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¿PERVERSIONES DEL IDIOMA? ¿NOS COMUNICAMOS PEOR?

Vaya por delante que considero que el idioma español (mi lengua materna) es mi mejor herramienta de comunicación y no creo ser una rareza aunque si seguimos por el camino que vamos, pronto lo seré.

Según el Instituto Cervantes, el español es la segunda lengua   por número de usuarios ya que más de 572 millones de personas hablan español en el mundo, de los que 477 son hablantes nativos solo superada por el chino mandarín (950 millones).

No cabe duda que todos los hispano-parlantes deberíamos sentirnos enormemente orgullosos y sin embargo, parece que nos avergonzamos de nuestro patrimonio cultural y cada día nuestro uso del idioma es más pobre, especialmente en España.

Un ciudadano medio español no utiliza más allá de 1.000 palabras y sólo los muy cultos alcanzan los 5.000 vocablos. Hay estudios  que afirman que una camarera bogotana o un policía chileno utilizan al menos mil palabras más. Cervantes en ‘El Quijote’ empleó casi 23.000 palabras diferentes.

Al empobrecimiento del lenguaje hay que añadir el desmesurado uso de anglicismos, ¿por qué hay que decir “face to face” en lugar de cara a cara o “App” en lugar de aplicación o “fake news” para referirnos a noticias falsas o bulos? Solo por citar algunas.  Me pregunto por qué lo hacemos, será por aparentar una cultura superior o por mimetismo o un cierto complejo de inferioridad frente a los anglo-parlantes.

Desde luego, los medios de comunicación parece que no ayudan y se publican y se ven cosas en televisión que me mantienen en perpetuo estado de estupefacción.  Por ejemplo, están anunciando un programa que se llama “Cuatro Weddings”, ¿tanto costaba llamarlo “Cuatro bodas?, También anuncian “La voz kids” y de nuevo me pregunto es tan difícil llamar al programa “La voz niños” o mejor aún “La voz infantil”?

Como conclusión,  regreso al inicio de este artículo, el español es mi mejor herramienta de comunicación aunque no la única, que duda cabe que también comunico mediante el lenguaje no verbal y paraverbal .

Y aquí también es importante cómo utilizo el lenguaje, si mi vocabulario es amplio y cuidado, transmito mejor imagen que si utilizo un lenguaje pobre y a lo mejor, vulgar, de modo que de forma no verbal estoy transmitiendo unos determinados valores,  nivel cultural e incluso mi respeto hacia el interlocutor.

Si algo es maravilloso, no es lo mismo decir que me encanta que me mola.  Lo de los adjetivos es todavía peor, se tiende a decir que algo es guay cuando podría utilizarse un sinfín de vocablos: bonito, genial, fantástico…

 

 

COMUNICACION PORCENTAJES

Aunque como puede verse, los expertos solo dan un 7% al lenguaje verbal y un gran porcentaje al lenguaje no verbal así como al paraverbal,  lo que se dice es fundamental.

Invito a los lectores a reflexionar sobre su propio uso del idioma y a compartir su opinión al respecto de lo expuesto.

 

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EL TÍPICO CASO DEL CAMARERO CANSINO O “NO QUIERO CLIENTES”

Este es un caso que todos hemos vivido especialmente en verano.  Nos sentamos en una terraza, posiblemente somos clientes asiduos y de repente nos damos cuenta de que somos invisibles para el camarero, que de repente se ha convertido en ciego y sordo.

Sin duda, el camarero cansino no es el propietario de la cafetería y ni siquiera la camareroposibilidad de una propina es un acicate para él.  Su visión es muy cortoplacista, solo desea que los clientes lleguen uno a uno y que no molesten porque para este tipo de camareros, cualquier petición del cliente, por muy legitima que pueda ser, es un ataque a su comodidad, ya que en realidad, él quiere cobrar un sueldo y no quiere clientes.  Sería interesante conocer la opinión del propietario pero no sabemos quién es o dónde está porque si fuera alguien pendiente de su negocio, el comportamiento del camarero sería muy diferente.

Una empresa sin clientes no es una empresa y si pensamos que cada uno de nosotros tenemos que considerar nuestra profesión como nuestro negocio y  patrimonio (también el camarero cansino), debemos cuidar a nuestros clientes y clientes potenciales  y sobre todo fidelizarlos.

Y, ¿quiénes son nuestros clientes? Si somos profesionales que trabajan por cuenta ajena se pueden enumerar con bastante claridad: nuestros jefes, los compañeros, los proveedores y como no, los clientes de la empresa.

En el caso de los trabajadores por cuenta  propia, parece mucho más fácil definir quien es el cliente y sin embargo, con frecuencia olvidamos que todo aquel con el que nos relacionamos puede convertirse en un cliente potencial.

Últimamente observo una cierta dejadez en la atención al cliente, no se si como consecuencia de la “estivalidad” o por el deterioro de determinadas cuestiones.

La atención al cliente requiere una serie de competencias, tanto técnicas como emocionales que son las que realmente permiten la excelencia en la atención al cliente.  Por supuesto,  cada área de actividad tiene sus propios requisitos técnicos.

Sin embargo, en cuanto a las competencias emocionales, me atrevería a decir que son comunes a cualquier sector.  Entre estas competencias hay que citar las competencias de eficacia personal, las relativas al logro, las competencias de influencia, las gerenciales  y por supuesto, las de ayuda o servicio.

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La atención al cliente requiere que sepamos controlarnos, sentir confianza en nosotros mismos, no dejarnos vencer por los fracasos y por supuesto, compromiso con lo que hacemos.

 

COMPETENCIA logro

Las personas que disponen de estas competencias  fijan las propias metas de forma ambiciosa, por encima de los estándares y expectativas, teniendo especial cuidado en no cometer errores y evadiendo obstáculos que impidan obtener sus objetivos con éxito. 

influencia

 

Son aquellas personas  con la capacidad de despertar ciertas emociones en los demás, son capaces de sentir las reacciones de quienes escuchan su mensaje y se anticipan a dichas reacciones.

La persuasión tiene mucho que ver con la empatía puesto que no es posible influir en los demás si no se trata de comprender su punto de vista y sus deseos.

Facilita mucho las cosas la identificación de un factor común que sirva de vínculo, si mediante un comportamiento empático, se entiende como se siente el interlocutor y se expresa la comprensión de sus sentimientos por compartirlos, sin duda alguna se ha establecido un magnífico punto de partida para tener un efecto persuasivo sobre esa persona.

gerenciales

 

Aunque hasta hace poco se consideraba que estas competencias eran patrimonio exclusivo de la dirección, actualmente se considera que todos los profesionales, sea cual sea su nivel deben estar en posesión, en mayor o menor medida de las denominadas competencias gerenciales.

servicio

 

Engloba este epígrafe aquellas competencias orientadas a la comprensión de las necesidades e intereses de los demás (sensibilidad interpersonal o empatía) y al trabajo para satisfacerlas (orientación al servicio al cliente).

 En resumen, todos independientemente de la situación personal, tenemos que cuidar nuestro negocio y nuestros clientes.  A lo mejor si el camarero cansino decidiera poner en valor las competencias aquí expuestas, su futuro sería mucho más brillante.

BIBLIOGRAFIA

NO SIN MI CLIENTE

COMO SOBREVIVIR AL CAMBIO: INTELIGENCIA EMOCIONAL Y SOCIAL EN LA EMPRESA

 

 

Pase lo que pase “no tires la toalla”

Cuantas veces todo parece ser adverso cuando se intenta lograr un objetivo. Cuantas veces sentimos que no vale la pena, que el un universo está en contra nuestra y que quizá lo más sensato sería “tirar la toalla” y sin embargo, antes de caer en esa tentación tenemos que recordar un concepto que es clave para lograr el éxito: la resiliencia o capacidad para sobreponerse a los reveses que se nos presentan y alcanzar nuestras metas u obetivos.

Antes de continuar conviene establecer lo que distingue un objetivo de un deseo. En objetivo debe: CARACTERÍSTICAS DE UN OBJETIVO

  • Ser explicito y específico.  Hay que ponerlo por escrito, utilizando el verbo en infinitivo (por ejemplo, “aprender inglés”)
  • Ser claro sin que se preste a dobles interpretaciones
  • Ser limitado en el tiempo, es decir con un plazo establecido (“aprender inglés en un año dedicando tres horas diarias“)
  • Ser evaluable, en cuanto a resultados (“aprender ingles para poder mantener una conversación en un año”).
  • Realizable es decir que no sea una utopía o un autoengaño  (“aprender chino en un año para poder mantener una conversación dedicando una hora a la semana)

Una vez definidas las características de un objetivo y su diferencia respecto a los buenos deseos, hay que ponerse a trabajar para lograr lo que nos proponemos y no renunciar, es decir no tirar la toalla.

En primer lugar  y si no lo hemos hecho ya, habrá que poner por escrito el objetivo y a continuación, pensar qué recursos vamos a utilizar y en qué plazo de tiempo.

Supongamos que el objetivo es “lograr un ascenso en la carrera profesional” pero ¿qué vamos a hacer  para conseguir este ascenso? ¿es viable dentro de la empresa o se trata de buscar otro puesto de trabajo? Son dos opciones que requieren estrategias distintas.

Si consideramos viable la primera, tendremos que cuestionarnos por qué la empresa no lo ha contemplado y hay que analizar las posibles razones y decidir “si tiramos la toalla” o persistimos en el intento. Pero no se trata te persistir en el intento sine die, todo objetivo tiene que contar con fecha de cumplimiento y si llegada la fecha no se ha logrado el objetivo, hay que considerar la segunda opción e incluso una tercera.

Por supuesto para conseguir el objetivo  “lograr un ascenso en la carrera profesional” hay que ser realistas y analizar desapasionadamente si realmente somos la persona idónea, en cuanto a perfil profesional y competencias tanto técnicas como emocionales.

En resumen, hagas lo que hagas, NO TIRES LA TOALLA.

 

 

LA VIDA IBA EN SERIO Y NOS DA SORPRESAS… SORPRESAS NOS DA LA VIDA

El enorme  poeta Jaime Gil de Biedma escribió un bellísimo poema sobre el devenir de la vida, del que aquí quisiera destacar un fragmento:

.”Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante. “Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante. “Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante. “Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Todos nosotros cuando alcanzamos determinada edad, creemos saber cómo será nuestro futuro que casi siempre suponemos previsiblemente tranquilo y razonablemente feliz.

Sin embargo, la vida es imprevisible y de repente y, sin preparación ni previo aviso, nos lleva por derroteros inesperados.

Por otra parte, Ruben Blade advierte  que la vida nos da sorpresas, sorpresas nos da la vida, como dice la canción Pedro Navaja.

Ya lo se, soy muy ecléctica en mis gustos.

Cuando nos encontramos ante esta, llamémosla “sorprendente” circunstancia y entrecomillo el término porque no hay nada más imprevisible que el devenir de la vida y siempre consigue sorprendernos.

Y precisamente es cómo afrontamos esos avatares del destino, lo que realmente marcará nuestro futuro. Lo estupendo sería poder actuar como  Superman pero lamentablemente este tipo de super-héroes no existe en la vida real.

Cuando la vida nos sorprende negativamente y apenas podemos creer que nuestra vida ha dado un vuelco inesperado, siempre pasamos por una primera fase de negación.  Es cuando nos decimos que esto no puede estar pasando.

Todo cambio genera cuanto menos inquietud y si el cambio es negativo, la situación se agrava y comenzamos negando la realidad. A continuación, cuando comenzamos a aceptar que la vida ha cambiado, es posible que nos culpabilicemos a nosotros mismos del tremendo revés sufrido o le echemos la culpa a los demás o en último caso al empedrado. Esta es la fase de la ira.

Esta actitud es típica cuando el revés está relacionado con la pérdida de ese puesto de trabajo que dimos por sentado que sería “para siempre”… pero nada es permanente y esta premisa no debemos olvidarla.

Una vez superada esta fase y lo ideal es que se supere cuanto antes mejor, entramos en un periodo de negociación, comenzamos a aceptar la nueva situación, tratando de obviar los contras y buscando los pros.

Y justo, cuando parece que vamos remontando y asumiendo el cambio, nos entra una profunda tristeza y nos sentimos deprimidos.  Creo que lo que ocurre es que sabemos que estamos ante un nuevo escenario y nos estamos despidiendo del anterior. Pero como nada es permanente, finalmente entramos en la fase de aceptación.

Es posible, que la nueva situación sea menos  halagüeña que la anterior pero… la vida te da sorpresas, como dice la canción.

Lo ideal sería convertirnos en Superman para superar estos avatares, lamentablemente parece ser imposible, aunque no del todo. Está claro que Superman tiene, como todos los superhéroes, poderes especiales, muy lejos de nuestro alcance.

Sin embargo, todos tenemos algún superpoder (resiliencia, persistencia, fuerza de voluntad, etc… que nos facilitarán como mínimo la aceptación del cambio.

 

 

CUANDO DEJAS DE SER TU MISMO

Es complicado, ya lo se pero hay etapas en la vida que no somos nosotros mismos y no es que se nos haya “ido la olla” sino porque la vida o el destino nos somete a pruebas inesperadas y todo lo que dábamos por sentado, está fuera de nuestro alcance.

Son circunstancias que nos llevan a comportarnos de forma distinta a la que nos caracteriza y cómo nos perciben los que nos rodean.

Se trata de  circunstancias sobrevenidas, con las que no contamos y que remueven hasta los cimientos nuestra forma de ser y proceder.  Se trata de circunstancias personales: la pérdida de un ser querido, un problema de salud –ya sea de la propia o de alguien muy cercano-   una ruptura, un problema laboral, entre otros.

De repente y sin que seamos conscientes la mayoría de las veces, nos mostramos más irritables o mas apáticos, dejamos de cumplir nuestros compromisos o nos volvemos intransigentes o mas tolerables; no existe una pauta de carácter general, en todo caso, dejamos de ser nosotros mismos.

La realidad es que nos hemos visto golpeados por la mas cruel realidad y la gran pregunta es como superarlo.

Considero que hay tres fases que nos llevan a superar, en la mayoría de los casos, la situación.

Durante la primera fase, no entendemos qué es lo que ocurre y se hace imprescindible comprender y aceptar lo que nos ha sucedido.  Es el momento de asumir el paro, la ruptura o el problema de salud.   Hay que hacer un análisis de la situación y comenzar a trazar una estrategia que nos permita revertir la situación, en la medida de lo posible.  Esta es la actitud positiva, la negativa sería llorar, desesperarse o pensar que el universo está en contra nuestra.

La segunda fase se orienta al desarrollo de la estrategia, fortalecer el ánimo y asumir que ciertas cosas quizá han desaparecido para no volver y hay que sacar el mayor partido posible a lo que conservamos.

En la tercera fase, hay que ponerse a la tarea, ser  resilientes ante la adversidad y muy positivos.

Ya se que no es fácil pero peor es encerrarse a pensar lo desdichados que somos y que nunca superaremos esta terrible situación.

 

¿POLITICAMENTE INCORRECTA O CONJURA “JUDEOMASONICA?

Este post es distinto, me aparto por una vez de mi interés por el empleo y recojo algunas reflexiones que posiblemente no serán todo lo políticamente correctas que se espera de mi y mucho menos, que vaya a hablar de futbol.

Nos vamos a limitar a los partidos (liga y copa) jugados durante el mes de diciembre y primeros días de enero.  Puede que no os lo creáis pero prácticamente todos los días ha habido al menos un partido y por supuesto de han retransmitido por radio y TV, incluso alguna emisora ha suspendido el servicio de noticias para no interrumpir “el enésimo partido del siglo”.

Todos los españoles parecen abducidos por un deporte que practican profesionalmente algunos señoritos que ganan cantidades obscenas que en muchos casos, tributan en paraísos fiscales y me hacen cuestionar muchos conceptos como la ética y la solidaridad, mientras otros, los peones, se sacrifican por contratos y salarios de risa.

Ahora bien, tanto Messi y Cristiano Ronaldo son adorados como si fueran el mismísimo Dios, sin ir mas allá de comentar su última gesta (un gol, un penalti o vete tu a saber….)

Todo ello me lleva a diversas consideraciones:

  • ¿Es el futbol realmente el opio del pueblo o pan y circo?
  • ¿Estamos tan cansados de la realidad que preferimos pensar y vivir el último gol?
  • ¿Existe una conjura para idiotizar a los españoles mediante el futbol?

Esta última posibilidad me comienza a preocupar.  Ya se que el fútbol es una máquina de hacer dinero y éste es ya un argumento suficiente.  Sin embargo,  voy más allá.  Todo el mundo está tan entretenido comentando la última salida de Luis Enrique que olvida la cruda realidad.

Según el CIS, las grandes preocupaciones de los españoles son el desempleo y la corrupción política pero ¿gastamos el mismo tiempo en discutir el último penalti que en buscar soluciones al desempleo o la corrupción?

Me temo que no, el futbol nos hace eludir u olvidar la cruda realidad.  Opio del pueblo, conjura… pero seguimos escuchando o viendo el partido y mientras nos enteramos que el 40 por ciento de los españoles no lee jamás.

Son hechos que me llevan a cuestionarme si los españoles somos totalmente idiotas o si realmente existe una conjura para convertirnos en eso, en idiotas.

 

 

 

 

 

 

EMPLEABILIDAD. LA PALABRA CLAVE PARA 2017

Pero en realidad, ¿qué quieren decir cuando hablan de empleabilidad?  Existen muchas definiciones pero quizá las más aproximadas son:

  • La suma de todas las habilidades, actitudes, conocimientos, experiencias y valores que poseemos y que ponemos al servicio de las organizaciones o instituciones donde laboramos.
  • El potencial que tiene determinado individuo (perfil profesional) en ser solicitado y deseado por la empresa.
  • La capacidad de determinado individuo de obtener la máxima rentabilidad de su perfil.
  • La condición de preparación para afrontar demandas inmediatas o futuras del mercado de trabajo.

Lo que nos lleva a un perfil laboral  con una excelente formación, competencias profesionales y habilidades sociales sin ningún problema para adaptarse a las exigencias de movilidad inherentes a este mercado laboral globalizado. ¿Existe esa rara avis?

El mercado laboral es un entorno altamente competitivo donde cada profesional debe diferenciarse del resto destacando aspectos como el conocimiento de idiomas, el manejo de herramientas tecnológicos, determinadas habilidades comunicativas, flexibilidad para viajar, la creatividad, la iniciativa o la motivación… Cuando se asiste a una entrevista de trabajo cada profesional debe ser capaz de adaptar su currículum a las necesidades del puesto de trabajo ofertado, de esta forma las posibilidades de éxito son mayores.

Sobre el papel, hasta parece fácil pero en la realidad, las cosas son bastante diferentes. En primer lugar, porque es difícil encontrar ese factor diferenciador que nos haga únicos entre nuestros pares.

Por otra parte, tampoco la movilidad geográfica y funcional tampoco es nada fácil para nosotros, tendemos a apegarnos tanto al puesto de trabajo como al “terruño”.  Quizá olvidamos la gran oportunidad que puede ser el cambiar de puesto e incrementar conocimientos y -desde luego- aquello que decía mi abuela: “viajar pule mucho”.

Como conclusión, la empleabilidad parece ser una de las palabras de moda pero conviene meditar si realmente disponemos de esta condición.

LECTURAS RECOMENDADAS

PERMITEME QUE INSISTA, TU ERES DIFERENTE

EL ARBOL TORCIDO O NO SOMOS PERFECTOS

 

 

LAS CLAVES DEL ÉXITO

He estado reflexionando sobre el éxito y las claves para lograrlo porque me han pedido que hable en una universidad madrileña sobre el tema.

El éxito no es igual para todos, en realidad es bastante subjetivo.  Para algunos, el éxito es sinónimo de poder: para otros es riqueza y para muchos más, el éxito es sinónimo de felicidad.

En muchos casos, sin duda el éxito va acompañado de poder, riqueza y felicidad pero no siempre ocurre así. Cuantas veces las personas que alcanzan el éxito son infelices o no tienen todo el poder que creen merecer.

Todo ello me lleva a un callejón sin salida, el concepto es subjetivo que quizá podríamos reducir de un modo simplista al LOGRO DE LOS OBJETIVOS.

Entonces, quizá lo más coherente es analizar las claves que favorecen el logro de los propios objetivos y por tanto del propio éxito que no tiene porqué estar vinculado al poder, el dinero o la felicidad.malas-noticias

Salvo contadas excepciones, el éxito no llega por casualidad, requiere esfuerzo, dedicación y sobre todo pasión. Es importante divertirse mientras llega el ansiado éxito y no desfallecer ante el fracaso.

Pformacionor otra parte es necesario estar formándose continuamente y no solo en las cuestiones relacionadas con los propios objetivos, la curiosidad y las ganas de aprender son comunes a todas las personas que triunfan.

Sin duda, el marketing propio y una marca personal significativa son elementos imprescindibles para lograr el éxito. Lo ha sido siempre y aún mas en el proceloso mundo 2.0.

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Finalmente, networking-2tener un millón de amigos, como dice la canción, no es relevante.  Lo verdaderamente importante es la red de contactos, colaborar y que colaboren contigo. Mantener y valorar esta red.

Para terminar y a modo de conclusión:

  •  El éxito es un concepto subjetivo, que no significa lo mismo para todos.
  • No se alcanza sin esfuerzo. Hay que ser persistente y resiliente y además disfrutar de lo que estamos haciendo.  La pasión es imprescindible.
  • Requiere curiosidad y ganas de aprender.
  • Una sólida marca personal es importante en el camino del éxito.
  • La red de contactos es imprescindible.

Lectura recomendada MARCA PERSONAL Y PROFESIONAL

 

 

 

 

El “networking” ¿por qué y para qué?

La primera cuestión, aunque no la única, es el por qué.  Y aquí  me surgen recuerdos de mi más tierna infancia.  Mis padres se preocuparon y ocuparon acerca de la elección del colegio al que iba a asistir.  Les interesaba que fuera bilingüe y también con quién me iba a relacionar.

claudiaDurante mucho tiempo consideré a mis padres como un poco frívolos.  No parecía preocuparles ni la exigencia del colegio,  ni cosas similares.  Parecía que su gran preocupación era que supiera comunicarme en más de un idioma y que tuviera buenas relaciones.

Ahora en el otoño de mi vida, comienzo a comprender a mis padres.  Querían dotarme de las suficientes habilidades de comunicación como para que, supiera lo que supiera, pudiera hacerlo valer.

Mis padres ignoraban totalmente aquello del networking pero sabían que quien se relaciona bien, tiene mayores posibilidades de éxito.

Este recuerdo me ha llevado a reflexionar seriamente acerca del famoso networking o red de contactos en español.

Permitidme una digresión ¿por qué nos empeñamos en usar palabras en inglés (además de networking, face to face, bulling, etc.) cuando en español existen los términos idóneos y además generalmente más ilustrativos? ¿Será por esnobismo o petulancia o por pura ignorancia?

Perdón por la digresión y volviendo al networking, ¿qué es realmente?

La construcción de relaciones o “Networking” en inglés es la habilidad para  relacionarse socialmente con el objetivo de  hacer contactos y cooperar.

Montse Mateos en su estupendo artículo EL ARTE DEL “NETWORKING” O HACER AMIGOS”  establece que tener contactos no es nada nuevo, no solo ha existido siempre, aunque ahora contemos con herramientas como Twitter, Facebook y LinkedIn.

Construir una red de relaciones requiere:

Tener contactos y saber utilizarlos. La red contactos la forman aquellas personas de nuestro entorno personal y profesional con las que se comparten experiencias, intereses, u otros contactos. Todas tenemos nuestra propia red, aunque en algunos casos no se valora su potencial.

Si se hace una lista rápida de las personas con las que nos relacionamos en nuestro entorno y de los lugares y responsabilidades que ocupan, resulta sorprendente la cantidad de contactos de que se dispone.

  • Esta “red” es esencial para: identificar oportunidades profesionales y sociales
  • La “red” funciona si se actualiza continuamente y se mantiene.

Es saber cooperar con otras personas o entidades para conseguir fines comunes. No debe confundirse cooperación con “mafia”, “tráfico de influencias” o “amiguismo”. Conocer gente y saber sacar la máxima ventaja de las relaciones sociales, familiares y profesionales es algo totalmente lícito, conveniente y positivo para cualquier persona y más aún en el proceso de búsqueda de empleo.

La segunda cuestión es el ¿para qué?

La característica más importante de la red es el beneficio mutuo: las redes se construyen sobre la base de la “cooperación bilateral”. Cuando se establece una relación hay que pensar no sólo lo que necesitamos de esa persona, sino también lo que podemos ofrecerle. “Yo te ayudo, tu me ayudas” es el ingrediente básico. Sin embargo y a diferencia del “enchufe”, la  red se basa en la creencia compartida de que ayudarse es positivo y merecido por ambas partes, más allá del mero intercambio de favores.

Hay que ser:

  • Creativo para idear formas de colaboración que sean beneficiosas para todas las partes.
  • Proactivo y no quedarse esperando a que alguien contacte con nosotros, la red depende de nuestra actitud: paciencia, humildad y una cierta dosis de ambición.

Cuanto mayor y mejor cualificada sea esa red, mejores posibilidades de desarrollo profesional tendremos y mas oportunidades de éxito personal y/o empresarial.

Todo me lleva a concluir que después de todo, mis padres tenían una gran dosis de razón:  me estaban proporcionando dos herramientas poderosas, como la posibilidad de comunicarme en más de un idioma y estar en un entorno adecuado.  También les preocupaba que correspondiera adecuadamente cuando me hacían un favor o recibía una invitación (cooperación bilateral).  Me animaron a ser proactiva y creativa. Puede que no  hubieran oído jamás el término networking pero sabían de qué se trataba.

Y tu, querido lector, ¿qué opinas del networking?

 

 

 

 

El sorprendente caso de la orquidea resiliente

La orquídea normalmente es una planta que podríamos calificar de “delicadita”.  Necesita unas condiciones de humedad, luz y orientación que raramente conseguimos en Madrid.  El año pasado me regalaron una orquídea que cuando llegó a casa era una maravilla.  Para conservarla, hice lo indecible pero comenzó a languidecer en cuanto pasaron unos días, a pesar de mis desvelos.

Cuando se convirtió en una especie de maceta con dos ramas peladas y cuatro hojas verdes, la desterré al patio.  Ahí ha pasado el invierno, casi sin riego (porque estaba tan feíta que francamente, no valía la pena) y totalmente olvidada.

Llegó la primavera y sorprendentemente comenzó a brotar.  Actualmente esta hecha una preciosidad, parece que no le afecta ni el frio del invierno madrileño y tampoco el tórrido verano.   Ahora con 35 grados sigue floreciendo.

Supongo que estarán preguntándose  por qué estoy hablando de esta terca orquídea, la verdad es que inevitablemente me ha hecho reflexionar sobre la resiliencia. Porque sin lugar a dudas, esta orquídea es extrañamente resiliente, se ha sabido adaptar a las condiciones más adversas y no solo ha sobrevivido sino que ha florecido esplendorosamente.

Todo  ello me ha llevado a pensar sobre las personas y la resiliencia.  Conviene que comencemos aclarando el concepto:

La resiliencia es la capacidad que todos tenemos de adaptarnos y afrontar las situaciones menos favorables. Un concepto bien conocido por la psicología pero poco conocido y analizado por el ciudadano de a pie.

El término proviene del latín resilio, es decir, volver atrás, dar un salto o rebotar, como les ocurre a las gomas elásticas cuando se estiran y regresan a su estado inicial. El concepto se comenzó a emplear en física y fue Michael Rutter quien lo acuñó en 1972 para las ciencias sociales.

Pero ser resiliente no parece una cualidad innata, hay personas a las que les cuesta menos resistir o afrontar los malos tiempos o puede que se enfrenten a la adversidad con una actitud diferente.1_foto-resiliencia

Las personas resilientes poseen tres características principales:

  • Saben aceptar la realidad tal y como es
  • Tienen una profunda creencia en que la vida tiene sentido

Tienen una inquebrantable capacidad para mejorar.

Adicionalmente, tienen una serie de habilidades que son muy características:

  • Identifican de manera precisa las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro.
  • Controlan sus emociones, sobre todo ante la adversidad y pueden permanecer centrados en situaciones de crisis.
  • Controlan sus impulsos y su modo de proceder ante en situaciones de alta presión.
  • Son optimistas a la vez que realistas. Es decir, piensan que las cosas pueden ir bien, tienen una visión positiva del futuro y piensan que pueden controlar el curso de sus vidas, pero sin dejarse llevar por la irrealidad o las fantasías.
  • Tienen una alta autoestima.
  • Actúan con empatía.Son empáticos.  Disponen de la habilidad de leer las emociones de los demás y conectar con ellas.
  • Buscan nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr más éxito y satisfacción en sus vidas.

Como la orquídea loca, aguantan la adversidad pero se preparan para renacer en cuanto las circunstancias sean más favorables.

top-Superhero-comic-character-Clark-Kent-SupermanPor supuesto, siempre es más fácil decir que hacer.  Ante la adversidad, todos nos sentimos hundidos y frágiles, es lógico porque somos humanos y no superhéroes. Pero las personas resilientes saben sobreponerse rápidamente, analizan la situación de manera realista y buscan nuevas oportunidades.

Y tu lector ¿eres resiliente? Y no me contestes que “según y cómo”.  Reflexiona: ¿Cómo has reaccionado ante un revés económico?  ¿Ante el paro? Me gustaría recibir tus comentarios.