SI TU ME DICES VEN… ¿LO DEJO TODO?

Siempre me ha gustado la famosa canción Si tu me dices ven,  pero siempre ha suscitado en mi unas cuantas preguntas que nunca llego a responderme de manera convincente. ¿De verdad, hay que dejarlo todo por amor? Este no es mi concepto del amor en el que ambos protagonistas tienen que sentirse sobre todo libres en su relación.

Pero no es esa la única cuestión que surge cuando escucho la canción, siempre me sugiere el concepto de compromiso en cualquier aspecto de la vida. Cuando estamos implicados y comprometidos con una persona o con una idea o una pasión, es evidente que estamos dispuestos a dejarlo todo por esa persona, idea o pasión, pero ¿por cuánto tiempo? Si es “por el momento”, no hay problema; pero si se prolonga en el tiempo o se vuelve demandante en exceso, no cabe duda de que se convierte en un lastre.

Y de estas ideas románticas surge una más pragmática.  ¿Qué sucede cuando nuestro compromiso con la empresa y el trabajo demanda que cada vez que nos dice VEN, tengamos que dejarlo todo? Sin duda tenemos que “dejarlo todo” cuando en la empresa o en nuestro área de trabajo hay una crisis, tanto si es real o supuesta.  Es el momento de darlo todo, especialmente si nuestro trabajo es más una pasión que un simple empleo y si tenemos un fuerte compromiso.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando el VEN se produce de forma continuada y sin motivo aparente?

A una amiga mía la llamó su jefe al móvil nada menos que dieciséis veces, como era de noche y lo tenía apagado, le mando el conductor a las 7 de la mañana.  ¿Se había producido algún drama del tipo “se quemó la empresa” o “tenemos una crisis”? No, el jefe tenía una duda acerca del protocolo en un próximo evento.  SIN COMENTARIOS.

Este es un ejemplo extremo, pero cuantos directivos quieren que TODOS estén el mayor tiempo posible en la oficina, no se sabe muy bien porque. Han oído aquello de la conciliación de la vida familiar y laboral pero piensan que no es un tema que les atañe porque su actividad es TAN importante que hay que tener al personal acuartelado por si se necesita.

Dejando a un lado otras consideraciones, parece que este tipo de directivo ignora las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información.  Todos actualmente podemos leer el correo electrónico donde quiera que estemos, también podemos acceder a cualquier documento archivado en la nube o en el servidor de la empresa, atender el teléfono fijo desde el móvil y un sinfín de acciones que todos llevamos a cabo en el día a día.

secreEntonces, si no es necesaria nuestra presencia, al menos, fuera del horario laboral, ¿qué sentido tiene el denominado presentismo? Está sobradamente probado que si pasamos la vida en la oficina no seremos más productivos sino todo lo contrario. Adicionalmente, las jornadas extensivas son nocivas para la salud, producen como mínimo, un enrarecimiento en las relaciones familiares y no olvidemos que a lo peor nos impiden mejorar nuestra formación.

Es importante ser diligente y estar implicados en la actividad de la empresa.  Eso es lo que hay que hacer.  Pero tanto directivos como empleados tenemos que aprender a establecer unos límites.  Debemos estar todos a una cuando hace falta pero no podemos, ni debemos olvidar los otros aspectos de la vida, es decir “Si tu me dices ven… lo dejo todo, si verdaderamente es necesario”.

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6 comentarios en “SI TU ME DICES VEN… ¿LO DEJO TODO?

  1. Fantástico, M.Claudia. Estoy totalmente de acuerdo. Las canciones o películas tipo “lo dejo todo” nunca me han convencido. Y en cuanto al mundo laboral considero muy importante la priorización por parte de los directivos y lo demás empleados para no llegar a los extremos que comentas, incluso con las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías. Porque si no priorizamos primero, la tecnología en vez de ayudarnos nos llevará a agravar el problema por poder estar conectado en cualquier momento.

    1. Tienes razón. No quise meter tanto el dedo en la llaga pero lo del móvil a todas horas es también un problema. La esperanza que me queda es que el directivo, en mi opinión está cambiando para mejor, en parte motivado por los cambios en la empresa. De hecho, lo guardo para otro post pero eso de que la gente mande correos a las 11 de la noche, me parece impresentable. En algunas empresas están considerando prohibir el envío de mail a partir de las 8 de la tarde y hasta las 7 de la mañana.

      1. Curiosa medida. No lo había oído. Pero no sólo es cuestión del que envía el correo sino también responsabilidad del destinatario marcar los límites y valorar si es necesario responder a ese correo a deshora o si puede esperar hasta que se llegue a la oficina. Un tema que da mucho de sí.

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