EL EXTRAÑO CASO DE LA MONJA EN EL MERCADILLO

IMG_20150825_193818Como todas las vacaciones, hay una mañana, la de los martes, que me olvido durante unas horas de la playa o la piscina, para ir al Mercadillo de los Gitanos.

Amigos lectores, no estoy siendo políticamente incorrecta (aunque tampoco me importaría) es que el mercadillo se llama de los gitanos y además a mucha honra.

Los gitanos instalan su mercadillo muy próximo a una de las playas y al curso del precioso rio Guadalete. Yo me paseo, compro –por supuesto- hago unas risas y sobre todo observo. Observo a los vendedores y sus técnicas de marketing y ventas, también observo como los “becarios”, sus hijos o sobrinos, aprenden.

Pero vamos a lo que vamos, durante mi excursión en el mercadillo y precisamente en uno de los puestos más populares, entre la multitud vislumbro una monja (con su hábito de monja), un simple giro de mi cabeza y… ya no veo a la monja. Le comento a marido lo que he visto y no visto; él mira, la ve, parpadea… y ya no la ve.IMG_20150825_105604

¿Se trata acaso de un expediente X? ¿Realmente hemos visto una monja? O, ¿se trata de una ilusión óptica compartida? NO LO SE.

A todo esto, vosotros estaréis cuestionando la relevancia de esta anécdota en un blog que trata básicamente tema profesional, bien la relevancia radica precisamente en algunas reflexiones.

La casi invisibilidad de la monja me ha hecho pensar acerca de la invisibilidad o visibilidad de algunos profesionales.

Todos trabajamos con algunas personas que a veces, hacen que nos preguntemos qué es lo que hacen, aunque en la mayor parte de los casos, no nos preguntemos cómo lo hacen.

Se trata de personas que evitan atraer la atención. Pero ¿por qué?  En muchos casos de personas sumamente dedicadas a su trabajo que piensan que no es necesario hacerse notar.  Esto me lleva a pensar que es posible que estén en un error, si no te sabes vender es posible que no triunfes profesionalmente.

Otro caso es el de aquella persona que es insegura, no confía en la calidad de su trabajo y precisamente por ello, prefieren que “ni se las vea” y claro casi casi les pasa como a la monja del mercadillo, casi casi son invisibles.

Pero conviene reflexionar sobre la invisibilidad, creo que en ningún caso resulta positiva. Cuando se trata de profesionales muy válidos siempre hay que tener en cuenta que ademar de serlo, hay que parecerlo.  Si se trata de personas que se sienten inseguras de su trabajo, conviene que reflexionen sobre la causa de esa inseguridad y si realmente su trabajo deja que desear, debería tomar medidas al respecto.

street dancingPor otro lado, nos encontramos con algunos profesionales visibles en exceso en determinados momentos, especialmente cuando quieren que les vea el jefe.  Se trata generalmente, de aquellos que hacen del presentismo un arte, aunque en otros momentos quieran pasar desapercibidos porque realmente como diría un madrileño castizo “no dan palo al agua”.

Ninguna de estas actitudes llevan al éxito profesional, por el contrario, conducen a la desmotivación y no hay nada peor que no disfrutar de lo que haces.  Sentir el orgullo del trabajo bien hecho forma parte de la remuneración.

Adicionalmente, si eres un profesional, TIENES QUE SABER VENDER SU MARCA, aquello “del buen paño en el arca se vende” pasó a la historia.  Tu profesión y buen hacer son tu verdadero patrimonio y por tanto, hay que lucirlo.  No se trata de narcisismo ni tampoco de egocentrismo, se trata de que cada uno de nosotros somos responsables de nuestro propio marketing.

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6 comentarios en “EL EXTRAÑO CASO DE LA MONJA EN EL MERCADILLO

    1. Es que fue un verdadero expediente X y me hizo pensar sobre esas personas que están en la empresa y no sabes muy bien a qué se dedican y en otras que no dan palo pero se quedan fuera de horario, no porque tengan nada que hacer, sino para que el jefe las vea.

  1. MUY CURIOSO EL POR Y EN SUS ASPECTOS CONCEPTUALES QUE MANEJAN LAS ONDAS QUE NO TODAS SON IGUALES TAL VEZ LA PRECIPITACION PREJUZGADA LA INVISIBILIDAD NO ES DADA UNA BUENA INFORMACION Y LA VERAS MAS CLARA SALUDOS CORDIALES

  2. Estoy de acuerdo con los tipos de invisibilidad que comentas que según mi experiencia suelen ser por inseguridad o para intentar asegurar el puesto de trabajo rodeándolo de un halo de misterio para que nadie sepa qué haces pero parecer imprescindible, aunque en el fondo, como has dicho “no das palo al agua”. Añadiría un mensaje a las secretarias, una profesión que requiere de discreción y trabajar desde un segundo plano haciendo brillar a tu jefe. En mi opinión eso no debe llevar a que nos volvamos invisibles y que nadie se dé cuenta de nuestro buen hacer.

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