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Clara Campoamor o “La libertad se aprende ejerciéndola.”

pacpEs para mi un placer y un honor  contar de nuevo con la colaboración de  Francisco M. Rodríguez Layna quien tras algunas conversaciones compartidas sobre el significado del Día Internacional de la Mujer y la verdadera igualdad, como resultado de estas conversaciones, mi admirado Paco nos cuenta:

La lucha de la mujer española por la igualdad de derechos con los de los hombres tiene su pionera en Clara Campoamor por haber conseguido la concesión del voto a la mujer  plasmada en la Constitución de la II República de 1931 y que sería ejercido por primera vez  en las elecciones de 1933.

¿Quién fue Clara Campoamor y que papel jugó en la vida política española de los años treinta?

Hija de un contable y una modista, nació en Madrid en 1888, en el popular barrio de Maravillas, llamado hoy Malasaña. Perteneció a una familia sencilla y humilde, de pensamiento liberal, cercano al progresismo. Los recursos económicos procedían del trabajo de su padre en un periódico madrileño, y de los de su madre y abuela materna.

Por la prematura muerte de su padre se vio obligada a interrumpir sus estudios e inició su vida laboral a los trece años, ayudando a su madre como modista. Después pasa a ser dependienta de comercio hasta 1909, año en el que se presenta a unas oposiciones administrativas y obtiene una plaza en el cuerpo auxiliar de Telégrafos, uno de los pocos a los que podía aspirar por su condición de mujer. Así se convierte en funcionaria del cuerpo de Correos y Telégrafos, ejerciendo en Zaragoza y San Sebastián.

En 1914, se presenta y obtiene una plaza en unas oposiciones para profesora en las Escuelas de Adultos, pasando a ejercer en Madrid. A su trabajo como educadora añade el de secretaria del diario “La Tribuna”.

La estrechez económica que padeció en su infancia y juventud no fueron un impedimento para que en 1924, con treinta y seis años, obtuviera una licenciatura en Derecho en la Universidad de Madrid, habiendo pasado por Oviedo y Murcia.  En 1925 fue nombrada miembro del colegio de Abogados, fecha en la que inició sus actividades políticas.

Desde ese momento se manifiesta como una luchadora infatigable por la igualdad de derechos.  Tras el golpe militar de 1936, se exilió en Francia, Buenos Aires y posteriormente se radicó en Suiza, donde permaneció hasta su muerte en Laussanne en 1972, ya que el régimen franquista nunca le permitió regresar a España.

En 1923 expone sus ideas sobre el feminismo, en un ciclo organizado por la Juventud Universitaria Femenina, en la Universidad de Madrid.
En 1925 ya manifiesta en conferencias y escritos su preocupación por los derechos de la mujer.

En 1929 forma parte del Comité Organizador de la Agrupación Liberal Socialista, pasando más tarde a pertenecer al grupo político Acción Republicana, que posteriormente, se unirá al Partido Radical.

De la amplía actividad que desarrolla, destacaremos sus conferencias en la Universidad de Madrid y en la Academia de Jurisprudencia; el prólogo de Feminismo Socialista libro de la militante del PSOE, María Cambrils; la fundación de una Agrupación Liberal Socialista,; junto con otros miembros de la Escuela Nueva, trabaja en el grupo que daría origen al partido de Azaña (Acción Republicana) que abandona habiendo pertenecido a su Consejo Nacional; tras la rebelión de Jaca (en la que centenares de republicanos se encuentran encarcelados) Clara Campoamor asume la defensa de los procesados en San Sebastián; por último funda y preside la Agrupación Unión Republicana Femenina.

En 1930 un periódico le pregunta sobre sus ideas políticas y contesta:

«República, república siempre, la forma de gobierno más conforme con la evolución natural de los pueblos».

De su posicionamiento en la llegada de la II República tenemos este testimonio:

«Yo no advine a la República ni el 14 ni el 16 de abril. Me he formado en el clima paterno, de un hombre que batalló en las épocas difíciles de Menéndez Pallarés, Castrovido y Pi y Arsuaga. Durante la Monarquía ni tuve contactos ni acepté mercedes. Cuando en 1927 la Academia de Jurisprudencia me brindó, como a don Enrique Moret, la Gran Cruz de Alfonso XII –que varios republicanos, seguramente de los que no votaron a mi favor, lucieron y arrumbaron cuidadosos después- como corolario al premio extraordinario anual, rechacé la distinción. En la Dictadura ni acaté órdenes injustas ni acepté conexiones: cuando el dictador dio al Ateneo una Junta de real orden y en ella incluyó mi modesto nombre de ateneísta constante desde 1916, rechacé el nombramiento, con la consecuencia indirecta de tener que pedir la excedencia de mi cargo de Instrucción Pública perdiendo cien puestos en el Escalafón, que no recobré después; y cuando el Sr. Aunós, ministro de Trabajo de la Dictadura, quiso injertar en sus Comités paritarios la modernidad de savia femenina, ofreciendo a tres abogadas en Madrid, Victoria Kent, Matilde Huici y yo, tres flamantes nombramientos de asesores en otros tantos organismos, yo, con Matilde Huici, rehusé el fructífero honor, que otros sirvieron».

Junto a Margarita Nelken y Victoria Kent fueron las primeras mujeres en obtener un escaño en el primer Parlamento republicano, en el año 1931, elecciones a las que Clara Campoamor se presentó por el Partido Radical, siendo elegida diputada por Madrid.

Formó parte de la Comisión constitucional, destacando en la discusión que condujo a aprobar el artículo 36, que reconocía por vez primera el derecho de voto a las mujeres

Para defender su posición pronunció el siguiente discurso en las Cortes el 1 de octubre de 1931:

“Señores diputados: lejos yo de censurar ni de atacar las manifestaciones de mi colega, señorita Kent, comprendo, por el contrario, la tortura de su espíritu al haberse visto hoy en trance de negar la capacidad inicial de la mujer. Creo que por su pensamiento ha debido de pasar, en alguna forma, la amarga frase de Anatole France cuando nos habla de aquellos socialistas que, forzados por la necesidad, iban al Parlamento a legislar contra los suyos. Respecto a la serie de afirmaciones que se han hecho esta tarde contra el voto de la mujer, he de decir, con toda la consideración necesaria, que no están apoyadas en la realidad. Tomemos al azar algunas de ellas. ¿Qué cuándo las mujeres se han levantado para protestar de la guerra de Marruecos? Primero: ¿y por qué no los hombres? Segundo: ¿quién protestó y se levantó en Zaragoza cuando la guerra de Cuba más que las mujeres? ¿Quién nutrió la manifestación pro responsabilidades del Ateneo, con motivo del desastre de Annual, más que las mujeres, que iban en mayor número que los hombres? ¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer? Pero, además, señores diputados, los que votasteis por la República, y a quienes os votaron los republicanos, meditad un momento y decid si habéis votado solos, si os votaron sólo los hombres. ¿Ha estado ausente del voto la mujer? Pues entonces, si afirmáis que la mujer no influye para nada en la vida política del hombre, estáis –fijaos bien– afirmando su personalidad, afirmando la resistencia a acatarlos. ¿Y es en nombre de esa personalidad, que con vuestra repulsa reconocéis y declaráis, por lo que cerráis las puertas a la mujer en materia electoral? ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo. No se trata aquí esta cuestión desde el punto de vista del principio, que harto claro está, y en vuestras conciencias repercute, que es un problema de ética, de pura ética reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos, porque ya desde Fitche, en 1796, se ha aceptado, en principio también, el postulado de que sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y del ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre. Y en el Parlamento francés, en 1848, Victor Considerant se levantó para decir que una Constitución que concede el voto al mendigo, al doméstico y al analfabeto – que en España existe– no puede negárselo a la mujer. No es desde el punto de vista del principio, es desde el temor que aquí se ha expuesto, fuera del ámbito del principio –cosa dolorosa para un abogado–, como se puede venir a discutir el derecho de la mujer a que sea reconocido en la Constitución el de sufragio. Y desde el punto de vista práctico, utilitario, ¿de qué acusáis a la mujer? ¿Es de ignorancia? Pues yo no puedo, por enojosas que sean las estadísticas, dejar de referirme a un estudio del señor Luzuriaga acerca del analfabetismo en España. Hace él un estudio cíclico desde 1868 hasta el año 1910, nada más, porque las estadísticas van muy lentamente y no hay en España otras. ¿Y sabéis lo que dice esa estadística? Pues dice que, tomando los números globales en el ciclo de 1860 a 1910, se observa que mientras el número total de analfabetos varones, lejos de disminuir, ha aumentado en 73.082, el de la mujer analfabeta ha disminuido en 48.098; y refiriéndose a la proporcionalidad del analfabetismo en la población global, la disminución en los varones es sólo de 12,7 por cien, en tanto que en las hembras es del 20,2 por cien. Esto quiere decir simplemente que la disminución del analfabetismo es más rápida en las mujeres que en los hombres y que de continuar ese proceso de disminución en los dos sexos, no sólo llegarán a alcanzar las mujeres el grado de cultura elemental de los hombres, sino que lo sobrepasarán. Eso en 1910. Y desde 1910 ha seguido la curva ascendente, y la mujer, hoy día, es menos analfabeta que el varón. No es, pues, desde el punto de vista de la ignorancia desde el que se puede negar a la mujer la entrada en la obtención de este derecho. Otra cosa, además, al varón que ha de votar. No olvidéis que no sois hijos de varón tan sólo, sino que se reúne en vosotros el producto de los dos sexos. En ausencia mía y leyendo el diario de sesiones, pude ver en él que un doctor hablaba aquí de que no había ecuación posible y, con espíritu heredado de Moebius y Aristóteles, declaraba la incapacidad de la mujer. A eso, un solo argumento: aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros. Desconocer esto es negar la realidad evidente. Negadlo si queréis; sois libres de ello, pero sólo en virtud de un derecho que habéis (perdonadme la palabra, que digo sólo por su claridad y no con espíritu agresivo) detentado, porque os disteis a vosotros mismos las leyes; pero no porque tengáis un derecho natural para poner al margen a la mujer. Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino. No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención. Cada uno habla en virtud de una experiencia y yo os hablo en nombre de la mía propia. Yo soy diputado por la provincia de Madrid; la he recorrido, no sólo en cumplimiento de mi deber, sino por cariño, y muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo. No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven; que ha sido simpatía y apoyo para los hombres que estaban en las cárceles; que ha sufrido en muchos casos como vosotros mismos, y que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella. Señores diputados, he pronunciado mis últimas palabras en este debate. Perdonadme si os molesté, considero que es mi convicción la que habla; que ante un ideal lo defendería hasta la muerte; que pondría, como dije ayer, la cabeza y el corazón en el platillo de la balanza, de igual modo Breno colocó su espada, para que se inclinara en favor del voto de la mujer, y que además sigo pensando, y no por vanidad, sino por íntima convicción, que nadie como yo sirve en estos momentos a la República española”.

El 1º de octubre se llega a un momento crucial: la radical-socialista Victoria Kent pide el voto negativo argumentando que el voto femenino debía aplazarse, que no era el momento de otorgarle el voto a la mujer española ·”porque si todas las mujeres fueran obreras, universitarias y estuvieran liberadas en su conciencia, ella se levantaría contra toda la cámara a pedir el voto femenino”

Le replica la Campoamor.

“Señorita Kent, comprendo la tortura de su espíritu al haber visto hoy el trance de negar el derecho a voto de la mujer. ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y universitarias no se está alabando su capacidad? ¿Se va a ignorar las que no pertenecen a una clase o a la otra? ¿No sufren estas y las otras las consecuencias de la legislación? Por qué el hombre al advenimiento de la República tiene que tener sus derechos y ha de ponerse un lazareto a la de las mujeres”.

Finalmente, por 161 votos contra 121 la mujer adquiere el derecho al voto. El socialista Prieto abandona la Cámara afirmando que «era una puñalada trapera para la República». La gran mayoría del Partido Radical, el partido de Clara, vota contra el sufragio femenino.

También Margarita Nelken, socialista y posteriormente comunista, y que tan lamentable papel jugara, pistolón en el cintura, durante la Guerra Civil, se manifestará contraria al voto de la mujer. Por lo que me parece una falta de respeto que tanto Pedro Sánchez como Irene Montero, para apuntarse un tanto, y falsificando la historia, la sitúen en el mismo plano que Clara Campoamor.

El 15 de octubre Campoamor se pronunciará a favor del derecho al divorcio, contra la opinión de Ossorio y Gallardo. El 1º de diciembre, aprovechando la circunstancia de que las derechas –apoyo fundamental del sufragio femenino– han abandonado la Cámara, se presenta una enmienda para que la mujer sólo pueda votar en las elecciones municipales. La enmienda se rechaza por muy escaso margen: 131 votos en contra y 127 a favor. Es la victoria de Clara Campoamor, la victoria, también, de medio país, de todas las mujeres españolas. De su actividad parlamentaria, reseñemos también que un año más tarde se pronunció a favor de la supresión del delito de adulterio.

Tras el éxito conseguido, Campoamor escribiría:

“Defendí en Cortes Constituyentes los derechos femeninos. Deber indeclinable de la mujer que no puede traicionar a su sexo… defendí esos derechos contra la oposición de los partidos republicanos, más numerosos del Parlamento, contra mis afines… triunfó la concesión del voto femenino por los votos del Partido Socialista (con destacadas deserciones) y otros pequeños grupos republicanos; catalanes, galleguistas, progresistas y Al Servicio de la República (de Ortega y Gasset) y en las primeras votaciones por las derechas, aunque en la última y definitiva votación, por la retirada de la derecha, sin sus votos. Finada la controversia parlamentaria con el reconocimiento total del derecho femenino, he sentido penosamente en torno mío palpitar el rencor… decían que el coto femenino había herido mortalmente a la República, que la mujer, entregada al confesionario, votará a favor de las derechas jesuíticas y monárquicas… en los pasillos del Parlamento, en sus escaños, en las reuniones del partido, en sus asambleas, en la calle, en público y en privado, a cada momento y en un tono de agresiva virulencia, los hombres y hasta mujeres consideraban obligado marcar su disconformidad; mi nefanda culpabilidad; por fatiga moral a reducir mi presencia en el Parlamento”

En 1935, se separa del Partido Radical, quejándose del descuido y la falta de apoyo que desde su partido se presta a los temas de la mujer.
En esa época, es nombrada Presidenta de la Organización Pro-Infancia Obrera, para atender a las niñas y los niños asturianos.  Al no encontrar ningún grupo político que apoye abiertamente los derechos de la mujer, pretende, sin éxito, organizar un partido político independiente y se le niega la entrada en el Partido de Izquierda Republicana. Considerada una de las “madres” del feminismo español, defendió la igualdad de los derechos de la mujer, además del sufragio femenino y también promovió la primera ley del divorcio.

De ideología liberal estará en contra tanto del fascismo como del comunismo y al inicio de la guerra civil estaría radicalmente en contra de que se hubiesen dado armas al pueblo por considerar que se acababa con ello con el espíritu la República nacida en 1931.

Contraria a la violencia que se ejercía en Madrid  por parte de milicianos de la FAI-CNT y también del PSOE y del PCE, contra ciudadanos sospechosos de simpatizar con los nacionales, abandonaría España, como lo hicieran Salvador de Madariaga, Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Chaves Nogales, Juan Ramón Jiménez o Manuel de Falla, entre otros.

Y para defender su posicionamiento escribiría  La revolución española vista por una republicana, obra intencionadamente silenciada por los historiadores situados en lo “correctamente político”.

 «El bando vencedor verá nacer luchas internas entre los partidos tan contradictorios, pretendiendo cada uno de ellos cosechar solo para sí los frutos de la victoria».

Con esta frase, nuestra protagonista deja ya bien claro que el conflicto civil no fue un mero choque de rojos contra azules sino que son muchos los matices que entraron en juego y, por lo tanto, deja entrever que el debate actual de buenos y malos no sólo es erróneo, sino anodino e injusto con muchos de los protagonistas del Madrid revolucionario.

Cabe decir que Clara Campoamor se opuso por completo a los golpistas, manteniéndose fiel a la República. Sin embargo, con el estallido de la guerra, el Estado de derecho había sido quebrado y sus normas no sólo perdieron valor en el bando rebelde, sino también en el contrario. Puede parecernos obvio que en un estado de excepción como era este, cada gobierno tome medidas extraordinarias y asuma que las normas democráticas carecerían de sentido alguno, al menos hasta que el enemigo fuese derrotado.

El problema, y tema central por lo que Clara Campoamor comienza a escribir este diario, es que el gobierno de Madrid se había alejado por completo de los ideales de la República y comenzó a ser regido por unos líderes más preocupados en la revolución proletaria que en el bienestar del sistema y de los españoles. Cuando la ley pierde su poder y el apoyo de las instituciones, son los radicales los que ganan importancia en la sociedad.

En el bando nacional Falange Española se constituyó como el partido abanderado por la enorme avalancha de afiliados que se produjo. Mientras que en el republicano, con el apoyo político y financiero de Moscú, fueron los comunistas los que comenzaron a tomar la sartén por el mango.

Y contraria a la ideología totalitaria de ambos grupos, Clara Campoamor defendía una República liberal y parlamentaria.

Con los revolucionarios milicianos dominando Madrid, Clara Campoamor se fue dando cuenta cómo el término “fascista” se comenzó a usar de manera beligerante. Pero dejemos hablar a nuestra protagonista:

«Al principio se persiguió a los elementos fascistas. Luego la distinción se hizo borrosa. Se detenía y se fusilaba a personas pertenecientes a la derecha, luego a simpatizantes, más tarde a los miembros del partido radical de Lerroux, y luego –error trágico o venganza de clase- se incluyó a personas de izquierda republicana como el infeliz director de un colegio para muchachos, el Sr. Susaeta, hijo de un ex-diputado  radical socialista… Cuando se comprobaron aquellos errores, se echaba la culpa de los asesinatos a los fascistas y se continuaba.»

Stalin, como bien le enseñó Lenin, reconocía que los enemigos no sólo estaban más allá de las fronteras sino que cualquier persona cercana podía estar sirviendo secretamente al enemigo. Tildarlos genéricamente de fascistas no era más que una manera de purgar a aquellos contrarios que, aun siendo fieles a la República, podían poner en peligro su mando de poder.

Así Madrid fue convertida realmente en un soviet. Las milicias comunistas fueron armadas por el gobierno para que actuaran contra aquellos que cuestionaran el nuevo poder constituido, sea o no republicano. Las denuncias y acusaciones entre ciudadanos anónimos estuvieron a la orden del día; las detenciones con nocturnidad se daban a diario; cientos de mujeres inocentes fueron violadas y maltratadas por su condición ideológica o por la de su marido; miles de negocios fueron saqueados e incendiados por las autoridades revolucionarias. Mientras los rebeldes avanzaban sin pudor a sangre y fuego hacia la capital, en Madrid la revolución estaba acabando con cualquier vestigio de los principios de la democracia republicana.

Ante todo esto, Clara Campoamor perdió toda esperanza por volver a la situación anterior. La violencia con la que se desarrollaba la guerra en retaguardia había destrozado el ímpetu con el que la madrileña había luchado por una República al servicio de todos los españoles, una que convenciera y acogiera desde el más comprometido al mayor agnóstico del proyecto de 1931.

Las propias presiones que recibió desde la izquierda radical, donde Margarita Nelken jugaba un papel fundamental como ideóloga,  hicieron que Clara tuviera que exiliarse a París. Desconsolada, dolida y despreciada comenzó a escribir en 1937 el diario que aquí presentamos y profundamente recomendamos. De nuevo mostramos nuestro asombro, y en parte indignación, por cómo las vivencias de esta ilustre republicana han sido ignoradas por los propios españoles, republicanos o no. Unas palabras cargadas de polémica por nuestra constante vagueza intelectual respecto a esta época, sin embargo, la razón principal por la que aconsejamos esta lectura es porque Clara Campoamor sabe darle relieve a los matices con la intención de que los lectores recuperen su ilusión perdida por una República de todos, algo excepcional en aquellos bélicos meses.

Sobre el libro Andrés Trapiello en  Las armas y las letras, escribe:

«Clara Campoamor era, y lo fue durante todos los años del exilio y hasta fecha muy reciente, en que se la ha reivindicado un poco a hurto por su labor parlamentaria, una de esas personas que lo perdieron todo en la guerra, hasta el prestigio de los perdedores, sólo porque era una política liberal y porque su visión de las cosas no se avino a las versiones oficiales de unos y otros. El libro del que nos ocupamos no es […] un libro estrictamente literario, pero no por ello es menos sorprendente y valioso. Al contrario, la inteligencia de su autora y su escritura, sencilla e implacable, lo hace mucho más valioso que la mayoría de los que se publicaron entonces, ¡y después!, quizá porque abandonando la retórica dejaba de ser propagandístico. Se leerá, sin la menor duda, como un vertiginoso episodio nacional. […] Las ideas de Campoamor fueron netas, ponderadas y, acaso lo más prodigioso, con una meridiana lucidez, ya que las exponía en el mismo 1936. Lo que otros empezaron a admitir tantos años después, ella lo vio claro cuando solo habían transcurrido unas pocas semanas de lucha.»

Murió en 1972 en Lausana, a los 84 años. No había podido regresar a España, pero nos legó uno de los mayores avances en materia de derechos sociales, como es la igualdad entre sexos.

También nos ha legado las siguientes reflexiones:

 “La división tan sencilla como falaz hecha por el gobierno entre fascistas y demócratas, para estimular al pueblo, no se corresponde con la verdad. La heterogénea composición de los grupos que constituyen cada uno de los bandos (…) demuestra que hay al menos tantos elementos liberales entre los alzados como anti demócratas en el bando gubernamental”.

«Defendí en Cortes Constituyentes los derechos femeninos. Deber indeclinable de mujer que no puede traicionar a su sexo, si, como yo, se juzga capaz de actuación, a virtud de un sentimiento sencillo y de una idea clara que rechazan por igual: la hipótesis de constituir un ente excepcional, fenomenal; merecedor, por excepción entre las otras, de inmiscuirse en funciones privativas del varón, y el salvoconducto de la hetaira griega, a quien se perdonara cultura e intervención a cambio de mezclar el comercio del sexo con el espíritu».

«Los pueblos, como los individuos, debido a las prohibiciones de la naturaleza acaban a veces, a través de crisis crueles, creando sus propios organismos de defensa contra los elementos convertidos en dañinos».

Sirvan de lección para todos aquellos que nos dan continuamente lecciones de democracia y que pretenden cosificarnos.

 

 

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Día Internacional de la Mujer

Las mujeres queremos belleza en nuestra vida y en el mundo

Isabel Allende

Ante este Día Internacional de la mujer que en mi opinión todos  y todas (como dirían los cursis) debemos conmemorar que no celebrar porque aún nos queda un largo camino por recorrer hacia la plena  igualdad, propongo algunas cuestiones para la reflexión.

En primer lugar, creo que debemos de repasar un poco la historia de esta efeméride, en 1975, la asamblea general de la ONU declaró oficialmente el 8 de marzo Día Internacional de la Mujer. ¿Por qué ese día? El origen no está muy claro y existen varias versiones. La más verosímil es que fue un 8 de marzo del año 1857 cuando un grupo de trabajadoras textiles decidió salir a las calles de Nueva York para protestar por las míseras condiciones en las que trabajaban. Sería una de las primeras manifestaciones para luchar por sus derechos laborales. Distintos movimientos y sucesos se sucedieron a partir de esa fecha.  Sería una de las primeras manifestaciones para luchar por los derechos de la mujer, aunque no el único.

El episodio más dramático se produjo, sin embargo, el 25 de marzo de 1911, cuando se incendió la fábrica de camisas Shirtwaist de Nueva York. Un total de 123 mujeres y 23 hombres murieron. La mayoría eran jóvenes inmigrantes que tenían entre 14 y 23 años. Los trabajadores no pudieron escapar porque los responsables de la fábrica habían cerrado todas las puertas de escaleras y de las salidas, una práctica habitual entonces para evitar robos. 

Fue el desastre industrial más terrible de la historia de la ciudad y supuso la introducción de nuevas normas de seguridad y salud laboral en EEUU.

En España la lucha por la igualdad se ha producido con mayor o menor éxito a lo largo de los años y, a día de hoy, todavía existen muchas asignaturas pendientes. Aunque la sociedad, de forma mayoritaria, ha tomado por fin conciencia de la desigualdad entre sexos y de la necesidad de erradicar cualquier tipo de discriminación o violencia sobre la mujer.

A pesar de que la sociedad está plenamente concienciada, a continuación se muestran algunas cifras que dan que pensar (*):

  • Durante 2018 el paro entre los hombres se redujo un 7,80% mientras que para las mujeres fue solo de un 3,78%.
  • En enero de 2019 el 72% de los nuevos desempleados fueron mujeres.
  • La diferencia salarial entre hombres y mujeres es del 14%.
  • El 59% de quienes se hacen cargo de los cuidados de mayores y enfermos crónicos de forma no profesional son mujeres.
  • El 92% de las excedencias por cuidado de menores o familiares son mujeres.

Por no hablar de otras cuestiones que reflejan que sigue existiendo un techo de cristal para las profesionales, una importante brecha salarial y que el cuidado de los niños, mayores y enfermos recae mayoritariamente en la mujer.

A lo mejor, muchas de las lectoras no se identifican con esta situación, indudablemente muchas somos afortunadas  y no sufrimos ninguna discriminación salarial o laboral y en nuestra vida personal ni nos planteamos la existencia de desigualdad porque realmente no la percibimos. Debemos de sentirnos orgullosas porque “yo lo valgo”

Sin embargo, no se puede bajar la guardia para no perder lo que se ha logrado, tampoco podemos olvidar que hay mujeres menos afortunadas y por las que tenemos que seguir buscando la igualdad en todos los aspectos de la vida.

(*) Fuente:Revista Yo Dona

EL TÍPICO CASO DEL CAMARERO CANSINO O “NO QUIERO CLIENTES”

Este es un caso que todos hemos vivido especialmente en verano.  Nos sentamos en una terraza, posiblemente somos clientes asiduos y de repente nos damos cuenta de que somos invisibles para el camarero, que de repente se ha convertido en ciego y sordo.

Sin duda, el camarero cansino no es el propietario de la cafetería y ni siquiera la camareroposibilidad de una propina es un acicate para él.  Su visión es muy cortoplacista, solo desea que los clientes lleguen uno a uno y que no molesten porque para este tipo de camareros, cualquier petición del cliente, por muy legitima que pueda ser, es un ataque a su comodidad, ya que en realidad, él quiere cobrar un sueldo y no quiere clientes.  Sería interesante conocer la opinión del propietario pero no sabemos quién es o dónde está porque si fuera alguien pendiente de su negocio, el comportamiento del camarero sería muy diferente.

Una empresa sin clientes no es una empresa y si pensamos que cada uno de nosotros tenemos que considerar nuestra profesión como nuestro negocio y  patrimonio (también el camarero cansino), debemos cuidar a nuestros clientes y clientes potenciales  y sobre todo fidelizarlos.

Y, ¿quiénes son nuestros clientes? Si somos profesionales que trabajan por cuenta ajena se pueden enumerar con bastante claridad: nuestros jefes, los compañeros, los proveedores y como no, los clientes de la empresa.

En el caso de los trabajadores por cuenta  propia, parece mucho más fácil definir quien es el cliente y sin embargo, con frecuencia olvidamos que todo aquel con el que nos relacionamos puede convertirse en un cliente potencial.

Últimamente observo una cierta dejadez en la atención al cliente, no se si como consecuencia de la “estivalidad” o por el deterioro de determinadas cuestiones.

La atención al cliente requiere una serie de competencias, tanto técnicas como emocionales que son las que realmente permiten la excelencia en la atención al cliente.  Por supuesto,  cada área de actividad tiene sus propios requisitos técnicos.

Sin embargo, en cuanto a las competencias emocionales, me atrevería a decir que son comunes a cualquier sector.  Entre estas competencias hay que citar las competencias de eficacia personal, las relativas al logro, las competencias de influencia, las gerenciales  y por supuesto, las de ayuda o servicio.

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La atención al cliente requiere que sepamos controlarnos, sentir confianza en nosotros mismos, no dejarnos vencer por los fracasos y por supuesto, compromiso con lo que hacemos.

 

COMPETENCIA logro

Las personas que disponen de estas competencias  fijan las propias metas de forma ambiciosa, por encima de los estándares y expectativas, teniendo especial cuidado en no cometer errores y evadiendo obstáculos que impidan obtener sus objetivos con éxito. 

influencia

 

Son aquellas personas  con la capacidad de despertar ciertas emociones en los demás, son capaces de sentir las reacciones de quienes escuchan su mensaje y se anticipan a dichas reacciones.

La persuasión tiene mucho que ver con la empatía puesto que no es posible influir en los demás si no se trata de comprender su punto de vista y sus deseos.

Facilita mucho las cosas la identificación de un factor común que sirva de vínculo, si mediante un comportamiento empático, se entiende como se siente el interlocutor y se expresa la comprensión de sus sentimientos por compartirlos, sin duda alguna se ha establecido un magnífico punto de partida para tener un efecto persuasivo sobre esa persona.

gerenciales

 

Aunque hasta hace poco se consideraba que estas competencias eran patrimonio exclusivo de la dirección, actualmente se considera que todos los profesionales, sea cual sea su nivel deben estar en posesión, en mayor o menor medida de las denominadas competencias gerenciales.

servicio

 

Engloba este epígrafe aquellas competencias orientadas a la comprensión de las necesidades e intereses de los demás (sensibilidad interpersonal o empatía) y al trabajo para satisfacerlas (orientación al servicio al cliente).

 En resumen, todos independientemente de la situación personal, tenemos que cuidar nuestro negocio y nuestros clientes.  A lo mejor si el camarero cansino decidiera poner en valor las competencias aquí expuestas, su futuro sería mucho más brillante.

BIBLIOGRAFIA

NO SIN MI CLIENTE

COMO SOBREVIVIR AL CAMBIO: INTELIGENCIA EMOCIONAL Y SOCIAL EN LA EMPRESA

 

 

CUANDO DEJAS DE SER TU MISMO

Es complicado, ya lo se pero hay etapas en la vida que no somos nosotros mismos y no es que se nos haya “ido la olla” sino porque la vida o el destino nos somete a pruebas inesperadas y todo lo que dábamos por sentado, está fuera de nuestro alcance.

Son circunstancias que nos llevan a comportarnos de forma distinta a la que nos caracteriza y cómo nos perciben los que nos rodean.

Se trata de  circunstancias sobrevenidas, con las que no contamos y que remueven hasta los cimientos nuestra forma de ser y proceder.  Se trata de circunstancias personales: la pérdida de un ser querido, un problema de salud –ya sea de la propia o de alguien muy cercano-   una ruptura, un problema laboral, entre otros.

De repente y sin que seamos conscientes la mayoría de las veces, nos mostramos más irritables o mas apáticos, dejamos de cumplir nuestros compromisos o nos volvemos intransigentes o mas tolerables; no existe una pauta de carácter general, en todo caso, dejamos de ser nosotros mismos.

La realidad es que nos hemos visto golpeados por la mas cruel realidad y la gran pregunta es como superarlo.

Considero que hay tres fases que nos llevan a superar, en la mayoría de los casos, la situación.

Durante la primera fase, no entendemos qué es lo que ocurre y se hace imprescindible comprender y aceptar lo que nos ha sucedido.  Es el momento de asumir el paro, la ruptura o el problema de salud.   Hay que hacer un análisis de la situación y comenzar a trazar una estrategia que nos permita revertir la situación, en la medida de lo posible.  Esta es la actitud positiva, la negativa sería llorar, desesperarse o pensar que el universo está en contra nuestra.

La segunda fase se orienta al desarrollo de la estrategia, fortalecer el ánimo y asumir que ciertas cosas quizá han desaparecido para no volver y hay que sacar el mayor partido posible a lo que conservamos.

En la tercera fase, hay que ponerse a la tarea, ser  resilientes ante la adversidad y muy positivos.

Ya se que no es fácil pero peor es encerrarse a pensar lo desdichados que somos y que nunca superaremos esta terrible situación.

 

¿POLITICAMENTE INCORRECTA O CONJURA “JUDEOMASONICA?

Este post es distinto, me aparto por una vez de mi interés por el empleo y recojo algunas reflexiones que posiblemente no serán todo lo políticamente correctas que se espera de mi y mucho menos, que vaya a hablar de futbol.

Nos vamos a limitar a los partidos (liga y copa) jugados durante el mes de diciembre y primeros días de enero.  Puede que no os lo creáis pero prácticamente todos los días ha habido al menos un partido y por supuesto de han retransmitido por radio y TV, incluso alguna emisora ha suspendido el servicio de noticias para no interrumpir “el enésimo partido del siglo”.

Todos los españoles parecen abducidos por un deporte que practican profesionalmente algunos señoritos que ganan cantidades obscenas que en muchos casos, tributan en paraísos fiscales y me hacen cuestionar muchos conceptos como la ética y la solidaridad, mientras otros, los peones, se sacrifican por contratos y salarios de risa.

Ahora bien, tanto Messi y Cristiano Ronaldo son adorados como si fueran el mismísimo Dios, sin ir mas allá de comentar su última gesta (un gol, un penalti o vete tu a saber….)

Todo ello me lleva a diversas consideraciones:

  • ¿Es el futbol realmente el opio del pueblo o pan y circo?
  • ¿Estamos tan cansados de la realidad que preferimos pensar y vivir el último gol?
  • ¿Existe una conjura para idiotizar a los españoles mediante el futbol?

Esta última posibilidad me comienza a preocupar.  Ya se que el fútbol es una máquina de hacer dinero y éste es ya un argumento suficiente.  Sin embargo,  voy más allá.  Todo el mundo está tan entretenido comentando la última salida de Luis Enrique que olvida la cruda realidad.

Según el CIS, las grandes preocupaciones de los españoles son el desempleo y la corrupción política pero ¿gastamos el mismo tiempo en discutir el último penalti que en buscar soluciones al desempleo o la corrupción?

Me temo que no, el futbol nos hace eludir u olvidar la cruda realidad.  Opio del pueblo, conjura… pero seguimos escuchando o viendo el partido y mientras nos enteramos que el 40 por ciento de los españoles no lee jamás.

Son hechos que me llevan a cuestionarme si los españoles somos totalmente idiotas o si realmente existe una conjura para convertirnos en eso, en idiotas.

 

 

 

 

 

 

El sorprendente caso de la orquidea resiliente

La orquídea normalmente es una planta que podríamos calificar de “delicadita”.  Necesita unas condiciones de humedad, luz y orientación que raramente conseguimos en Madrid.  El año pasado me regalaron una orquídea que cuando llegó a casa era una maravilla.  Para conservarla, hice lo indecible pero comenzó a languidecer en cuanto pasaron unos días, a pesar de mis desvelos.

Cuando se convirtió en una especie de maceta con dos ramas peladas y cuatro hojas verdes, la desterré al patio.  Ahí ha pasado el invierno, casi sin riego (porque estaba tan feíta que francamente, no valía la pena) y totalmente olvidada.

Llegó la primavera y sorprendentemente comenzó a brotar.  Actualmente esta hecha una preciosidad, parece que no le afecta ni el frio del invierno madrileño y tampoco el tórrido verano.   Ahora con 35 grados sigue floreciendo.

Supongo que estarán preguntándose  por qué estoy hablando de esta terca orquídea, la verdad es que inevitablemente me ha hecho reflexionar sobre la resiliencia. Porque sin lugar a dudas, esta orquídea es extrañamente resiliente, se ha sabido adaptar a las condiciones más adversas y no solo ha sobrevivido sino que ha florecido esplendorosamente.

Todo  ello me ha llevado a pensar sobre las personas y la resiliencia.  Conviene que comencemos aclarando el concepto:

La resiliencia es la capacidad que todos tenemos de adaptarnos y afrontar las situaciones menos favorables. Un concepto bien conocido por la psicología pero poco conocido y analizado por el ciudadano de a pie.

El término proviene del latín resilio, es decir, volver atrás, dar un salto o rebotar, como les ocurre a las gomas elásticas cuando se estiran y regresan a su estado inicial. El concepto se comenzó a emplear en física y fue Michael Rutter quien lo acuñó en 1972 para las ciencias sociales.

Pero ser resiliente no parece una cualidad innata, hay personas a las que les cuesta menos resistir o afrontar los malos tiempos o puede que se enfrenten a la adversidad con una actitud diferente.1_foto-resiliencia

Las personas resilientes poseen tres características principales:

  • Saben aceptar la realidad tal y como es
  • Tienen una profunda creencia en que la vida tiene sentido

Tienen una inquebrantable capacidad para mejorar.

Adicionalmente, tienen una serie de habilidades que son muy características:

  • Identifican de manera precisa las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro.
  • Controlan sus emociones, sobre todo ante la adversidad y pueden permanecer centrados en situaciones de crisis.
  • Controlan sus impulsos y su modo de proceder ante en situaciones de alta presión.
  • Son optimistas a la vez que realistas. Es decir, piensan que las cosas pueden ir bien, tienen una visión positiva del futuro y piensan que pueden controlar el curso de sus vidas, pero sin dejarse llevar por la irrealidad o las fantasías.
  • Tienen una alta autoestima.
  • Actúan con empatía.Son empáticos.  Disponen de la habilidad de leer las emociones de los demás y conectar con ellas.
  • Buscan nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr más éxito y satisfacción en sus vidas.

Como la orquídea loca, aguantan la adversidad pero se preparan para renacer en cuanto las circunstancias sean más favorables.

top-Superhero-comic-character-Clark-Kent-SupermanPor supuesto, siempre es más fácil decir que hacer.  Ante la adversidad, todos nos sentimos hundidos y frágiles, es lógico porque somos humanos y no superhéroes. Pero las personas resilientes saben sobreponerse rápidamente, analizan la situación de manera realista y buscan nuevas oportunidades.

Y tu lector ¿eres resiliente? Y no me contestes que “según y cómo”.  Reflexiona: ¿Cómo has reaccionado ante un revés económico?  ¿Ante el paro? Me gustaría recibir tus comentarios.

 

 

Cuando “se nos va la olla”

Ya se que decir que “se nos va la olla” no resulta demasiado correcto. Para mis lectores en Latinoamérica, quizá la traducción más próxima sería que a alguien se le va la olla cuando se distrae, dice tonterías y hace locuras o se le olvida algo. Sirve para cualquiera de las tres situaciones, las cuales son diferentes entre sí, pero igualmente válidas.

Se nos va la olla cuando nos distraemos y  olvidamos lo que realmente nos importa. Parece que me repito, pero no podemos olvidar lo que es verdaderamente importante para nosotros.  Olvidamos nuestros objetivos y sueños porque estamos inmersos en el día a día.

Nos dejamos llevar por lo inmediato y lo urgente:  esa reunión que hay que organizar, ese compromiso adquirido en un momento de debilidad y al final del día nos  encontramos con que no hemos hecho absolutamente nada en pro de lo que es verdaderamente importante, no para los otros sino para nosotros mismos.

Se nos va la olla cuando de repente parece que no somos nosotros, actuamos de forma distinta o irracional.  En muchos casos se debe a que queremos ser algo que no somos, me atrevería a decir, que por falta de autoestima.

La autoestima es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos nosotros y del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. Son muchos los expertos que señalan la importancia de tener autoestima para lograr éxitos en la vida.

En muchos casos no nos gusta como somos o no nos gusta la imagen que proyectamos.  Y entonces, se nos va la olla y puede que entremos en una escalada de tontería o locura.

El grado de autoestima varía dependiendo de múltiples factores, entre los que se incluye el ámbito familiar, la salud física y mental, el entorno social y cultural, los valores y objetivos personales, la edad, el aspecto personal, etc … Sin embargo, sobre todo lo anterior prevalece el concepto que la persona tiene sobre sí misma. Quien se conoce, sabe cuáles son sus fortalezas y debilidades y por lo tanto, se valora adecuadamente.

Es común que, como mucha gente en esta sociedad,  haya crecido con la idea de que está mal amarse a sí mismo, que eso es egoísmo.

Pero el amor a los demás está relacionado con el amor que nos tenemos a nosotros mismos. No se puede hacer felices a los demás si no nos sentimos felices con nosotros mismos, si no nos sentimos bien dentro de nuestra propia piel.

La falta de autoestima puede ser tan relevante en nuestra vida, que nos impida desarrollar actividades, para las cuales estamos capacitados.

autoestima

Hay que destruir los pensamientos irracionales de que se tiene un solo concepto de sí mismo y que éste es positivo o negativo siempre. Todos disponemos de determinadas fortalezas y debilidades y siempre se pueden modificar determinados comportamientos.

La falta de autoestima es en sí misma un terrible miedo al fracaso del que con frecuencia culpa a otros o a las circunstancias porque de algún modo no se quiere asumir el control de la propia vida. Las personas con poca autoestima muestran algunas o todas las características que se enumeran a continuación:

  • Desprecia sus cualidades, no las considera importantes
  • Se deja influir por los demás
  • No es amable consigo misma
  • Se siente impotente y menos que los demás.
  • A veces actúa a la defensiva
  • Dice tener la autoestima bien alta sin que nadie le pregunte.
  • A veces culpa a los demás por sus faltas y debilidades
  • No se quiere y no respeta su cuerpo
  • A veces se hace daño a sí mismo
  • No le importa su entorno
  • Se siente despreciado
  • Suele buscar pretextos por sus errores

En otras ocasiones reaccionamos irracionalmente, se nos va la olla una barbaridad y perdemos el control de nuestras emociones, por ejemplo ante un sentimiento de ira.

Todo ser humano siente una cierta dosis de ira, furia, tristeza y ansiedad bajo circunstancias determinadas. Asimismo es normal sentir alegría, amor o felicidad. Evidentemente, hay ciertas emociones de carácter negativo que deben dominarse  cuando surgen en un entorno en el que resultaría inadecuado expresarlas, por ejemplo en el entorno laboral.   Sin embargo, cuando la ira o la envidia, la ansiedad u otra emoción de características similares  nos acechan y amenazan con controlarnos, podemos admitir estas emociones en nuestro fuero interno e intentar canalizarlas.

Algunas emociones son peor aceptadas que otras, todo el mundo parece dispuesto a aceptar la tristeza o la alegría en los demás pero considera inaceptable la ira.

Cuando hablamos de ira nos referimos a una reacción especialmente virulenta  que se experimenta cuando nos falla algo que esperábamos. En general proviene del deseo de que el mundo y la gente sean diferentes a lo que realmente son.

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 Cuando las circunstancias no se ajustan a las expectativas, se experimentan sentimientos de frustración, aunque se puede aprender a actuar de forma distinta cuando se experimentan estos sentimientos, lo más probable es que se siga sintiendo rabia, irritación y desilusión pero la ira puede ser eliminada si se cambia el enfoque.

Como puede observarse, la olla se nos  puede ir por múltiples razones aunque aquí se exponen las más relevantes, muy relacionadas con la inteligencia emocional.

Como-sobrevivir-al-cambio-inteligencia-emocional-y-social-en-la-empresa-i1n2004535LECTURA RECOMENDADA http://www.casadellibro.com/libro-como-sobrevivir-al-cambio-inteligencia-emocional-y-social-en-la-empresa/9788492735129/1484577

 

 

TENER Y NO TENER

“De todos los conocimientos posibles, el más sabio y útil es conocerse a sí mismo”

William Shakespeare

Como en la antigua película “Tener y no tener” del director Howard Hawks, la importancia de determinadas competencias marca en un alto porcentaje la trayectoria profesional, en esta historia, genialmente interpretada por Humphrey Bogart, Walter Brennan y Lauren Bacall,  Harry Morgan y Eddie son dos marineros que están en la isla de Martinica, esperando inútilmente que algún barco los contrate. Al final, se verán obligados a trabajar para la Resistencia.

Aquí tenemos un claro caso de cambio en la trayectoria profesional, los dos marineros realmente están buscando trabajo en un barco pero, las circunstancias (Segunda Guerra Mundial) o sus habilidades y competencias, los llevan por otro camino.

Posiblemente, los marineros se sentían muy dotados para su trabajo como marineros, sin embargo, alguien vio su potencial como miembros de la resistencia.

¿Son únicos?  me parece que no.  Todos o al menos la mayoría, somos más polivalentes de lo que creemos y en este mercado laboral tan competitivo, no debemos esperar a que alguien descubra nuestras habilidades “ESCONDIDAS”.  Tenemos que buscarlas dentro de nosotros mismos.

Y aquí como siempre, por otra parte, surge la necesidad de autoanálisis y autoconocimiento.

El auto-conocimiento o conciencia de uno mismo es la primera aptitud de la Inteligencia Emocional (IE)[1]. Parte de que, si no se conoce bien a si mismo, si no se es  consciente de cuáles son las propias fortalezas y debilidades en este aspecto de la personalidad, si no se  aprende a identificar los estados de ánimo y las emociones y las consecuencias que éstas pueden tener en la forma de comportarse, difícilmente se podrán controlar las  reacciones y utilizarlas productivamente.

Daniel Goleman[2] denomina  el reconocimiento de nuestras emociones y sus efectos como conciencia emocional.  Define esta aptitud personal de la siguiente forma: ”Conocer los propios estados internos, preferencias, recursos e intuiciones”.

Plantea que las personas dotadas de esta aptitud:

Saben reconocer qué emociones están sintiendo y por qué

  • Comprenden cómo afectan sus sentimientos y emociones a su comportamiento (lo que hacen, dicen y como lo dicen)
  • Saben como afectan sus emociones a su rendimiento profesional
  • Tienen una gran certeza de sus valores y metas

Conocer nuestras emociones puede  proporcionarnos información valiosa sobre nosotros mismos, sobre otras personas y sobre determinadas situaciones.

Como un deportista dispuesto a batir un record en una carrera de larga distancia, antes de intentarlo es necesario conocer los aspectos que nos limitan, cuáles son nuestras fortalezas y debilidades. Es importante el conocimiento de uno mismo.

Conocerse a sí mismo es importante, el corredor de fondo conoce su fuerza y también sus debilidades. Del mismo modo, es necesario saber con qué contamos al emprender esta carrera de fondo que es la búsqueda de empleo.

Es necesario preguntarse cuáles son nuestros puntos fuertes, qué nos distingue de otros candidatos, es decir cuál es ese factor que nos diferencia.

Con este objetivo, hay que analizar en qué somos realmente buenos y no solo con respecto a la formación, hay que pensar igualmente en las aptitudes y actitudes.

En síntesis, para conocerse a uno mismo es necesario realizar un análisis de:

  • Conocimientos
  • Experiencia profesional Habilidades y capacidades
  • Características personales
  • Intereses

Todas las personas tienen características, conocimientos o habilidades que las distinguen del resto de los candidatos a un puesto de trabajo específico y precisamente este factor diferenciador es el que hay que destacar.

Dicho de otra forma, es posible que otros candidatos tengan una formación similar pero no todos tendrán las mismas aptitudes. Algunos tendrán conocimientos y habilidades que no tienen otros.  Por ejemplo, habrá candidatos capacitados para  trabajar bajo presión pero sin orientación de servicio al cliente interno y externo, por ello es impensable que trabaje en departamentos relacionados con la atención al cliente pero estaría perfectamente capacitado para colaborar con el departamento de proyectos. Otros, tienen una capacidad de atención al detalle que sumado a sus conocimientos de contabilidad pueden convertirlo en un empleado estrella en cuestiones relacionadas con facturación, y así podrían plantearse cientos de ejemplos.

Las habilidades y capacidades nos caracterizan como personas, algunas son innatas, adquiridas o ambas. Por ejemplo, ¿quién no conoce a algún magnífico comunicador?  ¿Es innata su fluidez verbal o se debe a su trayectoria profesional?

Cada persona tiene ciertas habilidades para la realización de unas cosas o de otras, se deben conocer y reflexionar sobre ellas antes de comenzar la búsqueda de empleo ya que puede actuar como un complemento importante a la hora de acceder al mismo.

Las características personales, son un conjunto de rasgos que definen a una persona tal y como es, la forma de verse a uno mismo y de cómo le ven los demás. El conocimiento de dichas características es fundamental.

También hay que hacer  un inventario de conocimientos, ligados o no a la profesión. ¿En qué soy más diestro? Por ejemplo, los idiomas  o el dominio de la ofimática.  Por otra parte, aunque no se haya recibido formación específica, es posible que se disponga de una habilidad especial para el dibujo o la música o, ¿por qué no? la cocina.

Este inventario de conocimientos pertenece a la propia persona y no es necesario compartirlo con otros. Se realiza con el fin de tener por escrito qué se sabe, qué se sabe mejor que la media y sobre todo, en qué conviene mejorar. Cuando se busca trabajo no puede luchar contra factores externos tales como  la situación del mercado laboral,  las crisis de los mercados o los riesgos o factores negativos de la globalización, pero sí mejorar los internos.

Dadas las circunstancias, muchos candidatos optan  a una posición, y la realidad es que todos los candidatos son muy parecidos: los mismos estudios, idiomas, experiencias internacionales….mucha similitud. Pero, ¿quién es el que al final lo consigue? Pues aquel que se ha fijado en cuidar los detalles.

Detalles que aportan la diferencia: networking, buen curriculum, buena presentación, buena presencia en la entrevista, mejor explicación de sus virtudes al entrevistador, carisma, empatía, imagen…

Del cuidado de los pequeños detalles saben mucho los deportistas, y sobre todo, cuando practican deportes de alta competitividad basadas no sólo en la pericia sino en la preparación.

Buscar trabajo es un proyecto que tiene que tener prioridad sobre otros.

deportistas

[1] Término acuñado por dos psicólogos de la Universidad de Yale (Peter Salovey y John Mayer) y difundida mundialmente por el psicólogo, filósofo y periodista Daniel Goleman

[2] La Práctica de la Inteligencia Emocional, Goleman, págs. 74-85.

Lectura recomendada: BUSCAR TRABAJO ES UN TRABAJO http://www.fundacionconfemetal.com/buscar-trabajo-es-un-trabajo-1041.html

PERMITEME QUE INSISTA, TU ERES DIFERENTE

Como en el anuncio en el que Matías Prats reitera la frase “permíteme que insista”,  hoy insisto también con reiteración.  Insisto en que todos tenemos un factor diferenciador, que forma parte de la marca personal y factor diferenciadornos hace profesionales distintos y valiosos y precisamente por eso, es necesario ponerlo en valor.

Tanto si tienes trabajo como si estás en búsqueda activa de empleo, como dicen en LinkedIn, el hecho de tener una marca personal adecuada puede ser crucial profesionalmente.

Todos somos similares, con nuestras emociones, sentimientos, capacidades, conocimientos y valores pero siempre hay algo que nos diferencia de los demás.

Pero, para encontrar eso que nos distingue y nos convierte en únicos, es necesario conocernos a nosotros mismos y también, por supuesto, saber cómo nos perciben los demás.

Se trata de hacer un exhaustivo y desapasionado análisis de todo aquello que conforma nuestro yo:

  •  Cómo somos

Es necesario ser muy objetivo para conocer las fortalezas y debilidades.

  • Qué sabemos

Hay que hacer un inventario de conocimientos sin dejar de lado aquellos que podrían considerarse no académicos.

  • Cuál es nuestra experiencia

En este epígrafe tienen que constar no solo las experiencias profesionales remuneradas, también es necesario analizar cualquier labor de voluntariado, si la hubiere.

  • Cómo nos comportamos ante diversas situaciones

Esto nos dará una clara visión de cómo nos enfrentamos a situaciones de estrés, cómo gestionamos el conflicto o como expresamos nuestra alegría o tristeza.

  • Cómo nos relacionamos

negociación

Esto nos dará una clara idea de si somos extrovertidos o no, como nos comportamos con los amigos y conocidos, si nos gusta el trabajo en equipo o no, además nos facilitará el análisis sobre nuestras habilidades de comunicación.

Aparentemente es algo fácil, pero… permíteme que insista, no es tan sencillo ser objetivo con uno mismo.

Por ello, conviene que algunos allegados nos digan, con método, cómo nos perciben.

Un buen procedimiento es elaborar un pequeño cuestionario, con preguntas del tipo:

  • ¿Qué es lo primero que piensas cuando me ves?
  • ¿Cómo crees que soy?
  • ¿Cómo actúo en situaciones de crisis?
  • ¿Cuál es mi principal defecto?
  • ¿Cuál es mi mejor cualidad?
  • ¿Me contratarías se fueras empresario?
  • ¿Por qué?

Esta es mi propuesta pero admite múltiples variables.

Hay que plantear las preguntas a nuestros allegados: familiares, amigos (verdaderos), compañeros de estudios y trabajo, profesores, etc. pero hay que olvidar tíos y abuelos favoritos, personas resentidas o envidiosas, falsos amigos… etc. por su carencia de objetividad.

En todo caso, si bien, el auto-análisis tiene que ser exhaustivo, el cuestionario debe ser breve por razones prácticas.

Tras el auto-análisis y la información de cómo nos perciben los demás, es posible que nos sintamos sorprendidos.

La sorpresa puede surgir por la divergencia entre como nos vemos a nosotros mismos y como nos ven los demás.  También es posible que, de pronto ante el inventario de nuestros conocimientos, nuestra autoestima suba algunos grados y eso nunca es malo.

Pero la situación de los profesionales ha cambiado radicalmente, ya no es suficiente, aunque sí imprescindible, tener una buena formación, dominar al menos dos idiomas y si fuera posible, un máster.  Todo ello es necesario pero no es una garantía de una brillante carrera profesional porque hay cientos con una preparación similar.

Al día de hoy ya son muchos los que consideran necesario hacer su propio marketing ya que lo normal es que para un puesto de trabajo haya muchos candidatos que reúnen las condiciones requeridas.

Permíteme que insista, ser bueno y muy cualificado ya no es suficiente, hay que diseñar una estrategia de marketing, que no es, como algunos creen, enviar el curriculum a diestra y siniestra.

Conviene quizá aclarar lo que no es una marca personal:

  •  No es una muestra de narcisismo. Mostramos lo que somos, porque queremos tener la opción de que nos conozcan. Por ello es totalmente contraproducente mentir o exagerar.
  •  La marca personal no se gestiona exclusivamente en internet, que  por supuesto es una gran herramienta para darnos a conocer, pero no la única. Un reciente informe de ADECCO sobre redes sociales  y mercado de trabajo determina que cada seis de diez compañías utiliza este medio de selección de candidatos y que el 64% de los departamentos de recursos humanos estima que un profesional activo en las redes sociales tienes mayores oportunidades laborales.
  •  Tampoco es tu imagen personal, aunque por desde luego, la imagen es parte de la marca.
  •  La marca personal no es un concepto nuevo, siempre ha habido personas que buscaban dejar una huella en los demás, que querían mostrar que sabían hacer algunas cosas mejor que nadie y que se esforzaban en darse a conocer. La diferencia es que actualmente se planifica y gestiona la marca de modo similar al de las empresas respecto a sus marcas.
  •  Tampoco la marca personal puede ser una forma de marketing engañoso, ya sabemos que las mentiras tienen las patas muy cortas.
  •  La marca personal no es algo que se pueda construir en una tarde. Se trata de una labor constante y persistente.
  •  El curriculum no es tampoco la marca personal, sino parte de ésta.

Permíteme que insista, nadie va a gestionar tu carrera profesional, ni tu propio marketing sino tu debes hacerlo

carrera de fondo

COMUNICANDO, COMUNICANDO ….. ¿ES CIERTO QUE AHORA NOS COMUNICAMOS MAS?

zombie-celular-20“Nunca hemos tenido tantas posibilidades para comunicarnos como ahora.  Realmente vivimos en una sociedad hiperconectada” Enrique Dans

Desde luego disponemos de todos los medios que nos proporciona la Sociedad de la Información.   Todos tenemos un teléfono inteligente que, además de ofrecer la posibilidad de establecer contacto con cualquier persona en cualquier lugar del mundo y a cualquier hora, bien por teleconferencia (Skype o  Whatsapp), por correo electrónico o por cualquiera de las herramientas de mensajería (Whatsapp, Telegram, Line, etc….).

También están las redes sociales en las que contamos a propios y extraños cómo nos sentimos, dónde estuvimos y qué comimos.

Parece que jamás hemos logrado tanta comunicación como ahora y sin embargo… me temo que comenzamos a vivir en un mundo que nos permite contar lo bien que lo pasamos ayer, a veces a perfectos desconocidos y no le contamos a las personas más próximas nuestras preocupaciones o alegrías.  Hemos llegado a un punto en el que nos cuesta interesarnos por la salud de un familiar mientras comentamos, en el mejor de los casos, las noticias del día en Twitter…

zombie-with-phone-2-832x470-832x333Quizá nos estamos convirtiendo en lo que denomino el zombi moderno.   Como dice Javier Marías en su genial artículo “Los nuevos zombies” [1] “…a todos nos atrae mucho más intercambiar mensajes-píldora con los ausentes que departir con quien se halla presente. La verdadera conversación pertenece al pasado, a quién le interesa.”

Efectivamente, la comunicación cara a cara se cuida mucho menos, en algunos casos incluso podría decirse que para algunos es “agua pasada”.  Tanto es así que ha surgido un nuevo espécimen que podemos clasificar como el “zombi” moderno.

Este zombi, descrito con humor por el bloguero Antonio Navajas,  tiene las siguientes características:

  • Alimentación: Redes sociales y mensajes de texto. Adoran los tweets.
  • Características psicológicas: Normalmente son de inteligencia media-alta, aunque pierden toda capacidad cuando se conectan a internet.
  • Características físicas: Bastante torpes, es fácil chocarse con ellos en la calle. Debido a que siempre están sosteniendo un Smartphone, se puede decir que solo tienen un brazo útil.
  • Hábitat: Se concentran en las grandes ciudades, en las paradas de autobús, metro y otros transportes públicos. Se masifican en tiendas especializadas en telefonía.
  • Costumbres: Prefieren las redes sociales a la Vida Real y los followers al calor humano. Tratarán de captarte como amigo de Facebook o mejor aún como seguidor de Twitter.

Claro está que el espécimen descrito no somos ni esta autora ni tu lector, son gente a la que a lo mejor conocemos, que se mueven en un universo casi paralelo y ¿distinto? del nuestro.

Están cambiando muchas cosas pero desde luego lo que nunca cambiará es la necesidad inherente al ser humano de comunicar y si lo hacemos de forma eficaz, mucho mejor.

 

[1] Javier Marías, El País Semanal, Los nuevos zombies, publicado el 21 de abril de 2013