ACTITUDES ANTE EL NUEVO EMPLEO

El nuevo empleado debe hablar poco e intentar escuchar con interés y atención. Si se escucha de manera activa, se podrá saber cual es el mejor momento para realizar una pregunta prudente.

 Resulta aconsejable mostrar una actitud:

  •  Natural: Hay que ser lo mejor de uno mismo sin forzar comportamientos ni adoptar actitudes que a todas luces son artificiales, tarde o temprano, se nota. 
  • Cordial: Una actitud positiva y una sonrisa pueden ser la mejor forma de presentarse a los nuevos compañeros y jefes.

Durante los primeros días lo más habitual es que se conozca a mucha gente y  lo más normal es que no retengan todos los nombres de  las personas, es preferible preguntar  que utilizar erróneamente un nombre.

  •  Discreción: En todos los aspectos, no es necesario exponer la vida privada, al menos en una primera etapa.  Tampoco conviene aportar información de carácter negativo de los anteriores trabajos, ni jefes.  Si es necesario contar algún detalle, que sea siempre en tono positivo, y si esto no es posible, es mejor guardar silencio.
  • Prudencia: Al menos hasta que no se esté seguro de conocer la cultura de la empresa y el entorno laboral, es decir lo que sí se puede hacer o no, qué está o no permitido es importante ser muy prudente. Asimismo, hay que intentar adaptarse al ritmo de trabajo de sus compañeros. Todas las compañías son  diferentes  e imponen un ritmo distinto,  por lo que es complicado acertar a seguirlo el primer día, pero, si se consigue durante las primeras semanas, los nervios desaparecerán por completo. El presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles  ha puesto de manifiesto que España, pese a ser el país europeo cuyos trabajadores pasan más tiempo en el trabajo posee uno los índices de productividad más bajos.   No se trata de estar en el trabajo horas y horas sino de trabajar mejor. Finalmente, el primer día y todos los días hay que manifestar profesionalidad y habilidades sociales y  empatía.    

Generalmente, cuando una empresa contrata a un nuevo empleado,  la persona es juzgada  integralmente, por “sus factores de calidad” profesional y personal

  •  Formación
  • Experiencia
  • Habilidades
  • Personalidad
  • Imagen
  • Otros

La profesionalidad constituye un patrimonio al que no se debe renunciar en ninguna circunstancia. Aún en el caso de que este nuevo trabajo no sea el paradigma, lo que se hace, hay que hacerlo bien y con calidad, utilizando todos sus recursos y habilidades.  La habilidades sociales son tan importantes como la profesionalidad, en todos los trabajos es necesario, como mínimo, saber negociar, trabajar en equipo, gestionar el tiempo y por supuesto mostrar empatía, además de conocer el “oficio”.

EXTRAIDO DEL LIBRO “BUSCAR TRABAJO ES UN TRABAJO

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