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Acerca de londonomateus

Autora de los libros “Guía para la Secretaria Ejecutiva” (3ª Ed.) y ”Habilidades de Gestión para la Secretaria Eficaz” (3ª Ed.), “Atención al Cliente y Gestión de Reclamaciones: En busca del Grial” (2ª Ed.), y “Cómo Sobrevivir al Cambio: Inteligencia Emocional y Social en la Empresa” (2ª Edición), “Buscar trabajo es un trabajo” y “No sin mi cliente”, Hablar en público sin miedo y Marca personal y Profesional todos de FC Editorial. Diseña e imparte cursos especializados en la formación del secretariado, fundamentalmente orientados al perfeccionamiento de las competencias emocionales y técnicas del secretariado, la organización y a la atención al cliente, tanto presenciales como en la modalidad e-learning. Es presidenta de la Junta Directiva de la Asociación del Secretariado Profesional de Madrid.

PARA QUE SE VIAJA O LOS DISTINTOS MODOS DE VIAJAR

Hoy tengo el placer  y el honor de contar con la colaboración de  Francisco M. Rodríguez Layna que nos ilustra, en esta ocasión, sobre los viajes  y los distintos modos de viajar.

PResultado de imagen de francisco rodriguez laynaaco Rodríguez Layna,  nacido en Soria en 1948. Licenciado en Sociología y Teología por la Facultad de Teología de Barcelona y Licenciado en Historia Medieval y Contempóranea por la Universidad Central de Barcelona. Colaborador de la revista Índice y director de la revista Escrits de Barcelona.

Y sin más preámbulos, leamos su interesante articulo sobre viajes y viajeros

Viajar, si, viajar, para poder relatar al regreso: ¡También yo estuve allí!

Viajar para luego encender con el recuerdo de los lugares visitados, el tibio y confortable apego al rinconcito en que se nació o en que se vive en nido propio.

Actualmente, la mayoría de las veces la gente viaja a las playas de moda para broncearse y relajarse soportando estoicamente los rayos solares.

Luego están los viajes culturales, aquellos que nos llevan a lugares míticos, históricos, que nuestra imaginación evoca de una manera determinada y que a veces coinciden y otras no. El Partenón de Atenas, las ruinas de Pompeya, las pirámides de Egipto, el Machu Picho, la ciudad prohibida de Pequín o los más famosos museos.

Lo importante de los viajes es el entrar en contacto con otras culturas, con otros seres humanos, tan distintos pero también tan próximos a nosotros.

Pero ¿para que viajan la mayoría de los que viajan?

Unamuno lo tenía claro: “¿Hay algo más azarante, más molesto, más prosaico que el turista? El enemigo de quien viaja por pasión, por alegría o por tristeza, para recordar o para olvidar, es el que viaja por vanidad o por moda, es ese horrible e insoportable turista que se fija en el empedrado de las calles, en las mayores o menores comodidades del hotel y en la comida de este. Porque hay quien viaja, horroriza el tener que decirlo, para gustar de decir que ha viajado. Y hay quien viaja para huir de cada lugar, no buscando aquel al que va, sino escapándose de aquel de donde parte”.

Otra forma de viajar es a través de los libros, donde la imaginación juega un papel importante. Y como ejemplo mencionaremos lo escrito por Blasco Ibáñez, Gao Xingiian o Camilo José Cela-

En 1906 Blasco Ibáñez conoció a la millonaria chilena Elena Ortúzar, persona que tomaría como modelo para alguna de sus novelas y que sería fundamental en su vida personal. En 1907, después de un viaje a Sevilla se desplazó a Vichy, para encontrarse con la citada Elena. De allí pasaría a Ginebra. Desde Ginebra —y tras visitar Berna, Munich, Viena y Budapest— iniciaría su primer viaje a Constantinopla, acompañado de doña Elena, la madre de ésta y la doncella. Este viaje fue totalmente improvisado, aunque no le impidió consumir en el mismo, seis meses y en hacer de él una tentación literaria que plasmaría en diversos artículos, luego convertidos en libro.

En La vuelta al mundo de un novelista, narra el viaje que emprendió Blasco Ibáñez en 1921 a bordo del buque Franconia y que le llevó a recorrer  Estados Unidos, Cuba, Panamá, Hawái, Japón, Corea, Manchuria, China, Macao, Hong Kong, Filipinas, Java, Singapur, Birmania, Calcuta, India, Ceilán, Sudán, Nubia y Egipto. El libro es realmente interesante, no cabe duda que a ello contribuye su capacidad narrativa y que además está escrito en los últimos años de su vida, por lo que su capacidad de observación más que entrenada y la cultura acumulada durante toda su vida son el motor que guía la lectura. En el inicio del libro, el autor debate consigo mismo la conveniencia o no de empezar ese viaje. Resulta curioso ver cómo va desgranando los pros y contras de realizar el viaje o los peligros con los que se va a encontrar, pero todos los argumentos en contra son rebatidos y la realización el viaje se convierte en algo inevitable. Una ocasión inmejorable para conocer de la mano de un gran escritor, como se encontraba el mundo en los años veinte.

Escribió Blasco Ibáñez más libros de viajes, entre ellos En el país del arte. Tres meses en Italia, un libro curioso y atrayente.  Este no es un libro de viajes escrito por un novelista, pero es un libro de viajes escrito por un novelista. Y aunque parezca un acertijo lógico, comprender en qué sentido lo es y no lo es nos dará la clave del texto. No nos encontramos ante el ocio de un literato que se dispone a hacer una peregrinación estetizante al estilo de Goethe o Stendhal; no obstante, es un recorrido de ciudades emblemáticas, y su autor impregna las páginas de reconstrucciones narrativas y descripciones brillantes, como solo puede hacerlo quien ejerce su oficio con soltura. Blasco, además, se enfrenta a este deambular inesperado desde la tensión vivencial y política que envuelve sus afanes en esos momentos, por lo que mira, observa y relata a partir de sus inquietudes sociales. Génova, Milán, Turín, Pisa, Roma, el Vaticano, Nápoles, Pompeya, Asís, Florencia, Venecia. El recorrido no se aleja del de un turista convencional, pero la mirada propia, no ahogada por el talante divulgativo de la obra, le lleva de las descripciones certeras, a la recreación histórica, del análisis de las gentes a la soflama republicana, todo ello en una fluida prosa literaria que únicamente en cierta grandilocuencia acusa el paso de los años.

La Montaña del alma de Gao Xingiian, es una novela polifónica, que recorre los diferentes géneros y arquetipos literarios y que, bajo una amplitud de tonos, trata un solo tema: el sentido de nuestra identidad. Novela épica, porque interpreta la historia política y cultural de China, es también lírica porque investiga el yo en su pluralidad. Este cruce de géneros y este abanico de tonos y temas, le confiere una riqueza narrativa tan variada como perfecta, en la que las historias forman figuras como en una baraja, y el relato mantiene el rumbo y el ritmo en que se basa su compleja unidad. La obra es una novela histórica escrita desde la instancia de la persona poemática y que hace de los pronombres personales no tanto los ejes del discurso como las voces de su permeabilidad. Es también una novela antropológica, que describe y opone modelos de conducta pero que no analiza caracteres y que presenta su acción como un simple viaje en el tiempo, en el espacio y en la memoria de su imaginación; que introduce reflexiones sociológicas; que tematiza la crisis de valores; que habla de bandidos, de saqueadores de tumbas y de curanderos de picaduras de serpiente, de tigres y de pandas y de recuerdos reales entremezclados con todo su proceso de ficción. Para Xingjian, “no es la naturaleza la que causa espanto, sino el propio hombre”, cuyo miedo íntimo le parece el verdadero origen de su mal. Por último señalar que para el autor, “la novela es una producción de la sensibilidad” que “sumerge en una mezcla de deseos los códigos de los signos arbitrariamente construidos” y que, como la vida, “no responde a una finalidad”.

En Viaje a la Alcarria, Cela, con el morral a la espalda y la cantimplora sujeta a la hebilla del cinturón, recorre las carreteras y los pueblos de la Alcarria. Es el suyo un caminar lento, con mañanas de atmósfera limpia, mediodías calurosos y noches que se le echan encima, como con susto. De pueblo en pueblo el viajero va viviendo curiosos encuentros, minúsculas anécdotas y sorprendentes conversaciones que, impertérrito, transcribe con una suave prosa que aúna realismo, comicidad y ternura. Pero el viaje termina. El viajero dejó atrás la Alcarria con sus notas a cuestas y un algo de pena. A cambio, nos queda un libro que demuestra una de las más arraigadas afirmaciones de Cela: «El escritor, aun el que más sedentario pudiera parecer, es siempre un irredento vagabundo y ése es su mayor timbre de gloria y libertad»

Libro de viajes es también el inmortal Don Quijote de la Mancha de Cervantes. En marzo de 1905, año del tercer centenario de su publicación, Azorín recorrió, por encargo del diario El Imparcial, los principales lugares manchegos mencionados por Cervantes en su obra. Más allá de su condición inicial de reportaje periodístico, las crónicas de dicho viaje, recogidas poco después en La ruta de Don Quijote, constituyen en su conjunto una interesante meditación sobre el devenir histórico de España desde la perspectiva de la particular teoría azoriniana del tiempo.

Y por último están los viajes interiores, aquellos que nos hacen cambiar de pensamiento y de acción, y que nos hacen distintos, otros, a pesar de seguir siendo los mismos.

Libro de la VidaEjemplo de ello es lo expresado por Santa Teresa en su obra El Libro de la Vida que redactó en periodos sucesivos y con finalidades distintas, aunque el periodo de redacción definitivo suele situarse entre 1562-1566. La Santa lo escribió por mandato y bajo la dirección de sus confesores, e iba dirigido a un círculo religioso reducido. El Libro comprende hasta sus 50 años de edad y lo escribe durante una de las etapas más difíciles de su vida. En los primeros capítulos Santa Teresa aporta gran cantidad de información autobiográfica sobre su vida familiar, su infancia, y su ingreso en la vida religiosa. A lo largo del libro hay otros episodios de este tipo: sus referencias al Santo fray Pedro de Alcántara, a quien conoció personalmente, y el proceso que le llevó a la fundación del primer monasterio reformado de San José de Ávila, se encuentran entre las más memorables. Pero en su mayor parte el Libro de la Vida narra su progreso espiritual y sus vivencias místicas, así como su práctica y concepción de la oración, escrito en su particular estilo analítico y enormemente sincero. Por esto se ha calificado a la obra como “autobiografía introspectiva”.

Por último señalar que los viajes producen alegría a la mayoría, pero también una cierta tristeza a los espíritus más sensibles. Porque como escribía desde Atenas a Luisa Colet, aquella estupenda naturaleza de artista y de soñador que fue Gustavo Flaubert, “por mucho que se viaje y se vean paisajes y pedazos de columnas, eso no alegra. Se vive en un entumecimiento perfumado, en una especie de soñolencia, en que pasan bajo los ojos cambios de decoraciones y junto al oído melodías súbitas: ruidos de viento, rodar de torrentes, esquilar de rebaños. Pero no se está alegre, se sueña dema siado para estarlo”.

 

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Pase lo que pase “no tires la toalla”

Cuantas veces todo parece ser adverso cuando se intenta lograr un objetivo. Cuantas veces sentimos que no vale la pena, que el un universo está en contra nuestra y que quizá lo más sensato sería “tirar la toalla” y sin embargo, antes de caer en esa tentación tenemos que recordar un concepto que es clave para lograr el éxito: la resiliencia o capacidad para sobreponerse a los reveses que se nos presentan y alcanzar nuestras metas u obetivos.

Antes de continuar conviene establecer lo que distingue un objetivo de un deseo. En objetivo debe: CARACTERÍSTICAS DE UN OBJETIVO

  • Ser explicito y específico.  Hay que ponerlo por escrito, utilizando el verbo en infinitivo (por ejemplo, “aprender inglés”)
  • Ser claro sin que se preste a dobles interpretaciones
  • Ser limitado en el tiempo, es decir con un plazo establecido (“aprender inglés en un año dedicando tres horas diarias“)
  • Ser evaluable, en cuanto a resultados (“aprender ingles para poder mantener una conversación en un año”).
  • Realizable es decir que no sea una utopía o un autoengaño  (“aprender chino en un año para poder mantener una conversación dedicando una hora a la semana)

Una vez definidas las características de un objetivo y su diferencia respecto a los buenos deseos, hay que ponerse a trabajar para lograr lo que nos proponemos y no renunciar, es decir no tirar la toalla.

En primer lugar  y si no lo hemos hecho ya, habrá que poner por escrito el objetivo y a continuación, pensar qué recursos vamos a utilizar y en qué plazo de tiempo.

Supongamos que el objetivo es “lograr un ascenso en la carrera profesional” pero ¿qué vamos a hacer  para conseguir este ascenso? ¿es viable dentro de la empresa o se trata de buscar otro puesto de trabajo? Son dos opciones que requieren estrategias distintas.

Si consideramos viable la primera, tendremos que cuestionarnos por qué la empresa no lo ha contemplado y hay que analizar las posibles razones y decidir “si tiramos la toalla” o persistimos en el intento. Pero no se trata te persistir en el intento sine die, todo objetivo tiene que contar con fecha de cumplimiento y si llegada la fecha no se ha logrado el objetivo, hay que considerar la segunda opción e incluso una tercera.

Por supuesto para conseguir el objetivo  “lograr un ascenso en la carrera profesional” hay que ser realistas y analizar desapasionadamente si realmente somos la persona idónea, en cuanto a perfil profesional y competencias tanto técnicas como emocionales.

En resumen, hagas lo que hagas, NO TIRES LA TOALLA.

 

 

LA VIDA IBA EN SERIO Y NOS DA SORPRESAS… SORPRESAS NOS DA LA VIDA

El enorme  poeta Jaime Gil de Biedma escribió un bellísimo poema sobre el devenir de la vida, del que aquí quisiera destacar un fragmento:

.”Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante. “Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante. “Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante. “Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Todos nosotros cuando alcanzamos determinada edad, creemos saber cómo será nuestro futuro que casi siempre suponemos previsiblemente tranquilo y razonablemente feliz.

Sin embargo, la vida es imprevisible y de repente y, sin preparación ni previo aviso, nos lleva por derroteros inesperados.

Por otra parte, Ruben Blade advierte  que la vida nos da sorpresas, sorpresas nos da la vida, como dice la canción Pedro Navaja.

Ya lo se, soy muy ecléctica en mis gustos.

Cuando nos encontramos ante esta, llamémosla “sorprendente” circunstancia y entrecomillo el término porque no hay nada más imprevisible que el devenir de la vida y siempre consigue sorprendernos.

Y precisamente es cómo afrontamos esos avatares del destino, lo que realmente marcará nuestro futuro. Lo estupendo sería poder actuar como  Superman pero lamentablemente este tipo de super-héroes no existe en la vida real.

Cuando la vida nos sorprende negativamente y apenas podemos creer que nuestra vida ha dado un vuelco inesperado, siempre pasamos por una primera fase de negación.  Es cuando nos decimos que esto no puede estar pasando.

Todo cambio genera cuanto menos inquietud y si el cambio es negativo, la situación se agrava y comenzamos negando la realidad. A continuación, cuando comenzamos a aceptar que la vida ha cambiado, es posible que nos culpabilicemos a nosotros mismos del tremendo revés sufrido o le echemos la culpa a los demás o en último caso al empedrado. Esta es la fase de la ira.

Esta actitud es típica cuando el revés está relacionado con la pérdida de ese puesto de trabajo que dimos por sentado que sería “para siempre”… pero nada es permanente y esta premisa no debemos olvidarla.

Una vez superada esta fase y lo ideal es que se supere cuanto antes mejor, entramos en un periodo de negociación, comenzamos a aceptar la nueva situación, tratando de obviar los contras y buscando los pros.

Y justo, cuando parece que vamos remontando y asumiendo el cambio, nos entra una profunda tristeza y nos sentimos deprimidos.  Creo que lo que ocurre es que sabemos que estamos ante un nuevo escenario y nos estamos despidiendo del anterior. Pero como nada es permanente, finalmente entramos en la fase de aceptación.

Es posible, que la nueva situación sea menos  halagüeña que la anterior pero… la vida te da sorpresas, como dice la canción.

Lo ideal sería convertirnos en Superman para superar estos avatares, lamentablemente parece ser imposible, aunque no del todo. Está claro que Superman tiene, como todos los superhéroes, poderes especiales, muy lejos de nuestro alcance.

Sin embargo, todos tenemos algún superpoder (resiliencia, persistencia, fuerza de voluntad, etc… que nos facilitarán como mínimo la aceptación del cambio.

 

 

Cuando en las redes sociales se nos va la olla y metemos la pata

Una metedura de pata en petit comité es desagradable pero no tiene la trascendencia que puede adquirir una “salida de pata de banco” en las redes sociales, especialmente si convertimos a alguien famoso o conocido en el objeto de nuestra ira, mofa o befa, porque entonces se hará viral.  Además no olvidemos que por rápidos que seamos en arrepentirnos y borrar, Google está ahí para conservar todo.

Está claro que nadie está libre de un ataque de ira o, lo que es peor, de un ataque de tontería.  No solo los trols como el de la imagen, escriben textos ofensivos.

La prudencia aconseja guardar nuestros sentimientos y opiniones ofensivas para nosotros mismos o nuestro círculo más íntimo.

Ahora bien, lamentablemente puede darse el caso de que irreflexivamente decidamos compartir con el “mundo mundial” nuestras emociones u opiniones y los publiquemos en las redes sociales.  Es entonces cuando comprobaremos con horror la enorme difusión que tiene cualquier tontería o lo que es peor, chistecito de mal gusto, amenaza encubierta o no, etc… actualmente existen muchos ejemplos conocidos por todos.

Ahora bien ¿qué hacer si somos nosotros los de la metedura de pata? la periodista Clarisa Sekulits en su articulo publicado en el Diario Expansión recopila los consejos de expertos sobre el tema.

Lo habitual es no querer saber nada de las redes sociales y se siente un fuerte deseo de abandonarlas para siempre jamás. Es comprensible esta actitud pero poco práctica, entre otras cosas porque necesitaremos de éstas para reconstruir nuestra marca.  Además, cada vez es mas frecuente que las empresas esperen (o exijan) de sus empleados que sean activos en las redes sociales.

Indudablemente hay que encarar la “salida de pata de banco” con humildad y sobre todo ser sinceros.  Es necesario pedir disculpas al ofendido (es posible que esto nos evite querellas) y a partir de aquí y durante un tiempo, hay que mantener un perfil bajo y lo mas silencioso posible.

Además, es necesario iniciar una estrategia para reparar los posibles daños colaterales (o no tan colaterales):

  • Ponerse al habla con  nuestra empresa, no olvidemos que el perfil privado y el profesional están unidos inevitablemente, lo que invalida aquello de “se trata de una opinión personal”.
  • Publicar poco o nada durante un tiempo  y tener en cuenta que las nuevas publicaciones deben tocar temas muy alejados de aquello que ocasionó la metedura de pata.
  • Reconstruir nuestra marca personal y profesional que inevitablemente se habrá visto dañada.

Y, ¿qué hacer si nuestro error ha ocasionado el despido? Después de las lamentaciones propias de la situación, hay que trazar un plan de búsqueda del nuevo empleo. Entre otras cosas, no es necesario contar durante la entrevista lo ocurrido pero si el entrevistador conoce el tema y pregunta, hay que responder sinceramente y explicar cómo se ha gestionado el problema, lo que puede ser un punto a favor.

Finalmente, prevenir es mejor que curar, antes de  publicar algo, piensa las consecuencias y ¡NO TROPIECES DOS VECES EN LA MISMA PIEDRA!

MARCA PERSONAL Y PROFESIONAL

CUANDO DEJAS DE SER TU MISMO

Es complicado, ya lo se pero hay etapas en la vida que no somos nosotros mismos y no es que se nos haya “ido la olla” sino porque la vida o el destino nos somete a pruebas inesperadas y todo lo que dábamos por sentado, está fuera de nuestro alcance.

Son circunstancias que nos llevan a comportarnos de forma distinta a la que nos caracteriza y cómo nos perciben los que nos rodean.

Se trata de  circunstancias sobrevenidas, con las que no contamos y que remueven hasta los cimientos nuestra forma de ser y proceder.  Se trata de circunstancias personales: la pérdida de un ser querido, un problema de salud –ya sea de la propia o de alguien muy cercano-   una ruptura, un problema laboral, entre otros.

De repente y sin que seamos conscientes la mayoría de las veces, nos mostramos más irritables o mas apáticos, dejamos de cumplir nuestros compromisos o nos volvemos intransigentes o mas tolerables; no existe una pauta de carácter general, en todo caso, dejamos de ser nosotros mismos.

La realidad es que nos hemos visto golpeados por la mas cruel realidad y la gran pregunta es como superarlo.

Considero que hay tres fases que nos llevan a superar, en la mayoría de los casos, la situación.

Durante la primera fase, no entendemos qué es lo que ocurre y se hace imprescindible comprender y aceptar lo que nos ha sucedido.  Es el momento de asumir el paro, la ruptura o el problema de salud.   Hay que hacer un análisis de la situación y comenzar a trazar una estrategia que nos permita revertir la situación, en la medida de lo posible.  Esta es la actitud positiva, la negativa sería llorar, desesperarse o pensar que el universo está en contra nuestra.

La segunda fase se orienta al desarrollo de la estrategia, fortalecer el ánimo y asumir que ciertas cosas quizá han desaparecido para no volver y hay que sacar el mayor partido posible a lo que conservamos.

En la tercera fase, hay que ponerse a la tarea, ser  resilientes ante la adversidad y muy positivos.

Ya se que no es fácil pero peor es encerrarse a pensar lo desdichados que somos y que nunca superaremos esta terrible situación.

 

¿POLITICAMENTE INCORRECTA O CONJURA “JUDEOMASONICA?

Este post es distinto, me aparto por una vez de mi interés por el empleo y recojo algunas reflexiones que posiblemente no serán todo lo políticamente correctas que se espera de mi y mucho menos, que vaya a hablar de futbol.

Nos vamos a limitar a los partidos (liga y copa) jugados durante el mes de diciembre y primeros días de enero.  Puede que no os lo creáis pero prácticamente todos los días ha habido al menos un partido y por supuesto de han retransmitido por radio y TV, incluso alguna emisora ha suspendido el servicio de noticias para no interrumpir “el enésimo partido del siglo”.

Todos los españoles parecen abducidos por un deporte que practican profesionalmente algunos señoritos que ganan cantidades obscenas que en muchos casos, tributan en paraísos fiscales y me hacen cuestionar muchos conceptos como la ética y la solidaridad, mientras otros, los peones, se sacrifican por contratos y salarios de risa.

Ahora bien, tanto Messi y Cristiano Ronaldo son adorados como si fueran el mismísimo Dios, sin ir mas allá de comentar su última gesta (un gol, un penalti o vete tu a saber….)

Todo ello me lleva a diversas consideraciones:

  • ¿Es el futbol realmente el opio del pueblo o pan y circo?
  • ¿Estamos tan cansados de la realidad que preferimos pensar y vivir el último gol?
  • ¿Existe una conjura para idiotizar a los españoles mediante el futbol?

Esta última posibilidad me comienza a preocupar.  Ya se que el fútbol es una máquina de hacer dinero y éste es ya un argumento suficiente.  Sin embargo,  voy más allá.  Todo el mundo está tan entretenido comentando la última salida de Luis Enrique que olvida la cruda realidad.

Según el CIS, las grandes preocupaciones de los españoles son el desempleo y la corrupción política pero ¿gastamos el mismo tiempo en discutir el último penalti que en buscar soluciones al desempleo o la corrupción?

Me temo que no, el futbol nos hace eludir u olvidar la cruda realidad.  Opio del pueblo, conjura… pero seguimos escuchando o viendo el partido y mientras nos enteramos que el 40 por ciento de los españoles no lee jamás.

Son hechos que me llevan a cuestionarme si los españoles somos totalmente idiotas o si realmente existe una conjura para convertirnos en eso, en idiotas.

 

 

 

 

 

 

EMPLEABILIDAD. LA PALABRA CLAVE PARA 2017

Pero en realidad, ¿qué quieren decir cuando hablan de empleabilidad?  Existen muchas definiciones pero quizá las más aproximadas son:

  • La suma de todas las habilidades, actitudes, conocimientos, experiencias y valores que poseemos y que ponemos al servicio de las organizaciones o instituciones donde laboramos.
  • El potencial que tiene determinado individuo (perfil profesional) en ser solicitado y deseado por la empresa.
  • La capacidad de determinado individuo de obtener la máxima rentabilidad de su perfil.
  • La condición de preparación para afrontar demandas inmediatas o futuras del mercado de trabajo.

Lo que nos lleva a un perfil laboral  con una excelente formación, competencias profesionales y habilidades sociales sin ningún problema para adaptarse a las exigencias de movilidad inherentes a este mercado laboral globalizado. ¿Existe esa rara avis?

El mercado laboral es un entorno altamente competitivo donde cada profesional debe diferenciarse del resto destacando aspectos como el conocimiento de idiomas, el manejo de herramientas tecnológicos, determinadas habilidades comunicativas, flexibilidad para viajar, la creatividad, la iniciativa o la motivación… Cuando se asiste a una entrevista de trabajo cada profesional debe ser capaz de adaptar su currículum a las necesidades del puesto de trabajo ofertado, de esta forma las posibilidades de éxito son mayores.

Sobre el papel, hasta parece fácil pero en la realidad, las cosas son bastante diferentes. En primer lugar, porque es difícil encontrar ese factor diferenciador que nos haga únicos entre nuestros pares.

Por otra parte, tampoco la movilidad geográfica y funcional tampoco es nada fácil para nosotros, tendemos a apegarnos tanto al puesto de trabajo como al “terruño”.  Quizá olvidamos la gran oportunidad que puede ser el cambiar de puesto e incrementar conocimientos y -desde luego- aquello que decía mi abuela: “viajar pule mucho”.

Como conclusión, la empleabilidad parece ser una de las palabras de moda pero conviene meditar si realmente disponemos de esta condición.

LECTURAS RECOMENDADAS

PERMITEME QUE INSISTA, TU ERES DIFERENTE

EL ARBOL TORCIDO O NO SOMOS PERFECTOS

 

 

LAS CLAVES DEL ÉXITO

He estado reflexionando sobre el éxito y las claves para lograrlo porque me han pedido que hable en una universidad madrileña sobre el tema.

El éxito no es igual para todos, en realidad es bastante subjetivo.  Para algunos, el éxito es sinónimo de poder: para otros es riqueza y para muchos más, el éxito es sinónimo de felicidad.

En muchos casos, sin duda el éxito va acompañado de poder, riqueza y felicidad pero no siempre ocurre así. Cuantas veces las personas que alcanzan el éxito son infelices o no tienen todo el poder que creen merecer.

Todo ello me lleva a un callejón sin salida, el concepto es subjetivo que quizá podríamos reducir de un modo simplista al LOGRO DE LOS OBJETIVOS.

Entonces, quizá lo más coherente es analizar las claves que favorecen el logro de los propios objetivos y por tanto del propio éxito que no tiene porqué estar vinculado al poder, el dinero o la felicidad.malas-noticias

Salvo contadas excepciones, el éxito no llega por casualidad, requiere esfuerzo, dedicación y sobre todo pasión. Es importante divertirse mientras llega el ansiado éxito y no desfallecer ante el fracaso.

Pformacionor otra parte es necesario estar formándose continuamente y no solo en las cuestiones relacionadas con los propios objetivos, la curiosidad y las ganas de aprender son comunes a todas las personas que triunfan.

Sin duda, el marketing propio y una marca personal significativa son elementos imprescindibles para lograr el éxito. Lo ha sido siempre y aún mas en el proceloso mundo 2.0.

marca-personal

Finalmente, networking-2tener un millón de amigos, como dice la canción, no es relevante.  Lo verdaderamente importante es la red de contactos, colaborar y que colaboren contigo. Mantener y valorar esta red.

Para terminar y a modo de conclusión:

  •  El éxito es un concepto subjetivo, que no significa lo mismo para todos.
  • No se alcanza sin esfuerzo. Hay que ser persistente y resiliente y además disfrutar de lo que estamos haciendo.  La pasión es imprescindible.
  • Requiere curiosidad y ganas de aprender.
  • Una sólida marca personal es importante en el camino del éxito.
  • La red de contactos es imprescindible.

Lectura recomendada MARCA PERSONAL Y PROFESIONAL

 

 

 

 

El “networking” ¿por qué y para qué?

La primera cuestión, aunque no la única, es el por qué.  Y aquí  me surgen recuerdos de mi más tierna infancia.  Mis padres se preocuparon y ocuparon acerca de la elección del colegio al que iba a asistir.  Les interesaba que fuera bilingüe y también con quién me iba a relacionar.

claudiaDurante mucho tiempo consideré a mis padres como un poco frívolos.  No parecía preocuparles ni la exigencia del colegio,  ni cosas similares.  Parecía que su gran preocupación era que supiera comunicarme en más de un idioma y que tuviera buenas relaciones.

Ahora en el otoño de mi vida, comienzo a comprender a mis padres.  Querían dotarme de las suficientes habilidades de comunicación como para que, supiera lo que supiera, pudiera hacerlo valer.

Mis padres ignoraban totalmente aquello del networking pero sabían que quien se relaciona bien, tiene mayores posibilidades de éxito.

Este recuerdo me ha llevado a reflexionar seriamente acerca del famoso networking o red de contactos en español.

Permitidme una digresión ¿por qué nos empeñamos en usar palabras en inglés (además de networking, face to face, bulling, etc.) cuando en español existen los términos idóneos y además generalmente más ilustrativos? ¿Será por esnobismo o petulancia o por pura ignorancia?

Perdón por la digresión y volviendo al networking, ¿qué es realmente?

La construcción de relaciones o “Networking” en inglés es la habilidad para  relacionarse socialmente con el objetivo de  hacer contactos y cooperar.

Montse Mateos en su estupendo artículo EL ARTE DEL “NETWORKING” O HACER AMIGOS”  establece que tener contactos no es nada nuevo, no solo ha existido siempre, aunque ahora contemos con herramientas como Twitter, Facebook y LinkedIn.

Construir una red de relaciones requiere:

Tener contactos y saber utilizarlos. La red contactos la forman aquellas personas de nuestro entorno personal y profesional con las que se comparten experiencias, intereses, u otros contactos. Todas tenemos nuestra propia red, aunque en algunos casos no se valora su potencial.

Si se hace una lista rápida de las personas con las que nos relacionamos en nuestro entorno y de los lugares y responsabilidades que ocupan, resulta sorprendente la cantidad de contactos de que se dispone.

  • Esta “red” es esencial para: identificar oportunidades profesionales y sociales
  • La “red” funciona si se actualiza continuamente y se mantiene.

Es saber cooperar con otras personas o entidades para conseguir fines comunes. No debe confundirse cooperación con “mafia”, “tráfico de influencias” o “amiguismo”. Conocer gente y saber sacar la máxima ventaja de las relaciones sociales, familiares y profesionales es algo totalmente lícito, conveniente y positivo para cualquier persona y más aún en el proceso de búsqueda de empleo.

La segunda cuestión es el ¿para qué?

La característica más importante de la red es el beneficio mutuo: las redes se construyen sobre la base de la “cooperación bilateral”. Cuando se establece una relación hay que pensar no sólo lo que necesitamos de esa persona, sino también lo que podemos ofrecerle. “Yo te ayudo, tu me ayudas” es el ingrediente básico. Sin embargo y a diferencia del “enchufe”, la  red se basa en la creencia compartida de que ayudarse es positivo y merecido por ambas partes, más allá del mero intercambio de favores.

Hay que ser:

  • Creativo para idear formas de colaboración que sean beneficiosas para todas las partes.
  • Proactivo y no quedarse esperando a que alguien contacte con nosotros, la red depende de nuestra actitud: paciencia, humildad y una cierta dosis de ambición.

Cuanto mayor y mejor cualificada sea esa red, mejores posibilidades de desarrollo profesional tendremos y mas oportunidades de éxito personal y/o empresarial.

Todo me lleva a concluir que después de todo, mis padres tenían una gran dosis de razón:  me estaban proporcionando dos herramientas poderosas, como la posibilidad de comunicarme en más de un idioma y estar en un entorno adecuado.  También les preocupaba que correspondiera adecuadamente cuando me hacían un favor o recibía una invitación (cooperación bilateral).  Me animaron a ser proactiva y creativa. Puede que no  hubieran oído jamás el término networking pero sabían de qué se trataba.

Y tu, querido lector, ¿qué opinas del networking?

 

 

 

 

HEROES

El festival de teatro en el Puerto de Santa María es un acontecimiento social y cultural muy importante. Se clausuró este festival con la representación de HEROES dirigida por Tamzin Townsend e interpretada por Luis Varela, Iñaki Miramón y Juan Gea.

El argumento es a la vez sencillo y complejo. Ya se parece un contrasentido pero lo aclaro, la historia es sencilla, trata de tres veteranos de la I Guerra Mundial (Henri tiene una pierna lisiada, Gustave padece de agorafobia y Philippe sufre desmayos ocasionados por un pedazo de metralla alojado en su cerebro)  que se reúnen para hablar de sus “batallitas” en un asilo. Trazan planes enloquecidos que ellos mismos saben que jamás podrán llevar a cabo.  Todo ello tratado con humor inteligente.

Es compleja porque trata de la soledad y el aburrimiento en la vejez. Del sentimiento de inutilidad.

Todo ello me ha llevado a una reflexión. En la obra los personajes tienen noventa años pero en el mundo real, esos mismos sentimientos los experimentan los parados mayores de 45 años.

En la obra los personajes están en el ocaso de su vida, se sienten un tanto inútiles porque ya les faltan las fuerzas y su mente no es tan rápida como una vez lo fue pero en la vida real la situación del parado mayor de 45, es mucho más terrible.  Están en la plenitud de la vida y sin embargo, están fuera del mundo laboral.

¿Qué pueden hacer? ¿Cómo afrontar la situación? Desde luego, no pueden trazar planes imposibles como lo hacen los protagonistas de la obra.  Sí PUEDEN y DEBEN planificar su vida en el desempleo (mientras dure).

Uno de los grandes riesgos es el conformismo:

“Acudo a todas las web de empleo pero no me llaman” “no me arreglo porque total como no voy a ir a ninguna parte” “para no gastar, no me muevo de casa”….

Gran error.  No te puedes conformar con la situación.  Las web son interesantes pero son solo un medio.  Hay que explorar todas las posibilidades.

Por otra parte, no podemos olvidar que la imagen es importante.  Conviene estar en forma, hacer ejercicio y no dejar de lado la higiene personal.

Soy muy consciente de los problemas económicos pero… en casa no te va a ir a buscar nadie.  Asistir a conferencias (que son gratis), exposiciones, etc… posiblemente no ayuden a encontrar trabajo pero mantienen la mente despierta, nos enriquecen intelectualmente y nos sacan un poco del pantano del conformismo.

Otro gran riesgo es el aislamiento social.  Ya no hay compañeros de trabajo con los que relacionarse en el día a día ni reuniones a las que asistir pero no podemos aislarnos.  Hay que tener presente que el networking es una gran herramienta para la búsqueda de empleo.

Mantener vivas las relaciones es sumamente importante y todavía más, crear nuevas relaciones. Ya se que no se puede salir a la calle y gritar que se quiere hacer amigos, pero siempre hay opciones.

Una puede ser formar parte de una asociación, otra, el voluntariado.  Y sobre esto creo que hay que darle más de una pensada. El voluntariado es una forma de sentirse útil y valioso.  La experiencia indica que se recibe mucho más de lo que se da.

No hace falta irse a Africa a resolver los enormes problemas.  Cerca de casa es mucho lo que podemos aportar.  Buscar la opción más idónea para cada uno en particular, no es algo trivial pero siempre hay una alternativa.

Creo que ejercer como voluntario no más de dos días a la semana puede ser enriquecedor y muy gratificante.  No te comprometas a algo imposible.  Necesitas tiempo para buscar trabajo, por ello mi propuesta son dos días como máximo.  Busca una alternativa que no signifique viajar al otro extremo de la ciudad.

Sin darte casi cuenta, te relacionarás con otras personas, te sentirás útil y valorado.  Todo ello estupendo para la autoestima, algo que suele estar en franca recesión cuando se está en el paro.

Una última reflexión:  si eres mayor de 45 y estás en el paro, tienes que crear una estrategia que cambie esa situación.  Tienes que establecer un objetivo que sea viable (no vale pensar que te va a tocar la lotería), a lo mejor vale la pena reinventarte o aprovechar determinadas habilidades en las que no habías reparado o no habías valorado.

Arriesga, si te ofrecen una oportunidad, no la deseches de inmediato, piensa, analiza pero sobre todo, arriesga.  Si te ofrecen un trabajo a media jornada por ejemplo, no digas aquello de “no me vale la pena”, es una forma de que te conozcan y conozcan tu forma de trabajar.