Y VOLVER, VOLVER, VOLVER…. A TRABAJAR DE NUEVO

Como en la conocida ranchera (soy muy ecléctica en mis gustos musicales y lo mismo escucho opera que rancheras o a Sabina); bien como decía, en esta ranchera que habla de amor, también subyace la idea de regresar al pasado.

Textualmente,  Se muere por volver y añade “yo se perder”.

Me encanta esta ranchera, especialmente cantada por Vicente Fernández, se trata de un amor apasionado que no puede olvidar,  todo muy romántico y desgarrado.

Pero si analizo la letra desde otro punto de vista, menos romántico, estamos hablando de alguien que no sabe adaptarse al cambio y está dispuesto a rendirse.

Hay que tener presente que el cambio es inherente a la vida.  Lo que no cambia es la muerte.

Hay cambios que nos vuelven la vida del revés, tanto en sentido positivo como negativo.  Si nos toca un montón de millones en la lotería, indudablemente nuestra vida dará un vuelco y ya nada volverá a ser igual.  Supongo que a un cambio de este tipo es fácil adaptarse, aunque habrá que hacer algunos ajustes inevitables.  Otro cambio positivo puede ser volverse famoso.  De repente, te ves asediado por la prensa y tu ego está a la altura del Everest, como poco.  También en este caso habrá que hacer algunos ajustes pero en general, se trata de un cambio positivo, en principio al menos.

Mas difícil es, por supuesto, enfrentarse a un cambio de carácter negativo. Son muchas las posibilidades pero en este caso, quiero analizar un cambio que en estos tiempos que corren, es desdichadamente demasiado frecuente.  Este cambio se llama:

Estar en el paro

cambio

El despido representa, posiblemente, el momento más crítico de una carrera profesional, no solo porque supone una pérdida de ingresos o por la incertidumbre que conlleva en todos los aspectos, sino porque el trabajo es la actividad que se realiza durante más tiempo, el lugar donde se desarrollan casi todas nuestras relaciones personales y una de las principales bases sobre las que se asienta nuestro reconocimiento social.

Al quedarte en el paro, posiblemente tienes o has tenido un cierto sentimiento de culpa. Esta sensación de sentirse culpable, aunque el despido se deba a causas completamente ajenas a la propia voluntad o actitud, es muy común y desafortunadamente no hace más que agravar una situación que, como punto de partida, es negativa.

cicloTodo cambio produce temor. Algunos expertos estiman que cuando se producen cambios en la vida personal o profesional se genera un proceso similar al de un duelo con sus correspondientes etapas, aunque lógicamente de distinta intensidad.

En un primer momento no se quiere aceptar que las circunstancias han cambiado, es lo que se denomina etapa de negación, en determinados casos incluso la persona tiende a estancarse, negando una realidad evidente.

Tras asumir que se ha producido el cambio, se produce un sentimiento de ser víctima de una injusticia, ya sea por parte de la crisis, la empresa, el jefe, la familia… Es la etapa de la ira. No se sabe como aceptar la realidad y la tendencia es culpabilizar a los otros.

A la ira le sucede la etapa de negociación.   Se trata en realidad de una negociación con uno mismo, es un proceso de asimilación a la nueva situación aunque siempre la persona encontrará motivos de queja acerca de “si me lo hubieran comunicado con tiempo” o “si me lo hubieran comunicado de otra forma” o “si hubiese tenido más tiempo para adaptarme”.

La siguiente etapa es la de la depresión transitoria. Es imposible negar la realidad, el cambio se ha producido, no vale siquiera la pena enojarse y ya no se negocia. Simplemente hay un sentimiento de vacío, falta de energía y entusiasmo. Incluso se llega a una falta de autoestima. Ha llegado el momento de aceptar el cambio.

Este proceso[1] hay que pasarlo, es necesario aceptar la situación. A partir de ahí, es hora de afrontar la situación con una actitud positiva y teniendo en mente que la búsqueda de empleo es en sí misma un trabajo y se trata de un trabajo que requiere mucha más energía que cualquier otro.

Tras el despido y una vez superado el proceso de duelo en el plazo más breve posible, el profesional tiene que reconstruir los cimientos de su futuro laboral. Cuanto más tiempo pase entre un empleo y el siguiente, tanto más obsoleta quedará su candidatura y más difícil resultará que encuentre su nuevo trabajo.

Según la experiencia de algunos expertos especializados en la recolocación de profesionales, las 48 horas siguientes a un despido son claves para no destruir las posibilidades futuras de recolocación.

Para superar la situación de desempleo, el primer paso es adoptar una actitud proactiva. Algunos tienen la sensación de que el subsidio de desempleo puede cubrir las necesidades mínimas y que, quizá ha llegado el momento de disfrutar de un año sabático. Que es la ocasión para dedicar un tiempo a nosotros mismos. El problema es que nadie puede afirmar que pasado un año encontrará empleo en un razonable plazo de tiempo y que cuanto mas tiempo pasamos fuera del mercado laboral, mayor es la dificultad.

Se trata, en primer lugar de concienciarse de que buscar un trabajo es en sí mismo un trabajo y como tal hay que afrontarlo. En segundo lugar, hay que superar los sentimientos de frustración ante los obstáculos con los que inevitablemente se tropieza en el arduo proceso de buscar trabajo y aceptar el cambio. Y por último, pero no por ello menos importante, hay que actuar siguiendo una planificación para no perder energía realizando gestiones que no lleven a ninguna parte. Los tiempos han cambiado y lo que alguna vez fue de utilidad, no necesariamente lo será ahora.

Parece sencillo, se trata de preparar el curriculum, en el caso del primer trabajo o de actualizarlo cuando se cuenta con experiencia laboral pero en realidad hay que ir mucho más allá. La idea de enviar el curriculum a todos los portales de empleo es una idea pero no es suficiente ya que los reclutadores reciben cientos de éstos por lo que se hace necesario resaltar los “factores diferenciadores”, es decir se trata de crear la campaña de marketing del candidato.

En un mundo tan competitivo como el actual, son muchas las personas que se encuentran en iguales circunstancias y cada una desarrolla sus propias estrategias, en las que la elección de la táctica es la clave en la búsqueda activa de empleo.  Recomiendo la lectura de mi post PLAN ESTRATÉGICO DE MARKETING PERSONAL  en que se aportan ideas y sugerencias.

[1] Spencer Johnson describe de forma muy amena el proceso de adaptación al cambio en su libro “¿Quién se ha llevado mi queso?”, Ediciones Urano.

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6 comentarios en “Y VOLVER, VOLVER, VOLVER…. A TRABAJAR DE NUEVO

  1. Muy buena descripción del proceso de despido. Si hay algo que podemos hacer es analizar qué podríamos haber hecho para evitarlo (No siempre está en nuestras manos) y mirar hacia delante. Lo que NUNCA debemos hacer es sentirnos culpables. Muchas gracias por tu buena aportación y las pautas. Los que hemos pasado por este “trance” (ya son tres ERES) te entendemos perfectamente.

    1. Es un tema que he analizado en profundidad porque me documente mucho para escribir “Buscar trabajo es un trabajo”. NUNCA hay que sentirse culpable pero es inevitable que surja ese sentimiento, para que lleguemos a la fase de aceptación, hay que asumir la realidad y ponerse en marcha de nuevo. El problema es que es más fácil decirlo que hacerlo.

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