Archivo de la etiqueta: empresa

EL EXTRAÑO SÍNDROME DE LA “REUNIONITIS”

La realidad es que cuanto más alta es la posición de un directivo, mayor es el número de horas que dedica a las reuniones, es más en algunos casos, podría decirse que existe el síndrome de la reunionitis. Esta proliferación de las reuniones ha traído consigo toda clase de problemas de organización.

Se define como reunionitis como el exceso de reuniones que no son ni imprescindibles ni importantes , siendo la consecuencia de esto la pérdida de tiempo, los costes directos o indirectos consiguientes, es decir el coste de oportunidad, la opinión negativa por parte de los colaboradores de que las reuniones no sirven para nada y la consiguiente pérdida de productividad.

Peter Drucker[1], tratadista austriaco y autor de varias obras sobre gestión de las organizaciones, afirmaba: “Una reunión cuya única función es colocar a los participantes en la presencia del ejecutivo no hay manera de lograr que sea productiva. Son los gajes del oficio. Los altos ejecutivos son eficaces en la medida en que logran evitar que estas reuniones interfieran en su jornada de trabajo“.

Muchos directivos convocan a sus plantillas o a su equipo por cualquier motivo y a cualquier hora,  generalmente sin motivo y  sin tener presente que entorpecen la propia dinámica del trabajo y que el recurso más escaso es el tiempo de las personas.

Cada vez con mayor frecuencia, las organizaciones proponen alternativas a las reuniones presenciales y otras medidas como antídoto eficaz para luchar contra el mal de las reuniones constantes, continuas y generalmente, poco efectivas.

El antídoto real a la reunionitis son sin duda la organización y la planificación que debería plantearse bajo ciertas premisas:

REUNIONES EFICACES

Existen dos elementos clave que hacen que una reunión sea una muestra de ineficacia: Que se celebre una reunión cuando no es imprescindible y que la reunión no esté preparada.

No es tan difícil evitar convocar reuniones que no producen ningún beneficio -y no me refiero solo al económico- y reunirse exclusivamente cuando sea verdaderamente necesario.

[1] Peter Ferdinand Drucker (Viena, 19 de noviembre de 1909-Claremont, 11 de noviembre de 2005) fue un abogado y tratadista austriaco, considerado el mayor filósofo de la administración (también conocida como management) del siglo XX. Fue autor de más de 35 libros, y sus ideas fueron decisivas en la creación de la empresa moderna.

Anuncios

¿HAY EMPRESAS QUE SON UN PARAISO? ¿Existe un Shangri-La en el trabajo?

felicidadShangri-La es el topónimo de un lugar ficticio descrito en la novela de James Hilton, Horizontes perdidos. Por extensión, el nombre se aplica a cualquier paraíso terrenal.  Yo me pregunto y os pregunto, si existe ese paraíso en el mundo laboral, esa empresa en la que nos podamos sentir felices, valorados y siempre o casi siempre en un estado de satisfacción.

Hoy no me refiero solo  a esas 100 mejores empresas para trabajar, aunque también las tengo en cuenta, por supuesto.

Pienso en todas las empresas en las que se puede conseguir la felicidad en el trabajo.  Ya se que vincular felicidad y trabajo parece un contrasentido.  Como dice un amigo mio, si para ir al teatro, pagas, lo mismo pasa con el futbol y el cine… Y sin embargo, por trabajar, te pagan… ALGO HAY.

¿Qué hace a unas empresas mejores para trabajar que otras?  Y sobre todo ¿por qué? A primera vista, parece muy relacionado con las personas que la dirigen pero hay mucho más. Tal-Ben Shahar, experto en Psicología Positiva y creador del “Curso de la felicidad” que imparte en la Universidad de Harvard, opina que:

El buen directivo entiende que los empleados necesitan tomarse algunos descansos durante el día, y tener tiempo de recuperarse cuando están en casa. Estando encima todo el tiempo no ayuda al empleado, y tampoco a la organización.”

Indudablemente, el estilo de dirección influye -de forma positiva o negativa- en la satisfacción y felicidad de sus empleados.

Pero hay otros muchos factores que pueden hacernos sentir mas o menos felices en el trabajo.  Según mi modesto entender, el más importante es que lo que hacemos nos apasione.  Si te encanta lo que haces y encima te pagan por ello…

Otro elemento a tener en cuenta es como los directivos valoran nuestro trabajo y como nos apoyan.

Un factor sumamente importante es, como no podía ser de otra manera, la remuneración y prestaciones adicionales (seguro médico, cheques de comida, etc…)  y como la empresa cumple el convenio, las disposiciones, leyes laborales y la forma en que se da la negociación sobre aspectos laborales.

Por supuesto también influye todo lo relativo al espacio físico y el lugar de trabajo, la limpieza, la higiene, salubridad y la temperatura del lugar de trabajo.

Cada persona es un mundo y por lo tanto, encontraremos las claves de la felicidad en el trabajo a lo mejor en algunos aspectos muy particulares.

Ahora bien, hay muchos profesionales que casi logran ese Shangri-La en su trabajo porque se sienten valorados, sino estupendamente bien remunerados, al menos razonablemente pagados; tienen un jefe que le entiende y aprecia, desarrolla su actividad en un entorno sano y agradable y un trabajo por el que muchos matarían y sin embargo, no valoran ese casi Shangri-La.

Posiblemente lo que voy a escribir a partir de ahora no sea del gusto de muchos de mis lectores, pero pienso que alguien tiene que decirlo y ¿por qué no yo?

Todos conocemos casos de compañeros o amigos, que tienen una maravilla de trabajo y o no se dan cuenta de lo que tienen o van de “sobrados” y creen que merecerían mucho más.

Aunque no daré nombres, todo lo que comento a continuación ha sido vivido por esta autora.

Empecemos por el caso de la chica que trabaja en una gran empresa, donde a pesar de su escasa preparación recibe un salario mas que adecuado y tanto sus jefes como sus compañeros la tratan de manera exquisita y sin embargo, no se sabe muy bien porque, su ausentismo laboral está por encima de la media.  Cuando recibe alguna orden que va a significar algo más de trabajo de lo habitual, si no está de baja por depresión, está de baja porque tiene un extraño dolor de espalda.  Lo raro es que cuando va a trabajar no parece que esté deprimida o cuenta a sus compañeros que ha estado jugando al paddle.  ¿Dónde está la depresión o el dolor de espalda? Y más importante ¿por qué infravalora su Shangri-La?

Sin duda, en este caso, mas vale caer en gracia que ser graciosa. Se trata de una persona muy agradable y sus compañeros están dispuestos a hacer parte de su trabajo porque realmente la aprecian.

Pero ¿qué ocurriría si por ejemplo, el jefe se marcha de la empresa o lo trasladan?  ¿Conservará nuestra amiga su trabajo o por el contrario lo pondrá en grave riesgo?

Otro caso es el de una asistente de alta dirección que tiene una magnífica relación con su jefe, una posición envidiable y es una apasionada de su trabajo.  Realmente es feliz pero… es despótica con las personas que la rodean, olvida la empatía o que la relación con los compañeros y otros directivos es importante, sean del rango jerárquico que sean.

Quizá olvida que no trabaja para una persona sino para la corporación. Pone en peligro su Shangri-La ya que aunque ahora tiene el apoyo del jefe, la movilidad laboral puede hacer que éste se vaya a otra empresa o a otro país.  Entonces, dado el cartel que tiene, posiblemente su vida ni sea tan cómoda ni el trabajo siga siendo el mismo.

Otro caso es el de ese comercial que obtiene muchas ventas exitosas pero que por supuesto, no es el que salva la cuenta de resultados de la empresa.  Sin duda tanto sus jefes como sus compañeros aprecian sus éxitos y su habilidad pero no es el “ungüento amarillo” es solamente un comercial brillante, sí pero no podemos considerarlo la estrella de las ventas, que es como él se considera.  Por ello pretende que todo el departamento gire en torno a él e incluso se permite el lujo de criticar agriamente a sus compañeros o al resto de la empresa.

No cabe duda de que va de “sobrado” y piensa que merece mucho, mucho mas. Sin embargo, a pesar de esta idea, sigue pensando que su empresa es un Shangri-La y no considera intentar buscar otra, entonces ¿por qué es tan déspota?

En estos tres casos, hay falta de formación y verdadero compromiso en el primero, en el segundo, parece un problema de carencia de inteligencia emocional (para esto también hay formación) y en el tercero, un exceso de autoestima.

Son casos extremos pero, en general, la mayoría de nosotros cuando tenemos un trabajo de calidad, parece que en algún momento lo olvidamos, despotricamos y lo que es peor, nos sentimos mal.

Seamos realistas, casi ninguna empresa es el paraíso ni tiene porque serlo. El objetivo de las empresas es generar valor para su accionista.  Para ello, cuenta con recursos humanos, tecnológicos, etc…  No pretende comportarse como una madre, en el mejor de los casos quiere potenciar a sus empleados, los forma y les proporciona las herramientas necesarias para su desarrollo.

Desde el punto de vista de nosotros los empleados, tenemos que sacar el mejor partido posible al trabajo (tan escaso al día de hoy), formarnos continuamente -tanto si la empresa nos proporciona la formación, como si debemos sufragarla con nuestros propios recursos.  También tenemos que recordar que ya no existen trabajos para toda la vida y estar preparados siempre para el cambio mientras disfrutamos de lo que tenemos.

Finalmente, os recomiendo la lectura del artículo

¿QUÉ SITUACIONES COMPLICADAS HABÉIS VIVIDO CON VUESTROS JEFES?

EL EXTRAÑO CASO DE LA MONJA EN EL MERCADILLO

IMG_20150825_193818Como todas las vacaciones, hay una mañana, la de los martes, que me olvido durante unas horas de la playa o la piscina, para ir al Mercadillo de los Gitanos.

Amigos lectores, no estoy siendo políticamente incorrecta (aunque tampoco me importaría) es que el mercadillo se llama de los gitanos y además a mucha honra.

Los gitanos instalan su mercadillo muy próximo a una de las playas y al curso del precioso rio Guadalete. Yo me paseo, compro –por supuesto- hago unas risas y sobre todo observo. Observo a los vendedores y sus técnicas de marketing y ventas, también observo como los “becarios”, sus hijos o sobrinos, aprenden.

Pero vamos a lo que vamos, durante mi excursión en el mercadillo y precisamente en uno de los puestos más populares, entre la multitud vislumbro una monja (con su hábito de monja), un simple giro de mi cabeza y… ya no veo a la monja. Le comento a marido lo que he visto y no visto; él mira, la ve, parpadea… y ya no la ve.IMG_20150825_105604

¿Se trata acaso de un expediente X? ¿Realmente hemos visto una monja? O, ¿se trata de una ilusión óptica compartida? NO LO SE.

A todo esto, vosotros estaréis cuestionando la relevancia de esta anécdota en un blog que trata básicamente tema profesional, bien la relevancia radica precisamente en algunas reflexiones.

La casi invisibilidad de la monja me ha hecho pensar acerca de la invisibilidad o visibilidad de algunos profesionales.

Todos trabajamos con algunas personas que a veces, hacen que nos preguntemos qué es lo que hacen, aunque en la mayor parte de los casos, no nos preguntemos cómo lo hacen.

Se trata de personas que evitan atraer la atención. Pero ¿por qué?  En muchos casos de personas sumamente dedicadas a su trabajo que piensan que no es necesario hacerse notar.  Esto me lleva a pensar que es posible que estén en un error, si no te sabes vender es posible que no triunfes profesionalmente.

Otro caso es el de aquella persona que es insegura, no confía en la calidad de su trabajo y precisamente por ello, prefieren que “ni se las vea” y claro casi casi les pasa como a la monja del mercadillo, casi casi son invisibles.

Pero conviene reflexionar sobre la invisibilidad, creo que en ningún caso resulta positiva. Cuando se trata de profesionales muy válidos siempre hay que tener en cuenta que ademar de serlo, hay que parecerlo.  Si se trata de personas que se sienten inseguras de su trabajo, conviene que reflexionen sobre la causa de esa inseguridad y si realmente su trabajo deja que desear, debería tomar medidas al respecto.

street dancingPor otro lado, nos encontramos con algunos profesionales visibles en exceso en determinados momentos, especialmente cuando quieren que les vea el jefe.  Se trata generalmente, de aquellos que hacen del presentismo un arte, aunque en otros momentos quieran pasar desapercibidos porque realmente como diría un madrileño castizo “no dan palo al agua”.

Ninguna de estas actitudes llevan al éxito profesional, por el contrario, conducen a la desmotivación y no hay nada peor que no disfrutar de lo que haces.  Sentir el orgullo del trabajo bien hecho forma parte de la remuneración.

Adicionalmente, si eres un profesional, TIENES QUE SABER VENDER SU MARCA, aquello “del buen paño en el arca se vende” pasó a la historia.  Tu profesión y buen hacer son tu verdadero patrimonio y por tanto, hay que lucirlo.  No se trata de narcisismo ni tampoco de egocentrismo, se trata de que cada uno de nosotros somos responsables de nuestro propio marketing.

¿QUÉ QUIEREN LAS EMPRESAS?

Difícil cuestión, muchos buscan trabajo y saben qué quieren del nuevo empleo.  Pero, ¿cuántos se preguntan qué es lo que las empresas demandan.

Seguramente la mayoría estará de acuerdo en cuanto a que lo que las empresas demandan son empleados productivos y comprometidos, aunque a esta autora le resulta esta respuesta un tanto simplista.  Hay muchos otros aspectos que se obvian pero que conviene poner en blanco y negro aquí.

Está claro que la empresa quiere empleados productivos y comprometidos pero ¿solamente?  La empresa para mantenerse tiene que tener una cartera de clientes y a ser posible, fidelizados.  Luego, independientemente del puesto, parece que las corporaciones quieren personas especialmente hábiles en la atención al cliente.

Bien es verdad que para lograr los objetivos de fidelizar a sus clientes  e incrementar la competitividad, las empresas tienen que desarrollar las capacidades de su plantilla y para ello, surgen nuevas oportunidades en las áreas de recursos humanos y en formación ya que la necesidad de especialización  se incrementa exponencialmente.

Igualmente, la necesidad de las empresas de estar presentes en el entorno digital  y prestar sus servicios 24 horas al día/7 días a la semana, hace surgir oportunidades no solo para los expertos en las tecnologías de redes sino para otras profesiones, mas o menos formalmente reconocidas:  teleoperadores,    community managersLibro, gestores comerciales, etc…

Ahora bien, es necesario ser realista y ajustarse al momento.  No se puede pretender una retribución por encima de lo que ofrece el mercado, es posible que no sea lo óptimo pero es necesario tener presente que siempre es más fácil conseguir algo mejor desde el mundo del trabajo que desde el desempleo.