la política.  Hace pocos días, con motivo de la visita del Presidente Obama, vimos acudir a Pablo Iglesias en mangas de camisa a la reunión con el presidente.  Y hace pocos meses le vimos de esmoquin  gala en la ceremonia de los Goya.  En ambos casos, resultaba inadecuado.  En el primero, porque no se ajustaba al protocolo ( (en los Estados Unidos, no ir correctamente vestido se interpreta como una falta de respeto); en el segundo, porque la verdad, el atuendo de etiqueta le sentaba como un tiro.  No hubo demasiados comentarios en ninguna de las dos ocasiones.

Pero, ¿qué habría sucedido si en lugar de un político, se hubiese tratado de una política? No quiero ni pensarlo. Los comentarios habrían sido devastadores. Es la doble vara de medir.

Una reflexión más.  Parece que se confunde el casual con ir a la oficina absolutamente desaliñado y esto es un error.  Se puede ir con vestimenta informal, si la cultura de nuestra empresa lo permite, siempre y cuando se proyecte la mejor imagen posible.

Y cuando se habla de imagen, no estamos hablando de modelitos de marca ni de taconazos sino de algo que va mucho más allá, me refiero a la actitud, los ademanes y el lenguaje verbal y no verbal. Lo que puede resumirse con la palabra elegancia.

Citando a mi admirado Juan de Dios Orozco : La elegancia es como un cóctel, resultado de la suma de ingredientes como la discreción, la naturalidad, el sentido de la estética, la moderación personal, la simpatía, la urbanidad, la sencillez de conducta y el deseo y esfuerzo de sentirse bien con uno mismo para agradar a los demás.

De eso se trata, independientemente del atuendo, lo importante es la actitud.

 

 

 

 

Cuando “se nos va la olla”

Ya se que decir que “se nos va la olla” no resulta demasiado correcto. Para mis lectores en Latinoamérica, quizá la traducción más próxima sería que a alguien se le va la olla cuando se distrae, dice tonterías y hace locuras o se le olvida algo. Sirve para cualquiera de las tres situaciones, las cuales son diferentes entre sí, pero igualmente válidas.

Se nos va la olla cuando nos distraemos y  olvidamos lo que realmente nos importa. Parece que me repito, pero no podemos olvidar lo que es verdaderamente importante para nosotros.  Olvidamos nuestros objetivos y sueños porque estamos inmersos en el día a día.

Nos dejamos llevar por lo inmediato y lo urgente:  esa reunión que hay que organizar, ese compromiso adquirido en un momento de debilidad y al final del día nos  encontramos con que no hemos hecho absolutamente nada en pro de lo que es verdaderamente importante, no para los otros sino para nosotros mismos.

Se nos va la olla cuando de repente parece que no somos nosotros, actuamos de forma distinta o irracional.  En muchos casos se debe a que queremos ser algo que no somos, me atrevería a decir, que por falta de autoestima.

La autoestima es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos nosotros y del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. Son muchos los expertos que señalan la importancia de tener autoestima para lograr éxitos en la vida.

En muchos casos no nos gusta como somos o no nos gusta la imagen que proyectamos.  Y entonces, se nos va la olla y puede que entremos en una escalada de tontería o locura.

El grado de autoestima varía dependiendo de múltiples factores, entre los que se incluye el ámbito familiar, la salud física y mental, el entorno social y cultural, los valores y objetivos personales, la edad, el aspecto personal, etc … Sin embargo, sobre todo lo anterior prevalece el concepto que la persona tiene sobre sí misma. Quien se conoce, sabe cuáles son sus fortalezas y debilidades y por lo tanto, se valora adecuadamente.

Es común que, como mucha gente en esta sociedad,  haya crecido con la idea de que está mal amarse a sí mismo, que eso es egoísmo.

Pero el amor a los demás está relacionado con el amor que nos tenemos a nosotros mismos. No se puede hacer felices a los demás si no nos sentimos felices con nosotros mismos, si no nos sentimos bien dentro de nuestra propia piel.

La falta de autoestima puede ser tan relevante en nuestra vida, que nos impida desarrollar actividades, para las cuales estamos capacitados.

autoestima

Hay que destruir los pensamientos irracionales de que se tiene un solo concepto de sí mismo y que éste es positivo o negativo siempre. Todos disponemos de determinadas fortalezas y debilidades y siempre se pueden modificar determinados comportamientos.

La falta de autoestima es en sí misma un terrible miedo al fracaso del que con frecuencia culpa a otros o a las circunstancias porque de algún modo no se quiere asumir el control de la propia vida. Las personas con poca autoestima muestran algunas o todas las características que se enumeran a continuación:

  • Desprecia sus cualidades, no las considera importantes
  • Se deja influir por los demás
  • No es amable consigo misma
  • Se siente impotente y menos que los demás.
  • A veces actúa a la defensiva
  • Dice tener la autoestima bien alta sin que nadie le pregunte.
  • A veces culpa a los demás por sus faltas y debilidades
  • No se quiere y no respeta su cuerpo
  • A veces se hace daño a sí mismo
  • No le importa su entorno
  • Se siente despreciado
  • Suele buscar pretextos por sus errores

En otras ocasiones reaccionamos irracionalmente, se nos va la olla una barbaridad y perdemos el control de nuestras emociones, por ejemplo ante un sentimiento de ira.

Todo ser humano siente una cierta dosis de ira, furia, tristeza y ansiedad bajo circunstancias determinadas. Asimismo es normal sentir alegría, amor o felicidad. Evidentemente, hay ciertas emociones de carácter negativo que deben dominarse  cuando surgen en un entorno en el que resultaría inadecuado expresarlas, por ejemplo en el entorno laboral.   Sin embargo, cuando la ira o la envidia, la ansiedad u otra emoción de características similares  nos acechan y amenazan con controlarnos, podemos admitir estas emociones en nuestro fuero interno e intentar canalizarlas.

Algunas emociones son peor aceptadas que otras, todo el mundo parece dispuesto a aceptar la tristeza o la alegría en los demás pero considera inaceptable la ira.

Cuando hablamos de ira nos referimos a una reacción especialmente virulenta  que se experimenta cuando nos falla algo que esperábamos. En general proviene del deseo de que el mundo y la gente sean diferentes a lo que realmente son.

Furious emoticon

 Cuando las circunstancias no se ajustan a las expectativas, se experimentan sentimientos de frustración, aunque se puede aprender a actuar de forma distinta cuando se experimentan estos sentimientos, lo más probable es que se siga sintiendo rabia, irritación y desilusión pero la ira puede ser eliminada si se cambia el enfoque.

Como puede observarse, la olla se nos  puede ir por múltiples razones aunque aquí se exponen las más relevantes, muy relacionadas con la inteligencia emocional.

Como-sobrevivir-al-cambio-inteligencia-emocional-y-social-en-la-empresa-i1n2004535LECTURA RECOMENDADA http://www.casadellibro.com/libro-como-sobrevivir-al-cambio-inteligencia-emocional-y-social-en-la-empresa/9788492735129/1484577

 

 

EL EXTRAÑO SÍNDROME DE LA “REUNIONITIS”

La realidad es que cuanto más alta es la posición de un directivo, mayor es el número de horas que dedica a las reuniones, es más en algunos casos, podría decirse que existe el síndrome de la reunionitis. Esta proliferación de las reuniones ha traído consigo toda clase de problemas de organización.

Se define como reunionitis como el exceso de reuniones que no son ni imprescindibles ni importantes , siendo la consecuencia de esto la pérdida de tiempo, los costes directos o indirectos consiguientes, es decir el coste de oportunidad, la opinión negativa por parte de los colaboradores de que las reuniones no sirven para nada y la consiguiente pérdida de productividad.

Peter Drucker[1], tratadista austriaco y autor de varias obras sobre gestión de las organizaciones, afirmaba: “Una reunión cuya única función es colocar a los participantes en la presencia del ejecutivo no hay manera de lograr que sea productiva. Son los gajes del oficio. Los altos ejecutivos son eficaces en la medida en que logran evitar que estas reuniones interfieran en su jornada de trabajo“.

Muchos directivos convocan a sus plantillas o a su equipo por cualquier motivo y a cualquier hora,  generalmente sin motivo y  sin tener presente que entorpecen la propia dinámica del trabajo y que el recurso más escaso es el tiempo de las personas.

Cada vez con mayor frecuencia, las organizaciones proponen alternativas a las reuniones presenciales y otras medidas como antídoto eficaz para luchar contra el mal de las reuniones constantes, continuas y generalmente, poco efectivas.

El antídoto real a la reunionitis son sin duda la organización y la planificación que debería plantearse bajo ciertas premisas:

REUNIONES EFICACES

Existen dos elementos clave que hacen que una reunión sea una muestra de ineficacia: Que se celebre una reunión cuando no es imprescindible y que la reunión no esté preparada.

No es tan difícil evitar convocar reuniones que no producen ningún beneficio -y no me refiero solo al económico- y reunirse exclusivamente cuando sea verdaderamente necesario.

[1] Peter Ferdinand Drucker (Viena, 19 de noviembre de 1909-Claremont, 11 de noviembre de 2005) fue un abogado y tratadista austriaco, considerado el mayor filósofo de la administración (también conocida como management) del siglo XX. Fue autor de más de 35 libros, y sus ideas fueron decisivas en la creación de la empresa moderna.

COMUNICANDO, COMUNICANDO ….. ¿ES CIERTO QUE AHORA NOS COMUNICAMOS MAS?

zombie-celular-20“Nunca hemos tenido tantas posibilidades para comunicarnos como ahora.  Realmente vivimos en una sociedad hiperconectada” Enrique Dans

Desde luego disponemos de todos los medios que nos proporciona la Sociedad de la Información.   Todos tenemos un teléfono inteligente que, además de ofrecer la posibilidad de establecer contacto con cualquier persona en cualquier lugar del mundo y a cualquier hora, bien por teleconferencia (Skype o  Whatsapp), por correo electrónico o por cualquiera de las herramientas de mensajería (Whatsapp, Telegram, Line, etc….).

También están las redes sociales en las que contamos a propios y extraños cómo nos sentimos, dónde estuvimos y qué comimos.

Parece que jamás hemos logrado tanta comunicación como ahora y sin embargo… me temo que comenzamos a vivir en un mundo que nos permite contar lo bien que lo pasamos ayer, a veces a perfectos desconocidos y no le contamos a las personas más próximas nuestras preocupaciones o alegrías.  Hemos llegado a un punto en el que nos cuesta interesarnos por la salud de un familiar mientras comentamos, en el mejor de los casos, las noticias del día en Twitter…

zombie-with-phone-2-832x470-832x333Quizá nos estamos convirtiendo en lo que denomino el zombi moderno.   Como dice Javier Marías en su genial artículo “Los nuevos zombies” [1] “…a todos nos atrae mucho más intercambiar mensajes-píldora con los ausentes que departir con quien se halla presente. La verdadera conversación pertenece al pasado, a quién le interesa.”

Efectivamente, la comunicación cara a cara se cuida mucho menos, en algunos casos incluso podría decirse que para algunos es “agua pasada”.  Tanto es así que ha surgido un nuevo espécimen que podemos clasificar como el “zombi” moderno.

Este zombi, descrito con humor por el bloguero Antonio Navajas,  tiene las siguientes características:

  • Alimentación: Redes sociales y mensajes de texto. Adoran los tweets.
  • Características psicológicas: Normalmente son de inteligencia media-alta, aunque pierden toda capacidad cuando se conectan a internet.
  • Características físicas: Bastante torpes, es fácil chocarse con ellos en la calle. Debido a que siempre están sosteniendo un Smartphone, se puede decir que solo tienen un brazo útil.
  • Hábitat: Se concentran en las grandes ciudades, en las paradas de autobús, metro y otros transportes públicos. Se masifican en tiendas especializadas en telefonía.
  • Costumbres: Prefieren las redes sociales a la Vida Real y los followers al calor humano. Tratarán de captarte como amigo de Facebook o mejor aún como seguidor de Twitter.

Claro está que el espécimen descrito no somos ni esta autora ni tu lector, son gente a la que a lo mejor conocemos, que se mueven en un universo casi paralelo y ¿distinto? del nuestro.

Están cambiando muchas cosas pero desde luego lo que nunca cambiará es la necesidad inherente al ser humano de comunicar y si lo hacemos de forma eficaz, mucho mejor.

 

[1] Javier Marías, El País Semanal, Los nuevos zombies, publicado el 21 de abril de 2013

SI ES IMPORTANTE, NO ME LO DIGAS POR WHATSAPP… ¿CUESTIÓN DE ESTILO?

whatsappComienzo preguntándome si decir algo importante por Whatsapp es elegante, aunque visto lo visto últimamente, creo que el tema va mucho más allá.

Entiendo que dos adolescentes, tras un noviazgo de un par de semanas, lo dejen por Whatsapp.  Sin embargo, no entiendo que una mujer adulta termine una relación de seis años diciéndole al novio por este medio “te quiero pero no te amo y cortamos”.  ¿Tan difícil es dar la cara? ¿Tan poco respeto merece lo compartido a lo largo de la relación? Le dice “te quiero” pero le muestra poco aprecio, respeto y consideración.

Tampoco puedo entender que se estén produciendo, por parte de algunas empresas, comunicaciones de despido, finalización o no renovación de contrato vía Whatsapp.  Aparte de carecer de valor jurídico, estas empresas muestran, además de ninguna sensibilidad, falta de respeto hacia sus empleados y poca profesionalidad. Me ha hecho recordar que un jefe que tuve hace tiempo denominaba a las áreas de personal de las empresas, departamento de recursos inhumanos.

Finalmente, esta autora ha visto con “estos ojos que se ha de comer la tierra” como alguien dimite mediante un mensaje de Whatsapp y dentro de un grupo.  En este caso, además de a la carencia de valor jurídico y falta de estilo, quizá habría que añadir la ignorancia.

businessEn el primer caso, el de los novios, lo suyo habría sido una conversación sincera.

En el de las empresas, no es de recibo que se produzcan comunicaciones de despido o finalización de contrato por un medio tan informal. Ya es poco adecuado hacerlo por un medio tan frio como el correo electrónico, pero al menos es más formal y esta dotado de validez jurídica.

En el caso de la dimisión, parece que un escrito comunicando la voluntad de dimitir y agradeciendo a los compañeros su colaboración, resulta más elegante y además tiene valor jurídico.

Todo ello me lleva a concluir que ciertas comunicaciones por Whatsapp, además de mostrar una inmensa carencia de saber estar, estilo y buena educación, conlleva falta de respeto hacia los demás, poca sensibilidad, escasa educación, desconocimiento de las formas y nula profesionalidad.

Tras todo lo dicho, puede parecer que estoy en contra del Whatsapp y nada más lejos de la realidad.  Considero que es una estupenda herramienta para comunicarse que, aunque no es totalmente gratuita, es sumamente económica y prácticamente instantánea.  Los grupos pueden constituir una forma muy eficiente de mantenerse al día entre amigos, familiares, equipos de trabajo, etc…

Pero como toda herramienta, hay que conocerla (a las armas las carga el diablo).  Saber cómo funcionan los grupos y las listas de difusión y…. como no, la política de privacidad y seguridad de la herramienta.

Y volviendo al principio, por favor SI ES IMPORTANTE, NO ME LO DIGAS POR WHATSAPP.

¿HAY EMPRESAS QUE SON UN PARAISO? ¿Existe un Shangri-La en el trabajo?

felicidadShangri-La es el topónimo de un lugar ficticio descrito en la novela de James Hilton, Horizontes perdidos. Por extensión, el nombre se aplica a cualquier paraíso terrenal.  Yo me pregunto y os pregunto, si existe ese paraíso en el mundo laboral, esa empresa en la que nos podamos sentir felices, valorados y siempre o casi siempre en un estado de satisfacción.

Hoy no me refiero solo  a esas 100 mejores empresas para trabajar, aunque también las tengo en cuenta, por supuesto.

Pienso en todas las empresas en las que se puede conseguir la felicidad en el trabajo.  Ya se que vincular felicidad y trabajo parece un contrasentido.  Como dice un amigo mio, si para ir al teatro, pagas, lo mismo pasa con el futbol y el cine… Y sin embargo, por trabajar, te pagan… ALGO HAY.

¿Qué hace a unas empresas mejores para trabajar que otras?  Y sobre todo ¿por qué? A primera vista, parece muy relacionado con las personas que la dirigen pero hay mucho más. Tal-Ben Shahar, experto en Psicología Positiva y creador del “Curso de la felicidad” que imparte en la Universidad de Harvard, opina que:

El buen directivo entiende que los empleados necesitan tomarse algunos descansos durante el día, y tener tiempo de recuperarse cuando están en casa. Estando encima todo el tiempo no ayuda al empleado, y tampoco a la organización.”

Indudablemente, el estilo de dirección influye -de forma positiva o negativa- en la satisfacción y felicidad de sus empleados.

Pero hay otros muchos factores que pueden hacernos sentir mas o menos felices en el trabajo.  Según mi modesto entender, el más importante es que lo que hacemos nos apasione.  Si te encanta lo que haces y encima te pagan por ello…

Otro elemento a tener en cuenta es como los directivos valoran nuestro trabajo y como nos apoyan.

Un factor sumamente importante es, como no podía ser de otra manera, la remuneración y prestaciones adicionales (seguro médico, cheques de comida, etc…)  y como la empresa cumple el convenio, las disposiciones, leyes laborales y la forma en que se da la negociación sobre aspectos laborales.

Por supuesto también influye todo lo relativo al espacio físico y el lugar de trabajo, la limpieza, la higiene, salubridad y la temperatura del lugar de trabajo.

Cada persona es un mundo y por lo tanto, encontraremos las claves de la felicidad en el trabajo a lo mejor en algunos aspectos muy particulares.

Ahora bien, hay muchos profesionales que casi logran ese Shangri-La en su trabajo porque se sienten valorados, sino estupendamente bien remunerados, al menos razonablemente pagados; tienen un jefe que le entiende y aprecia, desarrolla su actividad en un entorno sano y agradable y un trabajo por el que muchos matarían y sin embargo, no valoran ese casi Shangri-La.

Posiblemente lo que voy a escribir a partir de ahora no sea del gusto de muchos de mis lectores, pero pienso que alguien tiene que decirlo y ¿por qué no yo?

Todos conocemos casos de compañeros o amigos, que tienen una maravilla de trabajo y o no se dan cuenta de lo que tienen o van de “sobrados” y creen que merecerían mucho más.

Aunque no daré nombres, todo lo que comento a continuación ha sido vivido por esta autora.

Empecemos por el caso de la chica que trabaja en una gran empresa, donde a pesar de su escasa preparación recibe un salario mas que adecuado y tanto sus jefes como sus compañeros la tratan de manera exquisita y sin embargo, no se sabe muy bien porque, su ausentismo laboral está por encima de la media.  Cuando recibe alguna orden que va a significar algo más de trabajo de lo habitual, si no está de baja por depresión, está de baja porque tiene un extraño dolor de espalda.  Lo raro es que cuando va a trabajar no parece que esté deprimida o cuenta a sus compañeros que ha estado jugando al paddle.  ¿Dónde está la depresión o el dolor de espalda? Y más importante ¿por qué infravalora su Shangri-La?

Sin duda, en este caso, mas vale caer en gracia que ser graciosa. Se trata de una persona muy agradable y sus compañeros están dispuestos a hacer parte de su trabajo porque realmente la aprecian.

Pero ¿qué ocurriría si por ejemplo, el jefe se marcha de la empresa o lo trasladan?  ¿Conservará nuestra amiga su trabajo o por el contrario lo pondrá en grave riesgo?

Otro caso es el de una asistente de alta dirección que tiene una magnífica relación con su jefe, una posición envidiable y es una apasionada de su trabajo.  Realmente es feliz pero… es despótica con las personas que la rodean, olvida la empatía o que la relación con los compañeros y otros directivos es importante, sean del rango jerárquico que sean.

Quizá olvida que no trabaja para una persona sino para la corporación. Pone en peligro su Shangri-La ya que aunque ahora tiene el apoyo del jefe, la movilidad laboral puede hacer que éste se vaya a otra empresa o a otro país.  Entonces, dado el cartel que tiene, posiblemente su vida ni sea tan cómoda ni el trabajo siga siendo el mismo.

Otro caso es el de ese comercial que obtiene muchas ventas exitosas pero que por supuesto, no es el que salva la cuenta de resultados de la empresa.  Sin duda tanto sus jefes como sus compañeros aprecian sus éxitos y su habilidad pero no es el “ungüento amarillo” es solamente un comercial brillante, sí pero no podemos considerarlo la estrella de las ventas, que es como él se considera.  Por ello pretende que todo el departamento gire en torno a él e incluso se permite el lujo de criticar agriamente a sus compañeros o al resto de la empresa.

No cabe duda de que va de “sobrado” y piensa que merece mucho, mucho mas. Sin embargo, a pesar de esta idea, sigue pensando que su empresa es un Shangri-La y no considera intentar buscar otra, entonces ¿por qué es tan déspota?

En estos tres casos, hay falta de formación y verdadero compromiso en el primero, en el segundo, parece un problema de carencia de inteligencia emocional (para esto también hay formación) y en el tercero, un exceso de autoestima.

Son casos extremos pero, en general, la mayoría de nosotros cuando tenemos un trabajo de calidad, parece que en algún momento lo olvidamos, despotricamos y lo que es peor, nos sentimos mal.

Seamos realistas, casi ninguna empresa es el paraíso ni tiene porque serlo. El objetivo de las empresas es generar valor para su accionista.  Para ello, cuenta con recursos humanos, tecnológicos, etc…  No pretende comportarse como una madre, en el mejor de los casos quiere potenciar a sus empleados, los forma y les proporciona las herramientas necesarias para su desarrollo.

Desde el punto de vista de nosotros los empleados, tenemos que sacar el mejor partido posible al trabajo (tan escaso al día de hoy), formarnos continuamente -tanto si la empresa nos proporciona la formación, como si debemos sufragarla con nuestros propios recursos.  También tenemos que recordar que ya no existen trabajos para toda la vida y estar preparados siempre para el cambio mientras disfrutamos de lo que tenemos.

Finalmente, os recomiendo la lectura del artículo

¿QUÉ SITUACIONES COMPLICADAS HABÉIS VIVIDO CON VUESTROS JEFES?

SI TU ME DICES VEN… ¿LO DEJO TODO?

Siempre me ha gustado la famosa canción Si tu me dices ven,  pero siempre ha suscitado en mi unas cuantas preguntas que nunca llego a responderme de manera convincente. ¿De verdad, hay que dejarlo todo por amor? Este no es mi concepto del amor en el que ambos protagonistas tienen que sentirse sobre todo libres en su relación.

Pero no es esa la única cuestión que surge cuando escucho la canción, siempre me sugiere el concepto de compromiso en cualquier aspecto de la vida. Cuando estamos implicados y comprometidos con una persona o con una idea o una pasión, es evidente que estamos dispuestos a dejarlo todo por esa persona, idea o pasión, pero ¿por cuánto tiempo? Si es “por el momento”, no hay problema; pero si se prolonga en el tiempo o se vuelve demandante en exceso, no cabe duda de que se convierte en un lastre.

Y de estas ideas románticas surge una más pragmática.  ¿Qué sucede cuando nuestro compromiso con la empresa y el trabajo demanda que cada vez que nos dice VEN, tengamos que dejarlo todo? Sin duda tenemos que “dejarlo todo” cuando en la empresa o en nuestro área de trabajo hay una crisis, tanto si es real o supuesta.  Es el momento de darlo todo, especialmente si nuestro trabajo es más una pasión que un simple empleo y si tenemos un fuerte compromiso.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando el VEN se produce de forma continuada y sin motivo aparente?

A una amiga mía la llamó su jefe al móvil nada menos que dieciséis veces, como era de noche y lo tenía apagado, le mando el conductor a las 7 de la mañana.  ¿Se había producido algún drama del tipo “se quemó la empresa” o “tenemos una crisis”? No, el jefe tenía una duda acerca del protocolo en un próximo evento.  SIN COMENTARIOS.

Este es un ejemplo extremo, pero cuantos directivos quieren que TODOS estén el mayor tiempo posible en la oficina, no se sabe muy bien porque. Han oído aquello de la conciliación de la vida familiar y laboral pero piensan que no es un tema que les atañe porque su actividad es TAN importante que hay que tener al personal acuartelado por si se necesita.

Dejando a un lado otras consideraciones, parece que este tipo de directivo ignora las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información.  Todos actualmente podemos leer el correo electrónico donde quiera que estemos, también podemos acceder a cualquier documento archivado en la nube o en el servidor de la empresa, atender el teléfono fijo desde el móvil y un sinfín de acciones que todos llevamos a cabo en el día a día.

secreEntonces, si no es necesaria nuestra presencia, al menos, fuera del horario laboral, ¿qué sentido tiene el denominado presentismo? Está sobradamente probado que si pasamos la vida en la oficina no seremos más productivos sino todo lo contrario. Adicionalmente, las jornadas extensivas son nocivas para la salud, producen como mínimo, un enrarecimiento en las relaciones familiares y no olvidemos que a lo peor nos impiden mejorar nuestra formación.

Es importante ser diligente y estar implicados en la actividad de la empresa.  Eso es lo que hay que hacer.  Pero tanto directivos como empleados tenemos que aprender a establecer unos límites.  Debemos estar todos a una cuando hace falta pero no podemos, ni debemos olvidar los otros aspectos de la vida, es decir “Si tu me dices ven… lo dejo todo, si verdaderamente es necesario”.

SI ESTAS ES EL PARO, NECESITAS UN PLAN DE ACCION

Que duda cabe, que en el trabajo de buscar trabajo, el apoyo de los nuestros es crucial en todos los sentidos, las redes familiares y sociales (amigos y conocidos)  son importantísimas, pueden proporcionar contactos, ideas…  Pero no hay que desestimar igualmente las redes profesionales, y aquí hay que tener en cuenta a los antiguos compañeros y jefes, los contactos que se establecieron con otras empresas, clientes, proveedores, etc…

Ocho de cada diez ofertas de trabajo no  se publican en ninguna web o suplemento de empleo, sino que se cubren directamente a través de recomendaciones de las personas con las que las empresas se relacionan.  De ahí la importancia de la red propia de contactos.

También es importante tener en cuenta las redes profesionales existentes en Internet, dado que no son algo trivial o frívolo o peligroso, siempre y cuando se sepan utilizar.

Seguramente la tendencia será estar preocupado durante el proceso de búsqueda de empleo, sin embargo, lo inteligente no es preocuparse sino OCUPARSE.   Esta ocupación tiene que estar centrada en el desarrollo de un plan de acción .

Además, es necesario madrugar, hacer ejercicio físico, asistir a conferencias relacionadas con la profesión preferiblemente, mantener el contacto con familia, amigos, antiguos compañeros de trabajo y de estudios.

dormilonLo que no se debe hacer es dormir más de lo necesario, descuidar la apariencia física, aislarse socialmente,  y esperar que la Divina Providencia, algún golpe de suerte o similar va a proporcionarnos un empleo.

En resumen, la búsqueda de empleo en todos los casos, es en sí misma un trabajo y para conseguir el éxito es necesario plantearse cual es el objetivo de forma clara y por escrito.  No es útil aquello de “un trabajo, cualquier trabajo” sino razonando el tipo de trabajo para el que el propio perfil (formación +experiencia +aptitudes +disponibilidad) sea idóneo y trazar un plan de acción para lograr el objetivo.

Por otra parte, todo indica que cuanto más tiempo pasa desde la salida del mercado laboral, más difícil es volver.  Por ello, aunque el estado anímico o cualquier otra circunstancia haga apetecible dejar pasar al menos unos meses, lo sensato es emprender la búsqueda lo antes posible.

Finalmente,  es necesario estar alerta y preparado continuamente, de la misma forma en que los deportistas de elite no descuidan su preparación, ni siquiera un día.

Extraído del libro de M. Claudia Londoño “BUSCAR TRABAJO ES UN TRABAJO

Enlace de interés:

Dónde buscar empleo si tienes 20 años, 30, 40 o más

LA ENTREVISTA DE TRABAJO (I)

La entrevista de trabajo es el punto crítico en el proyecto de  búsqueda de empleo o de cambio de trabajo. Todo el trabajo previo: –          Análisis de las propias fortalezas y debilidades –          Análisis del entorno –          El planteamiento de un objetivo concreto y una estrategia para lograrlo –          La preparación y envío de la carta de presentación y el curriculum –          El seguimiento del curriculum, etc.. Está  dirigido a conseguir una entrevista de selección con la empresa. Es el momento del contacto personal, donde de forma directa e individual existe la ocasión de convencer al entrevistador de que somos la persona idónea para el puesto. Se examinan en primer lugar los objetivos de una entrevista, tanto de la empresa seleccionadora como del candidato. Desde el punto de vista de la empresa, los objetivos principales de la entrevista de trabajo son:

  • Conseguir información directa y fidedigna sobre la  trayectoria profesional y personalidad del candidato.  Para ello, en la entrevista se contrasta y amplia  la información del curriculum.
  •  Indagar si el perfil se adapta  a la empresa y al puesto ofertado.
  • Verificar si el candidato dispone de  los conocimientos, experiencia, habilidades, actitudes y motivación necesarios para encajar en la empresa y el puesto.

Para el candidato,  los objetivos principales de la entrevista son:

  • Conseguir información directa y fidedigna  sobre la empresa y el puesto ofertado.
  • Completar la información  obtenida con antelación  sobre la empresa y el puesto ofertado.
  • Ampliar información sobre las responsabilidades o funciones requeridas.  Entender  bien lo que la empresa busca.
  • Continuar en el proceso de selección, es decir demostrar su  adecuación al puesto.
  • Demostrar que se dispone de  los conocimientos, experiencia, habilidades, actitudes y motivación que busca la empresa para este puesto en particular.
  • Atraer la atención del seleccionador con capacidad comunicativa, con convicción y decisión, las habilidades de comunicación son tan importantes como los conocimientos y la experiencia.

Conviene tener en cuenta que  la entrevista y en general todo el proceso de selección son diferentes, según se trate de una gran empresa o una PYME. En el primer caso, se valora mucho el potencial de la persona, su experiencia internacional y el conocimiento de idiomas, el proceso de selección es complejo y se dilata en el tiempo. porque requiere de aprobaciones adicionales.  En el caso de la mediana o pequeña empresa, el proceso es mucho más rápido y sobre todo valora lo que el candidato puede aportar a la empresa al incorporarse. En las empresas pequeñas, los entrevistadores, por lo general, no son especialistas en la selección de personal, buscan gente, únicamente, que sepan hacer, por lo que, puede influir la química personal entre el entrevistador y el entrevistado, en cambio, en las empresas grandes o en las consultorías de personal, el entrevistador suele ser un experto en recursos humanos. BUSCAR TRABAJO ES UN TRABAJO