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El sorprendente caso de la orquidea resiliente

La orquídea normalmente es una planta que podríamos calificar de “delicadita”.  Necesita unas condiciones de humedad, luz y orientación que raramente conseguimos en Madrid.  El año pasado me regalaron una orquídea que cuando llegó a casa era una maravilla.  Para conservarla, hice lo indecible pero comenzó a languidecer en cuanto pasaron unos días, a pesar de mis desvelos.

Cuando se convirtió en una especie de maceta con dos ramas peladas y cuatro hojas verdes, la desterré al patio.  Ahí ha pasado el invierno, casi sin riego (porque estaba tan feíta que francamente, no valía la pena) y totalmente olvidada.

Llegó la primavera y sorprendentemente comenzó a brotar.  Actualmente esta hecha una preciosidad, parece que no le afecta ni el frio del invierno madrileño y tampoco el tórrido verano.   Ahora con 35 grados sigue floreciendo.

Supongo que estarán preguntándose  por qué estoy hablando de esta terca orquídea, la verdad es que inevitablemente me ha hecho reflexionar sobre la resiliencia. Porque sin lugar a dudas, esta orquídea es extrañamente resiliente, se ha sabido adaptar a las condiciones más adversas y no solo ha sobrevivido sino que ha florecido esplendorosamente.

Todo  ello me ha llevado a pensar sobre las personas y la resiliencia.  Conviene que comencemos aclarando el concepto:

La resiliencia es la capacidad que todos tenemos de adaptarnos y afrontar las situaciones menos favorables. Un concepto bien conocido por la psicología pero poco conocido y analizado por el ciudadano de a pie.

El término proviene del latín resilio, es decir, volver atrás, dar un salto o rebotar, como les ocurre a las gomas elásticas cuando se estiran y regresan a su estado inicial. El concepto se comenzó a emplear en física y fue Michael Rutter quien lo acuñó en 1972 para las ciencias sociales.

Pero ser resiliente no parece una cualidad innata, hay personas a las que les cuesta menos resistir o afrontar los malos tiempos o puede que se enfrenten a la adversidad con una actitud diferente.1_foto-resiliencia

Las personas resilientes poseen tres características principales:

  • Saben aceptar la realidad tal y como es
  • Tienen una profunda creencia en que la vida tiene sentido

Tienen una inquebrantable capacidad para mejorar.

Adicionalmente, tienen una serie de habilidades que son muy características:

  • Identifican de manera precisa las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro.
  • Controlan sus emociones, sobre todo ante la adversidad y pueden permanecer centrados en situaciones de crisis.
  • Controlan sus impulsos y su modo de proceder ante en situaciones de alta presión.
  • Son optimistas a la vez que realistas. Es decir, piensan que las cosas pueden ir bien, tienen una visión positiva del futuro y piensan que pueden controlar el curso de sus vidas, pero sin dejarse llevar por la irrealidad o las fantasías.
  • Tienen una alta autoestima.
  • Actúan con empatía.Son empáticos.  Disponen de la habilidad de leer las emociones de los demás y conectar con ellas.
  • Buscan nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr más éxito y satisfacción en sus vidas.

Como la orquídea loca, aguantan la adversidad pero se preparan para renacer en cuanto las circunstancias sean más favorables.

top-Superhero-comic-character-Clark-Kent-SupermanPor supuesto, siempre es más fácil decir que hacer.  Ante la adversidad, todos nos sentimos hundidos y frágiles, es lógico porque somos humanos y no superhéroes. Pero las personas resilientes saben sobreponerse rápidamente, analizan la situación de manera realista y buscan nuevas oportunidades.

Y tu lector ¿eres resiliente? Y no me contestes que “según y cómo”.  Reflexiona: ¿Cómo has reaccionado ante un revés económico?  ¿Ante el paro? Me gustaría recibir tus comentarios.

 

 

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LAS APARIENCIAS ENGAÑAN…. A VECES

A pesar o precisamente por lo expuesto en el post NUNCA HAY UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA CAUSAR UNA BUENA PRIMERA IMPRESIÓN vamos a analizar cómo, a veces, las apariencias engañan.

Hace poco una cuñada mía (ya se sabe, las cuñadas dan mucho juego) tuvo que hacerse una prueba médica para ver cómo estaba su corazón.   Esta prueba implica llevar un holter que es un dispositivo que sirve para registrar la actividad eléctrica del corazón durante 24 horas. De este dispositivo salen una serie de cables con sensores que se adhieren al pecho.

Mi cuñada se presentó de mañana en la consulta del cardiólogo, que le dijo que era importante que hiciera su vida normal durante estas 24 horas.

Muy obediente a su médico, para volver a casa cogió el autobús y ahí comenzó la situación extraña. Se sentó y como hacía calor, se abrió la chaqueta.

De inmediato, el señor que estaba sentado frente a ella, comenzó a mirarla fijamente, realmente no le quitaba ojo.    Ella comenzó a pensar “!!Vaya por Dios, he ligado, pero es raro, tengo una edad y ya no estoy tan buena como para que este individuo no deje de mirarme!!  A cambio, ella comenzó a mirarlo mal, pero muy mal.

Mientras tanto el señor se levantó y se fue a hablar con el conductor, justo cuando ella llego a su parada y se bajó del autobús.  Hacía frio y decidió abrocharse la chaqueta Y ENTONCES, se dio cuenta horrorizada que estaba mostrando todos los cables del holter, que realmente no había impresionado al señor del autobús por su belleza sino quizá lo había aterrorizado porque la había confundido con una terrorista.

A su vez, el pasajero del autobús no pensó mas que una mujer con cables en el escote solo podía ser una terrorista con una bomba adherida a su cuerpo.

Ignoramos qué pensó el conductor de la EMT y la verdad, me encantaría saberlo porque lo que está claro es que no llamó a la policía, sino habrían detenido a mi cuñada.  Quizá pensó en la enfermedad del corazón.

trebolAquí tenemos un claro ejemplo de como las apariencias engañan pero solamente A VECES.

¿Este es un trébol de cuatro hojas o no?

Si queremos engañar a un seleccionador, no será fácil, hacen cientos de entrevistas de trabajo y están acostumbrados a todos los perfiles de candidato.  Hay que tratar mostrar lo mejor de uno mismo pero no a alguien distinto, puede que las apariencias engañen pero también es cierto que las mentiras tienen las patas muy cortas.

Finalmente os recomiendo la lectura del estupendo post  5 tips de comunicación no verbal en una entrevista de trabajo

 

 

 

 

 

 

¡NO ES NO! ¿QUÉ PARTE DE NO, NO ENTIENDES?

En ocasiones nos enrocamos en una idea, en una opinión o en un plan y nos negamos a reconsiderarlo.  ¿Por qué?  normalmente, se debe a un orgullo mal entendido, a la convicción de que solo nosotros tenemos razón o a una concepción de la vida en blanco y negro.

Normalmente, esta cerrazón nos perjudica personalmente, conviene parar y reconsiderar, es posible que tengamos toda la razón del mundo pero los demás no lo ven así, también puede que estemos equivocados y nuestra postura nos puede llevar a veces por un camino erróneo.

¿No sería mejor negociar?  en el peor de los casos, el proceso de negociación nos ayudará a considerar nuestra postura desde distintos ángulos.  En el mejor, podremos convencer a nuestros oponentes.  También es posible que alcancemos un entente cordiale que traerá múltiples ventajas.

Quizá el problema del no es no radica en que no queremos o no sabemos negociar y no hay mas que ver el panorama político español, todos sin excepción se han enrocado, en lugar de tender puentes, los dinamitan y mientras, todos esperamos con un cierto aburrimiento de oír el no es no a todas horas.

No es fácil negociar, si lo fuera, la vida sería ideal pero conviene aprender a hacerlo.

Cuando hablamos de negociación siempre pensamos en un grupo de personas poderosas que negocian cuestiones cruciales para la humanidad, el país, la empresa o un colectivo importante. Claro que este tipo de negociación se produce pero nosotras, en el día a día negociamos continuamente, con los jefes, compañeros, la familia o las amistades.

Por ello, negociar, y negociar bien, adquiere una fundamental importancia para poder lograr mejores relaciones en la vida y, como consecuencia, más agradables y sólidas posiciones.

Toda negociación tiene como objetivo llegar a acuerdos, resolver diferencias o exponer y defender los propios intereses. La capacidad de negociación está muy relacionada con la resolución de conflictos, aunque no siempre se negocia para solucionar un problema.

En la negociación se suele optar por una de las tres estrategias que se describen a continuación:

  •  Búsqueda de una solución en la que ambas partes obtienen alguna ventaja similar.
  • Compromiso, solución en la que ambas partes renuncian equitativamente a algo.
  • Imposición, en la que una parte fuerza a la otra a renunciar a las ventajas que pudiera obtener.

persona colaborando2

En los dos primeros casos, lo que se pretende es satisfacer las necesidades propias y propiciar que la otra parte también lo consiga. Son negociaciones colaborativas, que se basan en la solución conjunta de sus respectivas necesidades. Para ello, es importante crear un clima de confianza.

personas competitivas

Cuando se opta por una estrategia de imposición, negociación competitiva, lo que se pretende es conseguir los objetivos propios a la vez que la otra parte no consigue los suyos. Suelen ser negociaciones duras que se basan en el regateo, en las que existe un componente de intimidación muy importante.

El experto en negociación, Dr. Michael Gibbs[1] resalta la importancia del saber escuchar y pensar en las demandas y necesidades de la otra parte.

De acuerdo con el Dr. Gibbs, para realizar una negociación de éxito, hay que considerar siete principios[2]:

  • Planificar

 Anticiparse a lo que uno quiere, pero también lo que la otra parte desea y esto exige trabajar en conocer lo más que se pueda de la contraparte, incluyendo sus debilidades y las nuestras, igual que los puntos de empate de los involucrados. Construya escenarios con posibles preguntas y respuestas y practique una u otra vez

  • Romper el hielo

 Sobre esto, se basa el principio de la afirmación: Para mí el lugar más importante donde quiero estar en este momento es exactamente aquí.

  •  Recopilar información para establecer afinidades

No se puede negociar a menos que se conozcan algunos aspectos fundamentales de la otra parte. A través de los antecedentes, experiencias y gustos de la otra parte, se pueden establecer vínculos positivos.

  • Obtener mayor información

No le debe preocupar decir: ‘No lo entiendo, ¿lo puede volver a explicar?’.

  •  Identificar asuntos, posiciones e intereses.

Por qué estamos aquí y ahora negociando, cómo el hecho de negociar nos ayudará, cómo ayudará a tus clientes, cómo ayudará a mi empresa.

  •  Buscar diferencias y convergencias

 Esto tiene que ver con la reciprocidad, por ello, prepárese para darle a la otra parte algo de valor, con el fin de recibir algo a cambio.

  •  Lograr propuesta, acuerdo y reafirmación del trato

Es decir, lograr un consenso específico que tiene que ver con quién, qué, dónde y cuándo.

GIBBS

Como conclusión, no nos enroquemos en el NO ES NO, la negociación puede ser un proceso sumamente enriquecedor, que además nos hará crecer como seres humanos.

El NO ES NO resulta apropiado para los niños menores de tres años pero desde luego no es lo adecuado en un adulto.

[1] CEO de la Consultora Gibbs & Associates y referente reconocido mundialmente en temas de estrategia y resolución de conflictos, Michael Gibbs recorre el mundo compartiendo las claves de una negociación exitosa. Es profesor de Haas School of Business

[2] Fuente : El arte de negociar. Revista Mundo Ejecutivo. Enero 2006, No. 321.

 

 

IR DE CAPITAN TRUENO POR LA VIDA

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El Capitán Trueno es una serie de historietas de aventuras, creada en 1956 por el guionista Víctor Mora Pujadas y el dibujante Miguel Ambrosio Zaragoza (Ambrós), que es la más exitosa de la historia del cómic español.

El protagonista es  un caballero español de la Edad Media en tiempos de la Tercera Cruzada (postrimerías del siglo XII). Acompañado por sus amigos Goliath y Crispín, y en ocasiones también por Sigrid, novia de Trueno y reina de la isla de Thule, se dedica a recorrer el mundo en busca de aventuras que le permitan plasmar su condición de defensor de la justicia y liberador de los oprimidos.

Fue un héroe para más de una generación.  Y está bien tener héroes.  Lo que no está tan bien es querer “ir de Capitán Trueno” por la vida (real) y eso es lo que, a veces, nos ocurre a todos.  Queremos ir de abogados de pleitos pobres y nos implicamos en cuestiones que, generalmente, ni tenemos contrastadas, ni valen la pena.

A lo mejor, esta actitud en sí misma no es tan mala pero yo encuentro que tampoco puede decirse que sea lo ideal.  En principio y como mínimo, dedicamos un tiempo que podría gastarse en cuestiones más importantes.  Además, como vamos de Capitán Trueno por la vida, nos involucramos apasionadamente en asuntos que a lo mejor, solo a lo mejor, no son tan claros como los vemos a primera vista.

Esto ha sucedido siempre pero ahora tiene mayores repercusiones porque todo lo comentamos en las redes sociales y precisamente las utilizamos en nuestra labor caballeresca con todo nuestro ser.

Por supuesto que desde siempre han surgido bulos e informaciones engañosas con apariencia de ser una historia verídica en la que la injusticia es patente.  El problema es que ahora toda información -fidedigna o no- tiene un mayor eco precisamente por las redes sociales.

Creo que esto debemos analizarlo muy cerebralmente y no con el corazón, estamos mostrando una parte de nosotros mismos que puede que no sea Marca personalprecisamente halagüeña.  ¿Qué pasa si esa causa en la que nos hemos involucrado sin casi pensar, es realmente un bulo? Y ¿si nos han dado una información engañosa?  La imagen que estamos proyectando es de persona irreflexiva y crédula.

Creo que todos debemos cuidar nuestra marca personal porque si no nos preocupamos nosotros por ella ¿quién lo hará?

Quede claro que no estoy proponiendo posturas egocéntricas y egoístas per se, lo que quiero decir es que “antes de lanzarnos a la piscina” analicemos y nos informemos, puede que así nos ahorremos más de un disgusto.

Las redes sociales están en nuestra vida y en la sociedad y, de momento, están aquí para quedarse. Lo inteligente es saber utilizarlas y servirse de ellas con un objetivo claro: Potenciar nuestra personal y profesional.

Pero a las redes sociales las carga el diablo si no se utilizan con sensatez.  Me parece totalmente lógico querer estar en las redes sociales, si no estás parece que no estás en el siglo pero ¿no os cansan tantos perritos y gatitos que necesitan URGENTEMENTE ser salvados de no se muy bien que? y entonces nos encontramos con cientos de personas que lo comparten en Facebook o lo retuitean sin haber contrastado si realmente existe el perrito o dónde está.

Este es un ejemplo básico, pero cuantas veces nos indignamos como consecuencia de alguna noticia que no siempre es cierta y rápidamente nos ponemos el traje, la espada y el escudo de Capitán Trueno.  Alertamos a nuestros allegados, publicamos nuestra indignación en las redes sociales y algunos, incluso hasta insultan.

El Capitán Trueno fue uno de los héroes de mi infancia pero insisto, conviene reflexionar y contrastar antes de actuar.

 

 

 

 

SI ES IMPORTANTE, NO ME LO DIGAS POR WHATSAPP… ¿CUESTIÓN DE ESTILO?

whatsappComienzo preguntándome si decir algo importante por Whatsapp es elegante, aunque visto lo visto últimamente, creo que el tema va mucho más allá.

Entiendo que dos adolescentes, tras un noviazgo de un par de semanas, lo dejen por Whatsapp.  Sin embargo, no entiendo que una mujer adulta termine una relación de seis años diciéndole al novio por este medio “te quiero pero no te amo y cortamos”.  ¿Tan difícil es dar la cara? ¿Tan poco respeto merece lo compartido a lo largo de la relación? Le dice “te quiero” pero le muestra poco aprecio, respeto y consideración.

Tampoco puedo entender que se estén produciendo, por parte de algunas empresas, comunicaciones de despido, finalización o no renovación de contrato vía Whatsapp.  Aparte de carecer de valor jurídico, estas empresas muestran, además de ninguna sensibilidad, falta de respeto hacia sus empleados y poca profesionalidad. Me ha hecho recordar que un jefe que tuve hace tiempo denominaba a las áreas de personal de las empresas, departamento de recursos inhumanos.

Finalmente, esta autora ha visto con “estos ojos que se ha de comer la tierra” como alguien dimite mediante un mensaje de Whatsapp y dentro de un grupo.  En este caso, además de a la carencia de valor jurídico y falta de estilo, quizá habría que añadir la ignorancia.

businessEn el primer caso, el de los novios, lo suyo habría sido una conversación sincera.

En el de las empresas, no es de recibo que se produzcan comunicaciones de despido o finalización de contrato por un medio tan informal. Ya es poco adecuado hacerlo por un medio tan frio como el correo electrónico, pero al menos es más formal y esta dotado de validez jurídica.

En el caso de la dimisión, parece que un escrito comunicando la voluntad de dimitir y agradeciendo a los compañeros su colaboración, resulta más elegante y además tiene valor jurídico.

Todo ello me lleva a concluir que ciertas comunicaciones por Whatsapp, además de mostrar una inmensa carencia de saber estar, estilo y buena educación, conlleva falta de respeto hacia los demás, poca sensibilidad, escasa educación, desconocimiento de las formas y nula profesionalidad.

Tras todo lo dicho, puede parecer que estoy en contra del Whatsapp y nada más lejos de la realidad.  Considero que es una estupenda herramienta para comunicarse que, aunque no es totalmente gratuita, es sumamente económica y prácticamente instantánea.  Los grupos pueden constituir una forma muy eficiente de mantenerse al día entre amigos, familiares, equipos de trabajo, etc…

Pero como toda herramienta, hay que conocerla (a las armas las carga el diablo).  Saber cómo funcionan los grupos y las listas de difusión y…. como no, la política de privacidad y seguridad de la herramienta.

Y volviendo al principio, por favor SI ES IMPORTANTE, NO ME LO DIGAS POR WHATSAPP.

Y VOLVER, VOLVER, VOLVER…. A TRABAJAR DE NUEVO

Como en la conocida ranchera (soy muy ecléctica en mis gustos musicales y lo mismo escucho opera que rancheras o a Sabina); bien como decía, en esta ranchera que habla de amor, también subyace la idea de regresar al pasado.

Textualmente,  Se muere por volver y añade “yo se perder”.

Me encanta esta ranchera, especialmente cantada por Vicente Fernández, se trata de un amor apasionado que no puede olvidar,  todo muy romántico y desgarrado.

Pero si analizo la letra desde otro punto de vista, menos romántico, estamos hablando de alguien que no sabe adaptarse al cambio y está dispuesto a rendirse.

Hay que tener presente que el cambio es inherente a la vida.  Lo que no cambia es la muerte.

Hay cambios que nos vuelven la vida del revés, tanto en sentido positivo como negativo.  Si nos toca un montón de millones en la lotería, indudablemente nuestra vida dará un vuelco y ya nada volverá a ser igual.  Supongo que a un cambio de este tipo es fácil adaptarse, aunque habrá que hacer algunos ajustes inevitables.  Otro cambio positivo puede ser volverse famoso.  De repente, te ves asediado por la prensa y tu ego está a la altura del Everest, como poco.  También en este caso habrá que hacer algunos ajustes pero en general, se trata de un cambio positivo, en principio al menos.

Mas difícil es, por supuesto, enfrentarse a un cambio de carácter negativo. Son muchas las posibilidades pero en este caso, quiero analizar un cambio que en estos tiempos que corren, es desdichadamente demasiado frecuente.  Este cambio se llama:

Estar en el paro

cambio

El despido representa, posiblemente, el momento más crítico de una carrera profesional, no solo porque supone una pérdida de ingresos o por la incertidumbre que conlleva en todos los aspectos, sino porque el trabajo es la actividad que se realiza durante más tiempo, el lugar donde se desarrollan casi todas nuestras relaciones personales y una de las principales bases sobre las que se asienta nuestro reconocimiento social.

Al quedarte en el paro, posiblemente tienes o has tenido un cierto sentimiento de culpa. Esta sensación de sentirse culpable, aunque el despido se deba a causas completamente ajenas a la propia voluntad o actitud, es muy común y desafortunadamente no hace más que agravar una situación que, como punto de partida, es negativa.

cicloTodo cambio produce temor. Algunos expertos estiman que cuando se producen cambios en la vida personal o profesional se genera un proceso similar al de un duelo con sus correspondientes etapas, aunque lógicamente de distinta intensidad.

En un primer momento no se quiere aceptar que las circunstancias han cambiado, es lo que se denomina etapa de negación, en determinados casos incluso la persona tiende a estancarse, negando una realidad evidente.

Tras asumir que se ha producido el cambio, se produce un sentimiento de ser víctima de una injusticia, ya sea por parte de la crisis, la empresa, el jefe, la familia… Es la etapa de la ira. No se sabe como aceptar la realidad y la tendencia es culpabilizar a los otros.

A la ira le sucede la etapa de negociación.   Se trata en realidad de una negociación con uno mismo, es un proceso de asimilación a la nueva situación aunque siempre la persona encontrará motivos de queja acerca de “si me lo hubieran comunicado con tiempo” o “si me lo hubieran comunicado de otra forma” o “si hubiese tenido más tiempo para adaptarme”.

La siguiente etapa es la de la depresión transitoria. Es imposible negar la realidad, el cambio se ha producido, no vale siquiera la pena enojarse y ya no se negocia. Simplemente hay un sentimiento de vacío, falta de energía y entusiasmo. Incluso se llega a una falta de autoestima. Ha llegado el momento de aceptar el cambio.

Este proceso[1] hay que pasarlo, es necesario aceptar la situación. A partir de ahí, es hora de afrontar la situación con una actitud positiva y teniendo en mente que la búsqueda de empleo es en sí misma un trabajo y se trata de un trabajo que requiere mucha más energía que cualquier otro.

Tras el despido y una vez superado el proceso de duelo en el plazo más breve posible, el profesional tiene que reconstruir los cimientos de su futuro laboral. Cuanto más tiempo pase entre un empleo y el siguiente, tanto más obsoleta quedará su candidatura y más difícil resultará que encuentre su nuevo trabajo.

Según la experiencia de algunos expertos especializados en la recolocación de profesionales, las 48 horas siguientes a un despido son claves para no destruir las posibilidades futuras de recolocación.

Para superar la situación de desempleo, el primer paso es adoptar una actitud proactiva. Algunos tienen la sensación de que el subsidio de desempleo puede cubrir las necesidades mínimas y que, quizá ha llegado el momento de disfrutar de un año sabático. Que es la ocasión para dedicar un tiempo a nosotros mismos. El problema es que nadie puede afirmar que pasado un año encontrará empleo en un razonable plazo de tiempo y que cuanto mas tiempo pasamos fuera del mercado laboral, mayor es la dificultad.

Se trata, en primer lugar de concienciarse de que buscar un trabajo es en sí mismo un trabajo y como tal hay que afrontarlo. En segundo lugar, hay que superar los sentimientos de frustración ante los obstáculos con los que inevitablemente se tropieza en el arduo proceso de buscar trabajo y aceptar el cambio. Y por último, pero no por ello menos importante, hay que actuar siguiendo una planificación para no perder energía realizando gestiones que no lleven a ninguna parte. Los tiempos han cambiado y lo que alguna vez fue de utilidad, no necesariamente lo será ahora.

Parece sencillo, se trata de preparar el curriculum, en el caso del primer trabajo o de actualizarlo cuando se cuenta con experiencia laboral pero en realidad hay que ir mucho más allá. La idea de enviar el curriculum a todos los portales de empleo es una idea pero no es suficiente ya que los reclutadores reciben cientos de éstos por lo que se hace necesario resaltar los “factores diferenciadores”, es decir se trata de crear la campaña de marketing del candidato.

En un mundo tan competitivo como el actual, son muchas las personas que se encuentran en iguales circunstancias y cada una desarrolla sus propias estrategias, en las que la elección de la táctica es la clave en la búsqueda activa de empleo.  Recomiendo la lectura de mi post PLAN ESTRATÉGICO DE MARKETING PERSONAL  en que se aportan ideas y sugerencias.

[1] Spencer Johnson describe de forma muy amena el proceso de adaptación al cambio en su libro “¿Quién se ha llevado mi queso?”, Ediciones Urano.

SI TU ME DICES VEN… ¿LO DEJO TODO?

Siempre me ha gustado la famosa canción Si tu me dices ven,  pero siempre ha suscitado en mi unas cuantas preguntas que nunca llego a responderme de manera convincente. ¿De verdad, hay que dejarlo todo por amor? Este no es mi concepto del amor en el que ambos protagonistas tienen que sentirse sobre todo libres en su relación.

Pero no es esa la única cuestión que surge cuando escucho la canción, siempre me sugiere el concepto de compromiso en cualquier aspecto de la vida. Cuando estamos implicados y comprometidos con una persona o con una idea o una pasión, es evidente que estamos dispuestos a dejarlo todo por esa persona, idea o pasión, pero ¿por cuánto tiempo? Si es “por el momento”, no hay problema; pero si se prolonga en el tiempo o se vuelve demandante en exceso, no cabe duda de que se convierte en un lastre.

Y de estas ideas románticas surge una más pragmática.  ¿Qué sucede cuando nuestro compromiso con la empresa y el trabajo demanda que cada vez que nos dice VEN, tengamos que dejarlo todo? Sin duda tenemos que “dejarlo todo” cuando en la empresa o en nuestro área de trabajo hay una crisis, tanto si es real o supuesta.  Es el momento de darlo todo, especialmente si nuestro trabajo es más una pasión que un simple empleo y si tenemos un fuerte compromiso.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando el VEN se produce de forma continuada y sin motivo aparente?

A una amiga mía la llamó su jefe al móvil nada menos que dieciséis veces, como era de noche y lo tenía apagado, le mando el conductor a las 7 de la mañana.  ¿Se había producido algún drama del tipo “se quemó la empresa” o “tenemos una crisis”? No, el jefe tenía una duda acerca del protocolo en un próximo evento.  SIN COMENTARIOS.

Este es un ejemplo extremo, pero cuantos directivos quieren que TODOS estén el mayor tiempo posible en la oficina, no se sabe muy bien porque. Han oído aquello de la conciliación de la vida familiar y laboral pero piensan que no es un tema que les atañe porque su actividad es TAN importante que hay que tener al personal acuartelado por si se necesita.

Dejando a un lado otras consideraciones, parece que este tipo de directivo ignora las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información.  Todos actualmente podemos leer el correo electrónico donde quiera que estemos, también podemos acceder a cualquier documento archivado en la nube o en el servidor de la empresa, atender el teléfono fijo desde el móvil y un sinfín de acciones que todos llevamos a cabo en el día a día.

secreEntonces, si no es necesaria nuestra presencia, al menos, fuera del horario laboral, ¿qué sentido tiene el denominado presentismo? Está sobradamente probado que si pasamos la vida en la oficina no seremos más productivos sino todo lo contrario. Adicionalmente, las jornadas extensivas son nocivas para la salud, producen como mínimo, un enrarecimiento en las relaciones familiares y no olvidemos que a lo peor nos impiden mejorar nuestra formación.

Es importante ser diligente y estar implicados en la actividad de la empresa.  Eso es lo que hay que hacer.  Pero tanto directivos como empleados tenemos que aprender a establecer unos límites.  Debemos estar todos a una cuando hace falta pero no podemos, ni debemos olvidar los otros aspectos de la vida, es decir “Si tu me dices ven… lo dejo todo, si verdaderamente es necesario”.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS (TAMBIÉN LAS HAY) DEL TRABAJO EN EQUIPO

VENTAJAS

El trabajo en equipo incrementa de forma considerable la satisfacción personal, mejora el clima laboral, se obtienen resultados más favorables, y lo más importante, los miembros del equipo aprenden continuamente cómo optimizar su trabajo.

Además, los equipos de trabajo:

  •  Realizan trabajos que los grupos corrientes no pueden hacer.
  • Facilitan el aprendizaje
  • Aprovechan mejor los recursos.
  • Son más creativos y eficientes para resolver los problemas.
  • Son más eficientes en la toma de decisiones.
  • Incrementan la productividad
  • Mejoran la comunicación.

Los miembros de un equipo disfrutan del trabajo en un entorno colaborador, sienten el reconocimiento personal  social y en general, mejoran su calidad de vida laboral. Un equipo dispone de más información y consigue mejores resultados que cualquiera de sus miembros individualmente.

Todas estas ventajas se encuentran en los equipos de trabajo que funcionan de forma óptima, lo que depende en gran medida del liderazgo con que cuenta la persona que lo dirige y su visión de las posibilidades futuras, sin que tenga relevancia su posición en el organigrama de la empresa.

DESVENTAJAS

equipoSi en el epígrafe anterior se ha analizado el equipo de trabajo ideal, en éste se examinan las cuestiones que producen conflictos en los equipos de trabajo reales.

Uno de los grandes problemas en el trabajo de equipo es el hecho de que cada persona es en sí misma un mundo con sus cualidades y defectos y en un primer momento  pueden surgir antagonismos y desacuerdos si se permite que los participantes tomen posiciones de ganar, perder y de competencias y lucha.

Los factores generadores del conflicto más característicos son los que se exponen a continuación:

  • Liderazgo débil o inadecuado para el tipo de trabajo a realizar. Este es un factor determinante para el éxito o el fracaso del equipo.
  • Falta de confianza por parte de los miembros del equipo en el logro de los objetivos, bien porque el líder no ha sabido transmitir la información o porque dentro del equipo hay personas que “intoxican” el entorno.
  • Objetivos poco realistas. Un equipo frente a objetivos que no son realistas y, por tanto, inalcanzables, pierde la fe en el éxito.
  •  Falta de apoyo por parte de la dirección, lo que produce carencias, entre otros, de los recursos necesarios.
  •  Individualismo. El trabajo en equipo parece llevar implícito el lema “uno para todos y todos para uno”. Trabajar en equipo implica servir, dejar de pensar únicamente en uno mismo y en el beneficio propio.
  •  Incumplimiento sistemático de las normas de funcionamiento, en algunos casos por ser poco claras o demasiado densas o imposibles de cumplir.
  •  Malas relaciones intepersonales
  •  Equipos mal dimensionados respecto al trabajo a realizar. En el caso de que el número de miembros es escaso, se produce el estrés lógico ante el tamaño de la tarea. Si es excesivamente numeroso, se genera la sensación de “disparar pulgas a cañonazos”. En ambos casos puede que las tareas no se distribuyan equitativamente.
  •  Actitudes que frenan o eliminan la creatividad:
    • Trabajo enfocado a la gestión y las tareas rutinarias
    • Relaciones poco asertivas, actitudes contemporizadoras
    • Motivación de los miembros “tóxicos” del equipo
    • No reconocer la existencia de problemas o conflicto

Formar un equipo de trabajo y dirigirlo eficazmente no es tarea fácil. La eficacia de un grupo que funciona comparada con la de otro con problemas y desorganizado es abismal.

CONCLUSIONES

El trabajo en equipo, al que no parece que en ningún caso deba considerarse como una moda pasajera sino un proceso que está aquí para permanecer,  incrementa la productividad en la empresa, favorece las relaciones y la confianza entre los miembros del equipo.

Las ventajas son muchas aunque quizá la más significativa es la sinergia que se produce en los equipos de trabajo,  cuando un equipo funciona armónicamente y los esfuerzos de todos sus miembros están enfocados en la misma dirección, no se producen pérdidas de energía.

Como en toda acción humana, el trabajo en equipo no está exento de problemas, especialmente cuanto ese equipo se acaba de formar o cuando se emprende un nuevo proyecto.  En ambos casos se trata de lo que podría llamarse la  etapa de ajuste.

Además de esta etapa de ajuste, los conflictos en los equipos proceden en su mayor parte de la indefinición de los objetivos, la falta de recursos de todo tipo (humanos, materiales, tiempo) o de la falta de liderazgo por parte de quien dirige ese equipo.

EXTRAIDO DEL LIBRO “COMO SOBREVIVIR AL CAMBIO: INTELIGENCIA EMOCIONAL Y SOCIAL” DE M.C. LONDONO

COMO ESTOY EN EL PARO TENGO QUE MEJORAR MIS HABILIDADES

LIDERAZGO, EL DIRECTOR Y LA ORQUESTA

Al iniciar esta entrada, se hace necesario reflexionar sobre el concepto de liderazgo y quien lo ejerce.

¿Qué significa liderazgo? ¿Qué perfil tiene un líder?  ¿se trata de saber mandar?  ¿tiene que ver con el poder? ¿solamente son líderes en la empresa los directivos?  Y en cuanto a la vida en general, ¿son líderes quienes tienen mayor repercusión mediática? Parecen demasiadas preguntas para empezar.  Sin embargo, se trata de buscar respuestas a la naturaleza del liderazgo y que tipo de habilidades conforman el líder.

director de orquesta  El liderazgo tiene mucho que ver con la iniciativa y la actitud proactiva”[1] y no cabe duda que todos los profesionales  deben de actuar por iniciativa propia en múltiples ocasiones en el curso de su actividad y desde luego actuar de modo proactivo.

Lo anterior conduce al análisis del trabajo en equipo y las competencias
necesarias partiendo de que trabajo en equipo no significa solamente
“trabajar juntos”, las ventajas y desventajas, si las hubiere-

¿Qué se entiende por liderar?  una respuesta podría ser “dirigir o estar a la cabeza de un grupo, partido político, competición, etc.” Sin duda, se puede mandar a un colectivo por el poder que otorga un determinado estatus, probablemente el grupo al que se manda, realizará las tareas encomendadas con mayor o menor entusiasmo.  Sin embargo, cuando se habla de liderazgo, la cuestión es bien distinta, un líder no tiene necesariamente una alta posición jerárquica, su autoridad  emana del poder de convicción.  La palabra liderazgo, proviene del inglés “leader”, que significa guía.

El concepto de liderazgo va siendo modificado por el curso de la historia. Durante siglos como  la principal amenaza era la conquista, el pueblo  buscaba el jefe omnipotente; el jerarca dominante que prometiera  seguridad y protección  a cambio de su lealtad y tributos.

Con el paso de los años y los cambios socio-políticos,   la seguridad deja de contemplarse como la principal función del liderazgo, se busca una mejor calidad de la vida y los líderes dejan el carácter guerrero y adquieren matices políticos, filosóficos, organizativos, etc.

Con la era industrial la medida del liderazgo se convirtió en la capacidad de organizarse, podría decirse que es la etapa de la racionalización.  Con la era de la información, los cambios se producen de forma vertiginosa en todos los ámbitos de la vida, también, como no, en relación con  el liderazgo que actualmente se enfoca más a las personas que a la técnica y la tecnología, aunque parece lógico que dispongan de la comprensión de las nuevas tecnologías, y estén capacitados para analizar y sintetizar la información.

Los líderes, emocional y socialmente  inteligentes, estimulan el entusiasmo, saben tomar decisiones cuando es necesario con independencia de su posición y lideran con el ejemplo. No existe un líder de forma aislada, supone un contexto – los seguidores en el marco de la  política  o los miembros del equipo, tanto en el mundo de los deportes como en el entorno de empresa,  ya que  sin este colectivo, no tiene sentido hablar de liderazgo.

El liderazgo tiene más que ver con convencer que con mandar, es el proceso de influir en otros y apoyarlos para que trabajen con entusiasmo en el logro de objetivos comunes.  Pero, claro está, el liderazgo a veces exige dureza, requiere saber imponerse cuando las circunstancias lo demandan.

Todo el mundo quiere que le quieran, los líderes más, ya que, como se ha dicho, no existe liderazgo sin seguidores,  pero la incapacidad para imponerse o la negligencia al ejercer las funciones propias de su puesto no hará que la gente le aprecie más, aunque así pudiera parecer en el corto plazo, solamente muestra carencias en el liderazgo.  Esta es una actitud propia de algunos políticos, dispuestos a aceptar cuestiones fuera de lugar, simplemente por temor a la pérdida de votos.

En la vida y  en la actividad empresarial y deportiva, hay momentos en los que es necesario sentar las bases, con dureza aunque exenta de agresividad, si las circunstancias lo requieren,   para conseguir los objetivos, que en principio son del líder pero han sido adoptados por los que le siguen.

Un comportamiento pasivo es inapropiado en este caso.  La actitud  del líder con un alto grado de inteligencia emocional es la de comportarse de modo asertivo, con ello se consigue no sólo respeto sino  evitar los perjuicios que conlleva un liderazgo demasiado blando.

EXTRAIDO DEL LIBRO DE M. C. LONDOÑO “COMO SOBREVIVIR AL CAMBIO:  INTELIGENCIA EMOCIONAL Y SOCIAL

[1] Bennis, Warren, “Dirigir personas es como Adiestrar Gatos, Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, 2000. Página 129. Dado que por definición cada líder es único, lo que los líderes aprenden y la forma cómo utilizan esos conocimientos con el fin de modelar el futuro, también son únicos.


[1] Alvarez de Mon, CARÁCTER DEL LIDERAZGO: LECCIONES DESDE LA ADVERSIDAD, Revista Empresa y Humanismo, Vol. V, Nº q/02, pp.23-46

COMO ESTOY PARADO, TENGO QUE PREPARARME Y QUIZA REINVENTARME

Para alcanzar una meta siempre es necesario saber de dónde partimos.  Por supuesto, es imprescindible saber qué objetivos tenemos y cuál es nuestra meta pero si no sabemos de dónde partimos difícilmente lo lograremos.

Como un deportista dispuesto a batir un record en una carrera de larga distancia, antes de intentarlo es necesario conocer los aspectos que nos limitan, cuáles son nuestras fortalezas y debilidades. Es importante el conocimiento de uno mismo.

 Conócete a ti mismo

Conocerse a sí mismo es importante, el corredor de fondo conoce su fuerza y también sus debilidades.  Del mismo modo, es necesario saber con qué contamos al emprender esta carrera de fondo que es la búsqueda de empleo.

Es necesario preguntarse cuáles son nuestros puntos fuertes, qué nos distingue de otros candidatos, es decir cuál es ese factor que nos diferencia.

Con este objetivo, hay que analizar en qué somos realmente buenos y no solo con respecto a la formación, hay que pensar igualmente en las aptitudes y actitudes.

En síntesis, para conocerse a uno mismo es necesario realizar un análisis de:

–          Conocimientos

–          Experiencia profesional

–          Habilidades y capacidades

–          Características personales

–          Intereses

También el corredor de fondo, aunque sabe que depende en gran medida de sí mismo,  tiene que contar con sus competidores, sus posibles aliados, y el jurado, en este caso habrá que analizar que se pide en las ofertas y si existe algún factor que nos diferencie de los competidores.   También es necesario, saber con quién podemos contar y conocer en la medida de lo posible a los seleccionadores y la empresa a la que dirigirse.

Fortalezas y debilidades

Todas las personas tienen características,  conocimientos o habilidades que las distinguen del resto de los candidatos a un puesto de trabajo específico y precisamente este factor diferenciador es el que hay que destacar.

Dicho de otra forma, es posible que otros candidatos tengan una formación similar pero no todos tendrán las mismas aptitudes.  Algunos tendrán conocimientos y habilidades que no tienen otros.  Por ejemplo, habrá candidatos capacitados para  trabajar bajo presión pero sin orientación de servicio al cliente interno y externo, por ello es impensable que trabaje en departamentos relacionados con la atención al cliente pero estaría perfectamente capacitado para colaborar con el departamento de proyectos. Otros, tienen una capacidad de atención al detalle que sumado a sus conocimientos de contabilidad pueden convertirlo en un empleado estrella en cuestiones relacionadas con facturación, y así podrían plantearse cientos de ejemplos.

Igualmente  es necesario examinar la experiencia adquirida no solo a lo largo de   la trayectoria profesional propiamente dicha, puede resultar sumamente útil analizar la experiencia adquirida durante las prácticas realizadas o en aquellos trabajos más o menos formales, remunerados o no, por ejemplo durante la realización de labores de voluntariado.  Esto resulta particularmente importante para aquellos en busca del primer empleo.

Las habilidades y capacidades nos caracterizan como personas, algunas son innatas, adquiridas o ambas. Por ejemplo,  ¿quién no conoce a algún magnífico comunicador?  ¿Es innata su fluidez verbal o se debe a su trayectoria profesional?

Cada persona tiene ciertas habilidades para la realización de unas cosas o de otras, se deben conocer y reflexionar sobre ellas antes de comenzar la búsqueda de empleo ya que puede actuar como un complemento importante a la hora de acceder al mismo.

Las características personales,  son un conjunto de rasgos que definen a una persona tal y como es, la forma de verse a uno mismo y de cómo le ven los demás. El conocimiento de dichas características es fundamental.

En primer lugar, se trata de hacer un inventario de conocimientos, ligados o no a la profesión. ¿En qué soy más diestro?  Por ejemplo, los idiomas  o el dominio de la ofimática.  Por otra parte, aunque no se haya recibido formación específica, es posible que se disponga de una habilidad especial para el dibujo o la música o, ¿por qué no? la cocina.

Este inventario de conocimientos pertenece a la propia persona y no es necesario compartirlo con otros. Se realiza con el fin de tener  por escrito qué se sabe, qué se sabe mejor que la media y sobre todo, en qué conviene mejorar. Cuando se busca trabajo no puede luchar contra factores externos tales como  la situación del mercado laboral,  las crisis de los mercados o los riesgos o factores negativos de la globalización, pero sí mejorar los internos.

A continuación, es necesario analizar las aptitudes personales y emocionales, cómo nos comportamos, qué es lo que nos produce estrés, como nos relacionamos, el grado de empatía[1]  y  las habilidades de comunicación, entre otros.

El auto-conocimiento  o conciencia de uno mismo es la primera aptitud de la Inteligencia Emocional (IE)[2]. Parte de que, si no se conoce bien a si mismo, si no se es  consciente de cuáles son las propias fortalezas y debilidades en este aspecto de la personalidad, si no se  aprende a identificar los estados de ánimo y las emociones y las consecuencias que éstas pueden tener en la forma de comportarse, difícilmente se podrán controlar las  reacciones y utilizarlas productivamente.

De la misma manera que se debe hacer un inventario de los puntos fuertes, siempre por escrito, sería bueno inventariar las posibles debilidades sino para corregirlas en su totalidad, sí para modificar ciertas conductas que pueden  ser muy negativas en cuanto a la búsqueda de empleo.

Finalmente, es necesario plantearse en base al inventario de conocimientos y de aptitudes a qué puestos se puede optar, en qué hay que reciclarse y qué aptitudes podrían facilitar el “re-inventarse”, es decir ejercer funciones distintas a las desarrolladas en el trabajo anterior.

EXTRAIDO DEL LIBRO “BUSCAR TRABAJO ES UN TRABAJO

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[1] La habilidad social más importante es quizá la empatía o “conciencia de los sentimientos, necesidades y preocupaciones ajenas” .  En realidad esta definición nos lleva a considerar la empatía como la preocupación por los demás, poniéndonos en su lugar.  El sentimiento de empatía crea el entorno ideal para la relación.

[2] Término acuñado por dos psicólogos de la Universidad de Yale (Peter Salovey y John Mayer) y difundida mundialmente por el psicólogo, filósofo y periodista Daniel Goleman