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Cuando “se nos va la olla”

Ya se que decir que “se nos va la olla” no resulta demasiado correcto. Para mis lectores en Latinoamérica, quizá la traducción más próxima sería que a alguien se le va la olla cuando se distrae, dice tonterías y hace locuras o se le olvida algo. Sirve para cualquiera de las tres situaciones, las cuales son diferentes entre sí, pero igualmente válidas.

Se nos va la olla cuando nos distraemos y  olvidamos lo que realmente nos importa. Parece que me repito, pero no podemos olvidar lo que es verdaderamente importante para nosotros.  Olvidamos nuestros objetivos y sueños porque estamos inmersos en el día a día.

Nos dejamos llevar por lo inmediato y lo urgente:  esa reunión que hay que organizar, ese compromiso adquirido en un momento de debilidad y al final del día nos  encontramos con que no hemos hecho absolutamente nada en pro de lo que es verdaderamente importante, no para los otros sino para nosotros mismos.

Se nos va la olla cuando de repente parece que no somos nosotros, actuamos de forma distinta o irracional.  En muchos casos se debe a que queremos ser algo que no somos, me atrevería a decir, que por falta de autoestima.

La autoestima es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos nosotros y del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. Son muchos los expertos que señalan la importancia de tener autoestima para lograr éxitos en la vida.

En muchos casos no nos gusta como somos o no nos gusta la imagen que proyectamos.  Y entonces, se nos va la olla y puede que entremos en una escalada de tontería o locura.

El grado de autoestima varía dependiendo de múltiples factores, entre los que se incluye el ámbito familiar, la salud física y mental, el entorno social y cultural, los valores y objetivos personales, la edad, el aspecto personal, etc … Sin embargo, sobre todo lo anterior prevalece el concepto que la persona tiene sobre sí misma. Quien se conoce, sabe cuáles son sus fortalezas y debilidades y por lo tanto, se valora adecuadamente.

Es común que, como mucha gente en esta sociedad,  haya crecido con la idea de que está mal amarse a sí mismo, que eso es egoísmo.

Pero el amor a los demás está relacionado con el amor que nos tenemos a nosotros mismos. No se puede hacer felices a los demás si no nos sentimos felices con nosotros mismos, si no nos sentimos bien dentro de nuestra propia piel.

La falta de autoestima puede ser tan relevante en nuestra vida, que nos impida desarrollar actividades, para las cuales estamos capacitados.

autoestima

Hay que destruir los pensamientos irracionales de que se tiene un solo concepto de sí mismo y que éste es positivo o negativo siempre. Todos disponemos de determinadas fortalezas y debilidades y siempre se pueden modificar determinados comportamientos.

La falta de autoestima es en sí misma un terrible miedo al fracaso del que con frecuencia culpa a otros o a las circunstancias porque de algún modo no se quiere asumir el control de la propia vida. Las personas con poca autoestima muestran algunas o todas las características que se enumeran a continuación:

  • Desprecia sus cualidades, no las considera importantes
  • Se deja influir por los demás
  • No es amable consigo misma
  • Se siente impotente y menos que los demás.
  • A veces actúa a la defensiva
  • Dice tener la autoestima bien alta sin que nadie le pregunte.
  • A veces culpa a los demás por sus faltas y debilidades
  • No se quiere y no respeta su cuerpo
  • A veces se hace daño a sí mismo
  • No le importa su entorno
  • Se siente despreciado
  • Suele buscar pretextos por sus errores

En otras ocasiones reaccionamos irracionalmente, se nos va la olla una barbaridad y perdemos el control de nuestras emociones, por ejemplo ante un sentimiento de ira.

Todo ser humano siente una cierta dosis de ira, furia, tristeza y ansiedad bajo circunstancias determinadas. Asimismo es normal sentir alegría, amor o felicidad. Evidentemente, hay ciertas emociones de carácter negativo que deben dominarse  cuando surgen en un entorno en el que resultaría inadecuado expresarlas, por ejemplo en el entorno laboral.   Sin embargo, cuando la ira o la envidia, la ansiedad u otra emoción de características similares  nos acechan y amenazan con controlarnos, podemos admitir estas emociones en nuestro fuero interno e intentar canalizarlas.

Algunas emociones son peor aceptadas que otras, todo el mundo parece dispuesto a aceptar la tristeza o la alegría en los demás pero considera inaceptable la ira.

Cuando hablamos de ira nos referimos a una reacción especialmente virulenta  que se experimenta cuando nos falla algo que esperábamos. En general proviene del deseo de que el mundo y la gente sean diferentes a lo que realmente son.

Furious emoticon

 Cuando las circunstancias no se ajustan a las expectativas, se experimentan sentimientos de frustración, aunque se puede aprender a actuar de forma distinta cuando se experimentan estos sentimientos, lo más probable es que se siga sintiendo rabia, irritación y desilusión pero la ira puede ser eliminada si se cambia el enfoque.

Como puede observarse, la olla se nos  puede ir por múltiples razones aunque aquí se exponen las más relevantes, muy relacionadas con la inteligencia emocional.

Como-sobrevivir-al-cambio-inteligencia-emocional-y-social-en-la-empresa-i1n2004535LECTURA RECOMENDADA http://www.casadellibro.com/libro-como-sobrevivir-al-cambio-inteligencia-emocional-y-social-en-la-empresa/9788492735129/1484577

 

 

PERMITEME QUE INSISTA, TU ERES DIFERENTE

Como en el anuncio en el que Matías Prats reitera la frase “permíteme que insista”,  hoy insisto también con reiteración.  Insisto en que todos tenemos un factor diferenciador, que forma parte de la marca personal y factor diferenciadornos hace profesionales distintos y valiosos y precisamente por eso, es necesario ponerlo en valor.

Tanto si tienes trabajo como si estás en búsqueda activa de empleo, como dicen en LinkedIn, el hecho de tener una marca personal adecuada puede ser crucial profesionalmente.

Todos somos similares, con nuestras emociones, sentimientos, capacidades, conocimientos y valores pero siempre hay algo que nos diferencia de los demás.

Pero, para encontrar eso que nos distingue y nos convierte en únicos, es necesario conocernos a nosotros mismos y también, por supuesto, saber cómo nos perciben los demás.

Se trata de hacer un exhaustivo y desapasionado análisis de todo aquello que conforma nuestro yo:

  •  Cómo somos

Es necesario ser muy objetivo para conocer las fortalezas y debilidades.

  • Qué sabemos

Hay que hacer un inventario de conocimientos sin dejar de lado aquellos que podrían considerarse no académicos.

  • Cuál es nuestra experiencia

En este epígrafe tienen que constar no solo las experiencias profesionales remuneradas, también es necesario analizar cualquier labor de voluntariado, si la hubiere.

  • Cómo nos comportamos ante diversas situaciones

Esto nos dará una clara visión de cómo nos enfrentamos a situaciones de estrés, cómo gestionamos el conflicto o como expresamos nuestra alegría o tristeza.

  • Cómo nos relacionamos

negociación

Esto nos dará una clara idea de si somos extrovertidos o no, como nos comportamos con los amigos y conocidos, si nos gusta el trabajo en equipo o no, además nos facilitará el análisis sobre nuestras habilidades de comunicación.

Aparentemente es algo fácil, pero… permíteme que insista, no es tan sencillo ser objetivo con uno mismo.

Por ello, conviene que algunos allegados nos digan, con método, cómo nos perciben.

Un buen procedimiento es elaborar un pequeño cuestionario, con preguntas del tipo:

  • ¿Qué es lo primero que piensas cuando me ves?
  • ¿Cómo crees que soy?
  • ¿Cómo actúo en situaciones de crisis?
  • ¿Cuál es mi principal defecto?
  • ¿Cuál es mi mejor cualidad?
  • ¿Me contratarías se fueras empresario?
  • ¿Por qué?

Esta es mi propuesta pero admite múltiples variables.

Hay que plantear las preguntas a nuestros allegados: familiares, amigos (verdaderos), compañeros de estudios y trabajo, profesores, etc. pero hay que olvidar tíos y abuelos favoritos, personas resentidas o envidiosas, falsos amigos… etc. por su carencia de objetividad.

En todo caso, si bien, el auto-análisis tiene que ser exhaustivo, el cuestionario debe ser breve por razones prácticas.

Tras el auto-análisis y la información de cómo nos perciben los demás, es posible que nos sintamos sorprendidos.

La sorpresa puede surgir por la divergencia entre como nos vemos a nosotros mismos y como nos ven los demás.  También es posible que, de pronto ante el inventario de nuestros conocimientos, nuestra autoestima suba algunos grados y eso nunca es malo.

Pero la situación de los profesionales ha cambiado radicalmente, ya no es suficiente, aunque sí imprescindible, tener una buena formación, dominar al menos dos idiomas y si fuera posible, un máster.  Todo ello es necesario pero no es una garantía de una brillante carrera profesional porque hay cientos con una preparación similar.

Al día de hoy ya son muchos los que consideran necesario hacer su propio marketing ya que lo normal es que para un puesto de trabajo haya muchos candidatos que reúnen las condiciones requeridas.

Permíteme que insista, ser bueno y muy cualificado ya no es suficiente, hay que diseñar una estrategia de marketing, que no es, como algunos creen, enviar el curriculum a diestra y siniestra.

Conviene quizá aclarar lo que no es una marca personal:

  •  No es una muestra de narcisismo. Mostramos lo que somos, porque queremos tener la opción de que nos conozcan. Por ello es totalmente contraproducente mentir o exagerar.
  •  La marca personal no se gestiona exclusivamente en internet, que  por supuesto es una gran herramienta para darnos a conocer, pero no la única. Un reciente informe de ADECCO sobre redes sociales  y mercado de trabajo determina que cada seis de diez compañías utiliza este medio de selección de candidatos y que el 64% de los departamentos de recursos humanos estima que un profesional activo en las redes sociales tienes mayores oportunidades laborales.
  •  Tampoco es tu imagen personal, aunque por desde luego, la imagen es parte de la marca.
  •  La marca personal no es un concepto nuevo, siempre ha habido personas que buscaban dejar una huella en los demás, que querían mostrar que sabían hacer algunas cosas mejor que nadie y que se esforzaban en darse a conocer. La diferencia es que actualmente se planifica y gestiona la marca de modo similar al de las empresas respecto a sus marcas.
  •  Tampoco la marca personal puede ser una forma de marketing engañoso, ya sabemos que las mentiras tienen las patas muy cortas.
  •  La marca personal no es algo que se pueda construir en una tarde. Se trata de una labor constante y persistente.
  •  El curriculum no es tampoco la marca personal, sino parte de ésta.

Permíteme que insista, nadie va a gestionar tu carrera profesional, ni tu propio marketing sino tu debes hacerlo

carrera de fondo