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EMPLEABILIDAD. LA PALABRA CLAVE PARA 2017

Pero en realidad, ¿qué quieren decir cuando hablan de empleabilidad?  Existen muchas definiciones pero quizá las más aproximadas son:

  • La suma de todas las habilidades, actitudes, conocimientos, experiencias y valores que poseemos y que ponemos al servicio de las organizaciones o instituciones donde laboramos.
  • El potencial que tiene determinado individuo (perfil profesional) en ser solicitado y deseado por la empresa.
  • La capacidad de determinado individuo de obtener la máxima rentabilidad de su perfil.
  • La condición de preparación para afrontar demandas inmediatas o futuras del mercado de trabajo.

Lo que nos lleva a un perfil laboral  con una excelente formación, competencias profesionales y habilidades sociales sin ningún problema para adaptarse a las exigencias de movilidad inherentes a este mercado laboral globalizado. ¿Existe esa rara avis?

El mercado laboral es un entorno altamente competitivo donde cada profesional debe diferenciarse del resto destacando aspectos como el conocimiento de idiomas, el manejo de herramientas tecnológicos, determinadas habilidades comunicativas, flexibilidad para viajar, la creatividad, la iniciativa o la motivación… Cuando se asiste a una entrevista de trabajo cada profesional debe ser capaz de adaptar su currículum a las necesidades del puesto de trabajo ofertado, de esta forma las posibilidades de éxito son mayores.

Sobre el papel, hasta parece fácil pero en la realidad, las cosas son bastante diferentes. En primer lugar, porque es difícil encontrar ese factor diferenciador que nos haga únicos entre nuestros pares.

Por otra parte, tampoco la movilidad geográfica y funcional tampoco es nada fácil para nosotros, tendemos a apegarnos tanto al puesto de trabajo como al “terruño”.  Quizá olvidamos la gran oportunidad que puede ser el cambiar de puesto e incrementar conocimientos y -desde luego- aquello que decía mi abuela: “viajar pule mucho”.

Como conclusión, la empleabilidad parece ser una de las palabras de moda pero conviene meditar si realmente disponemos de esta condición.

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EL ARBOL TORCIDO O NO SOMOS PERFECTOS

 

 

HEROES

El festival de teatro en el Puerto de Santa María es un acontecimiento social y cultural muy importante. Se clausuró este festival con la representación de HEROES dirigida por Tamzin Townsend e interpretada por Luis Varela, Iñaki Miramón y Juan Gea.

El argumento es a la vez sencillo y complejo. Ya se parece un contrasentido pero lo aclaro, la historia es sencilla, trata de tres veteranos de la I Guerra Mundial (Henri tiene una pierna lisiada, Gustave padece de agorafobia y Philippe sufre desmayos ocasionados por un pedazo de metralla alojado en su cerebro)  que se reúnen para hablar de sus “batallitas” en un asilo. Trazan planes enloquecidos que ellos mismos saben que jamás podrán llevar a cabo.  Todo ello tratado con humor inteligente.

Es compleja porque trata de la soledad y el aburrimiento en la vejez. Del sentimiento de inutilidad.

Todo ello me ha llevado a una reflexión. En la obra los personajes tienen noventa años pero en el mundo real, esos mismos sentimientos los experimentan los parados mayores de 45 años.

En la obra los personajes están en el ocaso de su vida, se sienten un tanto inútiles porque ya les faltan las fuerzas y su mente no es tan rápida como una vez lo fue pero en la vida real la situación del parado mayor de 45, es mucho más terrible.  Están en la plenitud de la vida y sin embargo, están fuera del mundo laboral.

¿Qué pueden hacer? ¿Cómo afrontar la situación? Desde luego, no pueden trazar planes imposibles como lo hacen los protagonistas de la obra.  Sí PUEDEN y DEBEN planificar su vida en el desempleo (mientras dure).

Uno de los grandes riesgos es el conformismo:

“Acudo a todas las web de empleo pero no me llaman” “no me arreglo porque total como no voy a ir a ninguna parte” “para no gastar, no me muevo de casa”….

Gran error.  No te puedes conformar con la situación.  Las web son interesantes pero son solo un medio.  Hay que explorar todas las posibilidades.

Por otra parte, no podemos olvidar que la imagen es importante.  Conviene estar en forma, hacer ejercicio y no dejar de lado la higiene personal.

Soy muy consciente de los problemas económicos pero… en casa no te va a ir a buscar nadie.  Asistir a conferencias (que son gratis), exposiciones, etc… posiblemente no ayuden a encontrar trabajo pero mantienen la mente despierta, nos enriquecen intelectualmente y nos sacan un poco del pantano del conformismo.

Otro gran riesgo es el aislamiento social.  Ya no hay compañeros de trabajo con los que relacionarse en el día a día ni reuniones a las que asistir pero no podemos aislarnos.  Hay que tener presente que el networking es una gran herramienta para la búsqueda de empleo.

Mantener vivas las relaciones es sumamente importante y todavía más, crear nuevas relaciones. Ya se que no se puede salir a la calle y gritar que se quiere hacer amigos, pero siempre hay opciones.

Una puede ser formar parte de una asociación, otra, el voluntariado.  Y sobre esto creo que hay que darle más de una pensada. El voluntariado es una forma de sentirse útil y valioso.  La experiencia indica que se recibe mucho más de lo que se da.

No hace falta irse a Africa a resolver los enormes problemas.  Cerca de casa es mucho lo que podemos aportar.  Buscar la opción más idónea para cada uno en particular, no es algo trivial pero siempre hay una alternativa.

Creo que ejercer como voluntario no más de dos días a la semana puede ser enriquecedor y muy gratificante.  No te comprometas a algo imposible.  Necesitas tiempo para buscar trabajo, por ello mi propuesta son dos días como máximo.  Busca una alternativa que no signifique viajar al otro extremo de la ciudad.

Sin darte casi cuenta, te relacionarás con otras personas, te sentirás útil y valorado.  Todo ello estupendo para la autoestima, algo que suele estar en franca recesión cuando se está en el paro.

Una última reflexión:  si eres mayor de 45 y estás en el paro, tienes que crear una estrategia que cambie esa situación.  Tienes que establecer un objetivo que sea viable (no vale pensar que te va a tocar la lotería), a lo mejor vale la pena reinventarte o aprovechar determinadas habilidades en las que no habías reparado o no habías valorado.

Arriesga, si te ofrecen una oportunidad, no la deseches de inmediato, piensa, analiza pero sobre todo, arriesga.  Si te ofrecen un trabajo a media jornada por ejemplo, no digas aquello de “no me vale la pena”, es una forma de que te conozcan y conozcan tu forma de trabajar.

 

 

 

El sorprendente caso de la orquidea resiliente

La orquídea normalmente es una planta que podríamos calificar de “delicadita”.  Necesita unas condiciones de humedad, luz y orientación que raramente conseguimos en Madrid.  El año pasado me regalaron una orquídea que cuando llegó a casa era una maravilla.  Para conservarla, hice lo indecible pero comenzó a languidecer en cuanto pasaron unos días, a pesar de mis desvelos.

Cuando se convirtió en una especie de maceta con dos ramas peladas y cuatro hojas verdes, la desterré al patio.  Ahí ha pasado el invierno, casi sin riego (porque estaba tan feíta que francamente, no valía la pena) y totalmente olvidada.

Llegó la primavera y sorprendentemente comenzó a brotar.  Actualmente esta hecha una preciosidad, parece que no le afecta ni el frio del invierno madrileño y tampoco el tórrido verano.   Ahora con 35 grados sigue floreciendo.

Supongo que estarán preguntándose  por qué estoy hablando de esta terca orquídea, la verdad es que inevitablemente me ha hecho reflexionar sobre la resiliencia. Porque sin lugar a dudas, esta orquídea es extrañamente resiliente, se ha sabido adaptar a las condiciones más adversas y no solo ha sobrevivido sino que ha florecido esplendorosamente.

Todo  ello me ha llevado a pensar sobre las personas y la resiliencia.  Conviene que comencemos aclarando el concepto:

La resiliencia es la capacidad que todos tenemos de adaptarnos y afrontar las situaciones menos favorables. Un concepto bien conocido por la psicología pero poco conocido y analizado por el ciudadano de a pie.

El término proviene del latín resilio, es decir, volver atrás, dar un salto o rebotar, como les ocurre a las gomas elásticas cuando se estiran y regresan a su estado inicial. El concepto se comenzó a emplear en física y fue Michael Rutter quien lo acuñó en 1972 para las ciencias sociales.

Pero ser resiliente no parece una cualidad innata, hay personas a las que les cuesta menos resistir o afrontar los malos tiempos o puede que se enfrenten a la adversidad con una actitud diferente.1_foto-resiliencia

Las personas resilientes poseen tres características principales:

  • Saben aceptar la realidad tal y como es
  • Tienen una profunda creencia en que la vida tiene sentido

Tienen una inquebrantable capacidad para mejorar.

Adicionalmente, tienen una serie de habilidades que son muy características:

  • Identifican de manera precisa las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro.
  • Controlan sus emociones, sobre todo ante la adversidad y pueden permanecer centrados en situaciones de crisis.
  • Controlan sus impulsos y su modo de proceder ante en situaciones de alta presión.
  • Son optimistas a la vez que realistas. Es decir, piensan que las cosas pueden ir bien, tienen una visión positiva del futuro y piensan que pueden controlar el curso de sus vidas, pero sin dejarse llevar por la irrealidad o las fantasías.
  • Tienen una alta autoestima.
  • Actúan con empatía.Son empáticos.  Disponen de la habilidad de leer las emociones de los demás y conectar con ellas.
  • Buscan nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr más éxito y satisfacción en sus vidas.

Como la orquídea loca, aguantan la adversidad pero se preparan para renacer en cuanto las circunstancias sean más favorables.

top-Superhero-comic-character-Clark-Kent-SupermanPor supuesto, siempre es más fácil decir que hacer.  Ante la adversidad, todos nos sentimos hundidos y frágiles, es lógico porque somos humanos y no superhéroes. Pero las personas resilientes saben sobreponerse rápidamente, analizan la situación de manera realista y buscan nuevas oportunidades.

Y tu lector ¿eres resiliente? Y no me contestes que “según y cómo”.  Reflexiona: ¿Cómo has reaccionado ante un revés económico?  ¿Ante el paro? Me gustaría recibir tus comentarios.

 

 

Cuando “se nos va la olla”

Ya se que decir que “se nos va la olla” no resulta demasiado correcto. Para mis lectores en Latinoamérica, quizá la traducción más próxima sería que a alguien se le va la olla cuando se distrae, dice tonterías y hace locuras o se le olvida algo. Sirve para cualquiera de las tres situaciones, las cuales son diferentes entre sí, pero igualmente válidas.

Se nos va la olla cuando nos distraemos y  olvidamos lo que realmente nos importa. Parece que me repito, pero no podemos olvidar lo que es verdaderamente importante para nosotros.  Olvidamos nuestros objetivos y sueños porque estamos inmersos en el día a día.

Nos dejamos llevar por lo inmediato y lo urgente:  esa reunión que hay que organizar, ese compromiso adquirido en un momento de debilidad y al final del día nos  encontramos con que no hemos hecho absolutamente nada en pro de lo que es verdaderamente importante, no para los otros sino para nosotros mismos.

Se nos va la olla cuando de repente parece que no somos nosotros, actuamos de forma distinta o irracional.  En muchos casos se debe a que queremos ser algo que no somos, me atrevería a decir, que por falta de autoestima.

La autoestima es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos nosotros y del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. Son muchos los expertos que señalan la importancia de tener autoestima para lograr éxitos en la vida.

En muchos casos no nos gusta como somos o no nos gusta la imagen que proyectamos.  Y entonces, se nos va la olla y puede que entremos en una escalada de tontería o locura.

El grado de autoestima varía dependiendo de múltiples factores, entre los que se incluye el ámbito familiar, la salud física y mental, el entorno social y cultural, los valores y objetivos personales, la edad, el aspecto personal, etc … Sin embargo, sobre todo lo anterior prevalece el concepto que la persona tiene sobre sí misma. Quien se conoce, sabe cuáles son sus fortalezas y debilidades y por lo tanto, se valora adecuadamente.

Es común que, como mucha gente en esta sociedad,  haya crecido con la idea de que está mal amarse a sí mismo, que eso es egoísmo.

Pero el amor a los demás está relacionado con el amor que nos tenemos a nosotros mismos. No se puede hacer felices a los demás si no nos sentimos felices con nosotros mismos, si no nos sentimos bien dentro de nuestra propia piel.

La falta de autoestima puede ser tan relevante en nuestra vida, que nos impida desarrollar actividades, para las cuales estamos capacitados.

autoestima

Hay que destruir los pensamientos irracionales de que se tiene un solo concepto de sí mismo y que éste es positivo o negativo siempre. Todos disponemos de determinadas fortalezas y debilidades y siempre se pueden modificar determinados comportamientos.

La falta de autoestima es en sí misma un terrible miedo al fracaso del que con frecuencia culpa a otros o a las circunstancias porque de algún modo no se quiere asumir el control de la propia vida. Las personas con poca autoestima muestran algunas o todas las características que se enumeran a continuación:

  • Desprecia sus cualidades, no las considera importantes
  • Se deja influir por los demás
  • No es amable consigo misma
  • Se siente impotente y menos que los demás.
  • A veces actúa a la defensiva
  • Dice tener la autoestima bien alta sin que nadie le pregunte.
  • A veces culpa a los demás por sus faltas y debilidades
  • No se quiere y no respeta su cuerpo
  • A veces se hace daño a sí mismo
  • No le importa su entorno
  • Se siente despreciado
  • Suele buscar pretextos por sus errores

En otras ocasiones reaccionamos irracionalmente, se nos va la olla una barbaridad y perdemos el control de nuestras emociones, por ejemplo ante un sentimiento de ira.

Todo ser humano siente una cierta dosis de ira, furia, tristeza y ansiedad bajo circunstancias determinadas. Asimismo es normal sentir alegría, amor o felicidad. Evidentemente, hay ciertas emociones de carácter negativo que deben dominarse  cuando surgen en un entorno en el que resultaría inadecuado expresarlas, por ejemplo en el entorno laboral.   Sin embargo, cuando la ira o la envidia, la ansiedad u otra emoción de características similares  nos acechan y amenazan con controlarnos, podemos admitir estas emociones en nuestro fuero interno e intentar canalizarlas.

Algunas emociones son peor aceptadas que otras, todo el mundo parece dispuesto a aceptar la tristeza o la alegría en los demás pero considera inaceptable la ira.

Cuando hablamos de ira nos referimos a una reacción especialmente virulenta  que se experimenta cuando nos falla algo que esperábamos. En general proviene del deseo de que el mundo y la gente sean diferentes a lo que realmente son.

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 Cuando las circunstancias no se ajustan a las expectativas, se experimentan sentimientos de frustración, aunque se puede aprender a actuar de forma distinta cuando se experimentan estos sentimientos, lo más probable es que se siga sintiendo rabia, irritación y desilusión pero la ira puede ser eliminada si se cambia el enfoque.

Como puede observarse, la olla se nos  puede ir por múltiples razones aunque aquí se exponen las más relevantes, muy relacionadas con la inteligencia emocional.

Como-sobrevivir-al-cambio-inteligencia-emocional-y-social-en-la-empresa-i1n2004535LECTURA RECOMENDADA http://www.casadellibro.com/libro-como-sobrevivir-al-cambio-inteligencia-emocional-y-social-en-la-empresa/9788492735129/1484577

 

 

LAS CIRCUNSTANCIAS PERSONALES Y LA BÚSQUEDA DE EMPLEO

Buscar trabajo es un trabajo y cada uno tiene que hacerlo de acuerdo con sus objetivos, habilidades y conocimientos. Siendo muy conscientes del escenario en el que se desarrolla el mercado laboral actual.

Este es un hecho innegable, nadie encuentra un trabajo fantástico sin esfuerzo aunque se disponga de una formación por encima de la media, tres idiomas y unas habilidades personales sobresalientes.

No existe una receta magistral apta para todos.   No solo se trata de encontrar trabajo sino de encontrar “el trabajo”  idóneo,  no obstante en todos los casos es necesario:

  • Realizar una auto-evaluación

 Que permitirá al demandante de empleo conocer con qué capital cuenta. Cuáles son sus fortalezas y debilidades y como minimizar éstas.

 Hay que considerar que en el ámbito laboral se está pidiendo a los aspirantes a un puesto de trabajo un conjunto de habilidades psicológicas y de comportamiento tales como destreza en la presentación de ideas oralmente o por escrito, habilidades de relación con el cliente, capacidad de trabajo en equipo y organización, entre otros.

  • Conocer el mercado laboral

Cada caso es distinto y acorde a las aspiraciones, necesidades y preparación. Es por ello que ni existe un único modelo de curriculum, ni una carta de presentación válida para adjuntar al curriculum y en general a todas las empresas.

  • Desarrollar las propias herramientas para buscar empleo

 Que orientará hacia qué sector  (público o privado) y a qué empresas se deben  dirigir los esfuerzos y conocer qué puestos son los más demandados.

 Hasta hace poco bastaba la titulación, preferentemente con un buen expediente académico. Esto ya no es suficiente, los idiomas se dan por descontado, no solo el inglés.

  •  Disponer de un plan de acción

 ¿Trabajar en una gran empresa o en una Pyme?  ¿Optar por la Administración Pública?  ¿O quizá  considerar el auto-empleo? Depende en gran medida de los objetivos y posibilidades de cada cual.

 Dado que la estrategia no puede ser igual en todos los casos, cada uno tiene que desarrollar la propia, utilizando, del mismo modo que lo haría un buen artesano, las mejores herramientas para esta tarea en particular.

 Tampoco el método de búsqueda puede ser igual para todos, aún en el caso de buscar puestos similares. Depende en gran medida de la personalidad de cada uno y no tanto de la formación y experiencia sino de las habilidades,  circunstancias personales, contactos y relaciones.

estrategia

Buscamos trabajo por muy distintas razones aunque para los fines de este articulo,  nos centraremos en las mas clásicas:

  • Búsqueda de primer empleo
  • Búsqueda por desempleo
  • Búsqueda por insatisfacción con el trabajo actual
  • Búsqueda después de un receso en la vida labora

Búsqueda de primer empleo

Cuando las empresas necesitan contratar a profesionales sin experiencia, suelen acudir a las bolsas de trabajo de los centros educativos en primer lugar utilicen las bolsas de trabajo de los centros formativos.

A su vez, los centros de formación son cada vez mas conscientes de la importancia de ofrecer salidas profesionales a sus alumnos, por ello, generalmente disponen de servicios dedicados a la inserción laboral.

Es más que recomendable:

  • Solicitar una entrevista con los responsables de orientación profesional del centro de formación.
  • Si el centro de formación tiene una bolsa de trabajo, hay que darse de alta en la misma.
  • Si las ofertas de empleo de se cuelgan en la web del centro, hay que consultarlas cotidianamente.
  • Si existe una asociación de antiguos alumnos, hay que hacerse miembro.

Tras seguir los cinco pasos descritos en el epígrafe anterior, es el momento de poner en marcha el plan de acción que se haya trazado.

Adicionalmente, realizar prácticas y becas en empresas son una excelente manera de conseguir una primera experiencia profesional y facilitan notablemente la inserción en el mercado de trabajo.

En este caso, siempre se trata de profesionales muy jóvenes con poca o nula experiencia, a cambio pueden anticiparse a las necesidades del mercado laboral del futuro.

Búsqueda por desempleo 

Tras el despido y una vez superado el proceso de duelo en el plazo más breve posible, el profesional tiene que reconstruir los cimientos de su futuro laboral. Cuanto más tiempo pase entre un empleo y el siguiente, tanto más obsoleta quedará su candidatura y más difícil resultará que encuentre su nuevo trabajo.

Según la experiencia de algunos expertos especializados en la recolocación de profesionales, las 48 horas siguientes a un despido son claves para no destruir las posibilidades futuras de recolocación.

Para superar la situación de desempleo, el primer paso es adoptar una actitud proactiva. Algunos tienen la sensación de que el subsidio de desempleo puede cubrir las necesidades mínimas y que, quizá ha llegado el momento de disfrutar de un año sabático. Que es la ocasión para dedicar un tiempo a nosotros mismos. El problema es que nadie puede afirmar que pasado un año encontrará empleo en un razonable plazo de tiempo y que cuanto mas tiempo pasamos fuera del mercado laboral, mayor es la dificultad.

Mención especial requieren los mayores de 40 años (sí, 40) y no digamos los mayores de 50 años. Cuando se supera  esta edad, se inicia una nueva etapa laboral, una etapa llena  de grandes obstáculos. Actualmente, son uno de los colectivos que más tiempo tarda en encontrar un nuevo empleo.

Búsqueda por insatisfacción con el trabajo actual

 Sin entrar a evaluar las razones, puesto que pueden ser muchas y de muy diversa índole, es posible que la búsqueda de otro empleo no se perciba de forma tan perentoria y sin embargo, si esta es una meta a alcanzar, será necesario abordar el proyecto con el mismo empuje y voluntad que en el caso de estar desempleado, aunque quizá no sea totalmente igual la estrategia.

 Generalmente es un punto de partida mucho más favorable ya que desde el mundo del trabajo es más fácil encontrar otro empleo. Además, se tienen las necesidades cubiertas y al estar en actividad se incrementan las posibilidades de establecer contactos de interés.

 Búsqueda después de un receso en la vida laboral

Esta es una situación que se produce mayoritariamente entre las mujeres. En un momento de su vida, algunas mujeres deciden hacer un receso en  su vida laboral y/o carrera profesional y cambiar sus prioridades para vivir en pareja, tener hijos y formar una familia.

Pero llega un momento en que los hijos crecen o las necesidades económicas acucian o sencillamente sienten el deseo de retomar su vida profesional y se replantean regresar al campo laboral.

No siempre resulta fácil reintegrarse. Se encuentran con que algunas empresas como mínimo se plantean dudas al considerarlas candidatas para cubrir alguna posición. Dudan de que esta candidata pueda readaptarse rápidamente a los horarios, presiones y normativa de una empresa o porque creen que han perdido las habilidades por haber dejado pasar tanto tiempo sin ejercerlas, a los seleccionadores no les gustan los periodos en blanco en el curriculum.

A todo lo anterior se une la tendencia a contratar personas más jóvenes, actualizadas en el campo y con ideas más frescas.

Sin duda, cualquier persona que decida retomar su trayectoria laboral tendrá que readaptarse y readaptar su vida personal, no obstante, después de esta reubicación, las ventajas para la empresa serán muy importantes.

Este perfil normalmente se convierte en una colaboradora altamente comprometida, con un grado alto de estabilidad y de madurez emocional y este es un gran punto a favor de este perfil, aunque hay que saber venderlo.

Esta reinserción no es fácil y requiere una planificación cuidadosa, requiere de algunas acciones previas:

  • Actualizar el CV. Hay que investigar cuáles son los formatos más modernos para hacer un curriculum vitae que piden los empleadores actualmente y subirlo a las principales redes sociales, así como analizar las principales modalidades actuales de búsqueda de empleo.
  •  Actualizar los conocimientos tecnológicos. Todos los trabajos pero de manera especial el secretariado, han evolucionado respecto al uso de la tecnología y las comunicaciones. Es imprescindible ponerse al día.

 Formarse en todo aquello relacionado con la carrera profesional o con el último empleo ejercido para familiarizarse nuevamente con los principales aspectos.

 El mercado laboral ha ido evolucionado de forma cada vez más rápida en los últimos años. La globalización y la llegada de las nuevas tecnologías han cambiado los procesos de selección de personal de las empresas, aunque el objetivo sigue siendo el mismo: buscar y encontrar profesionales cualificados y formarlos para su permanencia dentro de las organizaciones.

Las herramientas más clásicas son la carta de presentación, ya sea para optar a una oferta o como auto-candidatura.   Por supuesto, el curriculum vitae  constituye un elemento imprescindible.  También es importante el teléfono, aunque cabe resaltar que es el correo electrónico una de las mejores herramientas.

Lectura recomendada: http://www.expansion.com/2015/02/13/emprendedores-empleo/mercado-laboral/1423856523.html

 

EL ARBOL TORCIDO O NO SOMOS PERFECTOS

La vista de este árbol me llevó a reflexionar sobre la perfección, la imperfección y la resiliencia.

También me ha hecho pensar sobre cómo nadie es perfecto siempre, en todos los entornos y con todo el mundo (o por lo menos yo no he tenido la oportunidad de conocerlo).

Creo que es imposible ser y estar siempre perfecto, como este árbol que se inclina para buscar la sombra o la humedad y luego se yergue para florecer gloriosamente, también nosotros a veces nos adaptamos al entorno presentando un perfil bajo y otras nos levantamos y buscamos el triunfo.

Esto en el mejor de los casos, porque en otros simplemente no estamos en nuestro mejor momento y cometemos errores, metemos la pata dicho claramente.  Le pasa a todo el mundo y no se hunde. NADIE ES PERFECTO pero todos podemos serlo aunque no todo el tiempo.

Reivindico el derecho a cometer errores y además reconocerlos, si queremos.  En esta sociedad tan competitiva parece que nadie puede equivocarse y es falso porque todos en mayor o menor medida, nos equivocamos.

La clave es la resiliencia y saber superar los baches, el infortunio y las circunstancias adversas. Son muchas, o bastantes para ser exactos, las personas que tienen, entre sus aptitudes, la de ser resilientes.

Hace unos días tuve el placer y el honor de conocer y escuchar a Gema Hassen-Bey y la primera idea que vino a mi mente fue RESILIENCIA.

Gema es  licenciada en Ciencias de la Información, deportista de élite, actriz, compositora, y presentadora. En la actualidad está preparando su nuevo reto, Cumbre Bey – Kilimanjaro Challenge, quiere ser la primera mujer en silla de ruedas que culmine la cima del Monte Kilimanjaro.  Tiene tantos proyectos y tanta pasión que es difícil describirla no en un párrafo sino en diez.

Gema sabe superar los obstáculos grandes y los del día a día y la gran lección es que roza la perfección a pesar de las imperfecciones.

A  diario me encuentro con personas que se deben enfrentar a múltiples problemas, no son perfectas pero todas tienen sus momentos perfectos, unas son muy resilientes y otras no.

Algunas de estas personas se enfrentan en muchos casos a ese mal endémico de nuestro tiempo, el desempleo.

¿Cómo enfrentarse a este problema y ser resiliente? Pienso que con mucha preparación y quizá re-inventándose.  Hay que explorar el mercado, mandar curriculums a diestro y siniestro no es válido, en primer lugar porque el cv tiene que ser “a medida” para cada puesto al que se aspire.

BUSCAR TRABAJOEl mercado laboral ha ido evolucionado de forma cada vez más rápida en los últimos años. La globalización y la llegada de las nuevas tecnologías han cambiado los procesos de selección de personal de las empresas, aunque el objetivo sigue siendo el mismo: buscar y encontrar profesionales cualificados y formarlos para su permanencia dentro de las organizaciones.

En el trabajo de buscar trabajo es imprescindible disponer de las herramientas necesarias.

 

 

 

 

SIEMPRE HAY QUE MIRAR MAS ARRIBA

Parece que la tendencia es mirar hacía adelante y nos olvidamos de mirar hacia arriba. Lo urgente nos impide ver lo importante, o quiza no queremos verlo.
Podría tratarse de una forma de procrastinación aun pendiente de analizar por los expertos.
Pasamos los días, la semanas, los meses ocupandonos de asuntos que o no nos interesan o no nos gustan y lo hacemos sin ser concientes (o quizá sí) de que deberíamos mirar hacia arriba para buscar esos sueños que incluso olvidamos en ocasiones.
¿Por qué renunciar a lo que queremos?
Solamente nos ocupamos de lo inmediato y nos olvidamos muchas veces de lo esencial

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Y lo esencial somos nosotros mismos, queridos lectores, quizá suene egocéntrico en exceso pero es real.  Nos ocupamos y preocupamos de nuestra familia, nuestro trabajo, nuestros jefes… pero lo esencial deberían ser nuestros sueños y nuestros objetivos.

preciosa torre 2Vamos siempre mirando hacia adelante, como con orejeras, haciendo “lo que hay que hacer” y olvidando mirar hacia arriba al cielo azul y las estrellas donde residen los sueños.

Sueños que posiblemente han quedado aparcados por miedo al fracaso y por ello procrastinamos ocupándonos de lo demás.

Creo que mi frase favorita sobre la posibilidad de fracasar se debe a Thomas Alva Edison: No he fracasado. He encontrado 10000 soluciones que no funcionan.

Este prolífico inventor, sabía que nada sale a la primera pero no hay que rendirse.

¿Y tu querido lector has renunciado a tus sueños cambiándolos por la rutina del día a día?

 

¿AÑO NUEVO, VIDA NUEVA?

RENACERHan pasado las Navidades y el Año Nuevo, que según nuestras tradiciones son símbolo de renacer y vida nueva.

Este renacer va acompañado de propósitos de cambio en uno o varios aspectos de nuestra vida.

Todos, en mayor o menor medida, tenemos buenos propósitos. Nos proponemos aprender otro idioma, adelgazar, hacer mas deporte, dejar de fumar y un sinfín de buenos deseos.

Hay que recalcar la frase “buenos propósitos”, porque quizá esta es la razón por la que en la mayoría de los casos, antes de Reyes ya hemos abandonado y poco queda de la vida nueva porque volvemos con gran facilidad a la anterior.

Pero ¿por qué nos pasa esto?  ¿es que todos somos unos inconstantes? Yo no lo creo, si creo que ese renacer a una vida nueva no lo planteamos bien.

Me atrevo a pensar que lo que nos falta es un plan de acción para lograr nuestros buenos propósitos.  Si pensamos en un huerto, nada crecerá o no crecerá adecuadamente si no preparamos previamente el terreno y tampoco cumpliremos nuestros propósitos si no trazamos un plan que incluya un para qué.

En el caso del huerto,  la respuesta sería preparo la tierra porque si no lo hago, nada crecerá. En cuanto a nuestros buenos propósitos, tenemos que preguntarnos para qué quiero, por ejemplo, aprender o mejorar mi inglés y a continuación, visualizar los beneficios que conlleva para mi personalmente el dominio del inglés.

Siguiendo con el símil del huerto, si me empeño en sembrar plantas tropicales en Madrid, no conseguiré resultados pero si adecuo la siembra al clima y la estación, recogeré a su debido tiempo la cosecha.

De modo parecido, al igual que la siembra de plantas tropicales es difícil en un entorno como Madrid, intentar aprender chino estudiando quince minutos en días alternos,  no es un propósito viable.

huerto2Si quiero aprender o mejorar mi inglés, parece viable mi propósito, siempre y cuando le dedique el tiempo suficiente a diario, como ocurre con el huerto, hay que dedicar tiempo y esfuerzo continuado. Este sería el cómo lo haré.

Es imprescindible que en nuestra agenda figure el tiempo que dedicaremos al inglés, para que podamos hacerlo de forma metódica. Este es el cuándo.  Si la agenda no nos lo permite claramente es un propósito no viable.

caracteristicas objetivoComo conclusión, es necesario convertir nuestros propósitos de año nuevo en objetivos.

Un objetivo tiene que ser concreto, claro y comprensible.  No vale aquello de “iré al gimnasio”.  En principio habría que investigar si conviene un gimnasio cerca de casa o del trabajo.  A continuación ver precios y  de cuánto tiempo disponemos.  A continuación, hay que reservar el tiempo en la agenda.  No importa si es una agenda de papel, el Outlook, la del móvil o si simplemente lo registramos en la mente, pero no hay que “hacerse trampas al solitario”.  Tenemos que ser realistas y decidir a qué otras cosas renunciaremos para que el logro del objetivo será realizable.

Resulta muy motivador poder evaluar si estamos consiguiendo lo deseado.  Por tanto, es necesario fijar unas fechas para ver el grado de avance.  Esta claro que en un par de semanas los logros no serán muy evidentes. Algunos expertos afirman que  para cambiar o incorporar un hábito son necesarios  21 días.

Evidentemente no se aprende un idioma en 21 días pero sí se habrá incorporado el hábito de estudio.  Tampoco se deja de fumar en 21 días pero seguramente para entonces, se habrá aprendido a dominar la ansiedad.

Luego quizá podemos establecer la evaluación cada 21 días.

Finalmente hay que fijar una fecha de evaluación final para ver si hemos conseguido ese buen propósito, que quizá podría ser al finalizar el año.

Solamente me queda por añadir “QUE LA FUERZA NOS ACOMPAÑE” en el logro de nuestros buenos propósitos.

 

 

 

Y VOLVER, VOLVER, VOLVER…. A TRABAJAR DE NUEVO

Como en la conocida ranchera (soy muy ecléctica en mis gustos musicales y lo mismo escucho opera que rancheras o a Sabina); bien como decía, en esta ranchera que habla de amor, también subyace la idea de regresar al pasado.

Textualmente,  Se muere por volver y añade “yo se perder”.

Me encanta esta ranchera, especialmente cantada por Vicente Fernández, se trata de un amor apasionado que no puede olvidar,  todo muy romántico y desgarrado.

Pero si analizo la letra desde otro punto de vista, menos romántico, estamos hablando de alguien que no sabe adaptarse al cambio y está dispuesto a rendirse.

Hay que tener presente que el cambio es inherente a la vida.  Lo que no cambia es la muerte.

Hay cambios que nos vuelven la vida del revés, tanto en sentido positivo como negativo.  Si nos toca un montón de millones en la lotería, indudablemente nuestra vida dará un vuelco y ya nada volverá a ser igual.  Supongo que a un cambio de este tipo es fácil adaptarse, aunque habrá que hacer algunos ajustes inevitables.  Otro cambio positivo puede ser volverse famoso.  De repente, te ves asediado por la prensa y tu ego está a la altura del Everest, como poco.  También en este caso habrá que hacer algunos ajustes pero en general, se trata de un cambio positivo, en principio al menos.

Mas difícil es, por supuesto, enfrentarse a un cambio de carácter negativo. Son muchas las posibilidades pero en este caso, quiero analizar un cambio que en estos tiempos que corren, es desdichadamente demasiado frecuente.  Este cambio se llama:

Estar en el paro

cambio

El despido representa, posiblemente, el momento más crítico de una carrera profesional, no solo porque supone una pérdida de ingresos o por la incertidumbre que conlleva en todos los aspectos, sino porque el trabajo es la actividad que se realiza durante más tiempo, el lugar donde se desarrollan casi todas nuestras relaciones personales y una de las principales bases sobre las que se asienta nuestro reconocimiento social.

Al quedarte en el paro, posiblemente tienes o has tenido un cierto sentimiento de culpa. Esta sensación de sentirse culpable, aunque el despido se deba a causas completamente ajenas a la propia voluntad o actitud, es muy común y desafortunadamente no hace más que agravar una situación que, como punto de partida, es negativa.

cicloTodo cambio produce temor. Algunos expertos estiman que cuando se producen cambios en la vida personal o profesional se genera un proceso similar al de un duelo con sus correspondientes etapas, aunque lógicamente de distinta intensidad.

En un primer momento no se quiere aceptar que las circunstancias han cambiado, es lo que se denomina etapa de negación, en determinados casos incluso la persona tiende a estancarse, negando una realidad evidente.

Tras asumir que se ha producido el cambio, se produce un sentimiento de ser víctima de una injusticia, ya sea por parte de la crisis, la empresa, el jefe, la familia… Es la etapa de la ira. No se sabe como aceptar la realidad y la tendencia es culpabilizar a los otros.

A la ira le sucede la etapa de negociación.   Se trata en realidad de una negociación con uno mismo, es un proceso de asimilación a la nueva situación aunque siempre la persona encontrará motivos de queja acerca de “si me lo hubieran comunicado con tiempo” o “si me lo hubieran comunicado de otra forma” o “si hubiese tenido más tiempo para adaptarme”.

La siguiente etapa es la de la depresión transitoria. Es imposible negar la realidad, el cambio se ha producido, no vale siquiera la pena enojarse y ya no se negocia. Simplemente hay un sentimiento de vacío, falta de energía y entusiasmo. Incluso se llega a una falta de autoestima. Ha llegado el momento de aceptar el cambio.

Este proceso[1] hay que pasarlo, es necesario aceptar la situación. A partir de ahí, es hora de afrontar la situación con una actitud positiva y teniendo en mente que la búsqueda de empleo es en sí misma un trabajo y se trata de un trabajo que requiere mucha más energía que cualquier otro.

Tras el despido y una vez superado el proceso de duelo en el plazo más breve posible, el profesional tiene que reconstruir los cimientos de su futuro laboral. Cuanto más tiempo pase entre un empleo y el siguiente, tanto más obsoleta quedará su candidatura y más difícil resultará que encuentre su nuevo trabajo.

Según la experiencia de algunos expertos especializados en la recolocación de profesionales, las 48 horas siguientes a un despido son claves para no destruir las posibilidades futuras de recolocación.

Para superar la situación de desempleo, el primer paso es adoptar una actitud proactiva. Algunos tienen la sensación de que el subsidio de desempleo puede cubrir las necesidades mínimas y que, quizá ha llegado el momento de disfrutar de un año sabático. Que es la ocasión para dedicar un tiempo a nosotros mismos. El problema es que nadie puede afirmar que pasado un año encontrará empleo en un razonable plazo de tiempo y que cuanto mas tiempo pasamos fuera del mercado laboral, mayor es la dificultad.

Se trata, en primer lugar de concienciarse de que buscar un trabajo es en sí mismo un trabajo y como tal hay que afrontarlo. En segundo lugar, hay que superar los sentimientos de frustración ante los obstáculos con los que inevitablemente se tropieza en el arduo proceso de buscar trabajo y aceptar el cambio. Y por último, pero no por ello menos importante, hay que actuar siguiendo una planificación para no perder energía realizando gestiones que no lleven a ninguna parte. Los tiempos han cambiado y lo que alguna vez fue de utilidad, no necesariamente lo será ahora.

Parece sencillo, se trata de preparar el curriculum, en el caso del primer trabajo o de actualizarlo cuando se cuenta con experiencia laboral pero en realidad hay que ir mucho más allá. La idea de enviar el curriculum a todos los portales de empleo es una idea pero no es suficiente ya que los reclutadores reciben cientos de éstos por lo que se hace necesario resaltar los “factores diferenciadores”, es decir se trata de crear la campaña de marketing del candidato.

En un mundo tan competitivo como el actual, son muchas las personas que se encuentran en iguales circunstancias y cada una desarrolla sus propias estrategias, en las que la elección de la táctica es la clave en la búsqueda activa de empleo.  Recomiendo la lectura de mi post PLAN ESTRATÉGICO DE MARKETING PERSONAL  en que se aportan ideas y sugerencias.

[1] Spencer Johnson describe de forma muy amena el proceso de adaptación al cambio en su libro “¿Quién se ha llevado mi queso?”, Ediciones Urano.