PARA TENER EXITO EN LA BUSQUEDA DE EMPLEO, DEBO APRENDER A GESTIONAR MIS EMOCIONES

Autocontrol

El autocontrol es la competencia emocional que nos permite controlar las emociones y sentimientos y decidir cómo expresarlos. Aunque no es necesario manifestar todas las emociones, tampoco resulta conveniente esconderlas o negarlas.

El autocontrol emocional no es lo mismo que el exceso de control, es decir, la extinción de todo sentimiento espontáneo que, obviamente, tiene un coste físico y mental.

ESTRESLas personas emocionalmente inteligentes expresan los sentimientos que son importantes y manejan de manera positiva aquellas emociones que no pueden exteriorizar. Demuestran autocontrol a nivel equilibrado y apropiado por lo que los demás les consideran dispuestos a compartir ideas y abiertos a escuchar las de los demás.

Las personas dotadas de esta competencia: 

  • Gobiernan adecuadamente sus sentimientos impulsivos y las emociones conflictivas.
  • Se mantienen equilibrados, positivos e impasibles aun en los momentos más críticos.
  •  Piensan con claridad y permanecen concentrados a pesar de las presiones.

Quienes disponen de un alto autocontrol sobre sus emociones[1] saben gestionarlas, muestran las positivas y eliminan o al menos moderan las de carácter negativo. Somos lo que pensamos y si aprendemos a controlar nuestros pensamientos también así podremos controlar nuestras emociones ya que éstas pueden definirse como la reacción a un pensamiento.

La falta de autocontrol emocional se presenta en dos comportamientos totalmente opuestos, un insuficiente control de las emociones o por el contrario, exceso de control y casi negación de las emociones.

Insuficiente control de las emociones

Todo ser humano siente una cierta dosis de ira, furia, tristeza y ansiedad bajo circunstancias determinadas. Asimismo es normal sentir alegría, amor o felicidad. Evidentemente, hay ciertas emociones de carácter negativo que deben dominarse cuando surgen en un entorno en el que resultaría inadecuado expresarlas, por ejemplo en el entorno laboral.   Sin embargo, cuando la ira o la envidia, la ansiedad u otra emoción de características similares nos acechan y amenazan con controlarnos, podemos admitir estas emociones en nuestro fuero interno e intentar canalizarlas.

Algunas emociones son peor aceptadas que otras, todo el mundo parece dispuesto a aceptar la tristeza o la alegría en los demás pero considera inaceptable la ira.

Cuando hablamos de ira nos referimos a una reacción inmovilizante que se experimenta cuando nos falla algo que esperábamos. En general proviene del deseo de que el mundo y la gente sean diferentes a lo que realmente son.

Cuando las circunstancias no se ajustan a las expectativas, se experimentan sentimientos de frustración, aunque se puede aprender a actuar de forma distinta cuando se experimenta estos sentimientos, lo más probable es que se siga sintiendo rabia, irritación y desilusión pero la ira puede ser eliminada si se cambia el enfoque.

Exceso de control de la emociones

Para algunas personas el autocontrol significa reprimir cualquier sentimiento, mientras que para otras, esta represión es una muestra de frialdad o incapacidad para manifestar las emociones. Ahora bien, nos guste o no todos experimentamos estas emociones pero hay que saber expresarlas y tratarlas de forma adecuada.

El autocontrol emocional no es lo mismo que el exceso de control, la extinción de todo sentimiento espontáneo tiene un coste físico y emocional. Las personas que contienen sus sentimientos, especialmente los que consideran negativos, experimentan una elevación de su ritmo cardiaco, síntoma inequívoco de hipertensión.

La falta de control emocional o el exceso produce en casos extremos, desordenes alimentarios y como consecuencia, en casos extremos, anorexia o bulimia. En otros, adicciones autodestructivas en mayor o menor medida.

Cuando la represión emocional adquiere carácter crónico, puede llegar a bloquear el pensamiento, alterar las funciones intelectuales y alterar las relaciones interpersonales. No es la única causa pero es uno de los elementos que producen estrés.

Extraído de mi  libro COMO SOBREVIVIR AL CAMBIO, INTELIGENCIA EMOCIONAL Y SOCIAL EN LA EMPRESA  (2ª EDICIÓN)

LECTURA RECOMENDADA:  LA PRÁCTICA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

[1]Daniel Goleman en “La Practica de la Inteligencia Emocional”, Ed. Kairos (Página 124) define el autocontrol como una habilidad invisible ya que se manifiesta precisamente como “la ausencia de explosiones emocionales. Los signos que la caracterizan son, por ejemplo, no dejarse arrastrar por el estrés o ser capaz de relacionarse con una persona enfadada sin enojarnos.

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