Hablando del office casual y sus contradicciones

Durante mucho tiempo  Mark Zuckerberg ha sido el paradigma del office casual, liberó a sus empleados de la esclavitud del traje y corbata y dentro del contexto de una empresa como Facebook, creó un estilo propio, adecuado para este tipo de empresa aunque sería improcedente en otras. En todo caso, para mi Facebook como empresa, ha representado siempre un estilo desenfadado, fresco y libre.

Ahora y después de leer el libro de un antiguo empleado suyo, Antonio García Martínez ha decidido contar en su libro «Chaos Monkeys; Obscene fortune and Random Failure in Silicon Valley» , tengo que reconsiderar mi idea.

No cabe duda que el libro destila una gran amargura y no voy a entrar a comentar más que lo que se refiere al código de vestir y las incoherencias con que nos encontramos y no solo en Facebook sino en cualquier empresa.

En muchas, quizá en la mayoría, los códigos de vestimenta se han flexibilizado de forma increíble y los empleados pueden ir a trabajar con vaqueros y a lo mejor una dresscodechaqueta informal.  Ahora bien, ¿Qué pasa con las empleadas? ¿es el código de vestimenta tan flexible para nosotras?

Si volvemos a Facebook, parece ser que dista mucho de ser tan flexible con las empleadas.  Hay bromas sobre si la profundidad de un escote o el largo de una falda puede distraer a los empleados. Sí es así, se exige decoro a las empleadas en lugar de plantearse si el problema no está en ellas (que van provocando, que diría mi abuela) sino en las miradas de ellos.

Pero esta cuestión no se limita a las empresas,  pensemos en la política.  Hace pocos días, con motivo de la visita del Presidente Obama, vimos acudir a Pablo Iglesias en mangas de camisa a la reunión con el presidente.  Y hace pocos meses le vimos de esmoquin  gala en la ceremonia de los Goya.  En ambos casos, resultaba inadecuado.  En el primero, porque no se ajustaba al protocolo ( (en los Estados Unidos, no ir correctamente vestido se interpreta como una falta de respeto); en el segundo, porque la verdad, el atuendo de etiqueta le sentaba como un tiro.  No hubo demasiados comentarios en ninguna de las dos ocasiones.

Pero, ¿qué habría sucedido si en lugar de un político, se hubiese tratado de una política? No quiero ni pensarlo. Los comentarios habrían sido devastadores. Es la doble vara de medir.

Una reflexión más.  Parece que se confunde el casual con ir a la oficina absolutamente desaliñado y esto es un error.  Se puede ir con vestimenta informal, si la cultura de nuestra empresa lo permite, siempre y cuando se proyecte la mejor imagen posible.

Y cuando se habla de imagen, no estamos hablando de modelitos de marca ni de taconazos sino de algo que va mucho más allá, me refiero a la actitud, los ademanes y el lenguaje verbal y no verbal. Lo que puede resumirse con la palabra elegancia.

Citando a mi admirado Juan de Dios Orozco : La elegancia es como un cóctel, resultado de la suma de ingredientes como la discreción, la naturalidad, el sentido de la estética, la moderación personal, la simpatía, la urbanidad, la sencillez de conducta y el deseo y esfuerzo de sentirse bien con uno mismo para agradar a los demás.

De eso se trata, independientemente del atuendo, lo importante es la actitud.

 

 

 

 

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11 comentarios en “Hablando del office casual y sus contradicciones

  1. Me encanta tu entrada. He trabajado en empresas en las que para cada reunión se especificaba el código de vestimenta. Al final es más una actitud que nada, o como bien citas, un cóctel de varios ingredientes.
    Un abrazo!!!

  2. Totalmente de acuerdo Mª Claudia, se trata de un “saber estar” que se traduce hasta en la vestimenta, aunque sea “casual”, pero nunca desaliñada … Nuestros poros deber rezumar elegancia, pulcritud,
    discreción y, la clave de todo, educación

  3. Este tema da para tanto… se me ha venido a la mente una incongruencia que pasó en la matriz alemana de mi empresa. En el último Top Management Meeting celebrado en Silicon Valley el presidente vistió cual Steve Jobs. Pero parece que los máximos directivos no se pusieron de acuerdo en como vestir con lo que hubo toda mezcla desde lo más informal del presidente hasta el conjuntito rosa de falta y chaqueta de la dueña de la empresa.
    Cambiando de tema, aunque estoy de acuerdo en que se presta más atención al atuendo de las mujeres, también creo que tenemos más opciones para vestir que los hombres sobre todo cuando llega el verano. No me imagino tener que trabajar de traje con estas temperaturas.

    1. Has dado en el clavo, lo escribí pensando que en mi empresa tuvieron que crear el “business casual” porque muchos habían interpretado que el friday casual significaba que podía ir con la misma ropa que te pondrías para hacer una reforma en casa.

  4. Como observación personal ‘todos los Extremos desequilibran’ (en este caso de la vestimenta femenina o masculina, desentonan) y ha veces los Medios también… “Nos Seguimos Comunicando”…una manera de relacionarnos…

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