Archivo de la categoría: EMPLEABILIDAD

Cuando en las redes sociales se nos va la olla y metemos la pata

Una metedura de pata en petit comité es desagradable pero no tiene la trascendencia que puede adquirir una “salida de pata de banco” en las redes sociales, especialmente si convertimos a alguien famoso o conocido en el objeto de nuestra ira, mofa o befa, porque entonces se hará viral.  Además no olvidemos que por rápidos que seamos en arrepentirnos y borrar, Google está ahí para conservar todo.

Está claro que nadie está libre de un ataque de ira o, lo que es peor, de un ataque de tontería.  No solo los trols como el de la imagen, escriben textos ofensivos.

La prudencia aconseja guardar nuestros sentimientos y opiniones ofensivas para nosotros mismos o nuestro círculo más íntimo.

Ahora bien, lamentablemente puede darse el caso de que irreflexivamente decidamos compartir con el “mundo mundial” nuestras emociones u opiniones y los publiquemos en las redes sociales.  Es entonces cuando comprobaremos con horror la enorme difusión que tiene cualquier tontería o lo que es peor, chistecito de mal gusto, amenaza encubierta o no, etc… actualmente existen muchos ejemplos conocidos por todos.

Ahora bien ¿qué hacer si somos nosotros los de la metedura de pata? la periodista Clarisa Sekulits en su articulo publicado en el Diario Expansión recopila los consejos de expertos sobre el tema.

Lo habitual es no querer saber nada de las redes sociales y se siente un fuerte deseo de abandonarlas para siempre jamás. Es comprensible esta actitud pero poco práctica, entre otras cosas porque necesitaremos de éstas para reconstruir nuestra marca.  Además, cada vez es mas frecuente que las empresas esperen (o exijan) de sus empleados que sean activos en las redes sociales.

Indudablemente hay que encarar la “salida de pata de banco” con humildad y sobre todo ser sinceros.  Es necesario pedir disculpas al ofendido (es posible que esto nos evite querellas) y a partir de aquí y durante un tiempo, hay que mantener un perfil bajo y lo mas silencioso posible.

Además, es necesario iniciar una estrategia para reparar los posibles daños colaterales (o no tan colaterales):

  • Ponerse al habla con  nuestra empresa, no olvidemos que el perfil privado y el profesional están unidos inevitablemente, lo que invalida aquello de “se trata de una opinión personal”.
  • Publicar poco o nada durante un tiempo  y tener en cuenta que las nuevas publicaciones deben tocar temas muy alejados de aquello que ocasionó la metedura de pata.
  • Reconstruir nuestra marca personal y profesional que inevitablemente se habrá visto dañada.

Y, ¿qué hacer si nuestro error ha ocasionado el despido? Después de las lamentaciones propias de la situación, hay que trazar un plan de búsqueda del nuevo empleo. Entre otras cosas, no es necesario contar durante la entrevista lo ocurrido pero si el entrevistador conoce el tema y pregunta, hay que responder sinceramente y explicar cómo se ha gestionado el problema, lo que puede ser un punto a favor.

Finalmente, prevenir es mejor que curar, antes de  publicar algo, piensa las consecuencias y ¡NO TROPIECES DOS VECES EN LA MISMA PIEDRA!

MARCA PERSONAL Y PROFESIONAL

Anuncios

El “networking” ¿por qué y para qué?

La primera cuestión, aunque no la única, es el por qué.  Y aquí  me surgen recuerdos de mi más tierna infancia.  Mis padres se preocuparon y ocuparon acerca de la elección del colegio al que iba a asistir.  Les interesaba que fuera bilingüe y también con quién me iba a relacionar.

claudiaDurante mucho tiempo consideré a mis padres como un poco frívolos.  No parecía preocuparles ni la exigencia del colegio,  ni cosas similares.  Parecía que su gran preocupación era que supiera comunicarme en más de un idioma y que tuviera buenas relaciones.

Ahora en el otoño de mi vida, comienzo a comprender a mis padres.  Querían dotarme de las suficientes habilidades de comunicación como para que, supiera lo que supiera, pudiera hacerlo valer.

Mis padres ignoraban totalmente aquello del networking pero sabían que quien se relaciona bien, tiene mayores posibilidades de éxito.

Este recuerdo me ha llevado a reflexionar seriamente acerca del famoso networking o red de contactos en español.

Permitidme una digresión ¿por qué nos empeñamos en usar palabras en inglés (además de networking, face to face, bulling, etc.) cuando en español existen los términos idóneos y además generalmente más ilustrativos? ¿Será por esnobismo o petulancia o por pura ignorancia?

Perdón por la digresión y volviendo al networking, ¿qué es realmente?

La construcción de relaciones o “Networking” en inglés es la habilidad para  relacionarse socialmente con el objetivo de  hacer contactos y cooperar.

Montse Mateos en su estupendo artículo EL ARTE DEL “NETWORKING” O HACER AMIGOS”  establece que tener contactos no es nada nuevo, no solo ha existido siempre, aunque ahora contemos con herramientas como Twitter, Facebook y LinkedIn.

Construir una red de relaciones requiere:

Tener contactos y saber utilizarlos. La red contactos la forman aquellas personas de nuestro entorno personal y profesional con las que se comparten experiencias, intereses, u otros contactos. Todas tenemos nuestra propia red, aunque en algunos casos no se valora su potencial.

Si se hace una lista rápida de las personas con las que nos relacionamos en nuestro entorno y de los lugares y responsabilidades que ocupan, resulta sorprendente la cantidad de contactos de que se dispone.

  • Esta “red” es esencial para: identificar oportunidades profesionales y sociales
  • La “red” funciona si se actualiza continuamente y se mantiene.

Es saber cooperar con otras personas o entidades para conseguir fines comunes. No debe confundirse cooperación con “mafia”, “tráfico de influencias” o “amiguismo”. Conocer gente y saber sacar la máxima ventaja de las relaciones sociales, familiares y profesionales es algo totalmente lícito, conveniente y positivo para cualquier persona y más aún en el proceso de búsqueda de empleo.

La segunda cuestión es el ¿para qué?

La característica más importante de la red es el beneficio mutuo: las redes se construyen sobre la base de la “cooperación bilateral”. Cuando se establece una relación hay que pensar no sólo lo que necesitamos de esa persona, sino también lo que podemos ofrecerle. “Yo te ayudo, tu me ayudas” es el ingrediente básico. Sin embargo y a diferencia del “enchufe”, la  red se basa en la creencia compartida de que ayudarse es positivo y merecido por ambas partes, más allá del mero intercambio de favores.

Hay que ser:

  • Creativo para idear formas de colaboración que sean beneficiosas para todas las partes.
  • Proactivo y no quedarse esperando a que alguien contacte con nosotros, la red depende de nuestra actitud: paciencia, humildad y una cierta dosis de ambición.

Cuanto mayor y mejor cualificada sea esa red, mejores posibilidades de desarrollo profesional tendremos y mas oportunidades de éxito personal y/o empresarial.

Todo me lleva a concluir que después de todo, mis padres tenían una gran dosis de razón:  me estaban proporcionando dos herramientas poderosas, como la posibilidad de comunicarme en más de un idioma y estar en un entorno adecuado.  También les preocupaba que correspondiera adecuadamente cuando me hacían un favor o recibía una invitación (cooperación bilateral).  Me animaron a ser proactiva y creativa. Puede que no  hubieran oído jamás el término networking pero sabían de qué se trataba.

Y tu, querido lector, ¿qué opinas del networking?

 

 

 

 

NUNCA HAY UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA CAUSAR UNA BUENA PRIMERA IMPRESIÓN

El mercado laboral es cada vez más competitivo y exigente. Ofrecer una buena imagen se convierte en una exigencia por tratarse de una herramienta de comunicación imprescindible, tanto en el entorno laboral como en el personal. Hay que tener en cuenta que “solo hay una oportunidad de causar una buena primera impresión” esto es un hecho casi incuestionable.

La primera impresión se produce cuando conocemos a una persona. Y todos nos formamos una opinión, ¿pero exactamente qué es lo que evaluamos?

Según los expertos, lo que se dice constituye un 8% de lo que se comunica, un 52% corresponde a cómo se dicen las cosas y el restante 40% está vinculado a  la apariencia personal (porte, atuendo, posturas y gestos).

No se trata pues de una cuestión trivial, como podría haberse supuesto en un primer momento. Es necesario reflexionar sobre qué es lo que queremos comunicar a través de la imagen propia.  En realidad, sin pretenderlo (o sí), se transmite si nos interesa o no el trabajo.  Si el  aspecto es desaliñado, lo que se está diciendo es que ni el puesto, ni las personas con las que nos relacionamos tienen importancia.  Por el contrario, si el aspecto es impecable y sobre todo, adecuado a la cultura de la empresa, la imagen transmite eficacia, interés y deseos de proyección profesional.

La buena presencia, la imagen que se proyecta se puede definir como “algo  de naturaleza visible o concreta”.   No significa belleza o apostura, implica algo más.  La buena presencia se refiere al porte, aspecto y apariencia de una persona. Realmente, una buena presencia que comunique lo mejor de uno mismo, implica encontrar el equilibrio apropiado.

En general, las cuestiones que se exponen a continuación son aplicables a todos los ámbitos de nuestra vida pero cobran especial relevancia en la búsqueda de empleo

  • La buena presencia, el ser y sentirse agradable a la vista de los otros, hace a las personas más seguras de sí mismas, lo que mejora en gran medida su desarrollo personal, profesional y social.
  • Las buenas maneras, el protocolo social y la etiqueta en el mundo laboral tienen gran importancia como herramienta de comunicación y relación.

La imagen personal debe ser:

  • Consecuente

Acorde con los valores, estatus y cualidades. Una persona que trata de transmitir algo que realmente no es, solamente comunica confusión. Hay que armonizar el aspecto físico con el personal, con los modales, con la forma de expresarse y la forma de moverse. Todo este conjunto transmite, pero esa transmisión debe ser lo más positiva posible.

  • Persistente

 

Tiene que haber un estilo definido, no se puede acudir a la primera entrevista con una imagen absolutamente clásica y a la segunda, con un aspecto alternativo.

  • Coherente

 

El atuendo debe contar una historia, y sólo una.   No parece lógico que una persona joven aparezca vestida como alguien de mucha más edad, con el fin de aparentar seriedad.  Es mucho más serio presentarse con corrección y adecuado a edad, forma de ser y momento.

 Si se opta por un trabajo en el que no habrá relación con el cliente y se trata de trabajo de oficina, lo normal es que si habitualmente no se lleva corbata, hay que presentarse correctamente vestido pero sin corbata.

La profesora Amy Cuddy[1] afirma que la gente suele evaluar a quien acaba de conocer en los primeros 30 segundos, planteándose las siguientes preguntas:

 ¿Puedo confiar en esta persona?

¿Puedo respetar a esta persona?

CONFIANZAY COMPETENCIA

Amy Cuddy se refiere a estas dimensiones como confiabilidad y competencia e idealmente todos querríamos ser percibidos positivamente en ambas dimensiones, aunque la mayoría de las personas, especialmente en un contexto profesional, creen que el factor mas importante es la competencia, porque queremos afirmarnos como profesionales inteligentes y eficientes.

Sin embargo, la confiabilidad es el factor principal para quien nos conoce y es a lo que realmente prestan atención. Parece lógico desde un punto de vista antropológico, ya que desde las cavernas es más importante poder confiar que el grado de competencia.

Y si nos preguntamos ¿qué esperan las empresas cuando van a contratar a un candidato? La respuesta es que, por supuesto, esperan que la persona sea competente para ejercer el trabajo. Prácticamente esto lo dan por sentado.  Esperan una formación seria  e idónea y las habilidades necesarias para ejercer el trabajo.

factor diferenciadorTodo ello es importante pero sobre todo las empresas buscan confiabilidad. La confiabilidad no está forzosamente vinculada al cumplimiento del horario ni al presentismo, tiene sobre todo un matiz de responsabilidad.

 

[1] Amy Cuddy, psicóloga y profesora de Harvard Business School, experta en lenguaje no verbal,  ha estudiado junto con sus colegas Susan Fiske and Peter Glick   durante más de 15 años lo que podríamos denominar “primeras impresiones”

 

 

 

LOS MISTERIOS DE LA ENTREVISTA DE TRABAJO

En principio, la entrevista de trabajo no parece que encierre ningún misterio. Te convocan, te presentas, mantienes la entrevista intentando lucirte, te vas y esperas una respuesta, aunque sea negativa.

La realidad es bien distinta.   Y, aquí nos encontramos con el

PRIMER MISTERIO ¿cuándo empieza la entrevista? Lo lógico es responder que en el momento en el que te han citado.  Pero… no te equivoques, no es así.

esquemaPara la empresa el objetivo es conocer al candidato, confirmar su adecuación al puesto y verificar, más allá de lo expuesto en el curriculum, sus actitudes y aptitudes.

Para el candidato es el momento crucial y no puede permitirse cometer errores.

Realmente la entrevista comienza cuando te contactan bien por teléfono o por correo electrónico.  Ahí comienzan a evaluar; evalúan tu forma de actuar ante la llamada o el mensaje.  Cómo respondes, cuál es tu estilo y modo de hablar o escribir.

Continua esta evaluación a tu llegada a la empresa, evalúan tu puntualidad o impuntualidad y aquí no vale aquello de que “el tráfico está imposible” o que “te perdiste porque esto está un poco difícil de encontrar”.

La puntualidad es imprescindible y por lo tanto hay que prever todas las eventualidades: tráfico, averías del transporte público, errores en la dirección, etc…  Entre otras cosas, muestras tu habilidad para prever las contingencias.

Creo que este misterio queda aclarado y vamos con el

SEGUNDO MISTERIO ¿Solamente te analiza el entrevistador?

Mientras que esperas a que te reciban, también estás siendo evaluado.  Seguramente observarán tu imagen, actitud, forma de sentarte, si estás “whasapeando”, si estás nervioso, etc.

Probablemente no te hayas fijado, pero siempre habrá una persona (la recepcionista, por ejemplo) que luego hará sus propios comentarios al seleccionador.

TERCER MISTERIO ¿Siempre es el mismo tipo de entrevista?

La entrevista tradicional tiene lugar entre uno o más representantes de la empresa interesada en la contratación o la compañía que realiza la selección y el candidato. Generalmente, hay una persona que ni habla, ni pregunta pero quizá está evaluando tu lenguaje corporal o como respondes a las preguntas de los demás.

Sin embargo, cada vez con mayor frecuencia, las empresas optan por otros tipos de entrevista con el fin de conocer más y mejor a los candidatos.

Entrevista individual

Es un diálogo directo entre entrevistador y entrevistado. El entrevistador dirige la conversación con el fin de recabar toda la información posible del candidato. No existe un esquema establecido, el orden y los temas que se abordan dependen exclusivamente del entrevistador.

seleccion

Entrevista de panel

Muy similar a la anterior, con la diferencia de que en lugar de un único entrevistador participan, no siempre de forma activa, varias personas, generalmente del área de recursos humanos, aunque no necesariamente.

Entrevista de grupo  

 

  • Cada entrevistador evalúa al candidato según su propio criterio y al concluir las entrevistas, el equipo evaluador pone en común los resultados y toma decisiones respecto a la posibilidad de contratación.
  • La entrevista de grupo es muy similar a la entrevista de panel, aunque en este caso el aspirante es entrevistado sucesivamente por diferentes personas que pertenecen a distintas áreas.

Es posible que una única persona realice la entrevista y los demás observen o bien, todos planteen diversas preguntas, de forma simultánea.

Entrevista colectiva (dinámica de grupo)

El entrevistador reúne a un grupo de varios candidatos, lo más usual es un grupo de diez, y plantea una situación a resolver entre los participantes. Se trata de una técnica para conocer las habilidades y la personalidad de un candidato ante un equipo de trabajo y su relación con los demás con el resto de los participantes. Se observan y evalúan, además de la capacidad de trabajo en equipo, cuestiones tales como la resistencia a la fatiga, la seguridad, la capacidad de liderazgo y comunicación, la iniciativa y proactividad y las habilidades de relación y persuasión, entre otros. Es conveniente participar centrándose en el tema y estar abierto a aceptar otros enfoques. Hay que tener en cuenta las respuestas de los otros candidatos, no criticar las respuestas y opiniones de los demás.

CUARTO MISTERIO:  Preguntas inesperadas

Aparte de las cuestiones típicas que se plantearán:  “Hable de usted mismo” “¿Cuál es su actitud hacia el trabajo?” “¿Por qué quiere trabajar con nosotros?”. etc… puede que el seleccionador haga otras que te sorprenderán:

¿Qué libro estás leyendo y a quién le darías un premio Goya?

superpoderesSi te dieran a elegir entre un super-poder no humano ¿cuál elegirías?

¿Cuál es tu personaje favorito de la Guerra de las Galaxias?

O preguntas similares que en ningún caso son irrelevantes, es una forma de conocerte con mayor profundidad.

QUINTO MISTERIO ¿Cuándo se termina la entrevista?

Normalmente, parece que la entrevista cuando el entrevistador aparentemente da por  finalizada la entrevista explicando cuales son los siguientes pasos en el proceso de selección.  Si va a haber más entrevistas, etc…. Es el momento idóneo para preguntar cuando piensan cubrir el puesto o cualquier otro dato que demuestre un gran interés por la empresa y el puesto de trabajo ofertado.

Sin embargo, no te engañes hay no se ha terminado, es posible que el seleccionador te acompañe a la salida, tu estás mucho más relajado y entonces así de manera informal es más que posible que te plantee cuestiones inesperadas.  NO LO OLVIDES LA ENTREVISTA NO ACABA HASTA QUE ESTÉS EN LA CALLE.

En resumen, la entrevista laboral tiene algunos misterios -los expuestos aquí no son los únicos, aunque sí los más relevantes.

 

 

PERMITEME QUE INSISTA, TU ERES DIFERENTE

Como en el anuncio en el que Matías Prats reitera la frase “permíteme que insista”,  hoy insisto también con reiteración.  Insisto en que todos tenemos un factor diferenciador, que forma parte de la marca personal y factor diferenciadornos hace profesionales distintos y valiosos y precisamente por eso, es necesario ponerlo en valor.

Tanto si tienes trabajo como si estás en búsqueda activa de empleo, como dicen en LinkedIn, el hecho de tener una marca personal adecuada puede ser crucial profesionalmente.

Todos somos similares, con nuestras emociones, sentimientos, capacidades, conocimientos y valores pero siempre hay algo que nos diferencia de los demás.

Pero, para encontrar eso que nos distingue y nos convierte en únicos, es necesario conocernos a nosotros mismos y también, por supuesto, saber cómo nos perciben los demás.

Se trata de hacer un exhaustivo y desapasionado análisis de todo aquello que conforma nuestro yo:

  •  Cómo somos

Es necesario ser muy objetivo para conocer las fortalezas y debilidades.

  • Qué sabemos

Hay que hacer un inventario de conocimientos sin dejar de lado aquellos que podrían considerarse no académicos.

  • Cuál es nuestra experiencia

En este epígrafe tienen que constar no solo las experiencias profesionales remuneradas, también es necesario analizar cualquier labor de voluntariado, si la hubiere.

  • Cómo nos comportamos ante diversas situaciones

Esto nos dará una clara visión de cómo nos enfrentamos a situaciones de estrés, cómo gestionamos el conflicto o como expresamos nuestra alegría o tristeza.

  • Cómo nos relacionamos

negociación

Esto nos dará una clara idea de si somos extrovertidos o no, como nos comportamos con los amigos y conocidos, si nos gusta el trabajo en equipo o no, además nos facilitará el análisis sobre nuestras habilidades de comunicación.

Aparentemente es algo fácil, pero… permíteme que insista, no es tan sencillo ser objetivo con uno mismo.

Por ello, conviene que algunos allegados nos digan, con método, cómo nos perciben.

Un buen procedimiento es elaborar un pequeño cuestionario, con preguntas del tipo:

  • ¿Qué es lo primero que piensas cuando me ves?
  • ¿Cómo crees que soy?
  • ¿Cómo actúo en situaciones de crisis?
  • ¿Cuál es mi principal defecto?
  • ¿Cuál es mi mejor cualidad?
  • ¿Me contratarías se fueras empresario?
  • ¿Por qué?

Esta es mi propuesta pero admite múltiples variables.

Hay que plantear las preguntas a nuestros allegados: familiares, amigos (verdaderos), compañeros de estudios y trabajo, profesores, etc. pero hay que olvidar tíos y abuelos favoritos, personas resentidas o envidiosas, falsos amigos… etc. por su carencia de objetividad.

En todo caso, si bien, el auto-análisis tiene que ser exhaustivo, el cuestionario debe ser breve por razones prácticas.

Tras el auto-análisis y la información de cómo nos perciben los demás, es posible que nos sintamos sorprendidos.

La sorpresa puede surgir por la divergencia entre como nos vemos a nosotros mismos y como nos ven los demás.  También es posible que, de pronto ante el inventario de nuestros conocimientos, nuestra autoestima suba algunos grados y eso nunca es malo.

Pero la situación de los profesionales ha cambiado radicalmente, ya no es suficiente, aunque sí imprescindible, tener una buena formación, dominar al menos dos idiomas y si fuera posible, un máster.  Todo ello es necesario pero no es una garantía de una brillante carrera profesional porque hay cientos con una preparación similar.

Al día de hoy ya son muchos los que consideran necesario hacer su propio marketing ya que lo normal es que para un puesto de trabajo haya muchos candidatos que reúnen las condiciones requeridas.

Permíteme que insista, ser bueno y muy cualificado ya no es suficiente, hay que diseñar una estrategia de marketing, que no es, como algunos creen, enviar el curriculum a diestra y siniestra.

Conviene quizá aclarar lo que no es una marca personal:

  •  No es una muestra de narcisismo. Mostramos lo que somos, porque queremos tener la opción de que nos conozcan. Por ello es totalmente contraproducente mentir o exagerar.
  •  La marca personal no se gestiona exclusivamente en internet, que  por supuesto es una gran herramienta para darnos a conocer, pero no la única. Un reciente informe de ADECCO sobre redes sociales  y mercado de trabajo determina que cada seis de diez compañías utiliza este medio de selección de candidatos y que el 64% de los departamentos de recursos humanos estima que un profesional activo en las redes sociales tienes mayores oportunidades laborales.
  •  Tampoco es tu imagen personal, aunque por desde luego, la imagen es parte de la marca.
  •  La marca personal no es un concepto nuevo, siempre ha habido personas que buscaban dejar una huella en los demás, que querían mostrar que sabían hacer algunas cosas mejor que nadie y que se esforzaban en darse a conocer. La diferencia es que actualmente se planifica y gestiona la marca de modo similar al de las empresas respecto a sus marcas.
  •  Tampoco la marca personal puede ser una forma de marketing engañoso, ya sabemos que las mentiras tienen las patas muy cortas.
  •  La marca personal no es algo que se pueda construir en una tarde. Se trata de una labor constante y persistente.
  •  El curriculum no es tampoco la marca personal, sino parte de ésta.

Permíteme que insista, nadie va a gestionar tu carrera profesional, ni tu propio marketing sino tu debes hacerlo

carrera de fondo

¿HAY EMPRESAS QUE SON UN PARAISO? ¿Existe un Shangri-La en el trabajo?

felicidadShangri-La es el topónimo de un lugar ficticio descrito en la novela de James Hilton, Horizontes perdidos. Por extensión, el nombre se aplica a cualquier paraíso terrenal.  Yo me pregunto y os pregunto, si existe ese paraíso en el mundo laboral, esa empresa en la que nos podamos sentir felices, valorados y siempre o casi siempre en un estado de satisfacción.

Hoy no me refiero solo  a esas 100 mejores empresas para trabajar, aunque también las tengo en cuenta, por supuesto.

Pienso en todas las empresas en las que se puede conseguir la felicidad en el trabajo.  Ya se que vincular felicidad y trabajo parece un contrasentido.  Como dice un amigo mio, si para ir al teatro, pagas, lo mismo pasa con el futbol y el cine… Y sin embargo, por trabajar, te pagan… ALGO HAY.

¿Qué hace a unas empresas mejores para trabajar que otras?  Y sobre todo ¿por qué? A primera vista, parece muy relacionado con las personas que la dirigen pero hay mucho más. Tal-Ben Shahar, experto en Psicología Positiva y creador del “Curso de la felicidad” que imparte en la Universidad de Harvard, opina que:

El buen directivo entiende que los empleados necesitan tomarse algunos descansos durante el día, y tener tiempo de recuperarse cuando están en casa. Estando encima todo el tiempo no ayuda al empleado, y tampoco a la organización.”

Indudablemente, el estilo de dirección influye -de forma positiva o negativa- en la satisfacción y felicidad de sus empleados.

Pero hay otros muchos factores que pueden hacernos sentir mas o menos felices en el trabajo.  Según mi modesto entender, el más importante es que lo que hacemos nos apasione.  Si te encanta lo que haces y encima te pagan por ello…

Otro elemento a tener en cuenta es como los directivos valoran nuestro trabajo y como nos apoyan.

Un factor sumamente importante es, como no podía ser de otra manera, la remuneración y prestaciones adicionales (seguro médico, cheques de comida, etc…)  y como la empresa cumple el convenio, las disposiciones, leyes laborales y la forma en que se da la negociación sobre aspectos laborales.

Por supuesto también influye todo lo relativo al espacio físico y el lugar de trabajo, la limpieza, la higiene, salubridad y la temperatura del lugar de trabajo.

Cada persona es un mundo y por lo tanto, encontraremos las claves de la felicidad en el trabajo a lo mejor en algunos aspectos muy particulares.

Ahora bien, hay muchos profesionales que casi logran ese Shangri-La en su trabajo porque se sienten valorados, sino estupendamente bien remunerados, al menos razonablemente pagados; tienen un jefe que le entiende y aprecia, desarrolla su actividad en un entorno sano y agradable y un trabajo por el que muchos matarían y sin embargo, no valoran ese casi Shangri-La.

Posiblemente lo que voy a escribir a partir de ahora no sea del gusto de muchos de mis lectores, pero pienso que alguien tiene que decirlo y ¿por qué no yo?

Todos conocemos casos de compañeros o amigos, que tienen una maravilla de trabajo y o no se dan cuenta de lo que tienen o van de “sobrados” y creen que merecerían mucho más.

Aunque no daré nombres, todo lo que comento a continuación ha sido vivido por esta autora.

Empecemos por el caso de la chica que trabaja en una gran empresa, donde a pesar de su escasa preparación recibe un salario mas que adecuado y tanto sus jefes como sus compañeros la tratan de manera exquisita y sin embargo, no se sabe muy bien porque, su ausentismo laboral está por encima de la media.  Cuando recibe alguna orden que va a significar algo más de trabajo de lo habitual, si no está de baja por depresión, está de baja porque tiene un extraño dolor de espalda.  Lo raro es que cuando va a trabajar no parece que esté deprimida o cuenta a sus compañeros que ha estado jugando al paddle.  ¿Dónde está la depresión o el dolor de espalda? Y más importante ¿por qué infravalora su Shangri-La?

Sin duda, en este caso, mas vale caer en gracia que ser graciosa. Se trata de una persona muy agradable y sus compañeros están dispuestos a hacer parte de su trabajo porque realmente la aprecian.

Pero ¿qué ocurriría si por ejemplo, el jefe se marcha de la empresa o lo trasladan?  ¿Conservará nuestra amiga su trabajo o por el contrario lo pondrá en grave riesgo?

Otro caso es el de una asistente de alta dirección que tiene una magnífica relación con su jefe, una posición envidiable y es una apasionada de su trabajo.  Realmente es feliz pero… es despótica con las personas que la rodean, olvida la empatía o que la relación con los compañeros y otros directivos es importante, sean del rango jerárquico que sean.

Quizá olvida que no trabaja para una persona sino para la corporación. Pone en peligro su Shangri-La ya que aunque ahora tiene el apoyo del jefe, la movilidad laboral puede hacer que éste se vaya a otra empresa o a otro país.  Entonces, dado el cartel que tiene, posiblemente su vida ni sea tan cómoda ni el trabajo siga siendo el mismo.

Otro caso es el de ese comercial que obtiene muchas ventas exitosas pero que por supuesto, no es el que salva la cuenta de resultados de la empresa.  Sin duda tanto sus jefes como sus compañeros aprecian sus éxitos y su habilidad pero no es el “ungüento amarillo” es solamente un comercial brillante, sí pero no podemos considerarlo la estrella de las ventas, que es como él se considera.  Por ello pretende que todo el departamento gire en torno a él e incluso se permite el lujo de criticar agriamente a sus compañeros o al resto de la empresa.

No cabe duda de que va de “sobrado” y piensa que merece mucho, mucho mas. Sin embargo, a pesar de esta idea, sigue pensando que su empresa es un Shangri-La y no considera intentar buscar otra, entonces ¿por qué es tan déspota?

En estos tres casos, hay falta de formación y verdadero compromiso en el primero, en el segundo, parece un problema de carencia de inteligencia emocional (para esto también hay formación) y en el tercero, un exceso de autoestima.

Son casos extremos pero, en general, la mayoría de nosotros cuando tenemos un trabajo de calidad, parece que en algún momento lo olvidamos, despotricamos y lo que es peor, nos sentimos mal.

Seamos realistas, casi ninguna empresa es el paraíso ni tiene porque serlo. El objetivo de las empresas es generar valor para su accionista.  Para ello, cuenta con recursos humanos, tecnológicos, etc…  No pretende comportarse como una madre, en el mejor de los casos quiere potenciar a sus empleados, los forma y les proporciona las herramientas necesarias para su desarrollo.

Desde el punto de vista de nosotros los empleados, tenemos que sacar el mejor partido posible al trabajo (tan escaso al día de hoy), formarnos continuamente -tanto si la empresa nos proporciona la formación, como si debemos sufragarla con nuestros propios recursos.  También tenemos que recordar que ya no existen trabajos para toda la vida y estar preparados siempre para el cambio mientras disfrutamos de lo que tenemos.

Finalmente, os recomiendo la lectura del artículo

¿QUÉ SITUACIONES COMPLICADAS HABÉIS VIVIDO CON VUESTROS JEFES?

EL PARADO NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA

plumaComo en la novela de García Márquez –El coronel no tiene quien le escriba– las personas desempleadas casi nunca reciben respuesta a sus múltiples envíos (currículum, cartas de presentación, solicitudes de empleo, etc.), tampoco cuando finalmente consiguen una entrevista, vuelven a tener noticias.

Todos tenemos que comprender la actividad de los departamentos de recursos humanos, pero, ¿tan difícil es tener un modelo de mensaje o incluso dos?  Podrían comunicar a los posibles candidatos que han recibido la información y la tendrán en cuenta o  que el perfil no se ajusta a los requisitos de la empresa.

Así los parados no se sentirían como el coronel de la historia.  De hecho,  podrían analizar por qué no se ajustan a lo que una empresa en particular o a un perfil profesional específico.  Todo ello puede que haga que la persona interesada haga una revisión de su currículum o de su actitud.  En todo caso, siempre será positivo.

Por otro lado, debe la persona en desempleo esperar pasivamente a  que le escriban o llamen o por el contrario, tiene que ser proactivo.  Volviendo a la novela de El coronel no tiene quien le escriba, él espera su carta durante 15 años sin recibir respuesta alguna y no adopta ninguna medida al respecto, eso está bien para la literatura pero jamás para alguien en búsqueda activa de empleo.

En el trabajo de buscar trabajo es imprescindible actuar de forma proactiva. Dado que el parado no tiene quien le escriba, en algunos casos es mejor olvidarse del correo y aplicarse al teléfono.

El teléfono se utiliza básicamente para concertar entrevistas, realizar el seguimiento de las cartas de presentación enviadas y obtener información sobre empresas, ofertas y contactos profesionales. No se trata de estar todo el día “dando la brasa” sino se de ponerse en contacto cuando se hace llegar a una empresa la solicitud de empleo para verificar que se ha recibido.  También conviene llamar pasada una semana, cuando se ha sido entrevistado.

La comunicación telefónica no solamente se realiza a través de las palabras, existen otros elementos que trasmiten información en todo proceso de comunicación. Es lo que se denomina comunicación no verbal. Se refiere a la actitud,   el timbre, volumen, ritmo y tono de la voz, los gestos y sonrisas y la forma de escuchar. En este caso, también lo óptimo es encontrar el equilibrio: un timbre moderado, un volumen y ritmo medios, con tonos bien modulados e introduciendo las pausas necesarias, constituyen ese equilibrio perfecto.  

La sonrisa se “percibe por teléfono”. Refleja una actitud positiva, imprime a la conversación un carácter de cordialidad, amabilidad e interés, que el interlocutor percibirá y servirá para que su respuesta venga en el mismo tono.

Es posible que de forma consciente la presencia de la sonrisa pase inadvertida, pero siempre se percibe de forma inmediata su ausencia.   El procedimiento es sencillo, antes de levantar el auricular, se debe respirar profundamente, sonreír y a continuación realizar o responder la llamada.

A modo de reflexión se exponen algunas consideraciones a tener en cuenta:

  • Ser claro y conciso.
  • Hablar directamente al auricular y pronunciar con claridad y sin afectación.
  • Tener una actitud profesional.
  • Escuchar con atención.
  • Reformular las cuestiones más importantes.
  • Responder a la mayor brevedad.

Ante de realizar la llamada hay que planificarla y preparar lo que se va a decir, resulta provechoso realizar las siguientes acciones:

  1. Tener muy presente el objetivo, ¿cuál es el motivo de la llamada?
  2. Organizar los puntos a tratar por orden de importancia.
  3. Intentar conocer el nombre de la persona con la que se va a hablar de antemano.
  4. Presentarse.
  5. Exponer el motivo de la llamada de forma concisa y breve.
  6. Tener a mano la información relevante.
  7. Prever las cuestiones y preguntas que puede plantear el interlocutor.
  8. Agradecer la atención prestada.
  9. Dejar los datos personales antes de concluir la llamada.
  10. Tomar nota de todo lo dicho y oído  así como los datos que se hayan podido recabar a lo largo de la conversación

Es posible que el mero hecho de ponerse en contacto telefónico, mejore la imagen que proyectamos en la entrevista o a través del currículum.

Dejo a la consideración de los lectores mi opinión al respecto y espero la vuestra.

BUSCAR TRABAJOEntre tanto, a todos los que estáis en el trabajo de buscar trabajo os sugiero la lectura del libro BUSCAR TRABAJO ES UN TRABAJO

SI TU ME DICES VEN… ¿LO DEJO TODO?

Siempre me ha gustado la famosa canción Si tu me dices ven,  pero siempre ha suscitado en mi unas cuantas preguntas que nunca llego a responderme de manera convincente. ¿De verdad, hay que dejarlo todo por amor? Este no es mi concepto del amor en el que ambos protagonistas tienen que sentirse sobre todo libres en su relación.

Pero no es esa la única cuestión que surge cuando escucho la canción, siempre me sugiere el concepto de compromiso en cualquier aspecto de la vida. Cuando estamos implicados y comprometidos con una persona o con una idea o una pasión, es evidente que estamos dispuestos a dejarlo todo por esa persona, idea o pasión, pero ¿por cuánto tiempo? Si es “por el momento”, no hay problema; pero si se prolonga en el tiempo o se vuelve demandante en exceso, no cabe duda de que se convierte en un lastre.

Y de estas ideas románticas surge una más pragmática.  ¿Qué sucede cuando nuestro compromiso con la empresa y el trabajo demanda que cada vez que nos dice VEN, tengamos que dejarlo todo? Sin duda tenemos que “dejarlo todo” cuando en la empresa o en nuestro área de trabajo hay una crisis, tanto si es real o supuesta.  Es el momento de darlo todo, especialmente si nuestro trabajo es más una pasión que un simple empleo y si tenemos un fuerte compromiso.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando el VEN se produce de forma continuada y sin motivo aparente?

A una amiga mía la llamó su jefe al móvil nada menos que dieciséis veces, como era de noche y lo tenía apagado, le mando el conductor a las 7 de la mañana.  ¿Se había producido algún drama del tipo “se quemó la empresa” o “tenemos una crisis”? No, el jefe tenía una duda acerca del protocolo en un próximo evento.  SIN COMENTARIOS.

Este es un ejemplo extremo, pero cuantos directivos quieren que TODOS estén el mayor tiempo posible en la oficina, no se sabe muy bien porque. Han oído aquello de la conciliación de la vida familiar y laboral pero piensan que no es un tema que les atañe porque su actividad es TAN importante que hay que tener al personal acuartelado por si se necesita.

Dejando a un lado otras consideraciones, parece que este tipo de directivo ignora las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información.  Todos actualmente podemos leer el correo electrónico donde quiera que estemos, también podemos acceder a cualquier documento archivado en la nube o en el servidor de la empresa, atender el teléfono fijo desde el móvil y un sinfín de acciones que todos llevamos a cabo en el día a día.

secreEntonces, si no es necesaria nuestra presencia, al menos, fuera del horario laboral, ¿qué sentido tiene el denominado presentismo? Está sobradamente probado que si pasamos la vida en la oficina no seremos más productivos sino todo lo contrario. Adicionalmente, las jornadas extensivas son nocivas para la salud, producen como mínimo, un enrarecimiento en las relaciones familiares y no olvidemos que a lo peor nos impiden mejorar nuestra formación.

Es importante ser diligente y estar implicados en la actividad de la empresa.  Eso es lo que hay que hacer.  Pero tanto directivos como empleados tenemos que aprender a establecer unos límites.  Debemos estar todos a una cuando hace falta pero no podemos, ni debemos olvidar los otros aspectos de la vida, es decir “Si tu me dices ven… lo dejo todo, si verdaderamente es necesario”.