NUNCA HAY UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA CAUSAR UNA BUENA PRIMERA IMPRESIÓN

El mercado laboral es cada vez más competitivo y exigente. Ofrecer una buena imagen se convierte en una exigencia por tratarse de una herramienta de comunicación imprescindible, tanto en el entorno laboral como en el personal. Hay que tener en cuenta que “solo hay una oportunidad de causar una buena primera impresión” esto es un hecho casi incuestionable.

La primera impresión se produce cuando conocemos a una persona. Y todos nos formamos una opinión, ¿pero exactamente qué es lo que evaluamos?

Según los expertos, lo que se dice constituye un 8% de lo que se comunica, un 52% corresponde a cómo se dicen las cosas y el restante 40% está vinculado a  la apariencia personal (porte, atuendo, posturas y gestos).

No se trata pues de una cuestión trivial, como podría haberse supuesto en un primer momento. Es necesario reflexionar sobre qué es lo que queremos comunicar a través de la imagen propia.  En realidad, sin pretenderlo (o sí), se transmite si nos interesa o no el trabajo.  Si el  aspecto es desaliñado, lo que se está diciendo es que ni el puesto, ni las personas con las que nos relacionamos tienen importancia.  Por el contrario, si el aspecto es impecable y sobre todo, adecuado a la cultura de la empresa, la imagen transmite eficacia, interés y deseos de proyección profesional.

La buena presencia, la imagen que se proyecta se puede definir como “algo  de naturaleza visible o concreta”.   No significa belleza o apostura, implica algo más.  La buena presencia se refiere al porte, aspecto y apariencia de una persona. Realmente, una buena presencia que comunique lo mejor de uno mismo, implica encontrar el equilibrio apropiado.

En general, las cuestiones que se exponen a continuación son aplicables a todos los ámbitos de nuestra vida pero cobran especial relevancia en la búsqueda de empleo

  • La buena presencia, el ser y sentirse agradable a la vista de los otros, hace a las personas más seguras de sí mismas, lo que mejora en gran medida su desarrollo personal, profesional y social.
  • Las buenas maneras, el protocolo social y la etiqueta en el mundo laboral tienen gran importancia como herramienta de comunicación y relación.

La imagen personal debe ser:

  • Consecuente

Acorde con los valores, estatus y cualidades. Una persona que trata de transmitir algo que realmente no es, solamente comunica confusión. Hay que armonizar el aspecto físico con el personal, con los modales, con la forma de expresarse y la forma de moverse. Todo este conjunto transmite, pero esa transmisión debe ser lo más positiva posible.

  • Persistente

 

Tiene que haber un estilo definido, no se puede acudir a la primera entrevista con una imagen absolutamente clásica y a la segunda, con un aspecto alternativo.

  • Coherente

 

El atuendo debe contar una historia, y sólo una.   No parece lógico que una persona joven aparezca vestida como alguien de mucha más edad, con el fin de aparentar seriedad.  Es mucho más serio presentarse con corrección y adecuado a edad, forma de ser y momento.

 Si se opta por un trabajo en el que no habrá relación con el cliente y se trata de trabajo de oficina, lo normal es que si habitualmente no se lleva corbata, hay que presentarse correctamente vestido pero sin corbata.

La profesora Amy Cuddy[1] afirma que la gente suele evaluar a quien acaba de conocer en los primeros 30 segundos, planteándose las siguientes preguntas:

 ¿Puedo confiar en esta persona?

¿Puedo respetar a esta persona?

CONFIANZAY COMPETENCIA

Amy Cuddy se refiere a estas dimensiones como confiabilidad y competencia e idealmente todos querríamos ser percibidos positivamente en ambas dimensiones, aunque la mayoría de las personas, especialmente en un contexto profesional, creen que el factor mas importante es la competencia, porque queremos afirmarnos como profesionales inteligentes y eficientes.

Sin embargo, la confiabilidad es el factor principal para quien nos conoce y es a lo que realmente prestan atención. Parece lógico desde un punto de vista antropológico, ya que desde las cavernas es más importante poder confiar que el grado de competencia.

Y si nos preguntamos ¿qué esperan las empresas cuando van a contratar a un candidato? La respuesta es que, por supuesto, esperan que la persona sea competente para ejercer el trabajo. Prácticamente esto lo dan por sentado.  Esperan una formación seria  e idónea y las habilidades necesarias para ejercer el trabajo.

factor diferenciadorTodo ello es importante pero sobre todo las empresas buscan confiabilidad. La confiabilidad no está forzosamente vinculada al cumplimiento del horario ni al presentismo, tiene sobre todo un matiz de responsabilidad.

 

[1] Amy Cuddy, psicóloga y profesora de Harvard Business School, experta en lenguaje no verbal,  ha estudiado junto con sus colegas Susan Fiske and Peter Glick   durante más de 15 años lo que podríamos denominar “primeras impresiones”

 

 

 

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