Archivo de la etiqueta: comunicacion

El “networking” ¿por qué y para qué?

La primera cuestión, aunque no la única, es el por qué.  Y aquí  me surgen recuerdos de mi más tierna infancia.  Mis padres se preocuparon y ocuparon acerca de la elección del colegio al que iba a asistir.  Les interesaba que fuera bilingüe y también con quién me iba a relacionar.

claudiaDurante mucho tiempo consideré a mis padres como un poco frívolos.  No parecía preocuparles ni la exigencia del colegio,  ni cosas similares.  Parecía que su gran preocupación era que supiera comunicarme en más de un idioma y que tuviera buenas relaciones.

Ahora en el otoño de mi vida, comienzo a comprender a mis padres.  Querían dotarme de las suficientes habilidades de comunicación como para que, supiera lo que supiera, pudiera hacerlo valer.

Mis padres ignoraban totalmente aquello del networking pero sabían que quien se relaciona bien, tiene mayores posibilidades de éxito.

Este recuerdo me ha llevado a reflexionar seriamente acerca del famoso networking o red de contactos en español.

Permitidme una digresión ¿por qué nos empeñamos en usar palabras en inglés (además de networking, face to face, bulling, etc.) cuando en español existen los términos idóneos y además generalmente más ilustrativos? ¿Será por esnobismo o petulancia o por pura ignorancia?

Perdón por la digresión y volviendo al networking, ¿qué es realmente?

La construcción de relaciones o “Networking” en inglés es la habilidad para  relacionarse socialmente con el objetivo de  hacer contactos y cooperar.

Montse Mateos en su estupendo artículo EL ARTE DEL “NETWORKING” O HACER AMIGOS”  establece que tener contactos no es nada nuevo, no solo ha existido siempre, aunque ahora contemos con herramientas como Twitter, Facebook y LinkedIn.

Construir una red de relaciones requiere:

Tener contactos y saber utilizarlos. La red contactos la forman aquellas personas de nuestro entorno personal y profesional con las que se comparten experiencias, intereses, u otros contactos. Todas tenemos nuestra propia red, aunque en algunos casos no se valora su potencial.

Si se hace una lista rápida de las personas con las que nos relacionamos en nuestro entorno y de los lugares y responsabilidades que ocupan, resulta sorprendente la cantidad de contactos de que se dispone.

  • Esta “red” es esencial para: identificar oportunidades profesionales y sociales
  • La “red” funciona si se actualiza continuamente y se mantiene.

Es saber cooperar con otras personas o entidades para conseguir fines comunes. No debe confundirse cooperación con “mafia”, “tráfico de influencias” o “amiguismo”. Conocer gente y saber sacar la máxima ventaja de las relaciones sociales, familiares y profesionales es algo totalmente lícito, conveniente y positivo para cualquier persona y más aún en el proceso de búsqueda de empleo.

La segunda cuestión es el ¿para qué?

La característica más importante de la red es el beneficio mutuo: las redes se construyen sobre la base de la “cooperación bilateral”. Cuando se establece una relación hay que pensar no sólo lo que necesitamos de esa persona, sino también lo que podemos ofrecerle. “Yo te ayudo, tu me ayudas” es el ingrediente básico. Sin embargo y a diferencia del “enchufe”, la  red se basa en la creencia compartida de que ayudarse es positivo y merecido por ambas partes, más allá del mero intercambio de favores.

Hay que ser:

  • Creativo para idear formas de colaboración que sean beneficiosas para todas las partes.
  • Proactivo y no quedarse esperando a que alguien contacte con nosotros, la red depende de nuestra actitud: paciencia, humildad y una cierta dosis de ambición.

Cuanto mayor y mejor cualificada sea esa red, mejores posibilidades de desarrollo profesional tendremos y mas oportunidades de éxito personal y/o empresarial.

Todo me lleva a concluir que después de todo, mis padres tenían una gran dosis de razón:  me estaban proporcionando dos herramientas poderosas, como la posibilidad de comunicarme en más de un idioma y estar en un entorno adecuado.  También les preocupaba que correspondiera adecuadamente cuando me hacían un favor o recibía una invitación (cooperación bilateral).  Me animaron a ser proactiva y creativa. Puede que no  hubieran oído jamás el término networking pero sabían de qué se trataba.

Y tu, querido lector, ¿qué opinas del networking?

 

 

 

 

Hablando del office casual y sus contradicciones

Durante mucho tiempo  Mark Zuckerberg ha sido el paradigma del office casual, liberó a sus empleados de la esclavitud del traje y corbata y dentro del contexto de una empresa como Facebook, creó un estilo propio, adecuado para este tipo de empresa aunque sería improcedente en otras. En todo caso, para mi Facebook como empresa, ha representado siempre un estilo desenfadado, fresco y libre.

Ahora y después de leer el libro de un antiguo empleado suyo, Antonio García Martínez ha decidido contar en su libro «Chaos Monkeys; Obscene fortune and Random Failure in Silicon Valley» , tengo que reconsiderar mi idea.

No cabe duda que el libro destila una gran amargura y no voy a entrar a comentar más que lo que se refiere al código de vestir y las incoherencias con que nos encontramos y no solo en Facebook sino en cualquier empresa.

En muchas, quizá en la mayoría, los códigos de vestimenta se han flexibilizado de forma increíble y los empleados pueden ir a trabajar con vaqueros y a lo mejor una dresscodechaqueta informal.  Ahora bien, ¿Qué pasa con las empleadas? ¿es el código de vestimenta tan flexible para nosotras?

Si volvemos a Facebook, parece ser que dista mucho de ser tan flexible con las empleadas.  Hay bromas sobre si la profundidad de un escote o el largo de una falda puede distraer a los empleados. Sí es así, se exige decoro a las empleadas en lugar de plantearse si el problema no está en ellas (que van provocando, que diría mi abuela) sino en las miradas de ellos.

Pero esta cuestión no se limita a las empresas,  pensemos en la política.  Hace pocos días, con motivo de la visita del Presidente Obama, vimos acudir a Pablo Iglesias en mangas de camisa a la reunión con el presidente.  Y hace pocos meses le vimos de esmoquin  gala en la ceremonia de los Goya.  En ambos casos, resultaba inadecuado.  En el primero, porque no se ajustaba al protocolo ( (en los Estados Unidos, no ir correctamente vestido se interpreta como una falta de respeto); en el segundo, porque la verdad, el atuendo de etiqueta le sentaba como un tiro.  No hubo demasiados comentarios en ninguna de las dos ocasiones.

Pero, ¿qué habría sucedido si en lugar de un político, se hubiese tratado de una política? No quiero ni pensarlo. Los comentarios habrían sido devastadores. Es la doble vara de medir.

Una reflexión más.  Parece que se confunde el casual con ir a la oficina absolutamente desaliñado y esto es un error.  Se puede ir con vestimenta informal, si la cultura de nuestra empresa lo permite, siempre y cuando se proyecte la mejor imagen posible.

Y cuando se habla de imagen, no estamos hablando de modelitos de marca ni de taconazos sino de algo que va mucho más allá, me refiero a la actitud, los ademanes y el lenguaje verbal y no verbal. Lo que puede resumirse con la palabra elegancia.

Citando a mi admirado Juan de Dios Orozco : La elegancia es como un cóctel, resultado de la suma de ingredientes como la discreción, la naturalidad, el sentido de la estética, la moderación personal, la simpatía, la urbanidad, la sencillez de conducta y el deseo y esfuerzo de sentirse bien con uno mismo para agradar a los demás.

De eso se trata, independientemente del atuendo, lo importante es la actitud.

 

 

 

 

EL ARBOL TORCIDO O NO SOMOS PERFECTOS

La vista de este árbol me llevó a reflexionar sobre la perfección, la imperfección y la resiliencia.

También me ha hecho pensar sobre cómo nadie es perfecto siempre, en todos los entornos y con todo el mundo (o por lo menos yo no he tenido la oportunidad de conocerlo).

Creo que es imposible ser y estar siempre perfecto, como este árbol que se inclina para buscar la sombra o la humedad y luego se yergue para florecer gloriosamente, también nosotros a veces nos adaptamos al entorno presentando un perfil bajo y otras nos levantamos y buscamos el triunfo.

Esto en el mejor de los casos, porque en otros simplemente no estamos en nuestro mejor momento y cometemos errores, metemos la pata dicho claramente.  Le pasa a todo el mundo y no se hunde. NADIE ES PERFECTO pero todos podemos serlo aunque no todo el tiempo.

Reivindico el derecho a cometer errores y además reconocerlos, si queremos.  En esta sociedad tan competitiva parece que nadie puede equivocarse y es falso porque todos en mayor o menor medida, nos equivocamos.

La clave es la resiliencia y saber superar los baches, el infortunio y las circunstancias adversas. Son muchas, o bastantes para ser exactos, las personas que tienen, entre sus aptitudes, la de ser resilientes.

Hace unos días tuve el placer y el honor de conocer y escuchar a Gema Hassen-Bey y la primera idea que vino a mi mente fue RESILIENCIA.

Gema es  licenciada en Ciencias de la Información, deportista de élite, actriz, compositora, y presentadora. En la actualidad está preparando su nuevo reto, Cumbre Bey – Kilimanjaro Challenge, quiere ser la primera mujer en silla de ruedas que culmine la cima del Monte Kilimanjaro.  Tiene tantos proyectos y tanta pasión que es difícil describirla no en un párrafo sino en diez.

Gema sabe superar los obstáculos grandes y los del día a día y la gran lección es que roza la perfección a pesar de las imperfecciones.

A  diario me encuentro con personas que se deben enfrentar a múltiples problemas, no son perfectas pero todas tienen sus momentos perfectos, unas son muy resilientes y otras no.

Algunas de estas personas se enfrentan en muchos casos a ese mal endémico de nuestro tiempo, el desempleo.

¿Cómo enfrentarse a este problema y ser resiliente? Pienso que con mucha preparación y quizá re-inventándose.  Hay que explorar el mercado, mandar curriculums a diestro y siniestro no es válido, en primer lugar porque el cv tiene que ser “a medida” para cada puesto al que se aspire.

BUSCAR TRABAJOEl mercado laboral ha ido evolucionado de forma cada vez más rápida en los últimos años. La globalización y la llegada de las nuevas tecnologías han cambiado los procesos de selección de personal de las empresas, aunque el objetivo sigue siendo el mismo: buscar y encontrar profesionales cualificados y formarlos para su permanencia dentro de las organizaciones.

En el trabajo de buscar trabajo es imprescindible disponer de las herramientas necesarias.

 

 

 

 

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN…. A VECES

A pesar o precisamente por lo expuesto en el post NUNCA HAY UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA CAUSAR UNA BUENA PRIMERA IMPRESIÓN vamos a analizar cómo, a veces, las apariencias engañan.

Hace poco una cuñada mía (ya se sabe, las cuñadas dan mucho juego) tuvo que hacerse una prueba médica para ver cómo estaba su corazón.   Esta prueba implica llevar un holter que es un dispositivo que sirve para registrar la actividad eléctrica del corazón durante 24 horas. De este dispositivo salen una serie de cables con sensores que se adhieren al pecho.

Mi cuñada se presentó de mañana en la consulta del cardiólogo, que le dijo que era importante que hiciera su vida normal durante estas 24 horas.

Muy obediente a su médico, para volver a casa cogió el autobús y ahí comenzó la situación extraña. Se sentó y como hacía calor, se abrió la chaqueta.

De inmediato, el señor que estaba sentado frente a ella, comenzó a mirarla fijamente, realmente no le quitaba ojo.    Ella comenzó a pensar “!!Vaya por Dios, he ligado, pero es raro, tengo una edad y ya no estoy tan buena como para que este individuo no deje de mirarme!!  A cambio, ella comenzó a mirarlo mal, pero muy mal.

Mientras tanto el señor se levantó y se fue a hablar con el conductor, justo cuando ella llego a su parada y se bajó del autobús.  Hacía frio y decidió abrocharse la chaqueta Y ENTONCES, se dio cuenta horrorizada que estaba mostrando todos los cables del holter, que realmente no había impresionado al señor del autobús por su belleza sino quizá lo había aterrorizado porque la había confundido con una terrorista.

A su vez, el pasajero del autobús no pensó mas que una mujer con cables en el escote solo podía ser una terrorista con una bomba adherida a su cuerpo.

Ignoramos qué pensó el conductor de la EMT y la verdad, me encantaría saberlo porque lo que está claro es que no llamó a la policía, sino habrían detenido a mi cuñada.  Quizá pensó en la enfermedad del corazón.

trebolAquí tenemos un claro ejemplo de como las apariencias engañan pero solamente A VECES.

¿Este es un trébol de cuatro hojas o no?

Si queremos engañar a un seleccionador, no será fácil, hacen cientos de entrevistas de trabajo y están acostumbrados a todos los perfiles de candidato.  Hay que tratar mostrar lo mejor de uno mismo pero no a alguien distinto, puede que las apariencias engañen pero también es cierto que las mentiras tienen las patas muy cortas.

Finalmente os recomiendo la lectura del estupendo post  5 tips de comunicación no verbal en una entrevista de trabajo

 

 

 

 

 

 

¡NO ES NO! ¿QUÉ PARTE DE NO, NO ENTIENDES?

En ocasiones nos enrocamos en una idea, en una opinión o en un plan y nos negamos a reconsiderarlo.  ¿Por qué?  normalmente, se debe a un orgullo mal entendido, a la convicción de que solo nosotros tenemos razón o a una concepción de la vida en blanco y negro.

Normalmente, esta cerrazón nos perjudica personalmente, conviene parar y reconsiderar, es posible que tengamos toda la razón del mundo pero los demás no lo ven así, también puede que estemos equivocados y nuestra postura nos puede llevar a veces por un camino erróneo.

¿No sería mejor negociar?  en el peor de los casos, el proceso de negociación nos ayudará a considerar nuestra postura desde distintos ángulos.  En el mejor, podremos convencer a nuestros oponentes.  También es posible que alcancemos un entente cordiale que traerá múltiples ventajas.

Quizá el problema del no es no radica en que no queremos o no sabemos negociar y no hay mas que ver el panorama político español, todos sin excepción se han enrocado, en lugar de tender puentes, los dinamitan y mientras, todos esperamos con un cierto aburrimiento de oír el no es no a todas horas.

No es fácil negociar, si lo fuera, la vida sería ideal pero conviene aprender a hacerlo.

Cuando hablamos de negociación siempre pensamos en un grupo de personas poderosas que negocian cuestiones cruciales para la humanidad, el país, la empresa o un colectivo importante. Claro que este tipo de negociación se produce pero nosotras, en el día a día negociamos continuamente, con los jefes, compañeros, la familia o las amistades.

Por ello, negociar, y negociar bien, adquiere una fundamental importancia para poder lograr mejores relaciones en la vida y, como consecuencia, más agradables y sólidas posiciones.

Toda negociación tiene como objetivo llegar a acuerdos, resolver diferencias o exponer y defender los propios intereses. La capacidad de negociación está muy relacionada con la resolución de conflictos, aunque no siempre se negocia para solucionar un problema.

En la negociación se suele optar por una de las tres estrategias que se describen a continuación:

  •  Búsqueda de una solución en la que ambas partes obtienen alguna ventaja similar.
  • Compromiso, solución en la que ambas partes renuncian equitativamente a algo.
  • Imposición, en la que una parte fuerza a la otra a renunciar a las ventajas que pudiera obtener.

persona colaborando2

En los dos primeros casos, lo que se pretende es satisfacer las necesidades propias y propiciar que la otra parte también lo consiga. Son negociaciones colaborativas, que se basan en la solución conjunta de sus respectivas necesidades. Para ello, es importante crear un clima de confianza.

personas competitivas

Cuando se opta por una estrategia de imposición, negociación competitiva, lo que se pretende es conseguir los objetivos propios a la vez que la otra parte no consigue los suyos. Suelen ser negociaciones duras que se basan en el regateo, en las que existe un componente de intimidación muy importante.

El experto en negociación, Dr. Michael Gibbs[1] resalta la importancia del saber escuchar y pensar en las demandas y necesidades de la otra parte.

De acuerdo con el Dr. Gibbs, para realizar una negociación de éxito, hay que considerar siete principios[2]:

  • Planificar

 Anticiparse a lo que uno quiere, pero también lo que la otra parte desea y esto exige trabajar en conocer lo más que se pueda de la contraparte, incluyendo sus debilidades y las nuestras, igual que los puntos de empate de los involucrados. Construya escenarios con posibles preguntas y respuestas y practique una u otra vez

  • Romper el hielo

 Sobre esto, se basa el principio de la afirmación: Para mí el lugar más importante donde quiero estar en este momento es exactamente aquí.

  •  Recopilar información para establecer afinidades

No se puede negociar a menos que se conozcan algunos aspectos fundamentales de la otra parte. A través de los antecedentes, experiencias y gustos de la otra parte, se pueden establecer vínculos positivos.

  • Obtener mayor información

No le debe preocupar decir: ‘No lo entiendo, ¿lo puede volver a explicar?’.

  •  Identificar asuntos, posiciones e intereses.

Por qué estamos aquí y ahora negociando, cómo el hecho de negociar nos ayudará, cómo ayudará a tus clientes, cómo ayudará a mi empresa.

  •  Buscar diferencias y convergencias

 Esto tiene que ver con la reciprocidad, por ello, prepárese para darle a la otra parte algo de valor, con el fin de recibir algo a cambio.

  •  Lograr propuesta, acuerdo y reafirmación del trato

Es decir, lograr un consenso específico que tiene que ver con quién, qué, dónde y cuándo.

GIBBS

Como conclusión, no nos enroquemos en el NO ES NO, la negociación puede ser un proceso sumamente enriquecedor, que además nos hará crecer como seres humanos.

El NO ES NO resulta apropiado para los niños menores de tres años pero desde luego no es lo adecuado en un adulto.

[1] CEO de la Consultora Gibbs & Associates y referente reconocido mundialmente en temas de estrategia y resolución de conflictos, Michael Gibbs recorre el mundo compartiendo las claves de una negociación exitosa. Es profesor de Haas School of Business

[2] Fuente : El arte de negociar. Revista Mundo Ejecutivo. Enero 2006, No. 321.

 

 

IR DE CAPITAN TRUENO POR LA VIDA

capitan-trueno1

El Capitán Trueno es una serie de historietas de aventuras, creada en 1956 por el guionista Víctor Mora Pujadas y el dibujante Miguel Ambrosio Zaragoza (Ambrós), que es la más exitosa de la historia del cómic español.

El protagonista es  un caballero español de la Edad Media en tiempos de la Tercera Cruzada (postrimerías del siglo XII). Acompañado por sus amigos Goliath y Crispín, y en ocasiones también por Sigrid, novia de Trueno y reina de la isla de Thule, se dedica a recorrer el mundo en busca de aventuras que le permitan plasmar su condición de defensor de la justicia y liberador de los oprimidos.

Fue un héroe para más de una generación.  Y está bien tener héroes.  Lo que no está tan bien es querer “ir de Capitán Trueno” por la vida (real) y eso es lo que, a veces, nos ocurre a todos.  Queremos ir de abogados de pleitos pobres y nos implicamos en cuestiones que, generalmente, ni tenemos contrastadas, ni valen la pena.

A lo mejor, esta actitud en sí misma no es tan mala pero yo encuentro que tampoco puede decirse que sea lo ideal.  En principio y como mínimo, dedicamos un tiempo que podría gastarse en cuestiones más importantes.  Además, como vamos de Capitán Trueno por la vida, nos involucramos apasionadamente en asuntos que a lo mejor, solo a lo mejor, no son tan claros como los vemos a primera vista.

Esto ha sucedido siempre pero ahora tiene mayores repercusiones porque todo lo comentamos en las redes sociales y precisamente las utilizamos en nuestra labor caballeresca con todo nuestro ser.

Por supuesto que desde siempre han surgido bulos e informaciones engañosas con apariencia de ser una historia verídica en la que la injusticia es patente.  El problema es que ahora toda información -fidedigna o no- tiene un mayor eco precisamente por las redes sociales.

Creo que esto debemos analizarlo muy cerebralmente y no con el corazón, estamos mostrando una parte de nosotros mismos que puede que no sea Marca personalprecisamente halagüeña.  ¿Qué pasa si esa causa en la que nos hemos involucrado sin casi pensar, es realmente un bulo? Y ¿si nos han dado una información engañosa?  La imagen que estamos proyectando es de persona irreflexiva y crédula.

Creo que todos debemos cuidar nuestra marca personal porque si no nos preocupamos nosotros por ella ¿quién lo hará?

Quede claro que no estoy proponiendo posturas egocéntricas y egoístas per se, lo que quiero decir es que “antes de lanzarnos a la piscina” analicemos y nos informemos, puede que así nos ahorremos más de un disgusto.

Las redes sociales están en nuestra vida y en la sociedad y, de momento, están aquí para quedarse. Lo inteligente es saber utilizarlas y servirse de ellas con un objetivo claro: Potenciar nuestra personal y profesional.

Pero a las redes sociales las carga el diablo si no se utilizan con sensatez.  Me parece totalmente lógico querer estar en las redes sociales, si no estás parece que no estás en el siglo pero ¿no os cansan tantos perritos y gatitos que necesitan URGENTEMENTE ser salvados de no se muy bien que? y entonces nos encontramos con cientos de personas que lo comparten en Facebook o lo retuitean sin haber contrastado si realmente existe el perrito o dónde está.

Este es un ejemplo básico, pero cuantas veces nos indignamos como consecuencia de alguna noticia que no siempre es cierta y rápidamente nos ponemos el traje, la espada y el escudo de Capitán Trueno.  Alertamos a nuestros allegados, publicamos nuestra indignación en las redes sociales y algunos, incluso hasta insultan.

El Capitán Trueno fue uno de los héroes de mi infancia pero insisto, conviene reflexionar y contrastar antes de actuar.

 

 

 

 

TENER Y NO TENER

“De todos los conocimientos posibles, el más sabio y útil es conocerse a sí mismo”

William Shakespeare

Como en la antigua película “Tener y no tener” del director Howard Hawks, la importancia de determinadas competencias marca en un alto porcentaje la trayectoria profesional, en esta historia, genialmente interpretada por Humphrey Bogart, Walter Brennan y Lauren Bacall,  Harry Morgan y Eddie son dos marineros que están en la isla de Martinica, esperando inútilmente que algún barco los contrate. Al final, se verán obligados a trabajar para la Resistencia.

Aquí tenemos un claro caso de cambio en la trayectoria profesional, los dos marineros realmente están buscando trabajo en un barco pero, las circunstancias (Segunda Guerra Mundial) o sus habilidades y competencias, los llevan por otro camino.

Posiblemente, los marineros se sentían muy dotados para su trabajo como marineros, sin embargo, alguien vio su potencial como miembros de la resistencia.

¿Son únicos?  me parece que no.  Todos o al menos la mayoría, somos más polivalentes de lo que creemos y en este mercado laboral tan competitivo, no debemos esperar a que alguien descubra nuestras habilidades “ESCONDIDAS”.  Tenemos que buscarlas dentro de nosotros mismos.

Y aquí como siempre, por otra parte, surge la necesidad de autoanálisis y autoconocimiento.

El auto-conocimiento o conciencia de uno mismo es la primera aptitud de la Inteligencia Emocional (IE)[1]. Parte de que, si no se conoce bien a si mismo, si no se es  consciente de cuáles son las propias fortalezas y debilidades en este aspecto de la personalidad, si no se  aprende a identificar los estados de ánimo y las emociones y las consecuencias que éstas pueden tener en la forma de comportarse, difícilmente se podrán controlar las  reacciones y utilizarlas productivamente.

Daniel Goleman[2] denomina  el reconocimiento de nuestras emociones y sus efectos como conciencia emocional.  Define esta aptitud personal de la siguiente forma: ”Conocer los propios estados internos, preferencias, recursos e intuiciones”.

Plantea que las personas dotadas de esta aptitud:

Saben reconocer qué emociones están sintiendo y por qué

  • Comprenden cómo afectan sus sentimientos y emociones a su comportamiento (lo que hacen, dicen y como lo dicen)
  • Saben como afectan sus emociones a su rendimiento profesional
  • Tienen una gran certeza de sus valores y metas

Conocer nuestras emociones puede  proporcionarnos información valiosa sobre nosotros mismos, sobre otras personas y sobre determinadas situaciones.

Como un deportista dispuesto a batir un record en una carrera de larga distancia, antes de intentarlo es necesario conocer los aspectos que nos limitan, cuáles son nuestras fortalezas y debilidades. Es importante el conocimiento de uno mismo.

Conocerse a sí mismo es importante, el corredor de fondo conoce su fuerza y también sus debilidades. Del mismo modo, es necesario saber con qué contamos al emprender esta carrera de fondo que es la búsqueda de empleo.

Es necesario preguntarse cuáles son nuestros puntos fuertes, qué nos distingue de otros candidatos, es decir cuál es ese factor que nos diferencia.

Con este objetivo, hay que analizar en qué somos realmente buenos y no solo con respecto a la formación, hay que pensar igualmente en las aptitudes y actitudes.

En síntesis, para conocerse a uno mismo es necesario realizar un análisis de:

  • Conocimientos
  • Experiencia profesional Habilidades y capacidades
  • Características personales
  • Intereses

Todas las personas tienen características, conocimientos o habilidades que las distinguen del resto de los candidatos a un puesto de trabajo específico y precisamente este factor diferenciador es el que hay que destacar.

Dicho de otra forma, es posible que otros candidatos tengan una formación similar pero no todos tendrán las mismas aptitudes. Algunos tendrán conocimientos y habilidades que no tienen otros.  Por ejemplo, habrá candidatos capacitados para  trabajar bajo presión pero sin orientación de servicio al cliente interno y externo, por ello es impensable que trabaje en departamentos relacionados con la atención al cliente pero estaría perfectamente capacitado para colaborar con el departamento de proyectos. Otros, tienen una capacidad de atención al detalle que sumado a sus conocimientos de contabilidad pueden convertirlo en un empleado estrella en cuestiones relacionadas con facturación, y así podrían plantearse cientos de ejemplos.

Las habilidades y capacidades nos caracterizan como personas, algunas son innatas, adquiridas o ambas. Por ejemplo, ¿quién no conoce a algún magnífico comunicador?  ¿Es innata su fluidez verbal o se debe a su trayectoria profesional?

Cada persona tiene ciertas habilidades para la realización de unas cosas o de otras, se deben conocer y reflexionar sobre ellas antes de comenzar la búsqueda de empleo ya que puede actuar como un complemento importante a la hora de acceder al mismo.

Las características personales, son un conjunto de rasgos que definen a una persona tal y como es, la forma de verse a uno mismo y de cómo le ven los demás. El conocimiento de dichas características es fundamental.

También hay que hacer  un inventario de conocimientos, ligados o no a la profesión. ¿En qué soy más diestro? Por ejemplo, los idiomas  o el dominio de la ofimática.  Por otra parte, aunque no se haya recibido formación específica, es posible que se disponga de una habilidad especial para el dibujo o la música o, ¿por qué no? la cocina.

Este inventario de conocimientos pertenece a la propia persona y no es necesario compartirlo con otros. Se realiza con el fin de tener por escrito qué se sabe, qué se sabe mejor que la media y sobre todo, en qué conviene mejorar. Cuando se busca trabajo no puede luchar contra factores externos tales como  la situación del mercado laboral,  las crisis de los mercados o los riesgos o factores negativos de la globalización, pero sí mejorar los internos.

Dadas las circunstancias, muchos candidatos optan  a una posición, y la realidad es que todos los candidatos son muy parecidos: los mismos estudios, idiomas, experiencias internacionales….mucha similitud. Pero, ¿quién es el que al final lo consigue? Pues aquel que se ha fijado en cuidar los detalles.

Detalles que aportan la diferencia: networking, buen curriculum, buena presentación, buena presencia en la entrevista, mejor explicación de sus virtudes al entrevistador, carisma, empatía, imagen…

Del cuidado de los pequeños detalles saben mucho los deportistas, y sobre todo, cuando practican deportes de alta competitividad basadas no sólo en la pericia sino en la preparación.

Buscar trabajo es un proyecto que tiene que tener prioridad sobre otros.

deportistas

[1] Término acuñado por dos psicólogos de la Universidad de Yale (Peter Salovey y John Mayer) y difundida mundialmente por el psicólogo, filósofo y periodista Daniel Goleman

[2] La Práctica de la Inteligencia Emocional, Goleman, págs. 74-85.

Lectura recomendada: BUSCAR TRABAJO ES UN TRABAJO http://www.fundacionconfemetal.com/buscar-trabajo-es-un-trabajo-1041.html

SI ES IMPORTANTE, NO ME LO DIGAS POR WHATSAPP… ¿CUESTIÓN DE ESTILO?

whatsappComienzo preguntándome si decir algo importante por Whatsapp es elegante, aunque visto lo visto últimamente, creo que el tema va mucho más allá.

Entiendo que dos adolescentes, tras un noviazgo de un par de semanas, lo dejen por Whatsapp.  Sin embargo, no entiendo que una mujer adulta termine una relación de seis años diciéndole al novio por este medio “te quiero pero no te amo y cortamos”.  ¿Tan difícil es dar la cara? ¿Tan poco respeto merece lo compartido a lo largo de la relación? Le dice “te quiero” pero le muestra poco aprecio, respeto y consideración.

Tampoco puedo entender que se estén produciendo, por parte de algunas empresas, comunicaciones de despido, finalización o no renovación de contrato vía Whatsapp.  Aparte de carecer de valor jurídico, estas empresas muestran, además de ninguna sensibilidad, falta de respeto hacia sus empleados y poca profesionalidad. Me ha hecho recordar que un jefe que tuve hace tiempo denominaba a las áreas de personal de las empresas, departamento de recursos inhumanos.

Finalmente, esta autora ha visto con “estos ojos que se ha de comer la tierra” como alguien dimite mediante un mensaje de Whatsapp y dentro de un grupo.  En este caso, además de a la carencia de valor jurídico y falta de estilo, quizá habría que añadir la ignorancia.

businessEn el primer caso, el de los novios, lo suyo habría sido una conversación sincera.

En el de las empresas, no es de recibo que se produzcan comunicaciones de despido o finalización de contrato por un medio tan informal. Ya es poco adecuado hacerlo por un medio tan frio como el correo electrónico, pero al menos es más formal y esta dotado de validez jurídica.

En el caso de la dimisión, parece que un escrito comunicando la voluntad de dimitir y agradeciendo a los compañeros su colaboración, resulta más elegante y además tiene valor jurídico.

Todo ello me lleva a concluir que ciertas comunicaciones por Whatsapp, además de mostrar una inmensa carencia de saber estar, estilo y buena educación, conlleva falta de respeto hacia los demás, poca sensibilidad, escasa educación, desconocimiento de las formas y nula profesionalidad.

Tras todo lo dicho, puede parecer que estoy en contra del Whatsapp y nada más lejos de la realidad.  Considero que es una estupenda herramienta para comunicarse que, aunque no es totalmente gratuita, es sumamente económica y prácticamente instantánea.  Los grupos pueden constituir una forma muy eficiente de mantenerse al día entre amigos, familiares, equipos de trabajo, etc…

Pero como toda herramienta, hay que conocerla (a las armas las carga el diablo).  Saber cómo funcionan los grupos y las listas de difusión y…. como no, la política de privacidad y seguridad de la herramienta.

Y volviendo al principio, por favor SI ES IMPORTANTE, NO ME LO DIGAS POR WHATSAPP.

Y VOLVER, VOLVER, VOLVER…. A TRABAJAR DE NUEVO

Como en la conocida ranchera (soy muy ecléctica en mis gustos musicales y lo mismo escucho opera que rancheras o a Sabina); bien como decía, en esta ranchera que habla de amor, también subyace la idea de regresar al pasado.

Textualmente,  Se muere por volver y añade “yo se perder”.

Me encanta esta ranchera, especialmente cantada por Vicente Fernández, se trata de un amor apasionado que no puede olvidar,  todo muy romántico y desgarrado.

Pero si analizo la letra desde otro punto de vista, menos romántico, estamos hablando de alguien que no sabe adaptarse al cambio y está dispuesto a rendirse.

Hay que tener presente que el cambio es inherente a la vida.  Lo que no cambia es la muerte.

Hay cambios que nos vuelven la vida del revés, tanto en sentido positivo como negativo.  Si nos toca un montón de millones en la lotería, indudablemente nuestra vida dará un vuelco y ya nada volverá a ser igual.  Supongo que a un cambio de este tipo es fácil adaptarse, aunque habrá que hacer algunos ajustes inevitables.  Otro cambio positivo puede ser volverse famoso.  De repente, te ves asediado por la prensa y tu ego está a la altura del Everest, como poco.  También en este caso habrá que hacer algunos ajustes pero en general, se trata de un cambio positivo, en principio al menos.

Mas difícil es, por supuesto, enfrentarse a un cambio de carácter negativo. Son muchas las posibilidades pero en este caso, quiero analizar un cambio que en estos tiempos que corren, es desdichadamente demasiado frecuente.  Este cambio se llama:

Estar en el paro

cambio

El despido representa, posiblemente, el momento más crítico de una carrera profesional, no solo porque supone una pérdida de ingresos o por la incertidumbre que conlleva en todos los aspectos, sino porque el trabajo es la actividad que se realiza durante más tiempo, el lugar donde se desarrollan casi todas nuestras relaciones personales y una de las principales bases sobre las que se asienta nuestro reconocimiento social.

Al quedarte en el paro, posiblemente tienes o has tenido un cierto sentimiento de culpa. Esta sensación de sentirse culpable, aunque el despido se deba a causas completamente ajenas a la propia voluntad o actitud, es muy común y desafortunadamente no hace más que agravar una situación que, como punto de partida, es negativa.

cicloTodo cambio produce temor. Algunos expertos estiman que cuando se producen cambios en la vida personal o profesional se genera un proceso similar al de un duelo con sus correspondientes etapas, aunque lógicamente de distinta intensidad.

En un primer momento no se quiere aceptar que las circunstancias han cambiado, es lo que se denomina etapa de negación, en determinados casos incluso la persona tiende a estancarse, negando una realidad evidente.

Tras asumir que se ha producido el cambio, se produce un sentimiento de ser víctima de una injusticia, ya sea por parte de la crisis, la empresa, el jefe, la familia… Es la etapa de la ira. No se sabe como aceptar la realidad y la tendencia es culpabilizar a los otros.

A la ira le sucede la etapa de negociación.   Se trata en realidad de una negociación con uno mismo, es un proceso de asimilación a la nueva situación aunque siempre la persona encontrará motivos de queja acerca de “si me lo hubieran comunicado con tiempo” o “si me lo hubieran comunicado de otra forma” o “si hubiese tenido más tiempo para adaptarme”.

La siguiente etapa es la de la depresión transitoria. Es imposible negar la realidad, el cambio se ha producido, no vale siquiera la pena enojarse y ya no se negocia. Simplemente hay un sentimiento de vacío, falta de energía y entusiasmo. Incluso se llega a una falta de autoestima. Ha llegado el momento de aceptar el cambio.

Este proceso[1] hay que pasarlo, es necesario aceptar la situación. A partir de ahí, es hora de afrontar la situación con una actitud positiva y teniendo en mente que la búsqueda de empleo es en sí misma un trabajo y se trata de un trabajo que requiere mucha más energía que cualquier otro.

Tras el despido y una vez superado el proceso de duelo en el plazo más breve posible, el profesional tiene que reconstruir los cimientos de su futuro laboral. Cuanto más tiempo pase entre un empleo y el siguiente, tanto más obsoleta quedará su candidatura y más difícil resultará que encuentre su nuevo trabajo.

Según la experiencia de algunos expertos especializados en la recolocación de profesionales, las 48 horas siguientes a un despido son claves para no destruir las posibilidades futuras de recolocación.

Para superar la situación de desempleo, el primer paso es adoptar una actitud proactiva. Algunos tienen la sensación de que el subsidio de desempleo puede cubrir las necesidades mínimas y que, quizá ha llegado el momento de disfrutar de un año sabático. Que es la ocasión para dedicar un tiempo a nosotros mismos. El problema es que nadie puede afirmar que pasado un año encontrará empleo en un razonable plazo de tiempo y que cuanto mas tiempo pasamos fuera del mercado laboral, mayor es la dificultad.

Se trata, en primer lugar de concienciarse de que buscar un trabajo es en sí mismo un trabajo y como tal hay que afrontarlo. En segundo lugar, hay que superar los sentimientos de frustración ante los obstáculos con los que inevitablemente se tropieza en el arduo proceso de buscar trabajo y aceptar el cambio. Y por último, pero no por ello menos importante, hay que actuar siguiendo una planificación para no perder energía realizando gestiones que no lleven a ninguna parte. Los tiempos han cambiado y lo que alguna vez fue de utilidad, no necesariamente lo será ahora.

Parece sencillo, se trata de preparar el curriculum, en el caso del primer trabajo o de actualizarlo cuando se cuenta con experiencia laboral pero en realidad hay que ir mucho más allá. La idea de enviar el curriculum a todos los portales de empleo es una idea pero no es suficiente ya que los reclutadores reciben cientos de éstos por lo que se hace necesario resaltar los “factores diferenciadores”, es decir se trata de crear la campaña de marketing del candidato.

En un mundo tan competitivo como el actual, son muchas las personas que se encuentran en iguales circunstancias y cada una desarrolla sus propias estrategias, en las que la elección de la táctica es la clave en la búsqueda activa de empleo.  Recomiendo la lectura de mi post PLAN ESTRATÉGICO DE MARKETING PERSONAL  en que se aportan ideas y sugerencias.

[1] Spencer Johnson describe de forma muy amena el proceso de adaptación al cambio en su libro “¿Quién se ha llevado mi queso?”, Ediciones Urano.

¿HAY EMPRESAS QUE SON UN PARAISO? ¿Existe un Shangri-La en el trabajo?

felicidadShangri-La es el topónimo de un lugar ficticio descrito en la novela de James Hilton, Horizontes perdidos. Por extensión, el nombre se aplica a cualquier paraíso terrenal.  Yo me pregunto y os pregunto, si existe ese paraíso en el mundo laboral, esa empresa en la que nos podamos sentir felices, valorados y siempre o casi siempre en un estado de satisfacción.

Hoy no me refiero solo  a esas 100 mejores empresas para trabajar, aunque también las tengo en cuenta, por supuesto.

Pienso en todas las empresas en las que se puede conseguir la felicidad en el trabajo.  Ya se que vincular felicidad y trabajo parece un contrasentido.  Como dice un amigo mio, si para ir al teatro, pagas, lo mismo pasa con el futbol y el cine… Y sin embargo, por trabajar, te pagan… ALGO HAY.

¿Qué hace a unas empresas mejores para trabajar que otras?  Y sobre todo ¿por qué? A primera vista, parece muy relacionado con las personas que la dirigen pero hay mucho más. Tal-Ben Shahar, experto en Psicología Positiva y creador del “Curso de la felicidad” que imparte en la Universidad de Harvard, opina que:

El buen directivo entiende que los empleados necesitan tomarse algunos descansos durante el día, y tener tiempo de recuperarse cuando están en casa. Estando encima todo el tiempo no ayuda al empleado, y tampoco a la organización.”

Indudablemente, el estilo de dirección influye -de forma positiva o negativa- en la satisfacción y felicidad de sus empleados.

Pero hay otros muchos factores que pueden hacernos sentir mas o menos felices en el trabajo.  Según mi modesto entender, el más importante es que lo que hacemos nos apasione.  Si te encanta lo que haces y encima te pagan por ello…

Otro elemento a tener en cuenta es como los directivos valoran nuestro trabajo y como nos apoyan.

Un factor sumamente importante es, como no podía ser de otra manera, la remuneración y prestaciones adicionales (seguro médico, cheques de comida, etc…)  y como la empresa cumple el convenio, las disposiciones, leyes laborales y la forma en que se da la negociación sobre aspectos laborales.

Por supuesto también influye todo lo relativo al espacio físico y el lugar de trabajo, la limpieza, la higiene, salubridad y la temperatura del lugar de trabajo.

Cada persona es un mundo y por lo tanto, encontraremos las claves de la felicidad en el trabajo a lo mejor en algunos aspectos muy particulares.

Ahora bien, hay muchos profesionales que casi logran ese Shangri-La en su trabajo porque se sienten valorados, sino estupendamente bien remunerados, al menos razonablemente pagados; tienen un jefe que le entiende y aprecia, desarrolla su actividad en un entorno sano y agradable y un trabajo por el que muchos matarían y sin embargo, no valoran ese casi Shangri-La.

Posiblemente lo que voy a escribir a partir de ahora no sea del gusto de muchos de mis lectores, pero pienso que alguien tiene que decirlo y ¿por qué no yo?

Todos conocemos casos de compañeros o amigos, que tienen una maravilla de trabajo y o no se dan cuenta de lo que tienen o van de “sobrados” y creen que merecerían mucho más.

Aunque no daré nombres, todo lo que comento a continuación ha sido vivido por esta autora.

Empecemos por el caso de la chica que trabaja en una gran empresa, donde a pesar de su escasa preparación recibe un salario mas que adecuado y tanto sus jefes como sus compañeros la tratan de manera exquisita y sin embargo, no se sabe muy bien porque, su ausentismo laboral está por encima de la media.  Cuando recibe alguna orden que va a significar algo más de trabajo de lo habitual, si no está de baja por depresión, está de baja porque tiene un extraño dolor de espalda.  Lo raro es que cuando va a trabajar no parece que esté deprimida o cuenta a sus compañeros que ha estado jugando al paddle.  ¿Dónde está la depresión o el dolor de espalda? Y más importante ¿por qué infravalora su Shangri-La?

Sin duda, en este caso, mas vale caer en gracia que ser graciosa. Se trata de una persona muy agradable y sus compañeros están dispuestos a hacer parte de su trabajo porque realmente la aprecian.

Pero ¿qué ocurriría si por ejemplo, el jefe se marcha de la empresa o lo trasladan?  ¿Conservará nuestra amiga su trabajo o por el contrario lo pondrá en grave riesgo?

Otro caso es el de una asistente de alta dirección que tiene una magnífica relación con su jefe, una posición envidiable y es una apasionada de su trabajo.  Realmente es feliz pero… es despótica con las personas que la rodean, olvida la empatía o que la relación con los compañeros y otros directivos es importante, sean del rango jerárquico que sean.

Quizá olvida que no trabaja para una persona sino para la corporación. Pone en peligro su Shangri-La ya que aunque ahora tiene el apoyo del jefe, la movilidad laboral puede hacer que éste se vaya a otra empresa o a otro país.  Entonces, dado el cartel que tiene, posiblemente su vida ni sea tan cómoda ni el trabajo siga siendo el mismo.

Otro caso es el de ese comercial que obtiene muchas ventas exitosas pero que por supuesto, no es el que salva la cuenta de resultados de la empresa.  Sin duda tanto sus jefes como sus compañeros aprecian sus éxitos y su habilidad pero no es el “ungüento amarillo” es solamente un comercial brillante, sí pero no podemos considerarlo la estrella de las ventas, que es como él se considera.  Por ello pretende que todo el departamento gire en torno a él e incluso se permite el lujo de criticar agriamente a sus compañeros o al resto de la empresa.

No cabe duda de que va de “sobrado” y piensa que merece mucho, mucho mas. Sin embargo, a pesar de esta idea, sigue pensando que su empresa es un Shangri-La y no considera intentar buscar otra, entonces ¿por qué es tan déspota?

En estos tres casos, hay falta de formación y verdadero compromiso en el primero, en el segundo, parece un problema de carencia de inteligencia emocional (para esto también hay formación) y en el tercero, un exceso de autoestima.

Son casos extremos pero, en general, la mayoría de nosotros cuando tenemos un trabajo de calidad, parece que en algún momento lo olvidamos, despotricamos y lo que es peor, nos sentimos mal.

Seamos realistas, casi ninguna empresa es el paraíso ni tiene porque serlo. El objetivo de las empresas es generar valor para su accionista.  Para ello, cuenta con recursos humanos, tecnológicos, etc…  No pretende comportarse como una madre, en el mejor de los casos quiere potenciar a sus empleados, los forma y les proporciona las herramientas necesarias para su desarrollo.

Desde el punto de vista de nosotros los empleados, tenemos que sacar el mejor partido posible al trabajo (tan escaso al día de hoy), formarnos continuamente -tanto si la empresa nos proporciona la formación, como si debemos sufragarla con nuestros propios recursos.  También tenemos que recordar que ya no existen trabajos para toda la vida y estar preparados siempre para el cambio mientras disfrutamos de lo que tenemos.

Finalmente, os recomiendo la lectura del artículo

¿QUÉ SITUACIONES COMPLICADAS HABÉIS VIVIDO CON VUESTROS JEFES?