Archivo de la categoría: Marca personal

El concepto de marca personal no es nuevo. Existió siempre, aunque muchas veces confundido entre conceptos parecidos, como reputación, experiencia y personalidad. Fue definido por el escritor Tom Peters , quien sostiene que la única vía para lograr diferenciarnos como profesionales en un mundo cada vez más competitivo es gestionando la carrera profesional de la misma manera como las grandes empresas gestionan las marcas de sus productos.

EMPLEABILIDAD. LA PALABRA CLAVE PARA 2017

Pero en realidad, ¿qué quieren decir cuando hablan de empleabilidad?  Existen muchas definiciones pero quizá las más aproximadas son:

  • La suma de todas las habilidades, actitudes, conocimientos, experiencias y valores que poseemos y que ponemos al servicio de las organizaciones o instituciones donde laboramos.
  • El potencial que tiene determinado individuo (perfil profesional) en ser solicitado y deseado por la empresa.
  • La capacidad de determinado individuo de obtener la máxima rentabilidad de su perfil.
  • La condición de preparación para afrontar demandas inmediatas o futuras del mercado de trabajo.

Lo que nos lleva a un perfil laboral  con una excelente formación, competencias profesionales y habilidades sociales sin ningún problema para adaptarse a las exigencias de movilidad inherentes a este mercado laboral globalizado. ¿Existe esa rara avis?

El mercado laboral es un entorno altamente competitivo donde cada profesional debe diferenciarse del resto destacando aspectos como el conocimiento de idiomas, el manejo de herramientas tecnológicos, determinadas habilidades comunicativas, flexibilidad para viajar, la creatividad, la iniciativa o la motivación… Cuando se asiste a una entrevista de trabajo cada profesional debe ser capaz de adaptar su currículum a las necesidades del puesto de trabajo ofertado, de esta forma las posibilidades de éxito son mayores.

Sobre el papel, hasta parece fácil pero en la realidad, las cosas son bastante diferentes. En primer lugar, porque es difícil encontrar ese factor diferenciador que nos haga únicos entre nuestros pares.

Por otra parte, tampoco la movilidad geográfica y funcional tampoco es nada fácil para nosotros, tendemos a apegarnos tanto al puesto de trabajo como al “terruño”.  Quizá olvidamos la gran oportunidad que puede ser el cambiar de puesto e incrementar conocimientos y -desde luego- aquello que decía mi abuela: “viajar pule mucho”.

Como conclusión, la empleabilidad parece ser una de las palabras de moda pero conviene meditar si realmente disponemos de esta condición.

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Cuando “se nos va la olla”

Ya se que decir que “se nos va la olla” no resulta demasiado correcto. Para mis lectores en Latinoamérica, quizá la traducción más próxima sería que a alguien se le va la olla cuando se distrae, dice tonterías y hace locuras o se le olvida algo. Sirve para cualquiera de las tres situaciones, las cuales son diferentes entre sí, pero igualmente válidas.

Se nos va la olla cuando nos distraemos y  olvidamos lo que realmente nos importa. Parece que me repito, pero no podemos olvidar lo que es verdaderamente importante para nosotros.  Olvidamos nuestros objetivos y sueños porque estamos inmersos en el día a día.

Nos dejamos llevar por lo inmediato y lo urgente:  esa reunión que hay que organizar, ese compromiso adquirido en un momento de debilidad y al final del día nos  encontramos con que no hemos hecho absolutamente nada en pro de lo que es verdaderamente importante, no para los otros sino para nosotros mismos.

Se nos va la olla cuando de repente parece que no somos nosotros, actuamos de forma distinta o irracional.  En muchos casos se debe a que queremos ser algo que no somos, me atrevería a decir, que por falta de autoestima.

La autoestima es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos nosotros y del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. Son muchos los expertos que señalan la importancia de tener autoestima para lograr éxitos en la vida.

En muchos casos no nos gusta como somos o no nos gusta la imagen que proyectamos.  Y entonces, se nos va la olla y puede que entremos en una escalada de tontería o locura.

El grado de autoestima varía dependiendo de múltiples factores, entre los que se incluye el ámbito familiar, la salud física y mental, el entorno social y cultural, los valores y objetivos personales, la edad, el aspecto personal, etc … Sin embargo, sobre todo lo anterior prevalece el concepto que la persona tiene sobre sí misma. Quien se conoce, sabe cuáles son sus fortalezas y debilidades y por lo tanto, se valora adecuadamente.

Es común que, como mucha gente en esta sociedad,  haya crecido con la idea de que está mal amarse a sí mismo, que eso es egoísmo.

Pero el amor a los demás está relacionado con el amor que nos tenemos a nosotros mismos. No se puede hacer felices a los demás si no nos sentimos felices con nosotros mismos, si no nos sentimos bien dentro de nuestra propia piel.

La falta de autoestima puede ser tan relevante en nuestra vida, que nos impida desarrollar actividades, para las cuales estamos capacitados.

autoestima

Hay que destruir los pensamientos irracionales de que se tiene un solo concepto de sí mismo y que éste es positivo o negativo siempre. Todos disponemos de determinadas fortalezas y debilidades y siempre se pueden modificar determinados comportamientos.

La falta de autoestima es en sí misma un terrible miedo al fracaso del que con frecuencia culpa a otros o a las circunstancias porque de algún modo no se quiere asumir el control de la propia vida. Las personas con poca autoestima muestran algunas o todas las características que se enumeran a continuación:

  • Desprecia sus cualidades, no las considera importantes
  • Se deja influir por los demás
  • No es amable consigo misma
  • Se siente impotente y menos que los demás.
  • A veces actúa a la defensiva
  • Dice tener la autoestima bien alta sin que nadie le pregunte.
  • A veces culpa a los demás por sus faltas y debilidades
  • No se quiere y no respeta su cuerpo
  • A veces se hace daño a sí mismo
  • No le importa su entorno
  • Se siente despreciado
  • Suele buscar pretextos por sus errores

En otras ocasiones reaccionamos irracionalmente, se nos va la olla una barbaridad y perdemos el control de nuestras emociones, por ejemplo ante un sentimiento de ira.

Todo ser humano siente una cierta dosis de ira, furia, tristeza y ansiedad bajo circunstancias determinadas. Asimismo es normal sentir alegría, amor o felicidad. Evidentemente, hay ciertas emociones de carácter negativo que deben dominarse  cuando surgen en un entorno en el que resultaría inadecuado expresarlas, por ejemplo en el entorno laboral.   Sin embargo, cuando la ira o la envidia, la ansiedad u otra emoción de características similares  nos acechan y amenazan con controlarnos, podemos admitir estas emociones en nuestro fuero interno e intentar canalizarlas.

Algunas emociones son peor aceptadas que otras, todo el mundo parece dispuesto a aceptar la tristeza o la alegría en los demás pero considera inaceptable la ira.

Cuando hablamos de ira nos referimos a una reacción especialmente virulenta  que se experimenta cuando nos falla algo que esperábamos. En general proviene del deseo de que el mundo y la gente sean diferentes a lo que realmente son.

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 Cuando las circunstancias no se ajustan a las expectativas, se experimentan sentimientos de frustración, aunque se puede aprender a actuar de forma distinta cuando se experimentan estos sentimientos, lo más probable es que se siga sintiendo rabia, irritación y desilusión pero la ira puede ser eliminada si se cambia el enfoque.

Como puede observarse, la olla se nos  puede ir por múltiples razones aunque aquí se exponen las más relevantes, muy relacionadas con la inteligencia emocional.

Como-sobrevivir-al-cambio-inteligencia-emocional-y-social-en-la-empresa-i1n2004535LECTURA RECOMENDADA http://www.casadellibro.com/libro-como-sobrevivir-al-cambio-inteligencia-emocional-y-social-en-la-empresa/9788492735129/1484577

 

 

SIEMPRE HAY QUE MIRAR MAS ARRIBA

Parece que la tendencia es mirar hacía adelante y nos olvidamos de mirar hacia arriba. Lo urgente nos impide ver lo importante, o quiza no queremos verlo.
Podría tratarse de una forma de procrastinación aun pendiente de analizar por los expertos.
Pasamos los días, la semanas, los meses ocupandonos de asuntos que o no nos interesan o no nos gustan y lo hacemos sin ser concientes (o quizá sí) de que deberíamos mirar hacia arriba para buscar esos sueños que incluso olvidamos en ocasiones.
¿Por qué renunciar a lo que queremos?
Solamente nos ocupamos de lo inmediato y nos olvidamos muchas veces de lo esencial

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Y lo esencial somos nosotros mismos, queridos lectores, quizá suene egocéntrico en exceso pero es real.  Nos ocupamos y preocupamos de nuestra familia, nuestro trabajo, nuestros jefes… pero lo esencial deberían ser nuestros sueños y nuestros objetivos.

preciosa torre 2Vamos siempre mirando hacia adelante, como con orejeras, haciendo “lo que hay que hacer” y olvidando mirar hacia arriba al cielo azul y las estrellas donde residen los sueños.

Sueños que posiblemente han quedado aparcados por miedo al fracaso y por ello procrastinamos ocupándonos de lo demás.

Creo que mi frase favorita sobre la posibilidad de fracasar se debe a Thomas Alva Edison: No he fracasado. He encontrado 10000 soluciones que no funcionan.

Este prolífico inventor, sabía que nada sale a la primera pero no hay que rendirse.

¿Y tu querido lector has renunciado a tus sueños cambiándolos por la rutina del día a día?

 

IR DE CAPITAN TRUENO POR LA VIDA

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El Capitán Trueno es una serie de historietas de aventuras, creada en 1956 por el guionista Víctor Mora Pujadas y el dibujante Miguel Ambrosio Zaragoza (Ambrós), que es la más exitosa de la historia del cómic español.

El protagonista es  un caballero español de la Edad Media en tiempos de la Tercera Cruzada (postrimerías del siglo XII). Acompañado por sus amigos Goliath y Crispín, y en ocasiones también por Sigrid, novia de Trueno y reina de la isla de Thule, se dedica a recorrer el mundo en busca de aventuras que le permitan plasmar su condición de defensor de la justicia y liberador de los oprimidos.

Fue un héroe para más de una generación.  Y está bien tener héroes.  Lo que no está tan bien es querer “ir de Capitán Trueno” por la vida (real) y eso es lo que, a veces, nos ocurre a todos.  Queremos ir de abogados de pleitos pobres y nos implicamos en cuestiones que, generalmente, ni tenemos contrastadas, ni valen la pena.

A lo mejor, esta actitud en sí misma no es tan mala pero yo encuentro que tampoco puede decirse que sea lo ideal.  En principio y como mínimo, dedicamos un tiempo que podría gastarse en cuestiones más importantes.  Además, como vamos de Capitán Trueno por la vida, nos involucramos apasionadamente en asuntos que a lo mejor, solo a lo mejor, no son tan claros como los vemos a primera vista.

Esto ha sucedido siempre pero ahora tiene mayores repercusiones porque todo lo comentamos en las redes sociales y precisamente las utilizamos en nuestra labor caballeresca con todo nuestro ser.

Por supuesto que desde siempre han surgido bulos e informaciones engañosas con apariencia de ser una historia verídica en la que la injusticia es patente.  El problema es que ahora toda información -fidedigna o no- tiene un mayor eco precisamente por las redes sociales.

Creo que esto debemos analizarlo muy cerebralmente y no con el corazón, estamos mostrando una parte de nosotros mismos que puede que no sea Marca personalprecisamente halagüeña.  ¿Qué pasa si esa causa en la que nos hemos involucrado sin casi pensar, es realmente un bulo? Y ¿si nos han dado una información engañosa?  La imagen que estamos proyectando es de persona irreflexiva y crédula.

Creo que todos debemos cuidar nuestra marca personal porque si no nos preocupamos nosotros por ella ¿quién lo hará?

Quede claro que no estoy proponiendo posturas egocéntricas y egoístas per se, lo que quiero decir es que “antes de lanzarnos a la piscina” analicemos y nos informemos, puede que así nos ahorremos más de un disgusto.

Las redes sociales están en nuestra vida y en la sociedad y, de momento, están aquí para quedarse. Lo inteligente es saber utilizarlas y servirse de ellas con un objetivo claro: Potenciar nuestra personal y profesional.

Pero a las redes sociales las carga el diablo si no se utilizan con sensatez.  Me parece totalmente lógico querer estar en las redes sociales, si no estás parece que no estás en el siglo pero ¿no os cansan tantos perritos y gatitos que necesitan URGENTEMENTE ser salvados de no se muy bien que? y entonces nos encontramos con cientos de personas que lo comparten en Facebook o lo retuitean sin haber contrastado si realmente existe el perrito o dónde está.

Este es un ejemplo básico, pero cuantas veces nos indignamos como consecuencia de alguna noticia que no siempre es cierta y rápidamente nos ponemos el traje, la espada y el escudo de Capitán Trueno.  Alertamos a nuestros allegados, publicamos nuestra indignación en las redes sociales y algunos, incluso hasta insultan.

El Capitán Trueno fue uno de los héroes de mi infancia pero insisto, conviene reflexionar y contrastar antes de actuar.

 

 

 

 

TENER Y NO TENER

“De todos los conocimientos posibles, el más sabio y útil es conocerse a sí mismo”

William Shakespeare

Como en la antigua película “Tener y no tener” del director Howard Hawks, la importancia de determinadas competencias marca en un alto porcentaje la trayectoria profesional, en esta historia, genialmente interpretada por Humphrey Bogart, Walter Brennan y Lauren Bacall,  Harry Morgan y Eddie son dos marineros que están en la isla de Martinica, esperando inútilmente que algún barco los contrate. Al final, se verán obligados a trabajar para la Resistencia.

Aquí tenemos un claro caso de cambio en la trayectoria profesional, los dos marineros realmente están buscando trabajo en un barco pero, las circunstancias (Segunda Guerra Mundial) o sus habilidades y competencias, los llevan por otro camino.

Posiblemente, los marineros se sentían muy dotados para su trabajo como marineros, sin embargo, alguien vio su potencial como miembros de la resistencia.

¿Son únicos?  me parece que no.  Todos o al menos la mayoría, somos más polivalentes de lo que creemos y en este mercado laboral tan competitivo, no debemos esperar a que alguien descubra nuestras habilidades “ESCONDIDAS”.  Tenemos que buscarlas dentro de nosotros mismos.

Y aquí como siempre, por otra parte, surge la necesidad de autoanálisis y autoconocimiento.

El auto-conocimiento o conciencia de uno mismo es la primera aptitud de la Inteligencia Emocional (IE)[1]. Parte de que, si no se conoce bien a si mismo, si no se es  consciente de cuáles son las propias fortalezas y debilidades en este aspecto de la personalidad, si no se  aprende a identificar los estados de ánimo y las emociones y las consecuencias que éstas pueden tener en la forma de comportarse, difícilmente se podrán controlar las  reacciones y utilizarlas productivamente.

Daniel Goleman[2] denomina  el reconocimiento de nuestras emociones y sus efectos como conciencia emocional.  Define esta aptitud personal de la siguiente forma: ”Conocer los propios estados internos, preferencias, recursos e intuiciones”.

Plantea que las personas dotadas de esta aptitud:

Saben reconocer qué emociones están sintiendo y por qué

  • Comprenden cómo afectan sus sentimientos y emociones a su comportamiento (lo que hacen, dicen y como lo dicen)
  • Saben como afectan sus emociones a su rendimiento profesional
  • Tienen una gran certeza de sus valores y metas

Conocer nuestras emociones puede  proporcionarnos información valiosa sobre nosotros mismos, sobre otras personas y sobre determinadas situaciones.

Como un deportista dispuesto a batir un record en una carrera de larga distancia, antes de intentarlo es necesario conocer los aspectos que nos limitan, cuáles son nuestras fortalezas y debilidades. Es importante el conocimiento de uno mismo.

Conocerse a sí mismo es importante, el corredor de fondo conoce su fuerza y también sus debilidades. Del mismo modo, es necesario saber con qué contamos al emprender esta carrera de fondo que es la búsqueda de empleo.

Es necesario preguntarse cuáles son nuestros puntos fuertes, qué nos distingue de otros candidatos, es decir cuál es ese factor que nos diferencia.

Con este objetivo, hay que analizar en qué somos realmente buenos y no solo con respecto a la formación, hay que pensar igualmente en las aptitudes y actitudes.

En síntesis, para conocerse a uno mismo es necesario realizar un análisis de:

  • Conocimientos
  • Experiencia profesional Habilidades y capacidades
  • Características personales
  • Intereses

Todas las personas tienen características, conocimientos o habilidades que las distinguen del resto de los candidatos a un puesto de trabajo específico y precisamente este factor diferenciador es el que hay que destacar.

Dicho de otra forma, es posible que otros candidatos tengan una formación similar pero no todos tendrán las mismas aptitudes. Algunos tendrán conocimientos y habilidades que no tienen otros.  Por ejemplo, habrá candidatos capacitados para  trabajar bajo presión pero sin orientación de servicio al cliente interno y externo, por ello es impensable que trabaje en departamentos relacionados con la atención al cliente pero estaría perfectamente capacitado para colaborar con el departamento de proyectos. Otros, tienen una capacidad de atención al detalle que sumado a sus conocimientos de contabilidad pueden convertirlo en un empleado estrella en cuestiones relacionadas con facturación, y así podrían plantearse cientos de ejemplos.

Las habilidades y capacidades nos caracterizan como personas, algunas son innatas, adquiridas o ambas. Por ejemplo, ¿quién no conoce a algún magnífico comunicador?  ¿Es innata su fluidez verbal o se debe a su trayectoria profesional?

Cada persona tiene ciertas habilidades para la realización de unas cosas o de otras, se deben conocer y reflexionar sobre ellas antes de comenzar la búsqueda de empleo ya que puede actuar como un complemento importante a la hora de acceder al mismo.

Las características personales, son un conjunto de rasgos que definen a una persona tal y como es, la forma de verse a uno mismo y de cómo le ven los demás. El conocimiento de dichas características es fundamental.

También hay que hacer  un inventario de conocimientos, ligados o no a la profesión. ¿En qué soy más diestro? Por ejemplo, los idiomas  o el dominio de la ofimática.  Por otra parte, aunque no se haya recibido formación específica, es posible que se disponga de una habilidad especial para el dibujo o la música o, ¿por qué no? la cocina.

Este inventario de conocimientos pertenece a la propia persona y no es necesario compartirlo con otros. Se realiza con el fin de tener por escrito qué se sabe, qué se sabe mejor que la media y sobre todo, en qué conviene mejorar. Cuando se busca trabajo no puede luchar contra factores externos tales como  la situación del mercado laboral,  las crisis de los mercados o los riesgos o factores negativos de la globalización, pero sí mejorar los internos.

Dadas las circunstancias, muchos candidatos optan  a una posición, y la realidad es que todos los candidatos son muy parecidos: los mismos estudios, idiomas, experiencias internacionales….mucha similitud. Pero, ¿quién es el que al final lo consigue? Pues aquel que se ha fijado en cuidar los detalles.

Detalles que aportan la diferencia: networking, buen curriculum, buena presentación, buena presencia en la entrevista, mejor explicación de sus virtudes al entrevistador, carisma, empatía, imagen…

Del cuidado de los pequeños detalles saben mucho los deportistas, y sobre todo, cuando practican deportes de alta competitividad basadas no sólo en la pericia sino en la preparación.

Buscar trabajo es un proyecto que tiene que tener prioridad sobre otros.

deportistas

[1] Término acuñado por dos psicólogos de la Universidad de Yale (Peter Salovey y John Mayer) y difundida mundialmente por el psicólogo, filósofo y periodista Daniel Goleman

[2] La Práctica de la Inteligencia Emocional, Goleman, págs. 74-85.

Lectura recomendada: BUSCAR TRABAJO ES UN TRABAJO http://www.fundacionconfemetal.com/buscar-trabajo-es-un-trabajo-1041.html

LOS MISTERIOS DE LA ENTREVISTA DE TRABAJO

En principio, la entrevista de trabajo no parece que encierre ningún misterio. Te convocan, te presentas, mantienes la entrevista intentando lucirte, te vas y esperas una respuesta, aunque sea negativa.

La realidad es bien distinta.   Y, aquí nos encontramos con el

PRIMER MISTERIO ¿cuándo empieza la entrevista? Lo lógico es responder que en el momento en el que te han citado.  Pero… no te equivoques, no es así.

esquemaPara la empresa el objetivo es conocer al candidato, confirmar su adecuación al puesto y verificar, más allá de lo expuesto en el curriculum, sus actitudes y aptitudes.

Para el candidato es el momento crucial y no puede permitirse cometer errores.

Realmente la entrevista comienza cuando te contactan bien por teléfono o por correo electrónico.  Ahí comienzan a evaluar; evalúan tu forma de actuar ante la llamada o el mensaje.  Cómo respondes, cuál es tu estilo y modo de hablar o escribir.

Continua esta evaluación a tu llegada a la empresa, evalúan tu puntualidad o impuntualidad y aquí no vale aquello de que “el tráfico está imposible” o que “te perdiste porque esto está un poco difícil de encontrar”.

La puntualidad es imprescindible y por lo tanto hay que prever todas las eventualidades: tráfico, averías del transporte público, errores en la dirección, etc…  Entre otras cosas, muestras tu habilidad para prever las contingencias.

Creo que este misterio queda aclarado y vamos con el

SEGUNDO MISTERIO ¿Solamente te analiza el entrevistador?

Mientras que esperas a que te reciban, también estás siendo evaluado.  Seguramente observarán tu imagen, actitud, forma de sentarte, si estás “whasapeando”, si estás nervioso, etc.

Probablemente no te hayas fijado, pero siempre habrá una persona (la recepcionista, por ejemplo) que luego hará sus propios comentarios al seleccionador.

TERCER MISTERIO ¿Siempre es el mismo tipo de entrevista?

La entrevista tradicional tiene lugar entre uno o más representantes de la empresa interesada en la contratación o la compañía que realiza la selección y el candidato. Generalmente, hay una persona que ni habla, ni pregunta pero quizá está evaluando tu lenguaje corporal o como respondes a las preguntas de los demás.

Sin embargo, cada vez con mayor frecuencia, las empresas optan por otros tipos de entrevista con el fin de conocer más y mejor a los candidatos.

Entrevista individual

Es un diálogo directo entre entrevistador y entrevistado. El entrevistador dirige la conversación con el fin de recabar toda la información posible del candidato. No existe un esquema establecido, el orden y los temas que se abordan dependen exclusivamente del entrevistador.

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Entrevista de panel

Muy similar a la anterior, con la diferencia de que en lugar de un único entrevistador participan, no siempre de forma activa, varias personas, generalmente del área de recursos humanos, aunque no necesariamente.

Entrevista de grupo  

 

  • Cada entrevistador evalúa al candidato según su propio criterio y al concluir las entrevistas, el equipo evaluador pone en común los resultados y toma decisiones respecto a la posibilidad de contratación.
  • La entrevista de grupo es muy similar a la entrevista de panel, aunque en este caso el aspirante es entrevistado sucesivamente por diferentes personas que pertenecen a distintas áreas.

Es posible que una única persona realice la entrevista y los demás observen o bien, todos planteen diversas preguntas, de forma simultánea.

Entrevista colectiva (dinámica de grupo)

El entrevistador reúne a un grupo de varios candidatos, lo más usual es un grupo de diez, y plantea una situación a resolver entre los participantes. Se trata de una técnica para conocer las habilidades y la personalidad de un candidato ante un equipo de trabajo y su relación con los demás con el resto de los participantes. Se observan y evalúan, además de la capacidad de trabajo en equipo, cuestiones tales como la resistencia a la fatiga, la seguridad, la capacidad de liderazgo y comunicación, la iniciativa y proactividad y las habilidades de relación y persuasión, entre otros. Es conveniente participar centrándose en el tema y estar abierto a aceptar otros enfoques. Hay que tener en cuenta las respuestas de los otros candidatos, no criticar las respuestas y opiniones de los demás.

CUARTO MISTERIO:  Preguntas inesperadas

Aparte de las cuestiones típicas que se plantearán:  “Hable de usted mismo” “¿Cuál es su actitud hacia el trabajo?” “¿Por qué quiere trabajar con nosotros?”. etc… puede que el seleccionador haga otras que te sorprenderán:

¿Qué libro estás leyendo y a quién le darías un premio Goya?

superpoderesSi te dieran a elegir entre un super-poder no humano ¿cuál elegirías?

¿Cuál es tu personaje favorito de la Guerra de las Galaxias?

O preguntas similares que en ningún caso son irrelevantes, es una forma de conocerte con mayor profundidad.

QUINTO MISTERIO ¿Cuándo se termina la entrevista?

Normalmente, parece que la entrevista cuando el entrevistador aparentemente da por  finalizada la entrevista explicando cuales son los siguientes pasos en el proceso de selección.  Si va a haber más entrevistas, etc…. Es el momento idóneo para preguntar cuando piensan cubrir el puesto o cualquier otro dato que demuestre un gran interés por la empresa y el puesto de trabajo ofertado.

Sin embargo, no te engañes hay no se ha terminado, es posible que el seleccionador te acompañe a la salida, tu estás mucho más relajado y entonces así de manera informal es más que posible que te plantee cuestiones inesperadas.  NO LO OLVIDES LA ENTREVISTA NO ACABA HASTA QUE ESTÉS EN LA CALLE.

En resumen, la entrevista laboral tiene algunos misterios -los expuestos aquí no son los únicos, aunque sí los más relevantes.

 

 

PERMITEME QUE INSISTA, TU ERES DIFERENTE

Como en el anuncio en el que Matías Prats reitera la frase “permíteme que insista”,  hoy insisto también con reiteración.  Insisto en que todos tenemos un factor diferenciador, que forma parte de la marca personal y factor diferenciadornos hace profesionales distintos y valiosos y precisamente por eso, es necesario ponerlo en valor.

Tanto si tienes trabajo como si estás en búsqueda activa de empleo, como dicen en LinkedIn, el hecho de tener una marca personal adecuada puede ser crucial profesionalmente.

Todos somos similares, con nuestras emociones, sentimientos, capacidades, conocimientos y valores pero siempre hay algo que nos diferencia de los demás.

Pero, para encontrar eso que nos distingue y nos convierte en únicos, es necesario conocernos a nosotros mismos y también, por supuesto, saber cómo nos perciben los demás.

Se trata de hacer un exhaustivo y desapasionado análisis de todo aquello que conforma nuestro yo:

  •  Cómo somos

Es necesario ser muy objetivo para conocer las fortalezas y debilidades.

  • Qué sabemos

Hay que hacer un inventario de conocimientos sin dejar de lado aquellos que podrían considerarse no académicos.

  • Cuál es nuestra experiencia

En este epígrafe tienen que constar no solo las experiencias profesionales remuneradas, también es necesario analizar cualquier labor de voluntariado, si la hubiere.

  • Cómo nos comportamos ante diversas situaciones

Esto nos dará una clara visión de cómo nos enfrentamos a situaciones de estrés, cómo gestionamos el conflicto o como expresamos nuestra alegría o tristeza.

  • Cómo nos relacionamos

negociación

Esto nos dará una clara idea de si somos extrovertidos o no, como nos comportamos con los amigos y conocidos, si nos gusta el trabajo en equipo o no, además nos facilitará el análisis sobre nuestras habilidades de comunicación.

Aparentemente es algo fácil, pero… permíteme que insista, no es tan sencillo ser objetivo con uno mismo.

Por ello, conviene que algunos allegados nos digan, con método, cómo nos perciben.

Un buen procedimiento es elaborar un pequeño cuestionario, con preguntas del tipo:

  • ¿Qué es lo primero que piensas cuando me ves?
  • ¿Cómo crees que soy?
  • ¿Cómo actúo en situaciones de crisis?
  • ¿Cuál es mi principal defecto?
  • ¿Cuál es mi mejor cualidad?
  • ¿Me contratarías se fueras empresario?
  • ¿Por qué?

Esta es mi propuesta pero admite múltiples variables.

Hay que plantear las preguntas a nuestros allegados: familiares, amigos (verdaderos), compañeros de estudios y trabajo, profesores, etc. pero hay que olvidar tíos y abuelos favoritos, personas resentidas o envidiosas, falsos amigos… etc. por su carencia de objetividad.

En todo caso, si bien, el auto-análisis tiene que ser exhaustivo, el cuestionario debe ser breve por razones prácticas.

Tras el auto-análisis y la información de cómo nos perciben los demás, es posible que nos sintamos sorprendidos.

La sorpresa puede surgir por la divergencia entre como nos vemos a nosotros mismos y como nos ven los demás.  También es posible que, de pronto ante el inventario de nuestros conocimientos, nuestra autoestima suba algunos grados y eso nunca es malo.

Pero la situación de los profesionales ha cambiado radicalmente, ya no es suficiente, aunque sí imprescindible, tener una buena formación, dominar al menos dos idiomas y si fuera posible, un máster.  Todo ello es necesario pero no es una garantía de una brillante carrera profesional porque hay cientos con una preparación similar.

Al día de hoy ya son muchos los que consideran necesario hacer su propio marketing ya que lo normal es que para un puesto de trabajo haya muchos candidatos que reúnen las condiciones requeridas.

Permíteme que insista, ser bueno y muy cualificado ya no es suficiente, hay que diseñar una estrategia de marketing, que no es, como algunos creen, enviar el curriculum a diestra y siniestra.

Conviene quizá aclarar lo que no es una marca personal:

  •  No es una muestra de narcisismo. Mostramos lo que somos, porque queremos tener la opción de que nos conozcan. Por ello es totalmente contraproducente mentir o exagerar.
  •  La marca personal no se gestiona exclusivamente en internet, que  por supuesto es una gran herramienta para darnos a conocer, pero no la única. Un reciente informe de ADECCO sobre redes sociales  y mercado de trabajo determina que cada seis de diez compañías utiliza este medio de selección de candidatos y que el 64% de los departamentos de recursos humanos estima que un profesional activo en las redes sociales tienes mayores oportunidades laborales.
  •  Tampoco es tu imagen personal, aunque por desde luego, la imagen es parte de la marca.
  •  La marca personal no es un concepto nuevo, siempre ha habido personas que buscaban dejar una huella en los demás, que querían mostrar que sabían hacer algunas cosas mejor que nadie y que se esforzaban en darse a conocer. La diferencia es que actualmente se planifica y gestiona la marca de modo similar al de las empresas respecto a sus marcas.
  •  Tampoco la marca personal puede ser una forma de marketing engañoso, ya sabemos que las mentiras tienen las patas muy cortas.
  •  La marca personal no es algo que se pueda construir en una tarde. Se trata de una labor constante y persistente.
  •  El curriculum no es tampoco la marca personal, sino parte de ésta.

Permíteme que insista, nadie va a gestionar tu carrera profesional, ni tu propio marketing sino tu debes hacerlo

carrera de fondo

¿HAY EMPRESAS QUE SON UN PARAISO? ¿Existe un Shangri-La en el trabajo?

felicidadShangri-La es el topónimo de un lugar ficticio descrito en la novela de James Hilton, Horizontes perdidos. Por extensión, el nombre se aplica a cualquier paraíso terrenal.  Yo me pregunto y os pregunto, si existe ese paraíso en el mundo laboral, esa empresa en la que nos podamos sentir felices, valorados y siempre o casi siempre en un estado de satisfacción.

Hoy no me refiero solo  a esas 100 mejores empresas para trabajar, aunque también las tengo en cuenta, por supuesto.

Pienso en todas las empresas en las que se puede conseguir la felicidad en el trabajo.  Ya se que vincular felicidad y trabajo parece un contrasentido.  Como dice un amigo mio, si para ir al teatro, pagas, lo mismo pasa con el futbol y el cine… Y sin embargo, por trabajar, te pagan… ALGO HAY.

¿Qué hace a unas empresas mejores para trabajar que otras?  Y sobre todo ¿por qué? A primera vista, parece muy relacionado con las personas que la dirigen pero hay mucho más. Tal-Ben Shahar, experto en Psicología Positiva y creador del “Curso de la felicidad” que imparte en la Universidad de Harvard, opina que:

El buen directivo entiende que los empleados necesitan tomarse algunos descansos durante el día, y tener tiempo de recuperarse cuando están en casa. Estando encima todo el tiempo no ayuda al empleado, y tampoco a la organización.”

Indudablemente, el estilo de dirección influye -de forma positiva o negativa- en la satisfacción y felicidad de sus empleados.

Pero hay otros muchos factores que pueden hacernos sentir mas o menos felices en el trabajo.  Según mi modesto entender, el más importante es que lo que hacemos nos apasione.  Si te encanta lo que haces y encima te pagan por ello…

Otro elemento a tener en cuenta es como los directivos valoran nuestro trabajo y como nos apoyan.

Un factor sumamente importante es, como no podía ser de otra manera, la remuneración y prestaciones adicionales (seguro médico, cheques de comida, etc…)  y como la empresa cumple el convenio, las disposiciones, leyes laborales y la forma en que se da la negociación sobre aspectos laborales.

Por supuesto también influye todo lo relativo al espacio físico y el lugar de trabajo, la limpieza, la higiene, salubridad y la temperatura del lugar de trabajo.

Cada persona es un mundo y por lo tanto, encontraremos las claves de la felicidad en el trabajo a lo mejor en algunos aspectos muy particulares.

Ahora bien, hay muchos profesionales que casi logran ese Shangri-La en su trabajo porque se sienten valorados, sino estupendamente bien remunerados, al menos razonablemente pagados; tienen un jefe que le entiende y aprecia, desarrolla su actividad en un entorno sano y agradable y un trabajo por el que muchos matarían y sin embargo, no valoran ese casi Shangri-La.

Posiblemente lo que voy a escribir a partir de ahora no sea del gusto de muchos de mis lectores, pero pienso que alguien tiene que decirlo y ¿por qué no yo?

Todos conocemos casos de compañeros o amigos, que tienen una maravilla de trabajo y o no se dan cuenta de lo que tienen o van de “sobrados” y creen que merecerían mucho más.

Aunque no daré nombres, todo lo que comento a continuación ha sido vivido por esta autora.

Empecemos por el caso de la chica que trabaja en una gran empresa, donde a pesar de su escasa preparación recibe un salario mas que adecuado y tanto sus jefes como sus compañeros la tratan de manera exquisita y sin embargo, no se sabe muy bien porque, su ausentismo laboral está por encima de la media.  Cuando recibe alguna orden que va a significar algo más de trabajo de lo habitual, si no está de baja por depresión, está de baja porque tiene un extraño dolor de espalda.  Lo raro es que cuando va a trabajar no parece que esté deprimida o cuenta a sus compañeros que ha estado jugando al paddle.  ¿Dónde está la depresión o el dolor de espalda? Y más importante ¿por qué infravalora su Shangri-La?

Sin duda, en este caso, mas vale caer en gracia que ser graciosa. Se trata de una persona muy agradable y sus compañeros están dispuestos a hacer parte de su trabajo porque realmente la aprecian.

Pero ¿qué ocurriría si por ejemplo, el jefe se marcha de la empresa o lo trasladan?  ¿Conservará nuestra amiga su trabajo o por el contrario lo pondrá en grave riesgo?

Otro caso es el de una asistente de alta dirección que tiene una magnífica relación con su jefe, una posición envidiable y es una apasionada de su trabajo.  Realmente es feliz pero… es despótica con las personas que la rodean, olvida la empatía o que la relación con los compañeros y otros directivos es importante, sean del rango jerárquico que sean.

Quizá olvida que no trabaja para una persona sino para la corporación. Pone en peligro su Shangri-La ya que aunque ahora tiene el apoyo del jefe, la movilidad laboral puede hacer que éste se vaya a otra empresa o a otro país.  Entonces, dado el cartel que tiene, posiblemente su vida ni sea tan cómoda ni el trabajo siga siendo el mismo.

Otro caso es el de ese comercial que obtiene muchas ventas exitosas pero que por supuesto, no es el que salva la cuenta de resultados de la empresa.  Sin duda tanto sus jefes como sus compañeros aprecian sus éxitos y su habilidad pero no es el “ungüento amarillo” es solamente un comercial brillante, sí pero no podemos considerarlo la estrella de las ventas, que es como él se considera.  Por ello pretende que todo el departamento gire en torno a él e incluso se permite el lujo de criticar agriamente a sus compañeros o al resto de la empresa.

No cabe duda de que va de “sobrado” y piensa que merece mucho, mucho mas. Sin embargo, a pesar de esta idea, sigue pensando que su empresa es un Shangri-La y no considera intentar buscar otra, entonces ¿por qué es tan déspota?

En estos tres casos, hay falta de formación y verdadero compromiso en el primero, en el segundo, parece un problema de carencia de inteligencia emocional (para esto también hay formación) y en el tercero, un exceso de autoestima.

Son casos extremos pero, en general, la mayoría de nosotros cuando tenemos un trabajo de calidad, parece que en algún momento lo olvidamos, despotricamos y lo que es peor, nos sentimos mal.

Seamos realistas, casi ninguna empresa es el paraíso ni tiene porque serlo. El objetivo de las empresas es generar valor para su accionista.  Para ello, cuenta con recursos humanos, tecnológicos, etc…  No pretende comportarse como una madre, en el mejor de los casos quiere potenciar a sus empleados, los forma y les proporciona las herramientas necesarias para su desarrollo.

Desde el punto de vista de nosotros los empleados, tenemos que sacar el mejor partido posible al trabajo (tan escaso al día de hoy), formarnos continuamente -tanto si la empresa nos proporciona la formación, como si debemos sufragarla con nuestros propios recursos.  También tenemos que recordar que ya no existen trabajos para toda la vida y estar preparados siempre para el cambio mientras disfrutamos de lo que tenemos.

Finalmente, os recomiendo la lectura del artículo

¿QUÉ SITUACIONES COMPLICADAS HABÉIS VIVIDO CON VUESTROS JEFES?

LAS PALABRAS SON COMO LOS BOOMERANGS O CUANDO LO DICHO SE VENGA DE TI

boomerangLo que decimos en un momento de ofuscación, rabia o en un ataque de tontería siempre vuelve y generalmente cuando menos conviene. Nuestras palabras son como los boomerangs y siempre vuelven.

Esto ocurre en el mundo real, en un momento tonto criticaste a las multinacionales sin ton ni son ni una base que sustentara tu opinión, por ejemplo, y manifestaste que nunca trabajarías para una multinacional.  Algunas personas te escucharon (generalmente la gente tiene muy buena memoria para lo que no conviene) y como al cabo de unos años estás trabajando para una multinacional y además, te sientes feliz; siempre habrá alguien que te recuerde tus palabras.

Hay un refrán español que dice “por la boca muere el pez” y nada mas cierto.  A veces contamos intimidades o cuestiones relativas a la empresa a personas que realmente no son dignas de confianza y cuando menos lo recordemos, nuestras palabras dichas en un momento específico de la vida, puede que regresen, cuando menos lo deseamos, para vengarse.

Tampoco hay que olvidar aquellas charlas a la salida del trabajo, cuando todavía con la adrenalina muy alta, comentamos en la cafetería de al lado de la ofi, todos los acontecimientos del día, relatando incluso cuestiones que pueden afectar a la estrategia de la empresa, sin saber quien escucha.

En el mundo virtual ni siquiera depende de la memoria de los que nos rodean, lo que decimos en Internet, permanece para siempre, aunque lo borremos, siempre habrá alguien que lo haya compartido, o copiado.

No nos equivoquemos: cada vez que utilizamos la red, Internet está escuchando. Es importante comprender qué17100053-3d-gente--hombre-persona-con-un-meg-fono-grande estamos dejando atrás cada vez que visitamos un sitio web, participamos en una conversación o compartimos en Facebook algo que en principio nos parece muy gracioso pero que a lo mejor, fuera de contexto puede resultar tremendamente dañino para nuestra imagen.

Todos, incluso en Whatsapp, tenemos un colectivo que sigue nuestra actividad, a veces las comparte con otros y en ocasiones, incluso las discute o se indigna.

La tipología de los seguidores es difícil de definir porque, según las circunstancias, pueden actuar de forma distinta a la que les es habitual, otras veces, actúa como un mix de dos tipos.  No obstante, esta autora se atreve a clasificarlos como sigue:

  • El Fan

Es nuestro seguidor ideal. Un admirador de nuestra marca y los contenidos que publicamos.  No duda en manifestarlo, recomendarnos y compartir nuestras actualizaciones con sus amigos y seguidores.

  •  El Seguidor Silencioso

Este grupo suele ser el más numeroso y constituye el campo más fértil para la gestión de la marca personal. Día a día  un colectivo nos sigue en silencio en Twitter, Facebook, Linkedin o Google Plus y toma nota de nuestras palabras.

  • El influencer

 Se denominan influencers a las personas con gran presencia y credibilidad en redes sociales gracias a su conocimiento en cierto sector y tanta influencia entre sus seguidores y lectores que se convierte en un gran prescriptor. Si decimos algo inconveniente y tenemos un seguidor de este tipo, el efecto multiplicador es impresionante.

  • El Viralizador

Estamos hablando de un referente, un líder de opinión en las redes sociales ya sea por su popularidad o por destacarse como especialista en determinada temática.

  • El Oportunista

Estos usuarios no suelen ser seguidores reales , como sí lo es un fan, sino que pueden considerarse seguidores ocasionales que están interesados en aprovechar cada oportunidad que se les presenta para obtener un beneficio ya sea queriéndonos vender algo o intentando que se les de publicidad.

  •  El Trol o protestón

En el entorno de Internet el troll es un personaje polémico y que muchas veces actúa en las sombras. Escudándose en la virtualidad, provoca, incomoda y reclama muchas veces en forma desmedida e injustificada.

 No contento con esto, en determinadas situaciones puede llegar a idear “campañas sociales” para desprestigiarnos  aprovechando su influencia y conocimientos.

 No parece lógico perder el tiempo con este tipo de personas, lo mejor es bloquearlos y no dar oportunidad de que nuestras palabras se venguen de nosotros mismos.

En resumen, lo que decimos, siempre vuelve y a veces se vengan de nosotros.  Por ello hay que ser prudente en la vida real y en la virtual.

LECTURA RECOMENDADA DIEZ SECRETOS PERSONALES QUE NUNCA DEBES REVELAR EN EL TRABAJO

¿CONTROLAS TU EGO O TU EGO TE CONTROLA A TI?

La respuesta a esta pregunta no es fácil, aparentemente todos disponemos de un profundo conocimiento de nosotros mismos y sabemos controlar nuestras emociones pero ¿es así?

A lo mejor resulta que no nos conocemos tan bien, por eso conviene hacer un serio ejercicio de introspección que nos ayudará a conocernos mejor,  los valores y objetivos que priman sobre todo lo demás, reconocer tanto los propios defectos como las cualidades.

También hay revisar las opiniones de las personas mas allegadas y los jefes,  compañeros de trabajo y mentores (si los hubiera).  Desde luego, no conviene preguntar a las tías favoritas ni abuelas o afines porque no suelen ser objetivas.

El autoconocimiento es el primer paso para muchas cosas: la marca personal, empleabilidad, proyección profesional y más.

egoAhora bien, primero tienes que saber si dominas tu ego o el ego te maneja a ti y en ocasiones podemos mostrarnos como auténticos egocéntricos.  Muchas veces por tratar de aparecer más inteligente o hábil, nos dejamos llevar por el ego y sinceramente y dicho en roman paladino, metemos la pata.

Pensemos en diversas situaciones, por ejemplo la típica entrevista de trabajo.  Llegamos poseídos de la verdad de que somos perfectos para el puesto.  MAL.  Esa es tu apreciación pero depende de la valoración del entrevistador.  La seguridad en uno mismo es importante pero no se puede ir de “sobrado”.

Seguimos con la entrevista, el entrevistador te pide que realices unas pruebas on-line y claro, como estamos a 30 de julio y estás a punto de irte de vacaciones, te viene mal.  Como vas de “sobrado”, sin encomendarte a nadie, dices (porque estás convencido de que has deslumbrado al entrevistador) que estás a punto de marcharte, que donde vas no tienes wi-fi y que cumplimentarás las pruebas on-line a primeros de septiembre.

Esta historia es real pero no la única.  Segundo caso en el que el ego es nuestro peor enemigo.  Se trata de una persona con un buen trabajo, eficiente y eficaz en el curso de su actividad laboral.  Sin embargo, cuando el director le encomienda una tarea que de entrada ya se presenta como muy laboriosa, la persona en cuestión y a pesar de que el director le ofrece los recursos necesarios, ésta los rechaza de inmediato, sin darle un segundo pensamiento con el argumento de que ella sola puede realizar el trabajo y también, como va de sobrada, dice que tendría que enseñarles y perdería tiempo.

Estos son solo dos casos pero estoy segura, queridos lectores, que conocéis mil más.

En ambos ejemplos los protagonistas se han dejado llevar por su ego.